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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2019

Crisis despus del golpe de estado
Inestabilidad poltica y social en Bolivia

Eduardo Paz Rada
Rebelin


Cuando ya son veintinueve los muertos por la metralla de los militares y policas, autorizados a actuar con armas letales mediante decreto supremo aprobado por Jannine Aez y sus ministros, el golpe de estado no acaba de consolidarse ni de conseguir la cosmtica legal para considerarse un gobierno constitucional con autoridad para gobernar Bolivia y adoptar medidas debido a la resistencia de los movimientos populares en varias regiones del pas.

Ni siquiera el reconocimiento de Estados Unidos, impulsor del golpe, de Brasil del ultraconservador Jair Bolsonaro, del agente imperialista Luis Almagro de la Organizacin de los Estados Americanos (OEA) o la jerarqua de la iglesia catlica han sido suficientes para estabilizar el golpe en cascada, golpe blando con caractersticas propias como variante de los ocurridos en Brasil, Paraguay u Honduras.

La actuacin de las Fuerzas Armadas, a las que ha quedado subordinada la Polica Nacional, contina siendo el bastin central de respaldo a la autoproclamada presidenta que est sometida a distintas presiones de los sectores polticos:

Los radicales del Comit Cvico de Santa Cruz, con su lder Fernando Camacho, que han conseguido imponer una posicin racista y religiosa, buscan un proceso electoral rpido y ejecutivo; su partido (Movimiento Demcrata), que slo ha conseguido el 4% de votos en las ltimas elecciones y responde a las posiciones ms conservadoras de Santa Cruz, pretende con varios de sus ministros adoptar medidas econmicas neoliberales inmediatas; el co-golpista Carlos Mesa, ex vicepresidente del ultraneoliberal de los aos noventa Gonzalo Sanchez de Lozada, que reclama dar un orden legal al golpe de estado y realizar elecciones en los prximos meses; y la ultraizquierda porista que consideraba que lleg la revolucin obrera

Frente a este esquema de poder, Evo Morales contina siendo un fantasma que asusta al esquema golpista y es el eje sobre el cual circula la poltica y la sociedad boliviana porque cuenta, por un lado, con la lealtad de los parlamentarios que tienen los dos tercios de las cmaras de diputados y senadores y, por otro lado, con los movimientos populares en resistencia.

Las movilizaciones de los cocaleros de la regin central del Chapare, de los vecinos de la populosa ciudad de El Alto, de los colonizadores de Yapacani, de los ayllus y mineros del Norte de Potos y de los campesinos que han bloqueado las principales carreteras del pas y cercado las capitales, se han convertido en bastiones de resistencia al golpe con un saldo de veintinueve muertos, ms de cien heridos y otra cantidad similar de detenidos. Estas movilizaciones han levantado las consignas de defender la democracia, reclamar el retorno de Evo Morales, reivindicar la bandera anticolonial indgena y smbolo nacional wiphala y pedir la renuncia de Jannine Az.

Tanto la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), como la Central Obrera Boliviana (COB), que renen a las organizaciones sindicales, vecinales, obreras, campesinas, de mujeres, interculturales e indgenas, se han convertido en los referentes organizativos de las movilizaciones junto al Movimiento Al Socialismo (MAS).

Las Cmaras de senadores y diputados, que tienen como Presidentes a Eva Copa y Sergio Choque, ambos representantes de El Alto, son la variante poltica de la gestin de las prximas elecciones puesto que la nominacin de miembros de un nuevo Tribunal Nacional Electoral (TNE) y la aprobacin de una Convocatoria a nuevas elecciones nacionales pasa por su decisin, aunque en el esquema golpista no se descarta sobrepasar e inclusive clausurar el poder legislativo.

Evo Morales, asilado en Mxico por el gobierno de Andrs Manuel Lopez Obrador, despus de un peligroso vuelo boicoteado por los gobiernos de Per y Ecuador entre el 10 y 11 de noviembre y gestionado y apoyado por el futuro presidente de Argentina, Alberto Fernandez, se ha convertido en el eje sobre el cual gira la poltica boliviana tanto por el respaldo de las mayoras populares y la mayora de los parlamentarios, como por las crticas e impugnaciones de los sectores medios y acomodados y por quienes fungen como autoridades de gobierno.

Eduardo Paz Rada. Socilogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y Amrica Latina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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