Portada :: Mundo :: China
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

El ltimo cartucho de Jiang Zemin

Xulio Ros
Observatorio de la Poltica China


La larga crisis poltica que vive Hong Kong se ha analizado desde diferentes enfoques: conflicto entre reivindicacin democrtica y autoritarismo, entre autonoma y centralismo, entre generaciones, etc. Menos atencin se ha prestado a su dimensin como expresin de un hipottico enfrentamiento entre las diferentes elites que conforman los clanes y grupos de poder que habitan en el seno del Partido Comunista de China.

Por Beijing circula una larga lista de ms de doscientos fugitivos refugiados en Hong Kong. Muchos de ellos huyeron de la intensa lucha contra la corrupcin desatada por Xi Jinping a partir de 2013, optando por guarecerse en la ex colonia para seguir gestionando sus negocios. Por otra parte, buena parte de las elites econmicas y polticas del continente tienen depositados en Hong Kong una considerable porcin de sus caudales. Ni a unos ni a otros poda hacerle gracia la aprobacin de una ley de extradicin que limitara su libertad de accin y podra poner en riesgo su propia integridad.

Ello trae a colacin la sempiterna figura de Jiang Zemin y su clan de Shanghi. Pudimos verlo a sus 93 aos aguantando estoicamente las varias horas de desfile cvico y militar del primero de Octubre. En estos aos, Xi Jinping se ha ensaado especialmente con las huestes de Jiang, cuyo rcord en el poder (1989-2002) no ha sido batido por el momento por ningn lder despus de Mao. Xi tambin tiene esto en mente al dinamitar el lmite de los dos mandatos, pero no solo a efectos temporales sino tambin para sopesar con minuciosidad la amplia lista de enemigos que ha ido conformando y que, pese a haber menguado su influencia, tienen a Jiang como ltima esperanza de supervivencia holgada. Los entornos inmediatos del propio Jiang y de su vicepresidente Zeng Qinghong podran estar en la lista de inminentes afectados por la campaa contra la corrupcin. Xi no ofrece signos de acobardamiento.

El conflicto surgido en Hong Kong ofrece a los hipotticos rivales internos de Xi una clara oportunidad de desacreditar su estilo de gobierno. Su obra sobre el modelo de gobernanza y administracin de China, que ya va por el tercer tomo y fue traducida a varias decenas de idiomas (ms que las obras de Mao), no parece contemplar frmulas mgicas para revertir la situacin en la regin autnoma, sealan irnicamente sus crticos. Desde esta perspectiva, Hong Kong puede convertirse en una trampa para Xi si su incapacidad para resolver eficazmente la crisis puede ser instrumentalizada para azuzar y cuestionar la infalibilidad de su liderazgo.

La utilizacin de conflictos polticos y de movimientos sociales en las maniobras palaciegas goza tambin de larga tradicin en China. Sin ir ms lejos, cuando en 2009, Hu Jintao debi afrontar la gravsima matanza ocurrida en Xinjiang (184 muertos y casi mil heridos), Zhou Yongkang, entonces responsable de seguridad en el mximo sanedrn del PCCh, fue sealado como muidor entre bambalinas de la intriga. Bajo Xi, Zhou fue condenado a cadena perpetua por corrupcin en un juicio que evidenci hasta qu punto la criminalidad ms soez pudo alcanzar la cpula del poder chino. Y en cuanto al uso poltico de movimientos de masas, la propia Revolucin Cultural, desatada por Mao para arrebatar el mando a sus rivales y destruirlos, es cabal ejemplo de ello.

El giro experimentado en la poltica china desde la llegada de Xi Jinping ha afectado a variables que no suscitan el aplauso unnime. No solo fuera, tambin dentro del pas pese al notorio esfuerzo por transmitir la apariencia de un monolitismo sin fisuras. En poco tiempo, la propia maquinaria burocrtica ha evolucionado desde el neomandarinato comprometido con el objetivo de alcanzar una sociedad armoniosa hacia una especie de leninato en el que solo la mxima autoridad parece estar en condiciones de comprender la magna tarea que China tiene por delante. Al alterar la regla del mximo de dos mandatos al frente del pas, la posibilidad de eternizacin de los lderes en el poder impide que las diferentes sensibilidades puedan disputarse el liderazgo en base a procedimientos previsibles. La adopcin de un estilo que recuerda el culto personal reservado a Mao y que tanto horrorizaba a Deng Xiaoping se antoja contraproducente. Finalmente, el estmulo de un nacionalismo ambicioso que obnubila la rica ambigedad del pasado que tanto beneficiaba a China suscita preocupacin y reserva en socios importantes.

Al final de su mandato, Jiang Zemin alentaba una cierta reforma poltica. Su sucesor, Hu Jintao, coquete y experiment con ella bajo el prisma de un alargamiento de la democracia dentro de los mrgenes del sistema. El nuevo rumbo adoptado por Xi Jinping, desmantelando los diques interpuestos por Deng para impedir una repeticin trgica de los excesos del maosmo, abunda en el riesgo de provocar una fractura. No debiera extraarnos que sus rivales internos pretendan servirse del exacerbamiento de tensiones como las de Hong Kong, incluso en connivencia de facto con poderes hostiles, para tirar un ltimo cartucho tanto con el propsito de salvar sus privilegios como de igualmente forzar un retorno a la senda primigenia de la reforma.

Fuente: http://politica-china.org/areas/sistema-politico/el-ultimo-cartucho-de-jiang-zemin

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter