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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2019

La economa entra al campo de batalla como campaa del terror y desmovilizacin

Paul Walder
Rebelin


La lucha est en la economa. Lo ha sido siempre en las revueltas sociales y en los procesos revolucionarios. Pero es tambin una batalla comunicacional y herramienta de control de fuerzas. Desde el estallido de la revuelta, la economa no haba ingresado a escena como elemento de disuasin y temor. As haba sido hasta esta semana, cuando se iniciaron presiones sobre el tipo de cambio y la difusin de informaciones que van desde desplomes en la bolsa, cadas en la produccin y prdidas masivas de empleos. Advertencias que tienen un aire de campaa del terror. Por venir de dnde vienen, por tener un destinatario claro y por el empleo de los grandes medios como canales de difusin. Del mismo modo que el vandalismo se apodera de las pantallas de la televisin y las portadas de la prensa, el caos econmico ha hecho ingreso para atemorizar a la poblacin. El error de esta campaa, como ya han advertido analistas independientes, es que no tendrn efecto en una poblacin movilizada que ha estado siempre en crisis. Que su nica relacin con el sistema productivo y financiero es como recurso para la ampliacin de mercados.

El primer ingreso en el teatro de operaciones de la rebelin del 18-O que hacen las cpulas econmicas ha sido este martes aun cuando ya se haban observado ciertas expresiones desde el mismo corazn de las grandes finanzas. Desde aquel viernes de fuego hasta esta semana, el IPSA, el principal indicador de acciones local, ha retrocedido cerca de un quince por ciento, con desplomes mucho mayore en aquellas empresas expuestas a la indignacin de la poblacin. En el retail, por ejemplo, y en los utilities, denominacin que reciben las empresas de servicios pblicos intensamente repudiadas por las altas tarifas y los frecuentes reajustes.

La jornada de huelga general de este martes deton una nueva etapa, un referente econmico a la crisis social, en el sector financiero. El primer indicador, que son cuan cacerola en los salones, ha sido la depreciacin del peso, que cay ante el dlar hasta un piso no visto desde las crisis de la dcada pasada. Alcanz la paridad de 800 pesos por dlar en algunos momentos de la maana del martes y oblig al Banco Central a intervenir, por lo menos en palabra. No meti dlares al mercado pero dijo que eso hara, o podra hacerlo. La histeria entre los operadores se calm un poco pero el mircoles repitieron la pataleta: el dlar cerr a 795 pesos. Hoy jueves sigue la misma tendencia.

La calma no solo ha estado en manos del Banco Central, que anunci una posible intervencin durante los prximos meses de hasta cuatro mil millones de dlares de sus reservas de casi cuarenta mil millones. Ingres a la escena Ignacio Briones, el ministro de Hacienda, desplegando todas aquellas propiedades de la economa chilena que la hizo durante dcadas ser la hija prdiga del FMI y todas las agencias financieras internacionales. Briones ha vuelto a presentar aquellos portentosos registros macroeconmicos a todos los inversionistas y especuladores, aquel relato del pas ms liberal y, as decan hasta octubre, exitoso.

Junto a la escalada del dlar, ha hecho su ingreso en la escena Alfonso Swett, el presidente de los empresarios y los representantes del comercio para entregar clculos y proyecciones sobre los efectos de la rebelin en la economa. Swett habl inicialmente de la prdida de 200 mil empleos, que podran elevarse a 500 mil si la revuelta popular no decanta en los prximos diez das. Todo ello a partir del decaimiento de la produccin y los servicios afectados de una u otra manera por los desrdenes y la incertidumbre poltica. Otro efecto estima la poderosa Cmara Chilena de la Construccin. Un sondeo publicado esta semana afirma que la venta de viviendas ha bajado en un cuarenta por ciento.

A partir del ingreso de los dirigentes gremiales, se han sumado otras voces que han comenzado a esbozar una escena ms compleja. Proyeccin, vaticinio o simple campaa del terror, no lo sabemos, desde la oficialidad de los mercados globalizados se augura recesin a partir de estos meses. El mismo Swett lo afirma: recesin tcnica hacia el inicio del 2020, certeza compartida por Jos de Gregorio, ex presidente del Banco Central y actual decano de la FEN de la Universidad de Chile.

En todo caso, esta tendencia no sorprende. La economa chilena ha venido en contraccin desde hace aos y el trance presente no hace ms que confirmar la tendencia. Con elementos adicionales, claro, pero no es lo fundamental. Chile no es Siria y no hay ningn dao estructural a la infraestructura productiva ni vial. Eso est intacto, salvo algunos galpones de acopio del retail.

Fomentar el terror econmico es muy fcil. La intervencin verbal de Briones y del Banco Central han tenido como efecto calmar un poco los mercados de la ola de especulacin. Porque un dlar fuera de control s que tiene efectos que van desde una presin sobre los precios de los productos importados y con componentes externos, que es casi todo, a una mayor carga financiera sobre los importadores endeudados en dlares.

Por qu sube. Ante el miedo y la incertidumbre el dlar aparece como un refugio. El economista Sergio Arancibia , destaca el mensaje que se le enva al mercado en el sentido de que el BCC est dispuesto y en condiciones de intervenir tan pronto como los vaivenes en el precio del mercado superen los umbrales compatibles con los equilibrios de la economa chilena. Agrega que , es saludable que el BCC tenga la capacidad financiera como para intervenir en los mercados cambiarios, y es importante que se haga poltica monetaria y no se tenga una actitud meramente contemplativa frente a las ciegas fuerzas del mercado.

El otro punto que ha levantado el empresariado y los medios especializados es el desempleo. Patricio Guzmn, economista y asesor de trabajadores y sindicatos, no duda respecto a la campaa del terror econmico levantada por las cpulas empresariales y la prensa hegemnica. Toda cifra que se d sobre prdidas de puestos de trabajo por parte del gobierno o del gran empresariado es parte de la guerra sicolgica en contra de la continuidad de la protesta social. No existe ningn estudio serio que fundamente esas cifras.. Por supuesto va a haber un impacto, pero ojo que en otro sentido. La reconstruccin de locales o infraestructura destruida generar empleo. Una distribucin de la riqueza ms democrtica tambin debera dinamizar el mercado interno y generar empleo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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