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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2019

Ahora las reformas

Enrique Winter
Rebelin


Millones de personas hemos marchado en familia estas semanas por causas que el gobierno y sus medios de prensa se han empeado en diferenciar de las que tocan, por un lado, la democracia protegida que heredamos de la dictadura y, por otro, la ganancia igualmente protegida de los grupos econmicos a cargo de nuestras pensiones, salud y educacin, as como de los servicios de agua, electricidad y transportes. Estas causas no son diferenciables ni habran de omitirse en las medidas para superar la crisis.

Es razonable cuestionar el carcter democrtico de una institucionalidad que no satisface a la amplsima mayora que pide algo justo y econmicamente viable. La Constitucin faculta solo al presidente para presentar proyectos de ley que requieran gasto pblico y para elegir cules tienen urgencia, determinando as la agenda del Congreso. Sin referirnos a los aspectos ms ideolgicos y represivos de una carta redactada en dictadura, baste con recordar que tambin exige un curum inalcanzable para cualquier reforma.

Entonces Piera, que es a la vez el destinatario de buena parte del descontento popular y el nico constitucionalmente autorizado para proponer una solucin, present una agenda social que aumenta el sueldo mnimo, pero con un subsidio al empresario; que aumenta la pensin solidaria, pero con fondos pblicos para que no gasten en ella las administradoras de fondos de pensiones (AFP); que incorpora un seguro para enfermedades que recibirn las instituciones de salud previsional (Isapres) igualmente privadas; que descuenta el precio de ciertos medicamentos si uno los compra en las cuestionadas farmacias y as sucesivamente. Ante la lucha por sueldos dignos ayuda a la empresa; ante la lucha contra el sistema de AFP que recibe por ley un porcentaje adicional de los sueldos que les asegura la ganancia an en nuestras prdidas, las ayuda a ellas; ante la colusin de precios debidamente confirmada por sentencias judiciales de las farmacias, las vuelve a ayudar en desmedro de la poblacin que ya conoce los precios reales de esos medicamentos, gracias a las farmacias populares de algunos municipios conscientes.

Aunque sumidos en el consumo, los chilenos y chilenas entendieron esta vez que no se trataba de una cesin a sus demandas, sino de otra oportunidad aprovechada por el presidente para profundizar el sistema de saqueo en sus derechos ms bsicos. Cualquier testarudo defensor del neoliberalismo debera indignarse por el nivel de clientelismo que existe en Chile, pues aquellos corren riesgos en el mercado mientras quienes administran la jubilacin y la salud chilenas no lo hacen. Si uno se enferma, el seguro de salud sube legalmente el valor de la siguiente cuota. Si aumentan los precios de los insumos, suben legalmente los precios de la electricidad y del uso de las carreteras. Todos, por supuesto, muy por sobre el de los sueldos y el de la inflacin real y con clientes cautivos, como ya habrn percibido.

La otra seal del presidente fue cambiar a sus ministros de clase alta, pertenecientes a unas pocas familias santiaguinas y egresados de la Universidad Catlica, por otros ms jvenes de clase alta, pertenecientes a unas pocas familias santiaguinas y egresados de la Universidad Catlica. Con eso gan dos das de espacio en los titulares afines a esas mismas lites, que en Chile son todos los canales de televisin y casi toda la prensa. Le restaban solo dos das para el feriado en el que escribo esto. Entonces les impuso el libreto a los polticos y medios: hay dos bandos, el nuestro que march en paz por un Chile solidario y el de la violencia contra el orden pblico. No satisfecho con su prontuario, que trat en un artculo anterior, el gobierno quiso robarse hasta la marcha en su contra para establecer la agenda del miedo: da y noche violencia por todos los canales posibles.

La primera declaracin de su nica ministra con calle fue que los manifestantes de hoy son violentistas en nada relacionados con los millones que lo hicieron antes. Por el contrario, quien haya marchado en cualquier ciudad ha vivido en carne propia el exceso de militares y policas que se han reconocido responsables de cinco de las veinte muertes a la fecha. Con balines han arrancado, adems, un centenar de ojos de manifestantes pacficos. El relato es que ahora nos salvarn de la violencia, la de ellos mismos permitiendo entre tanto los saqueos al comercio, cuando a mi juicio, y desde su primera aparicin pblica, los directores de Carabineros, Polica de Investigaciones e Instituto Nacional de Derechos Humanos debieron trabajar juntos. El resguardo del orden pblico y la proteccin de los derechos humanos son funciones de un mismo Estado cuya soberana reside, duele siquiera tener que recordarlo, en la nacin.

No sera ms fcil soltar ahora y por nica vez la garanta de ganancia de los grandes grupos econmicos a cargo de todos nuestros derechos bsicos? Sumar una AFP estatal al sistema privado o proveer los medicamentos y servicios a su precio internacional, por ejemplo. Permitir, de paso, y con algo de tiempo, que se redacte una constitucin a la medida de alguien ms que esos grupos? Es muy poco, y les devolvemos el pas hasta que otra vez se pasen demasiado de la raya. Les recomiendo que lo hagan pronto, porque tras dos semanas comprando en los pequeos locales y ferias de nuestros vecinos, ya ni echamos de menos los supermercados que financian sus campaas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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