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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2019

Fidel y sus ideas para mirar con lupa los das de San Sebastin Piera en Chile

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Fue en octubre cuando San Sebastin Piera, desde la Moneda anunci a Chile y al mundo que se estaba en guerra, aludiendo a las protestas multitudinarias de amplios sectores del pueblo chileno, cansados durante ms de cuarenta aos que sus aspiraciones y reclamos fueran aplastados a sangre y fuego por el golpe de estado organizado por los EE.UU. y ejecutado con una violencia horrible por Pinochet y su camarilla militar, que lanz sobre la Moneda y el presidente Allende toda su traicin y podero militar representado por los Carabineros, el Ejrcito, La Marina y la Aviacin. A partir de aquel aciago 11 de septiembre de 1973 empez una cacera indiscriminada contra lo mejor del pueblo chileno, que conllev al asesinato inmediato, la prisin, la tortura y las desapariciones. Luego de la desaparicin o derrota de la dictadura, desapareci realmente la dictadura o cambi eufemsticamente de nombre? No sera mejor decir que se entroniz la dictadura democrtica del capital? Es que acaso la doctrina constitucional del Estado que permanece vigente en Chile no lleva el marbete de la Repblica, diseada y legada por Pinochet?

Hay que decir, a partir de ahora, que todo septiembre tiene su octubre. Pero existen similitudes y diferencias que son necesarios recalcar. En septiembre de 1973 no fue el movimiento del pueblo quien asalt y destruy a la Moneda paras asesinar, sino las fuerzas armadas y carabineros para rendir a un presidente leal, democrtico y defensor del pueblo.

Ahora en octubre del 2019, en cambio, no fueron las fuerzas armadas y carabineros quienes volvieron a reeditar el episodio del 11 de septiembre de 1973 contra la Moneda y el presidente San Sebastin. Esta vez, como ocurriera cuando se instal la Junta Militar presidida por Pinochet, la orden impartida desde la Moneda y su presidente fue descargar su fuerza de represin descomunal contra el pueblo. Las imgenes de los actos represivos diversos de todos los militares contra los ciudadanos reflejan que en los cuarteles y en las filas de sus instituciones se ensea y cultiva el odio visceral y las actuaciones crueles en los casos cotidianos o en situaciones coyunturales ante las expresiones de descontentos y protestas de los sectores populares. Slo esperan la ocasin para que sus jefes azucen a sus mastines a la pelea y cacera.,

Parodiando las palabras de Allende en el primer acto para festejar en Chile su victoria, esta vez el pueblo de Santiago y otras provincias se congregaron en su inmensa mayora para repudiar el paquete neoliberal de San Sebastin Piera y tratar de abrir un camino nuevo para la patria y tratar de fundar una nueva Repblica mediante la convocatoria de una Constituyente que lance al basurero de la historia a la constitucin de Pinochet y apropar una Nueva Constitucin surgida de las aspiraciones e ideales despueblo chileno.

Como les dijo entonces al pueblo chileno, hoy al igual que entonces se puede sealar ante la historia el hecho trascendental que ustedes (es decir, el pueblo) han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presin y amenaza, la informacin deformada, la campaa del terror, de la insidia y la maldad.

Y hoy como ayer, la derecha y la reaccin representados por San Sebastin y los poderes conservadores, no sern capaces de reconocer la grandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacidas de su dolor y de su esperanza

Por eso es preciso mantener la resistencia y sostener firmes las demandas, todo esto presidido por una verdad que se puede resumir de la forma siguiente: en poltica la unin es la vida misma mientras que la divisin es la muerte. 

El pueblo chileno en esta hora debe recordar a Salvador Allende, el salvador salvado por la historia, que en su mensaje final expres estos vaticinios: Primero que todo resalta el destinatario del mensaje, es decir, los trabajadores y el pueblo de Chile. En segundo lugar, su conviccin firme, en medio de la vorgine y la tempestad que desataba la traicin, de la fe y la confianza en los destinos futuros de Chile. En tercer lugar, el vaticinio revolucionario basado en la firme creencia y conviccin de que la resistencia del pueblo vencera a la larga aquel momento gris y amargo donde la traicin pretende imponerse. En cuarto lugar, vislumbraba en su mensaje, la poca nueva en que, una vez derrotada la reaccin, se abrirn las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

Se va a cumplir el prximo 2 de diciembre un nuevo aniversario del discurso que pronunci Fidel en 1971, como despedida de su larga estancia en Chile. Vale la pena resaltar algunas de las ideas de sus reflexiones ante el pueblo:

Porque es como hemos dicho en otras ocasiones que no son los revolucionarios los inventores de la violencia. Fue la sociedad de clases a lo largo de la historia la que cre, desarroll e impuso su sistema siempre mediante la represin y la violencia. Los inventores de la violencia fueron en todas las pocas los reaccionarios. Los que impusieron a los pueblos la violencia fueron en todas las pocas los reaccionarios.

Porque hemos dicho que no existe en la historia ningn caso en que los reaccionarios, los explotadores, los privilegiados de un sistema social, se resignen al cambio, se resignen pacficamente a los cambios

Y hemos podido comprobar un principio contemporneo: que la desesperacin de los reaccionarios, la desesperacin de los explotadores en el mundo de hoy como ya se ha conocido ntidamente por la experiencia histrica tiende hacia las formas ms brutales, ms brbaras de violencia y de reaccin.

Pero, qu hacen los explotadores cuando sus propias instituciones ya no les garantizan el dominio? Cul es su reaccin cuando los mecanismos con que han contado histricamente para mantener su dominio les fracasan, les fallan? Sencillamente los destruyen. No hay nadie ms anticonstitucional, ms antilegal, ms antiparlamentario y ms represivo y ms violento y ms criminal que el fascismo.

