Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2019

Por qu rechazar el acuerdo parlamentario"? Cmo avanzar ms all?

Carlos Prez Soto
Rebelin


Este viernes 15 de noviembre, de madrugada, despus de una negociacin que ellos mismos relataron como difcil y tensa, un grupo de parlamentarios firm un acuerdo por la paz social y la nueva constitucin. En pocas horas el ministro del Interior lo acept y celebr plenamente, el presidente de la Repblica ratific esa aceptacin con alegra, insinuando de pasada que la alternativa era volver a declarar Estado de Emergencia. Dos das despus 244 abogados constitucionalistas declaran que es una oportunidad que no se puede desperdiciar y que ni siquiera la condicin de un qurum de 2/3 para los acuerdos en la Convencin Constituyente les parece demasiado grave.

Por qu es necesario rechazar este acuerdo?

Es posible formular un camino que lo recoja y vaya ms all de l?

1. Es necesario rechazar este acuerdo, en primer lugar, porque ha surgido de una instancia completamente informal constituida a espaldas de todo canal de representatividad democrtica. No es un acuerdo del Parlamento, como institucin. No est firmado por todas las fuerzas polticas presentes en el Parlamento. Tampoco es un acuerdo formal entre un grupo de partidos polticos. Incluso algunos de sus firmantes han sido cuestionados por los propios movimientos polticos que se supone representan. Lo que ha ocurrido es que un simple grupo de parlamentarios, a ttulo particular, se han arrogado la representatividad de sectores enteros de la sociedad, sin la menor consulta. Podemos asumir que algunos representaran a los empresarios, al poder econmico, que otros representaran a los sectores medios o a la opinin de los chilenos moderados, incluso que habra entre ellos alguno que representara a los sectores de izquierda o centro izquierda. Sin embargo, todo esto es simplemente un conjunto de supuestos: ni los empresarios, ni los sectores moderados, ni siquiera los militantes de los propios partidos involucrados, han sido consultados.

2. Es necesario rechazar este acuerdo, en segundo lugar, porque un grupo de parlamentarios, porque s y ante s, dicen representar los deseos de la ciudadana sin consultarla en absoluto. No se ha considerado en ningn acpite la necesidad de contar con el acuerdo de las organizaciones sociales: las confederaciones y sindicatos de trabajadores, los colegios profesionales, las asociaciones de empresarios grandes y pequeos, las organizaciones de pobladores, las organizaciones de los pueblos originarios, de las mujeres, de los estudiantes. No solo no se las ha integrado a este acuerdo, ni siquiera se ha considerado consultarlas, ni siquiera se las menciona! En una revuelta generalizada, en que en cada calle y cada esquina se grita en todos los tonos por la dignidad, por el reconocimiento, por las mltiples humillaciones sufridas a lo largo de treinta aos, este gesto de omisin no es sino una bofetada contra el movimiento social. Un atropello ms, perpetrado desde una de las instituciones ms desprestigiadas del pas.

3. En tercer lugar, este acuerdo debe ser rechazado porque, segn el relato emocionado de sus propios firmantes, contiene imposiciones dictadas en las ltimas horas de la negociacin por los representantes del partido UDI, que en la ltima eleccin parlamentaria obtuvo solo 970.000 votos lo que, en un universo de 14 millones de ciudadanos, representa solo al 7% de los verdaderos incumbentes: los representantes del 7% de los chilenos han logrado imponer sus condiciones al otro 93% solo porque nuestros representantes han optado, de manera insolente, por acatar las condiciones de un sector ideolgico abiertamente minoritario.

4. Es necesario rechazarlo porque el resultado de esa imposicin es una regla que exige un qurum de 2/3 de la Asamblea Constituyente para cualquier acuerdo, lo que reproduce los odiosos qurums calificados establecidos por la misma Constitucin que se declara querer superar. Una condicin que, considerando que la redaccin de la nueva Carta Fundamental partir desde una hoja en blanco conducir a una Constitucin plana, que no se pronuncia a favor ni en contra de ningn contenido fundamental. Se nos dice, incluso desde prestigiosos profesores universitarios progresistas, que eso se resolver ms adelante, en la discusin parlamentaria, simplemente como materia de ley, sin reparar en un salto lgico elemental: la derecha podr impedir los acuerdos que no favorezcan sus intereses exigiendo 2/3 de los constituyentes, pero luego podr imponer esos mismos intereses recurriendo solo a la mitad del parlamento.

5. Hay que rechazarlo porque establece una misteriosa comisin tcnica, designada por los partidos polticos (no por el Parlamento), de manera paritaria entre la oposicin y el oficialismo, que establecer todo lo indispensable para materializar el acuerdo. Qu se entiende ac por oposicin? a la Democracia Cristiana, que ha apoyado mltiples proyectos votando junto al gobierno al Partido Comunista, que no ha firmado este acuerdo a Evpolis que ha votado con cierta frecuencia en contra del gobierno? Y qu se entienda por oficialismo? Por qu los actores son ahora los partidos polticos, otra de las instituciones ms desprestigiadas del pas, y no una instancia que sea percibida con una mayor representatividad por la ciudadana? Quines, qu instancia y en qu forma, aprobarn las condiciones que defina esa comisin tcnica que este pacto se compromete desde ya a acatar?

