Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2019

Como y por qu el "Pequeo Pinochet" se mantiene en el poder

Cristin Cepeda
Rebelin


Piera solo, soberbio y golpeado, se aferra a su superioridad de clase para pasar lo que el considera es solo una tormenta. La misma actitud le permiti tener en su cuenta corriente ms de 2 mil millones de dolares de fortuna personal y al mismo tiempo obtener el cargo de presidente con la votacin ms alta desde 1990, hace tan solo 2 aos. Pero parafraseando lo que paso con Napoleon III ,apodado el Pequeo Napolen (a diferencia del Gran Napoleon), el Pequeo Pinochet, solitario en el Palacio de la Moneda no tiene ms que fuerza que la que le da su carcter de clase.

Los partidos, incluidos los de derecha, se alejan de l. No quieren aparecer al lado de alguien a quin la calle ya apod dictador, sin importar su legitimidad democrtica. Para muchos lo inexplicable es que a pesar de la debildad en la que se encuentra, los partidos se alejan pero a la vez le dan aire para que continue en el poder. El miedo que recorre los sectores privilegiados de la sociedad chilena tambin afecta a la clase poltica que, asustada por una renuncia y un posible desborde electoral, temen enfrentar un escenario de vacio de poder.

Con calculadora en mano una derecha que vea sonrriente la posibilidad de una segundo perodo encabezado por el pinochetista populista y buena gente de Joaquin Lavn, hoy saca cuentas negativas. La polarizacin de la sociedad generada por el Pequeo Pinochet tiene un efecto devastador en cuanto a la prdida de votos en los sectores conservadores. Ya antes de la explosin sectores populares que venan sufriendo un empeoramiento de sus condiciones de vida con sueldos estancados y masivas alzas de los costos de vida, agudizados en el gobierno de Bachelet, votaron por Piera esperando un mejoramiento, los tiempos mejores. Pero nunca llegaron. Hoy, la derecha obligada a salir a defender su gobierno, se saca la careta y, an con contradicciones, asume una defensa de los prvilegios econmicos de la clase a la que representa. Tal actitud resta votos y encierra a los partidos de derecha en sus reductos ms duros.

La ex concertacin de partidos, alianza de partidos rota en succesivos perodos electorales, mira la rebelin desde sus cmodos puestos de poder. Los polticos profesionales, que construyeron su legitimidad en su supuesta la lucha contra Pinochet, viven desde antes de la rebelin popular, un proceso de crisis moral. Acusaciones de vinculaciones al narcotrfico, relaciones carnales con las grandes empresas, masivo acceso de familiares a los altos puestos de gobiernos cruzan de forma transversal a los distintos partidos, desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Socialista. Frente a este nuevo escenario, los partidos miran con terror la posibilidad de perder sus espacios de privilegio en el Parlamento, por un eventual llamado a nuevas elecciones. El temor es perder buena parte de su influencia, pasando a ser su supervivencia la principal preocupacin. La polarizacin del escenario hace imposible su permanencia o neutralidad. En repetidas ocasiones el Pequeo Pinochet ha convocado a los partidos de la exconcertacin a reuniones para validar su rol de presidente electo y estos partidos han visto en esta convocatorias la posibilidad de ser mediadores de las soluciones, de ser como en los 80 , los articuladores de una salida negociada. En conjunto con la derecha y frente a la evidente falta de legitimidad del gobierno, acord utilizar a los Municipios como los espacios de contencin y articulacin social. Los llamados a Cabildos Municipales son parte de las estratgias que emergen desde este sector.

Finalmente, al margen de estos dos bloques, de forma rpida y relativamente sorpresiva emergi, en este contexto de rebelin popular, una nueva alianza electoral conformada por el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA), (conglomerado diverso que agrupa desde partidos liberales a agrupaciones sociales que se definen de izquierda). Esta nueva alianza, rapidamente, conform a su alero un referente social con la pretencin de conducir y convocar la lucha en las calles, Unidad Social. Si bien este sector no carga con la pesada imgen de corrupcin y compromiso con las elites de los dos bloques anteriores, la movilizacin popular de forma ms intuitiva que consciente, no ha permitido que el liderazgo de la lucha social pase por sus rostros visibles. Es ms,cada vez que asoma alguna bandera de este colectivo automaticamente es rechazada por los protestantes. La apuesta de este sector ha sido parlamentarizar el conflicto, usando la presin social de la calles para la agilizacin de diversos proyectos de ley que hace tan solo 4 semanas no tenian ninguna viabilidad parlamentaria. Sin embargo, el precio del apoyo a estas accin parlamentaria ha sido el no quitarle el piso al gobierno del Pequeo Pinochet. Desde este bloque se es consciente que un eventual escenario electoral traera un aumento significativo de votos para los distintos partidos de este bloque. Incluso, la posibilidad de asumir el gobierno es casi una certeza. Por eso mismo, la actidud del bloque Partido Comunista y Frente Amplio, y su casi nulo apoyo al #fuerapiera, probablemente solo obedece a dar seguridades de gobernabilidad a los grandes empresarios chilenos y extranjeros, ante la eventualidad de un futuro gobierno. Sin embargo, a medida que pasan las semanas y la calle sigue con fuerza exigiendo cambios profundos, el liderazgo inicial empieza a demostrar grietas. La apuesta por conformar en los barrios Asambleas Constituyentes, si bien ha sido una estratgia capaz de articular grandes sectores que no necesariamente estn en las calles, sta cae en el vacio frente al nulo efecto que estas instancias tienen en la realidad. Sigue la represin , siguen los muertos y heridos, sigue el abuso. Y sobretodo, Piera sigue sin escuchar a nadie. La tensin entre la dirigencia del PC y FA, y los amplios sectores activos de la sociedad chilena se basa en la permanencia de Pequeo Pinochet.

En resumen, por distintas razones, el conjunto de fuerzas polticas institucionales tienen un inters en que la caida del dictador no se haga efectiva. Por lo menos no antes de cumplir los 2 aos de mandato presidencial. Esto porque la Constitucin pinochetista seala que si el Presidente en ejercicio renuncia antes de cumplir 2 aos de su mandato un gobierno de transicin debiera llamar en breve a nuevas elecciones generales. Pero, si la renuncia sucede cuando quedan menos de 2 aos de mandato es el Parlamento en Pleno quien elige al nuevo mandatario por el perodo que resta. El plazo sera 11 de marzo 2020.

Pero todos estos cculos podran irse al carajo. Las calles siguen llenas de juventud que lejos de bajar los brazos suma a nuevos sectores, y cada da queda mas claro que amplios sectores de pueblo desde sus casas y plazas no estn dispuesto a perdonar a los asesinos. La rebelda abandona su figura de saqueo y quema y se transforma en conviccin de que la lucha, los muertos y los sacarificios tienen que servir para cambiarlo todo.

Lentamente, se abre una nueva brecha en la sociedad chilena, una que va mucho ms all de lo electoral, y de resumir la democracia a participar en elecciones cada 4 aos. Una brecha que vuelve a hablar de poder popular, de control de la realidad por los propios habitates de este pas, una que ya no confia en las elites intelectuales vengan de donde vengan.

Los secundarios, los nios de chile, los que no tenian futuro le ensearon a los mayores que el futuro se hace a mano y sin permiso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter