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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2019

Parlamento de los Pueblos
Una minga para cambiar el pas

Ral Zibechi
La Jornada


Manifestantes ecuatorianos apoyan al pueblo venezolano. Foto Afp

Quito. El austero edificio de la CONAIE hierve con centenares de delegados y delegadas de comunidades y pueblos, de barrios populares y sindicatos, para debatir los rumbos del movimiento popular despus de doce das de un levantamiento que marca a fuego la historia y la vida poltica del pas andino.

El espacio ensea las huellas de la batalla recin concluida. Decenas de colchones apilados, cientos de botellones de agua y una infinidad de frascos de vinagre, imprescindible para combatir los efectos de los gases lacrimgenos, son testigos del fragor de los combates con los cuerpos policiales. En la entrada del edificio de tres pisos una larga fila de parlamentarios esperan turno para acreditarse, con una disciplina que muestra el orden comunitario de los pueblos originarios.

El parlamento fue convocado por un ampliado de la CONAIE celebrado dos das antes, con una masiva presencia de la sierra central y de los pueblos amaznicos, distinguibles por sus rostros pintados para el combate.

El punto octavo de la declaracin emitida ese da seala: Convocar a las distintas organizaciones sociales y populares de la sociedad ecuatoriana a la conformacin de manera inmediata del Parlamento de los pueblos que construir a travs de una minga plurinacional una propuesta de nuevo modelo econmico que asegure el sumak kawsay (buen vivir).

Llama adems a conformar asambleas populares en los territorios, para alimentar los debates del parlamento.

Un levantamiento diferente

Jorge Herrera, ex presidente de la CONAIE en los aos finales del gobierno de Rafael Correa, establece las diferencias con el levantamiento de 1990, conocido como Inti Raymi (fiesta del sol) por haberse celebrado durante el solsticio de junio. El de 1990 fue un levantamiento indgena dirigido por la CONAIE, en el que participaron de forma destacada las comunidades. El de este ao fue un movilizacin y un levantamiento populares, de todos aquellos afectados por el capitalismo.

Herrera enfatiza la solidaridad de los jvenes de las barriadas populares de Quito. La juventud vino emputada a Quito por la acumulacin de indignacin. Alude a una nueva generacin que el modelo condena a la subocupacin con bajos salarios, sin futuro a la vista.

Otros hablan de la Comuna de Quito, esa realidad de casi dos semanas que tuvo su epicentro en la Casa de la Cultura, un enorme edificio circular de dos plantas rodeado de un amplio espacio verde, lindante con el parque del Arbolito, que separa el casco antiguo del centro moderno y fue uno de los espacios de los combates cuerpo a cuerpo con la polica.

Si el levantamiento segua uno o dos das, se caa el gobierno de Lenn Moreno, comenta Herrera, ante un grupo de jvenes urbanos que aprueban que la CONAIE haya frenado ese proceso. Ante la pregunta de porqu no se propici la cada, la respuesta es casi unnime: el movimiento indgena y popular derrib tres gobiernos y los resultados no fueron los esperados.

En esta ocasin la cada de Moreno implicaba que asumiera su vice, Otto Sonnenholzner, un fiel representante de los intereses de la oligarqua, explica Juan Carlos Guerra del colectivo Desde el Margen. El vice es un economista y empresario radial de origen alemn, ligado al empresariado de Guayaquil, donde reside la flor y nata del poder financiero.

Estamos ante un acumulado de aprendizajes de casi tres dcadas, sigue Guerra, que trasciende a los dirigentes y es ya patrimonio de amplias camadas de militantes indgenas y de los las organizaciones urbanas. La lgica del movimiento consisti en tirar abajo el paquete del FMI, pero no necesariamente el gobierno, afirma ante el desconcierto de intelectuales que deseaban que los pobres pusieran los muertos para que se cumplieran sus profecas.

Parlamento de los abajos

La fila de entrada es larga y se mueve con lentitud. El primer control consiste en dejar los telfonos en una habitacin donde anotan tu nombre que adhieren al aparato. Luego hay que anotarse y te entregan un salvoconducto que pegan sobre el documento o pasaporte. Con ese papel en mano, hay que atravesar un umbral protegido por un shuar que, lanza en mano, corta el acceso. Subiendo las escaleras hay dos controles ms.

Alrededor de cuatrocientas personas se acomodan en un gran semicrculo. Una mesa con los dirigentes, la mayora amaznicos, y una enorme piedra donde arden inciensos, completan el escenario.

Somos asamblestas serios. No como esos vagos del Parlamento, dice con cierta solemnidad Javier Vargas, presidente de la CONAIE, en la apertura del evento. Las pertenencias geogrficas se expresan en la vestimenta. Plumas multicolores los amaznicos, ponchos oscuros los andinos. Blanca Chancoso, la veterana dirigente que encabez la marcha de mujeres durante el levantamiento, pide que en las presentaciones nadie supere el minuto.

Imposible. Todas y todos quieren hablar, decir quines son y mentar los agravios. Estudiantes de melenas verdes, campesinos, agricultores, sindicalistas, artesanos, feministas, colectivos LGBT, adems de caeros y floricultores y hasta periodistas organizados, componen una diversidad imposible de homogeneizar.

Las demandas ms potentes son contra la minera y el FMI, el paquetazo y los impuestos. Se lee el Acta Constitutiva del Parlamento Popular y se votan cuatro mesas de trabajo que debern entregar sus propuestas el lunes, en apenas tres das: economa, trabajo, impuestos y ambiente.

La intervencin ms ovacionada fue la de Leonidas Iza, joven dirigente que estuvo al frente de los combates callejeros. Que la direccin de este movimiento no quede en manos de la CONAIE, dice uno de sus mximos dirigentes. El parlamento es una minga (trabajo colectivo) que delibera. Expresa la convergencia de las y los de abajo, parida en la barricadas y en largas jornadas de dignidad colectiva.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2019/10/26/parlamento-de-los-pueblos-una-minga-para-cambiar-el-pais-raul-zibechi-9956.html



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