Todo proceso revolucionario ensea a los pueblos en unos meses lo que a veces dura decenas de aos en aprender. Hay una cuestin: Quin aprender ms y ms pronto? Quin tomar ms conciencia y ms pronto? Los explotadores o los explotados? Quines aprendern ms rpidamente en este proceso? El pueblo o los enemigos del pueblo?

Pero hay, adems, algo: los sistemas sociales que las revoluciones estn cambiando llevan muchos aos de experiencia, muchos aos de experiencia! Acumularon experiencia, acumularon cultura, acumularon tcnicas, acumularon trucos de toda especie para actuar frente a los procesos revolucionarios. Y mientras, se presentan a la masa del pueblo, que no tiene esa experiencia, que no tiene esos conocimientos, que no tiene esas tcnicas, se enfrenta con toda la experiencia y las tcnicas acumuladas de los otros.

La reaccin, la oligarqua est mucho ms preparada (), mucho ms organizada y mucho ms equipada para resistir los cambios, desde el punto de vista ideolgico. Han creado todos los instrumentos para librar una batalla en todos los terrenos frente al avance del proceso. Una batalla en el campo ideolgico, una batalla en el campo poltico, una batalla en el campo de masas fjense bien una batalla en el campo de masas contra el proceso!

Ahora, los revolucionarios son honrados, los revolucionarios son honestos, los revolucionarios no andan con mentiras, los revolucionarios no siembran el terror, no siembran la angustia ni inventan cosas truculentas y tenebrosas.

Ah!, pero los fascistas s que no se detienen ante nada. Tratan de tocar cualquier sensibilidad, inventar la calumnia ms increble: tratan de sembrar el miedo, el temor, la intranquilidad en amplias zonas de las capas medias de la poblacin: tratan de hacerles creer las cosas ms inverosmiles: tratan de despertar los mayores temores en todos los rdenes. Tiene un objetivo: ganarse las capas medias. Algo ms: utilizan los sentimientos ms ruines y ms bajos. El chovinismo ese nacionalismo estrecho, esos egosmos, los tratan de desatar por todos los medios, por todos los medios! El chovinismo, los egosmos, las pasiones ms bajas, los temores ms infundados. No se detienen ante nada.

Si quieren saber una opinin: el xito o el fracaso de este inslito proceso depender de la batalla ideolgica y de la lucha de masas; y depender de la habilidad, del arte y de la ciencia de los revolucionarios para sumar, para crecer y para ganarse las capas medias de la poblacin. Porque en nuestros pases de relativo desarrollo esas capas medias son numerosas, y muchas veces son susceptibles de la mentira y del engao. Ahora, en la lucha ideolgica no se conquista a nadie sino con la verdad, con los argumentos, con la razn. Eso es una cosa incuestionable

El pueblo es el gestor de la historia. Los pueblos escriben su propia historia. Las masas escriben la historia. Ningn reaccionario, ningn enemigo imperialista podra aplastar al pueblo!

No hay que temer! Luchar con argumentos! Luchar con la razn! Luchar con la verdad! Luchar con conviccin! Y luchar no por temor a las consecuencias de la derrota! Saber, s, lo caro que cuestan las derrotas a los pueblos. Luchar por el ideal! Luchar por la causa justa! Luchar sabiendo que la razn est de su parte! Luchar sabiendo que las leyes inexorables de la historia estn de su parte! Luchar sabiendo que el futuro les pertenece! Avanzar con las masas! Avanzar con el pueblo! Avanzar con las ideas! Avanzar sumando! Avanzar creciendo!

Al despedirnos, qu podemos darles? Si tan siquiera pudieran ser de utilidad algunas ideas, algunos conceptos, nos sentiramos satisfechos, si al menos espiritualmente hemos reciprocado de alguna manera el afecto de ustedes.

El imperialismo, utilizando los grandes monopolios cinematogrficos, sus agencias cablegrficas, sus revistas, libros y peridicos reaccionarios, acude a las mentiras ms sutiles para sembrar el divisionismo e inculcar entre la gente ms ignorante el miedo y la supersticin a las ideas revolucionarias, que solo a los intereses de los poderosos explotadores y a sus seculares privilegios pueden y deben asustar.

El divisionismo, producto de toda clase de prejuicios, ideas falsas y mentiras; el sectarismo, el dogmatismo, la falta de amplitud para analizar el papel que corresponde a cada capa social, a sus partidos, organizaciones y dirigentes, dificultan la unidad de accin imprescindible entre las fuerzas democrticas y progresistas de nuestros pueblos. Son vicios de crecimiento, enfermedades de la infancia del movimiento revolucionario que deben quedar atrs. En la lucha antimperialista y antifeudal es posible vertebrar la inmensa mayora del pueblo tras metas de liberacin que unan el esfuerzo de la clase obrera, los campesinos, los trabajadores intelectuales, la pequea burguesa y las capas ms progresistas de la burguesa nacional. Estos sectores comprenden la inmensa mayora de la poblacin y aglutinan grandes fuerzas sociales capaces de barrer el dominio imperialista y la reaccin feudal. En ese amplio movimiento pueden y deben luchar juntos por el bien de sus naciones, por el bien de sus pueblos y por el bien de Amrica, desde el viejo militante marxista hasta el catlico sincero que no tenga nada que ver con los monopolios yankis y los seores feudales de la tierra. Ese movimiento podra arrastrar consigo a los elementos progresistas de las fuerzas armadas ().

Y para un final de este artculo que espero sea recordable para la conciencia y la accin revolucionarias, les reitero: en poltica la unin es la vida misma de los pueblos, mientras que la divisin es la muerte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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