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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2019

Del proceso constituyente a la asamblea constituyente

Felipe Lagos
Rebelin


Debemos diferenciar lo que es la Asamblea Constituyente del proceso constituyente. Si el proceso constituyente no est caracterizado por una correlacin de fuerzas favorable a los sectores populares, a los sectores del mundo del trabajo −es decir, sindicatos, pobladores, gremios de tcnicos y profesionales, indgenas, estudiantes, pequeos productores, partidos polticos populares, organizaciones feministas y socioambientales−, una Asamblea Constituyente puede generar resultados adversos. Entonces el antiguo bloque hegemnico, los partidos polticos del orden neoliberal, los grandes empresarios, medios de comunicacin y fuerzas armadas, pueden imponer una Asamblea Constituyente propia y, consecuentemente, tambin una nueva Constitucin de la Republica que recomponga su fuerza y su capacidad de dominacin y conduccin poltica. Por lo tanto, antes de la Asamblea Constituyente, el bloque nacional-popular debe impulsar un proceso constituyente que modifique sustantivamente la correlacin de fuerzas, ponindola a su favor.

La primera tarea es, entonces, intervenir y conducir el proceso constituyente que, al mismo tiempo, debe estar orientado a una Asamblea Constituyente protagonizada por el campo popular, modifique la correlacin de fuerza a su favor y debilite el bloque neoliberal en el poder. Hay que impulsar y profundizar la crisis de la institucionalidad neoliberal, el sistema poltico, los partidos polticos, as como los mecanismos y dispositivos de subordinacin.

En otras palabras, una Asamblea Constituyente por s misma no es necesariamente favorable a los intereses populares, sino que va a depender de la mayora social y poltica, que se construye en el proceso constituyente, en paralelo a ir desmontando el neoliberalismo, el colonialismo, el machismo, la oligarqua, etctera.

Esta tesis actualiza la posibilidad de una revolucin en Chile, por medio de la va del proceso constituyente . Y define adems las tareas de los sectores revolucionarios: por un lado, contribuir a que los de arriba no puedan seguir gobernando como antes y los de abajo no quieran seguir siendo gobernados, y por otro, que la correlacin de fuerzas y, por tanto, el poder, sea favorable al campo nacional-popular.

Respeto al primer punto, ste plantea la cuestin de la hegemona, de la direccin poltica y social, de la disputa del sentido comn. Tenemos que incidir en la convocatoria a la Asamblea Constituyente, en sus contenidos y formas, en su composicin y objetivos. Crear un nuevo sentido comn es tarea prioritaria del actual periodo, un nuevo sentido comn que sustituya al viejo, caracterizado por el individualismo, el consumismo, la segregacin y el protagonismo del mercado autorregulado o libre mercado. Desarrollar tareas de educacin popular, en asambleas, cabildos, juntas de vecinos, sindicatos, espacios de movilizacin (marchas, protestas, actos culturales) y explicar incansablemente los contenidos necesarios para acabar con el neoliberalismo en Chile, es un eje de accin cardinal. Pero una Asamblea Constituyente no slo se define por sus contenidos , sino por las formas , y esto tambin hay que desarrollarlo y exponerlo muy bien: las clases dominantes van a querer imponer sus cdigos y dinmicas, desbordadas de clasismo, machismo, racismo y tecnicismos, lgicas parlamentaristas y protocolos institucionales a los que el pueblo, sencillo y trabajador, no est acostumbrado.

Respecto al segundo punto, para crear y robustecer el poder del campo popular, hay que construir unidad y agenda poltica propia. La construccin de la agenda unitaria del periodo previo a la Asamblea Constituyente, donde adems se va construyendo alianzas, articulaciones, convergencias sociales y polticas, es el mecanismo de construccin de poder, de poder constituyente. Proponer contenidos y formas que no expresen slo intereses particulares, sino los intereses generales del campo nacional-popular, es la manera para convertir las distintas fuentes del poder popular (obrero, indgena, feminista, estudiantil y socioambiental) en Estado −esa condensacin de relaciones de fuerzas donde lo particular se convierte en universal−, un Estado antineoliberal.

Esta doble tarea de los sectores revolucionarios −a saber: crear un nuevo sentido comn (respecto a los contenidos y las formas) y acumulacin de poder (en base a la unidad y la agenda poltica)−, se expresan en la siguiente estrategia para la actual coyuntura: movilizacin + deliberacin + organizacin. Si falta uno de los tres elementos de la ecuacin, los otros dos se debilitan. No basta, por ejemplo, con deliberar (va cabildos o asambleas) y movilizarnos, si no logramos generar organizacin en base a alianzas, articulaciones y convergencias. Del mismo modo, deliberar y organizarnos, pero en ausencia de la movilizacin social (marchas, paros, protestas y todos los mecanismos que sean necesarios y legtimos), nos va a debilitar y supeditar a los poderes facticos. La movilizacin social, la presin en la calle, es un elemento indispensable no slo en el proceso constituyente sino tambin en el periodo de la Asamblea Constituyente (por ejemplo, ante la primera muestra de racismo, los pueblos indgenas deben copar el espacio fsico de la Asamblea Constituyente y demostrar all su poder; lo mismo en caso de expresiones de machismo, homofobia y otras discriminaciones).

Movilizacin + deliberacin + organizacin, es la nica manera de poner la direccin social y poltica en manos de los movimientos sociales y los sectores populares. Aun sin ser gobierno, sin ser Estado, debemos actuar como si fusemos gobierno y Estado, con tal de poner contra la pared al gobierno y al parlamento. No nos deben imponer, ni por la razn ni por la fuerza, sus intereses. Y para esto, debemos construir una plataforma unitaria, que es, en este momento, con todas sus contradicciones y disputas internas, Unidad Social.

Ya empez el proceso constituyente , que debe ser protagonizado por los movimientos sociales y el campo popular. Unidad Social est siendo hoy la plataforma unitaria, donde se encuentran Coordinadora NO+AFP, CONFECH, ANEF, CUT, Colegio de Profesores, Coordinadora Feminista 8M, UKAMAU y FENAPO, ACES y CONES, Plataforma Chile Mejor Sin TLC, MODATIMA y MAT, FENPRUSS, CONFUSAM, SINTEC, MUMS, confederaciones y federaciones de trabajadoras y trabajadores, entre muchos otros actores colectivos estratgicos. Adems, se han desarrollado cientos de cabildos abiertos , donde han participado ya ms de 10 mil personas, a lo largo y ancho de Chile, en slo unos cuantos das. Entre las demandas prioritarias se encuentran temas como el cambio al sistema de pensiones, as como el fin de las zonas de sacrificio, la nacionalizacin de los recursos naturales, el aumento del salario mnimo y el mejoramiento de la vivienda, educacin y salud.

Imponer la agenda poltica y recurrir a todos los mecanismos institucionales y extrainstitucionales, necesarios y legtimos, con el objetivo de conducir el actual proceso constituyente −en su contenido y en su forma−, debe ser foco de todos nuestros esfuerzos tericos y prcticos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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