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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2019

El Frente Amplio y la revuelta, gnesis de un callejn sin salida

Pablo Contreras Kallens
Revista Rosa


Paradjicamente, mientras Chile vive la mayor revuelta desde la vuelta a la democracia, el Frente Amplio es (probablemente inintencionalmente) arrojado a un callejn sin salida por la invitacin del gobierno a una reunin para encontrar una salida a la crisis. El Frente Amplio se ve atrapado entre dos malas opciones: restarse, arrojndose al mismo abismo que el resto de la clase poltica incapaz de dar una solucin al conflicto; o sumarse, arriesgndose a legitimar un sangriento estado de emergencia y plegarse a la inepta gestin del gobierno de Piera. A ms de dos aos de su fundacin oficial, y a 8 aos de la revuelta social que ayud a su gnesis, el Frente Amplio est nuevamente atrapado entre la calle y el gobierno.

No es difcil ver la trayectoria que deja al Frente Amplio en esta posicin si se considera que, al menos en gran parte, la revuelta de hoy es llevada por una versin ampliada y radicalizada de la alianza social que se moviliza el 2006 y el 2011. Sin embargo y ac est la paradoja esta alianza se encuentra en un estado ms inorgnico que en sus anteriores manifestaciones. Si el Frente Amplio pone como condicin para participar en una mesa que participen las organizaciones sociales, se encuentra con un muro deprimente: no hay nadie a quin invitar. Fuera de las fantasas del gobierno, no hay organizaciones claras (o, por lo menos, pblicas?) que puedan arrogarse la conduccin, siquiera la convocatoria de las movilizaciones de los ltimos das. Pero, por eso mismo, tampoco es totalmente incorrecto que de asistir el Frente Amplio estara suplantando a las movilizaciones.

Ambas malas opciones son resultado del ya tradicional diagnstico del abismo entre sociedad y poltica de la transicin. Lejos de hecho, muy lejos de haber tendido un puente en ese abismo, el Frente Amplio ha sido justamente lo que el peor pesimismo izquierdista vaticinaba: su aparicin fue parasitaria, en vez de fortalecedora, de la alianza social de la que provena.

Revisemos. En su debut electoral, el Frente Amplio no slo logra los mejores resultados para la izquierda en dcadas, sino que adems posiciona a importantes voceros de su mayor base social el movimiento estudiantil universitario en el parlamento. Aparte, el Frente Amplio logra retener la mayora de las voceras en las universidades. Sin embargo, an con una fuerza cuyo objetivo declarado es fortalecer las organizaciones sociales teniendo casi total control poltico de las organizaciones que lo componen, el movimiento estudiantil universitario ha estado en su punto de mayor debilidad desde el 2011, con una FECH sin qurum y una FEUC burocratizada y en constante amenaza de ser controlada por la derecha. Ms an, incluso cuando probablemente muchos de los que se manifiestan hoy son estudiantes universitarios, su participacin es inorgnica: la CONFECH, quien fuera el vocero ms legtimo del malestar social hace apenas unos aos, parece no existir en el momento de mayor algidez social de las ltimas dcadas.

Las otras grandes movilizaciones transversales de los ltimos aos dan tambin razones para ser pesimistas. Lejos de tener incidencia en l, el movimiento feminista pas por el lado de las dirigencias del Frente Amplio, a pesar de venir en gran parte desde las universidades y haber actuado en ellas (peor an, el movimiento llev en parte a la renuncia de su presidencia en la FECH que termin de gatillar la crisis orgnica que vive hoy la federacin). Si bien algunas voceras lograron acoplarse y ser parte del movimiento despus de avanzado el tiempo, la relacin fue tensa sobre todo en el espacio social del que proviene y que controla el Frente Amplio. La relacin no fue ms estrecha tampoco durante el estallido del conflicto de las AFP. Incluso en el presente conflicto, los secundarios actuaron en gran parte por fuera de las orgnicas que hace no tantos aos tenan.

Obviamente, lo que sea que haya hecho o dejado de hacer el Frente Amplio no es la nica razn para el declive de la organicidad de la movilizacin social. El Frente Amplio no es el nico culpable de ello. Sin embargo, s es el gran, si no el nico responsable. Despus de todo, al menos en un inicio se reconoca como parte de movilizacin la proyeccin poltica de la organicidad del movimiento socialy, por lo tanto, est al menos interesado en que esta organicidad exista. Tampoco quita esto que haya militantes del Frente Amplio en estas movilizaciones es bastante claro que siguen siendo parte de asambleas, federaciones, colectivos, etctera. Pero es evidente por los resultados visibles que la existencia de la colectividad ni facilita ni hace ms efectivo su trabajo organizativo, a pesar de su trayectoria electoral ascendente.

El historial reciente del Frente Amplio y la posicin que ha construido al otro lado del muro entre lo social y lo poltico hacen difcil imaginar que su posicin al comenzar la revuelta podra haber sido mucho mejor de lo que fue. Sin embargo, su actuar durante las manifestaciones no ha hecho ms que profundizar ese problema. Las errticas condenas a la violencia mostraron su incapacidad de situarse fuera de los marcos de la transicin al interpretar la protesta social. La confusin respecto al voto de la suspensin del pasaje en el Congreso revel la ambivalencia de su conexin con la revuelta. Haber votado y seguido participando en las sesiones parlamentarias, sumado a al momento del cierre de este textonegativa a participar en la invitacin del gobierno, muestran lo naturalizado que est la divisin entre su actuar poltico en el Congreso y fuera de l: las condiciones de ambas son las mismas, pero las sesiones y votos parlamentarios parecen ser ms naturales o menos problemticos que la incidencia poltica institucional extraparlamentaria.

Caso aparte es la insistencia en priorizar la reduccin de la dieta parlamentaria en un contexto de revuelta desesperada por condiciones materiales humillantes. Aparte de revelar el radical ensimismamiento en el parlamento, para el Frente Amplio el smbolo de la reduccin de la dieta parece estar en el mismo nivel que el aumento del sueldo mnimo. Este es el tipo de acciones que realiza un movimiento que ve la revuelta como un agente externo que le regala una oportunidad para llevar a cabo su propia poltica, y no como la proyeccin a la poltica de la revuelta, procurando que sus embistes se vean reflejados en victorias materiales en la direccin que reclaman. Termina, de nuevo y casi para su sorpresa, descubrindose como parte la parte progresista, pero parte al fin y al cabo de la clase poltica.

Lejos de haber sido inevitable, lo que revela el actuar del Frente Amplio durante las revueltas es que su posicin actual de desconexin ha sido fruto de decisiones tcticas y estratgicas durante los ltimos aos. Tal como lo ha sido en estos ltimos das, la relacin del Frente Amplio con las orgnicas de la alianza social de la que proviene pudo haber sido otra. Pero esa posibilidad depende de plantearse seriamente de qu servir el Frente Amplio en este contexto de revuelta, a la vez de tener la evaluacin de su desempeo hasta ahora. Cuando la mayor revuelta en dcadas es al mismo tiempo la de menor organicidad, y los incipientes intentos de organizarla pasan nuevamente por el lado del Frente Amplio, el balance no puede ser positivo, aun cuando el futuro siga abierto. Hay tiempo para ponerse al servicio, no slo de su propio programa o posicin de fuerza al interior de los espacios institucionales, sino ser un actor en el fortalecimiento orgnico y programtico de esta y las futuras revueltas.

Los ltimos das son una oportunidad como hay pocas para que el Frente Amplio enmiende el rumbo que ha venido tomando respecto a la divisin entre su la poltica y la sociedad. Pero seguir siendo espectador de las revueltas, por ms que se diferencie con los otros espectadores por su afinidad con ellas, amenaza con terminar transformndolo en una herramienta exclusivante para sus propios intereses al interior de la institucionalidad.

* Pablo Contreras Kallens es estudiante de doctorado en la Universidad de Cornell y parte del Comit Editor de revista ROSA.

http://www.revistarosa.cl/


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