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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2019

Un parto de los montes

Manuel Cabieses D.
Rebelin


Si queremos que todo siga como est, es necesario que todo cambie.

(GIUSEPPE TOMASI DI LAMPEDUSA)


El tradicional gatopardismo de la casta poltica chilena reaparece descarada en la crisis que tiene en vilo al sistema de dominacin.

Cuando la institucionalidad, cuyo cimiento es la criatura que el terrorismo de estado implant en 1980, se encuentra al borde del desplome, las elites polticas y empresariales tratan que la conmocin solo consiga parir un ratn.

El empresariado nacional y extranjero progenitor del modelo, llega a extremos penosos de autoflagelacin. Slo les falta hacer voto de pobreza para salvar las fortunas y privilegios que ven en peligro. Pronto si es que ya no comenz- se iniciar la fuga de capitales y el pnico financiero. El banco norteamericano JP Morgan recomienda vender acciones chilena ante los disturbios (El Mercurio dixit).

Los parlamentarios a su vez prometen e rebajar sus millonarias dietas y pitutos. Pero hace aos que escabullen ese bulto. Desde el llamado retorno a la democracia (1990) se han presentado numerosos proyectos para rebajar las dietas parlamentarias. La iniciativa original fue del diputado don Andrs Aylwin Azcar hace casi 30 aos. El proyecto de aquel valiente defensor de los derechos humanos y de la tica poltica, yace en un archivo del Congreso junto con otras amarillentas iniciativas parecidas.

A su vez el gobierno, estupefacto ante las enormes manifestaciones autoconvocadas, las ms grandes en nuestra historia, intenta descomprimir la presin con paliativos que hacen caso omiso de la profundidad de la crisis. El presidente anuncia un nuevo gabinete ministerial mientras en las calles exigen su propia renuncia.

La diablura del gobierno apoyada por sectores de oposicin que carecen de toda influencia en la protesta social-, pretende evadir la solucin real de la crisis. Esta ya no admite otra salida que no sea la Asamblea Constituyente. Sera la solucin democrtica y pacfica del conflicto que chocar al pueblo con aejas y corrompidas estructuras que estrangulan la democracia. Al servicio de elites de insaciable apetito de riqueza y poder, la institucionalidad genera una odiosa discriminacin que impide la cohesin social necesaria para que una nacin encare su futuro. Chile no solo es uno de los pases con mayor desigualdad del mundo. Tambin es un pas muy debilitado en su unidad nacional. La confianza en las instituciones y la cooperacin entre sectores sociales para forjar un destino comn, han desaparecido liquidados por el modelo econmico. Las capacidades potenciales de millones de hombres y mujeres se frustran en plena adolescencia. La percepcin del ningn valor social que les atribuye el modelo, empuja a miles de jvenes a refugiarse en la droga que hace estragos en la sociedad chilena y que alimenta una delincuencia masiva. La segregacin social que impone el modelo no permite acometer en forma colectiva objetivos superiores de bien comn, como la construccin de una patria ms humana y justa.

Encarar esta crisis estructural con el cambio de gabinete y un ofertn de promesas, es tan ilusorio como regar el desierto de Atacama con una cucharita de t.

La crisis no permite la pirotecnia poltica. Hay que extirpar un tumor canceroso que es la Constitucin que ampara la desigualdad y la injusticia.

La insurreccin desarmada, pacfica y espontnea que estamos viviendo, exige saltar el torniquete de las trabas legales que dificultan dar ese paso. Hay que llamar con urgencia a un plebiscito que confirme la voluntad popular de convocar a una Asamblea Constituyente y acto seguido materializar esa convocatoria. Chile ha tenido diez Constituciones en su historia pero nunca una Asamblea Constituyente. No cabe revalidar el proyecto del anterior gobierno que dejaba en manos del Congreso elaborar la nueva Constitucin. Ya no valen esas pilleras. El Congreso es la ms desprestigiada de las instituciones y sera intolerable confiarle la redaccin de la nueva Constitucin.

Nuestra primera Asamblea Nacional Constituyente tiene que ceirse a normas democrticas: diputados elegidos por el pueblo que redacten el proyecto constitucional que ser sometido al veredicto de un referndum.

Chile necesita este ejercicio democrtico para recuperar confianza en sus propias capacidades de conducir el pas.

Asimismo, la nueva Constitucin debe consultar mecanismos que impidan los abusos de la clase poltica. La revocacin en plebiscito de las autoridades de eleccin popular y la capacidad de los ciudadanos para iniciar proyectos de ley, robusteceran una democracia de derechos econmicos, sociales y culturales como la que necesita Chile.

El pas quiere cambios de verdad y los est exigiendo en forma pacfica. Es un ejemplo de civismo que las elites deberan respetar y acatar.

https://www.puntofinalblog.cl/blog/un-parto-de-los-montes-o-asamblea-constituyente

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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