Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2019

La revuelta de octubre, tendencias y desafos para la izquierda revolucionaria

Nicols Campos
Rebelin


No se deben tener en cuenta las promesas, frases vacas y pequeeces que confunden el pensamiento, y mirar lo fundamental, lo que determina todo en la vida social: la lucha de clases Lenin.

Los ltimos das han estados marcados por la irrupcin de una de las ms grandes revueltas que hayan existido en el pas desde el fin de la dictadura

Este acontecimiento, y las distintas manifestaciones que lo conforman hasta el momento, han ido revelando una serie de particularidades a las cuales se les debe tomar atencin con el objetivo de ir develando sus reales alcances polticos y sociales. La idea es trazar una lnea que permita entender el conflicto en el marco del desarrollo de la lucha de clases del pas.

Durante buena parte del siglo XX la clase obrera chilena desarroll importantes niveles de organizacin, los cuales le permitieron durante los 60 y comienzos de los aos 70 llegar a desafiar, como nunca antes, el poder de la burguesa. La respuesta que la patronal tuvo fue la instauracin de un rgimen de contrarrevolucin, el cual fue liderado por las Fuerzas Armadas. las consecuencias de dicho periodo fue la derrota poltica y material de las organizaciones que la clase obrera haba levantado, lo que marc el fin de un proceso de auge y maduracin poltica de los trabajadores y trabajadoras.

De ah en ms, la historia del conflicto clasista en el pas pareca ya estar escrita. La burguesa en tanto clase dirigente gobernaba sin mayores apuros un capitalismo que cada vez iba adquiriendo ms dinamismo y maduracin en comparacin a los periodos anteriores. Se terminaba as, de forma definitiva, con el Chile que vio crecer a la izquierda y a la clase obrera durante buena parte del siglo XX.

Las transformaciones en la base del capitalismo chileno se dejaron sentir con fuerza en diversos mbitos, especialmente en la estructura social. Precisamente una de los aspectos ms relevantes guarda relacin con la cristalizacin de aquella clase que surgi en el medio de las clases fundamentales (clase obrera y burguesa). Este es el caso de las actuales y modernas clases medias, las que si bien poseen diferencias con lo que fue el funcionariado pblico clsico y las clases medias surgidas al alero de la fase desarrollista de la primera mitad del siglo XX, tambin guardo puntos de contacto con estas. Son precisamente estas clases medias las que dejan entrever con mayor nitidez su peso poltico especfico en la coyuntura, en especial el rol progresista que juegan hoy en Chile.

As es que en los ltimos aos, al calor de las diferentes movilizaciones que se han vivido en el pas, estas modernas clases medias han ido madurando poltica y orgnicamente en el pas. De forma progresiva han marcado presencia en la escena poltica nacional como cuerpo cada vez ms uniforme, con un programa capaz de encarnar sus propios intereses, distinto a los de uno baso e los intereses y perspectiva histrica los trabajadores.

Son, por tanto, los aos de maduracin material y poltica de las clases medias las que hoy parecen estar posicionndose polticamente (al calor de la revuelta de los ltimos das) en la cara de las dems clases del capitalismo chileno, que miran desde lejos la crisis que sacude al pas. Si bien no se puede minusvalorar el lugar que ocuparon las clases trabajadoras en el conflicto que tiene tomada la escena poltica chilena, y que justamente gracias a su radicalidad remeci al Estado burgus como haca rato no lo haca, el dinamismo del conflicto pareciera estar llevando el centro del mismo hacia el polo de las clases medias chilenas.

Hoy las salidas, y las principales tendencias, se ven marcadas por la aparicin de reivindicaciones generales propias de las clases medias ms que de un programa propio de las y los trabajadores y el resto de las clases populares del pas.

Lo anterior se puede ver a travs de todos aquellos llamados que logran cuajar en lo que hasta hoy se eleva como la nica solucin posible a ojos de las masas para calmar la situacin: la realizacin de una Asamblea Constituyente que cambie de raz el Chile heredado de la Dictadura, y con ello su Constitucin.

En esta misma lnea es que el manifiesto redactado por quien hasta ahora aparece como uno de los ms legtimos representantes del movimiento, la mesa de Unidad Social, permite visualizar lo que la eventual nueva Constitucin vendra a asegurar, como lo es una sociedad diferente con ms libertad y democracia, con ms igualdad y justicia, con ms solidaridad y fraternidad. A partir de la cual se puedan defender y recuperar las libertades y derechos fundamentales perdidos durante la dictadura y los aos de la transicin.

A partir del desarrollo de los ltimos das se puede empezar a vislumbrar eventuales salidas al escenario que la revuelta de Octubre instal, las cuales sin duda vendrn a imponer modificaciones ms o menos importante a la institucionalidad del perodo transicional, estas sin embargo quedan lejos de poner en el centro un programa articulado sobre los intereses de los trabajadores y el pueblo.

Nuevamente queda de manifiesto el hecho de que la participacin de los sectores populares en un conflicto no es directamente proporcional con el programa que se desarrolla en el mismo, y mucho menos del que se impone posteriormente.

De esta forma, los sucesos de los ltimos das ya parecen estar encaminados hacia una salida de corte progresista liderado por el proyecto poltico de las clases medias. Esta ha sido la nica que en los ltimos aos ha podido cuajar de una forma ms o menos compacta, de ah su capacidad de poder posicionarse con relativa fuerza en un periodo de crisis de la burguesa y, a raz de ello, abrirse paso en el esquema de dominacin burgus.

La eventual constituyente de los derechos sociales vendra a encausar y materializar su posicin ventajosa en el desarrollo de la lucha de clases.

Sin embargo, y pese a que todo indica que hacia all se dirige el conflicto, todo esto se encuentra determinado por el desarrollo del mismo y las decisiones que tome cada una de los actores que se encuentra participando en l. Como todo, hasta ahora, la posicin de las clases medias aparece como una victoria relativa.

En el contexto actual, el desafo ms importante para la clase trabajadora y sus respectivas organizaciones radica en el hecho de saber identificar qu es lo que se encuentra en juego en la coyuntura misma, y a partir de dicha lectura tomar las opciones tcticas que resulten pertinentes.

Si bien la construccin del proyecto histrico de las y los trabajadores supera la mera reivindicacin de derechos de corte burgus, sera un error no velar porque en el marco actual estos fueran aplicables en el pas. Son los casos, por ejemplo, del derecho al aborto, la disminucin de la jornada laboral y el derecho a la migracin. Los cuales si bien son perfectamente aplicables en una sociedad capitalista y que bajo ninguna forma cuestionan el gobierno del capital y la propiedad privada, resultan importantes a lograr con el objetivo de cohesionar a las clases trabajadoras y dejarla en una mejor posicin como actor poltico. Ser tarea de las organizaciones reforzar dicha posicin y prepararla para una eventual ofensiva.

En este mismo aspecto, y contemplando el actual grado de organizacin en que se encuentran los trabajadores como clase, es importante que las consignas y reivindicaciones a levantar sean preponderantemente de naturaleza poltica ms que econmicas. No todo se trata, y sobre todo en un contexto de derrota de la clase, de mejorar los niveles materiales de vida, sino de aportar al desarrollo de los niveles de conciencia de clase que se encuentran perdidos hace ya varios aos. Solo este desarrollo es el que permitir que los esfuerzos de los trabajadores y trabajadoras no sean fcilmente cooptados por la demagogia populista y fascistoide que el cuadro de descomposicin burguesa actual podra generar en el pas.

Por ltimo, las y los militantes deben combatir cualquier tipo de ilusin constitucionalista que exista en las masas, y especialmente en la clase trabajadora. Habra que indicar que por ms loables y bienintencionadas que sean sus pretensiones, es en realidad imposible que una Constitucin pueda poner en cuestin el capitalismo en Chile, o asegurar el empleo de todos y todas las trabajadoras del pas, por ejemplo. Es precisamente, en estas ilusiones, en las que descansa la poltica oportunista del Partido Comunista y el Frente Amplio.

Asimismo, las y los revolucionarios no deben descartar el hecho de que en caso de haber una Asamblea Constituyente en Chile, esta puede ser una buena palestra para desarrollar propaganda en torno a las reivindicaciones polticas que se consideran pertinentes a lograr en el periodo.

Dejar de lado los moralismos abstractos sobre las instituciones burguesas es tambin un desafo que tienen que enfrentar las organizaciones y militantes ms conscientes del pueblo. Recordando a la vez que durante aos la disputa por el sufragio universal y cargos de representacin poltica en el parlamento fueron la principal poltica desplegada por las y los comunistas europeos, lo que les permiti educar a quienes se pretenda formaran parte de sus filas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter