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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2019

Una segunda evangelizacin a sangre y fuego

Ollantay Itzamn
Rebelin


Bolivia para Cristo. Nunca ms volver la Pachamama al Palacio, fue la sentencia triunfalista de Luis Camacho (uno de los principales actores locales visibles del golpe de Estado cvico-cristiano-militar) al imponer la Biblia sobre la bandera criolla boliviana en el hall del Palacio de Gobierno, en la ciudad de La Paz, el 10 de noviembre ltimo.

El promisorio gobierno continuado de 14 aos de los movimientos sociales, encabezado por Evo Morales, fue uno de los intentos ms prominentes de la auto emancipacin simblica de los pueblos indgenas en Abya Yala en todo este tiempo. En ninguna Repblica (criolla cristiana) los NO ciudadanos (indgenas) haban emprendido tal atrevimiento. Mucho menos con los envidiables resultados. Eso les duele.

Desde la perspectiva ritual, lo que ms incomod a los jerarcas catlicos y evanglicos, a partir del 20/01/2006 hasta el 10/11/2019, fue la incorporacin de simbologas, ritos e iconografas indgenas en la Palacio de Gobierno, ignorando la ritualidad y servicios religiosos del cristianismo catlico. Este atrevimiento implic la prdida de los privilegios de los jerarcar religiosos.

El gobierno norteamericano, y sus cmplices locales bolivianos, en diferentes momentos intentaron defenestrar al hertico gobierno indgena de Morales, pero no lo lograron. Hasta que recurrieron (quizs por intuicin histrica) al instrumento ms efectivo de la primera invasin/colonizacin: la Biblia y su Cristo.

Nosotros y ellos sabemos que la resistencia indgena frente a la invasin europea fue sometida no por los arcabuces y/o los caballos, sino por con Biblia y los doctrineros. Desde entonces, espaoles y criollos se impusieron sobre los indgenas, instalando en la mente de stos iconografas sagradas con fisonomas europeas. Imponiendo valores ticos como la mansedumbre, obediencia, humildad. Y censurando la rebelda, la liberacin, etc.

Una breve e inmediata aproximacin sincrnica a los actos pblicos del proceso de golpe de Estado cvico-cristiano-militar es el uso constante de los smbolos, gestos, orculos cristiano evanglicos. Jerarcas religiosos pidiendo la renuncia del gobernante indgena en nombre de Cristo. Enaltecimiento de la Biblia (bibliolatra), genuflexiones y rodillas de cvicos, militares y policas plantados en el suelo adorando al Dios desconocido. Gritos de jbilo en nombre de Cristo por la victoria.

En el transcurso, durante y posterior al golpe de Estado, se constata asesinatos y masacres en nombre de la Biblia y de Cristo. Persecuciones selectivas, torturas pblicas y denigracin de los dirigentes y funcionarios pblicos del gobierno hereje.

Es decir, todo el proceso del golpe cvico-cristiano-militar est inspirado y legitimado en la conviccin colectiva de: As es como Dios quiere para Bolivia. Hay una auto conciencia colectiva o individual de los golpistas y de la actual dictadura de: Dios nos ha enviado a Bolivia para evangelizar por segunda vez. Ya que la primera evangelizacin (siglo XVI-XX) fall al permitir el resurgir de la potencia indgena plebeya en Bolivia.

Esta segunda evangelizacin, para resometer a los indgenas al podero de la Biblia y a su Cristo, es tan sanguinaria como la primera evangelizacin. Ahora, en menos de una semana ya asesinaron a bala, y en actos pblicos, a ms de 20 indgenas. Lo hacen, con la plena conviccin y fidelidad a la voluntad divina, porque creen estar persuadiendo, escarmentando a los herejes indgenas para que nunca ms se atrevan a desafiar al Todo poderoso.

Estos cristianos golpista, enloquecidos por su falsa conciencia de heraldos de Cristo, jams pudieron, ni podrn, someternos, ni con invasiones, ni con golpes de Estado. Podrn seguir usando su rifle, su Biblia, su Cristo, pero siempre tendrn nuestro repudio.

Ni con la espada, ni con la Biblia, ni con su Cristo, pudieron someternos en estos ms de cinco siglos de colonizacin permanente. Ni podrn hacerlo. Lo que ms les humilla es no lograr vencernos democrticamente en las urnas. Por eso recurren al rifle, a su Dios y a su Biblia para legitimarse en el poder, e intentar evangelizarnos (humillarnos) por segunda vez.

A diferencia de la primera evangelizacin sangrienta, ahora los evangelizadores no tiene ni hegemona espiritual/moral, ni hegemona poltico/militar, mucho menos control de la verdad o de la comunicacin. Situacin que hace su misin cuesta arriba.

Nuestra tarea constante es seguir utilizando contenidos y simbologas incluso cristianas para proseguir con nuestra apuesta auto emancipatoria como pueblos. No estamos slo en una desigual contienda poltico militar (entre patrones y subalternos), sino en una desigual guerra sacra (entre los hijos de Dios y los hijos de la Tierra) , pero en condiciones diferentes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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