6. Es necesario rechazar este acuerdo porque dictamina que la eleccin de delegados constituyentes se har con el mismo sistema pobremente democrtico con que son actualmente elegidos los diputados , lo que obviamente conducir a que la eventual Asamblea Constituyente no sea sino una rplica, en su composicin y carcter, del parlamento actual. Un sistema electoral que favorece completamente a los partidos polticos grandes, en que es prcticamente imposible que sean elegidos candidatos independientes, que obliga, por meras razones de clculo electoral, a formar coaliciones artificiales de partidos que luego no logran ponerse de acuerdo en el Parlamento.

Qu hacer? Cmo avanzar? Cmo aprovechar lo que han acordado de manera ilegtima y convertirlo en algo que pueda ser reconocido y aceptado por una ciudadana ampliamente indignada, cansada justamente de este tipo de manipulaciones?

1. En primer lugar, es necesario un dilogo entre Unidad Social, que congrega a la mayor parte de las organizaciones sociales importantes del pas, y el Parlamento, institucin que deber aprobar la ley que convoque a la redaccin de una nueva Constitucin. Un dilogo en que los diversos sectores de la ciudadana se sientan representados, o porque estn presentes los parlamentarios que han elegido, o porque, aun desconfiando del Parlamento, estn presentes los dirigentes intermedios que se han dado a s mismos. Un dilogo que comience por aceptar la necesidad de un plebiscito de entrada, sobre el cambio de Constitucin y sobre el mecanismo, considerando las dos alternativas que han sido planteadas, con los nombres que les corresponden.

2. En segundo lugar, es necesario que ese dilogo conduzca a una serie de condiciones que permitan generar una Constitucin gestada y aprobada de manera realmente democrtica, para que cuente con la ms amplia legitimidad, para que no sea percibida como otro arreglo cupular de la clase poltica por sobre la ciudadana. Para que no tengamos que pasar, en diez o veinte aos ms, por un nuevo estallido social que obligue a la clase poltica a escuchar lo que durante estos ltimos treinta aos no ha querido escuchar.

3. Las condiciones mnimas que se pueden plantear, que pueden recoger a la vez la preocupacin de la ciudadana por no volver a ser engaada y el miedo de los sectores de derecha ante las mayoras circunstanciales son las siguientes:

a. Que la eleccin de los constituyentes se haga con una ley electoral especial, que considere un sistema proporcional simple, y sobre la base de los distritos municipales, que son los ms cercanos a la ciudadana.

b. Que se acepte la regla del qurum de 2/3 de los constituyentes para alcanzar los acuerdos con la condicin de que las materias relevantes sobre las que ninguna de las posiciones obtenga tal qurum, sean llevadas a plebiscito. En una Constituyente pensada para funcionar a lo largo de un ao, esto requerira la introduccin de un plebiscito vinculante intermedio, despus de nueve meses de funcionamiento, para que se lleven a consulta ante toda la ciudadana cada uno de los artculos constitucionales sobre los que no se ha alcanzado acuerdo. En los tres meses siguientes, la Constituyente, acatando ese carcter vinculante, redactara un texto que contenga las posiciones ms votadas por los ciudadanos, y sometera ese texto a un plebiscito final ratificatorio. Tres plebiscitos: uno de entrada, sobre el mecanismo; otro intermedio, vinculante, sobre los artculos en controversia; uno final, ratificatorio.

c. El acuerdo entre Unidad Social y el Parlamento debe incluir, justamente buscando la confianza y adhesin ciudadana, una agenda social mnima, urgente, que se implemente a lo largo del funcionamiento de la Convencin o Asamblea Constituyente, y un claro y contundente pronunciamiento sobre las violaciones de los Derechos Humanos que han ocurrido a lo largo de estas semanas de protesta.

d. El acuerdo debe incluir una clusula que permita a la Convencin o Asamblea Constituyente derogar cualquier acto de Estado que implique endeudamiento externo o acuerdos internacionales vinculantes dictados en un plazo de dos aos antes de su establecimiento y hasta que la nueva Constitucin entre en vigor. Esta precaucin bsica est destinada a que los gobiernos vigentes durante el perodo de redaccin de la nueva Constitucin no introduzcan leyes, deudas en la banca internacional, o acuerdos internacionales que operen como las muy conocidas leyes de amarre promulgadas en el ltimo ao de la dictadura, o que establezcan obligaciones del Estado chileno ante poderes supranacionales como el Fondo Monetario Internacional, la banca trasnacional, o la Organizacin Mundial de Comercio, obligaciones que acten luego como una camisa de fuerza por sobre lo que la nueva Constitucin pueda establecer.

El acuerdo adoptado por un grupo de parlamentarios de manera irregular, extra institucional, bajo imposiciones antojadizas e inaceptables contiene, sin embargo, logros que muestran el impresionante impacto que el estallido de Chile y la ira ciudadana expresada en las calles ha producido sobre la ya muy desprestigiada clase poltica de este pas.

Rechacemos ese acuerdo y negociemos otro que lo supere, tanto en legitimidad como en su carcter democrtico. Solo una legitimidad anclada profundamente en la ciudadana, solo un carcter democrtico, que confe en el buen criterio del conjunto del pueblo chileno, puede hacernos avanzar hacia la paz. Hacia esa paz que hemos remecido con la expresin de nuestra justa indignacin. Esa paz que no hemos tenido a lo largo de los ltimos cuarenta y cinco aos, debido a la implantacin de un sistema econmico y social injusto, humillante y que es hoy simplemente insostenible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter