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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2019

El litio como botn de guerra no justifica ni el golpe ni la gestin de Evo Morales

Luis Martn-Cabrera
La Marea


Vaya por delante que no tengo ningn inconveniente en reconocer que lo que ha pasado en Bolivia es un golpe de Estado, que me alarma y me repugna el fanatismo que han mostrado los autoproclamados lderes de la revuelta Luis F. Camacho y Jeanine ez enarbolando Biblias contra el Estado plurinacional y haciendo gala de su machismo, su misoginia y su racismo quemando whipalas, la bandera de los pueblos indgenas del altiplano. Por lo mismo, me desgarra ver las imgenes de los muertos y los heridos en Cochabamba, en La Paz y en otros lugares del pas que recorr tantas veces estudiando el impacto de la extraccin del litio en las comunidades que rodean el salar de Uyuni.

Sin embargo, me temo que las bizantinas discusiones filolgicas que leemos en la prensa espaola y latinoamericana sobre si se trata de un golpe o no nos impiden ver la complejidad de la situacin. La mayora de estos textos leen el conflicto desde una ptica izquierda/derecha que hace tabla rasa de la situacin actual, ligan el golpe con la larga e infame tradicin de intervenciones militares en el continente auspiciadas y financiadas por la CIA y construyen un universo binario y maniqueo de buenos y malos. Esta lgica izquierda/derecha, siendo necesaria, no es analticamente suficiente para entender la abigarrada realidad de un pas donde el colonialismo interno es una realidad dolorosamente insoslayable.

En este sentido, la intelectual aymara Silvia Ribera Cusicanqui nos ha instado a huir de esta posicin defendiendo que no se puede celebrar la cada del gobierno de Evo Morales como un triunfo de la democracia, pero tampoco creer en la segunda hiptesis del golpe de Estado, que simplemente quiere legitimar, enterito, con paquete y todo, envuelto en celofanes, a todo el gobierno de Evo Morales en sus momentos de degradacin mayor. Toda esa degradacin, legitimarla con la idea del golpe de Estado es criminal, y por lo tanto debe pensarse cmo es que ha empezado esa degradacin

Preguntas incmodas para un tiempo incmodo

Por eso, conviene empezar hacindose algunas preguntas incmodas que expliquen justamente cmo empez esta degradacin. Por ejemplo, cmo es posible que despus de catorce aos en el gobierno el MAS no tenga un candidato alternativo a la presidencia y la vicepresidencia del gobierno. No hay entre los cuadros del MAS algn candidato o preferentemente candidata que pueda sustituir a Evo Morales y a su vicepresidente lvaro Garca Linera? Soy consciente de que algunos pases, como Espaa, no le ponen lmite a la reeleccin de sus presidentes. El problema es que la Constitucin del Estado Plurinacional de Bolivia, salida de una asamblea constituyente popular, s estable un lmite de dos mandatos. Es decir, no han cumplido con las mismas leyes que ellos se dieron.

Evo Morales ya se acogi de manera trapacera a su tercera reeleccin argumentando que su primer mandato era previo a la aprobacin de esta Constitucin, pero era necesario convocar un plebiscito en 2016 para autorizar que Morales y Garca Linera se presentaran a la reeleccin por cuarta vez? No haba ms remedio que acudir al derecho internacional y forzar al Tribunal Constitucional de Bolivia a aceptar que no presentarse a las elecciones del 2019 violaba los derechos humanos del presidente? Insisto, no haba nadie MAS para sustituirlos? Sabiendo que uno de los caballos de batalla de la derecha internacional es la alternancia en el poder, por qu ponrselo en bandeja? La falta de alternativas evidencia que bien hay tendencias autoritarias dentro del gobierno del MAS que se aferran al poder por encima de cualquier consideracin poltica, bien se desaprovecharon aos para formar por abajo a los cuadros del partido para asegurar su continuidad ms all de la vida poltica de sus lderes.

MAS preguntas sin respuesta: Quin y por qu suspende el conteo electoral rpido la noche de las elecciones del 20 de octubre? Quin y cmo nombr a los miembros del Tribunal Supremo Electoral? Es cierto, como denuncia Pablo Soln, antiguo ministro del MAS, que fueron nombrados a dedo como muchos otros miembros de la magistratura para favorecer al gobierno? Podemos justificar el fraude electoral verificado no slo por la OEA sino por mltiples auditorias nacionales e internacionales? Podemos desestimar la degradacin o el autoritarismo como mal menor en nombre de las polticas sociales del gobierno del MAS?

El modelo extractivista-patriarcal

Es innegable que durante los catorce aos del gobierno de Evo Morales ha habido una notable reduccin de la pobreza a travs de polticas pblicas de redistribucin de la riqueza. Asimismo, no se puede negar que, aunque sea de manera limitada y muchas veces simblica, el Estado hizo un esfuerzo histrico por reconocer a la mayora aymara, quechua y guaran del pas, transformndose en un Estado plurinacional. Pero la pregunta es, sobre qu modelo econmico se sustentan estas polticas redistributivas y antirracistas?

La respuesta a esta pregunta y la mejor gua para entender la situacin actual se encuentra en las potentes intervenciones del movimiento feminista boliviano, una inteligencia colectiva lamentablemente silenciada en el relato del golpe de Estado de la izquierda internacional. Uno de estos grupos es Mujeres Creando.

En el ao 2017 este colectivo feminista acept una invitacin de la bienal de arte de Bolivia para pintar un mural siempre que pudiera llevarse a cabo en la fachada del Museo Nacional de Arte, a escasos metros de la sede del gobierno. En el centro de este altar profano, concebido por Maria Galindo, Esther Argollo y Danitza Luna, apareca el escudo de Bolivia con el Cerro Rico de Potos clavado sobre la espalda de un hombre arrodillado en posicin de sumisin. El pene del hombre estaba amarrado con una cadena a una pesa de oro. A los lados poda leerse: Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista y No hay nada ms parecido a una machista de derechas que un machista de izquierdas.

Las feministas de Mujeres Creando ponan as el dedo en la llaga el mural dur menos de veinticuatro horas sin ser profanado mostrando que las polticas extractivistas del Estado no se asentaban sobre una lgica de gnero neutral, sino sobre una solidaridad interna entre el colonialismo y el patriarcado que transforma los cuerpos de las mujeres y la tierra en mercanca y botn de guerra.

En efecto, el gobierno de Evo Morales no solo no modifico la lgica colonial extractiva del pas basada en la exportacin de minerales (oro, plata, estao, cobre) a las metrpolis del Norte, sino que ampli el extractivismo otorgando ms licencias mineras, intensificando la explotacin del litio, ampliando la frontera de los agronegocios en el oriente y pactando con la oligarqua que ahora lo echa del poder.

The indigenous State, el trabajo etnogrfico de mi colega Nancy Postero, da cuenta de la naturaleza sistemtica de estas polticas extractivas y su reverso, la transformacin del Estado Plurinacional en una performance indigenista sin contenidos materiales. S, parte de las regalas obtenidas con estos negocios sirvi para financiar programas sociales, pero por qu nunca intentaron cambiar el modelo de desarrollo patriarcal colonial? No vieron ninguna contradiccin entre reconocer los derechos de la Pachamama en la Constitucin y perpetuar un modelo econmico absolutamente ecocida?

La lgica de extractivista/patriarcal llega a su paroxismo con el conflicto del TIPNIS (Territorio Indgena y Parque Natural Isidoro Scure) del 2010-2011. El gobierno del MAS pretenda construir una carretera que cortaba a la mitad este territorio guaran en pleno corazn de la Amazonia y una de las zonas de mayor biodiversidad del pas para facilitar la extraccin de hidrocraburos en el centro del parque y la extensin de los agronegocios. La oposicin de los habitantes del territorio fue duramente reprimida por el gobierno de Evo Morales. Una de las personas que acompaaban a la marcha en defensa del TIPNIS era Esther Argollo, una de las autoras del mural de Mujeres Creando. En 2017 tuve la oportunidad de entrevistarla y me describi, todava conmocionada, la brutal represin de la Polica de Evo Morales en el pueblo de Chaparina:

Nos invadieron el campamento, nos cercaron, lanzaron gases, sacaron a los indgenas del lugar donde estbamos a patadas, a golpes, les amarraron, les taparon las bocas, tuve que correr con un nio al monte, porque Era una seora, de las indgenas que estbamos en el campamento, era un domingo La seora estaba con dos nios, uno se lo dio a uno de los indgenas y corri al monte y el otro me lo dio a m.

Como puede verse, la brutalidad de la represin gubernamental no respet ni siquiera a las nias y nios que viajaban con las comunidades para defender sus territorios ancestrales. Podemos pasar por alto estas atrocidades solo porque la oligarqua insurrecta es igual de violenta? Se romper el silencio sobre lo que pas en Chaparina alguna vez?

En el conflicto del TIPNIS estaba la semilla de la lgica que ahora estalla en las calles de Bolivia. No combatir la lgica extractivista/patriarcal solo poda desembocar en una intensificacin creciente de sus contradicciones y una repeticin de sus lgicas patriarcales y neocoloniales. La politloga y antigua militante Katarista Raquel Gutirrez lee el conflicto actual como una pelea de gallos entre Carlos Mesa, jefe de la oposicin en las ltimas elecciones, Evo Morales y el Macho Camacho representante de la oligarqua crucea:

Vctima-verdugo-redentor: en la confrontacin poltica se instal amplificado el tringulo simblico patriarcal por excelencia. La aparicin de Camacho-redentor desafa a Evo-verdugo y silencia a Mesa-vctima. As, la mediacin de la palabra feminista/femenina se hace cada vez ms urgente y, a la vez, resulta ms difcil. Se hace cada vez ms complicado enunciar las palabras y disear las acciones que puedan hacer entrar aire en ese trgico tringulo que terminar por tragarnos a todas. Algunas voces se asustan y eligen plegarse a alguno de los redentores en oferta, otras nos empecinamos en no hacerlo.

En este tringulo no hay gallos inocentes, todos los caudillos ejercen violencia, no slo la oligarqua crucea: todos queman la casa del enemigo. Ahora la lgica perversa consiste en ver quin acumula ms poder y ms dlares para financiar la represin. En este contexto, si Evo Morales quiere de verdad evitar un bao de sangre debera, como anunci hace unos das, dar un paso al costado. Sera ms sensato abandonar la ambivalencia y garantizar decididamente que el MAS tenga otra candidatura que garantice salvarse del naufragio y hacer de cortafuegos a las derecha racista.

El litio como botn de guerra y como excusa

El relato de la izquierda golpe de estado, CIA, Evo-vctima, oligarqua racista, retorno de la Biblia al Palacio Murillo se sutura definitivamente con la aparicin del litio como botn de guerra, todo ello aderezado con unas citas muy ad hoc de Eduardo Galeano sobre los recursos naturales como la maldicin de los pueblos del tercer mundo.

No cabe duda, como ya seal en otro artculo, de que el litio se ha transformado en uno de los minerales ms cotizados, pues es un elemento indispensable en la fabricacin de autos elctricos que sustentan el capitalismo verde. Bolivia cuenta con grandes reservas de litio en los salares de Uyuni y Coipasa y, en ese sentido, es totalmente plausible que la oligarqua blanca del pas, en connivencia con algunas potencias extranjeras (Estados Unidos, pero tambin China, Rusia o Alemania), estn afilndose los colmillos para subastarse el litio.

Pero, de nuevo, el gobierno de Morales no puede concebirse como un defensor puro de los recursos naturales y la diversidad ecolgica de su pas. Antes de la llegada al poder de Evo Morales, a finales de los aos noventa, la empresa norteamericana FMC ya haba intentado firmar una contrato para explorar litio en el salar de Uyuni. La presin de las comunidades locales y del Comit Cvico Potosino hizo desistir al gobierno neoliberal de Snchez de Losada.

Tras la llegada al poder de Evo Morales en 2008, los yacimientos de litio pasaron a ser una concesin de COMIBOL (Comisin Minera Boliviana) y se cre la Direccin Nacional de Recursos Evaporticos a carg de Luis Alberto Echaz. El modo en que se realiza la transferencia de los terrenos ya es sospechoso. Habiendo recorrido todas las comunidades que se ubican alrededor del salar de Uyuni, puedo asegurar que en ninguna de ellas hubo consulta previa, libre e informada como exige el artculo 169 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) para autorizar la explotacin de litio en territorio indgena. En lugar de eso, se recurri al apoyo de una organizacin masista, la Federacin Regional nica de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sur (FRUTCAS), que haba logrado, tras aos de lucha, que algunos territorios aledaos al salar fueran declarados Tierras Comunitarias de Origen (TCO). Pero este subterfugio legal no significa que todos los ayllus del salar estn de acuerdo con la explotacin del litio. Hay comunidades como Llica que estn en desacuerdo y otras que lo aceptaron porque no vean otra opcin.

Pero el asunto central es que se trataba nuevamente de un proyecto nacionalista extractivista. Los ingenieros de la planta de Llipi Llipi me explicaron en La Paz en 2016 que se iba a tratar de un proyecto completamente boliviano, ejecutado con capital boliviano, recursos humanos bolivianos y cuyos beneficios recaeran en el pueblo boliviano. Incluso llegaban a argumentar que podran fabricar la batera de litio o incluso autos en Uyuni. Cuando les preguntaba sobre los potenciales impactos ambientales que iba a provocar la extraccin, no solamente por el gasto de agua sino por los residuos que iba a generar la inyeccin de grandes dosis de cal en el salar para separar el magnesio del litio, respondan de nuevo con el imaginario nacionalista en el que el oro blanco prometa sacar, una vez ms, al pueblo boliviano de la miseria, como en Potos tantas otras veces.

La versin de algunos lderes de FRUTCAS era todava ms siniestra, pues cuando pregunte a Humberto Ticona, uno de sus lderes, si no vea contradiccin entre los artculos de la Constitucin en defensa de la Pachamama y la extraccin del litio, me respondi: Claro, por ejemplo el litio de dnde viene? De las entraas de la tierra. La Pachamama nos est dando una alternativa a sus hijos para poder sobrevivir.

Incluso aceptando prima facie estas promesas de nacionalismo extractivo se trata de una historia de psima gestin. En estos diez aos de control de los yacimientos de litio del salar de Uyuni el gobierno ha cambiado de versin mltiples veces. El ltimo episodio de la saga se remonta a abril del 2018, momento en el que el gobierno de Evo Morales firma una acuerdo con la empresa alemana ACI Systems GmbH para su explotacin en rgimen mixto con el Estado. El acuerdo ha sido finalmente revocado por las presiones de las comunidades circundantes al salar de Uyuni y de miembros del Comit Cvico Potosino. La negativa de las comunidades se debe en parte a su deseo de participar ms activamente en los beneficios de la explotacin del mineral, pero tambin porque, como me fue manifestado en mltiples entrevistas con miembros del pueblo Llica, las comunidades indgenas piensan que el salar es un ser vivo sagrado. Estn convencidos, por ejemplo, que la quinoa real que se cultiva en la zona tiene una calidad especial por los vapores que despide el salar. Para las personas entrevistadas, la explotacin del litio puede hacer implosionar el salar transformndolo en un barrizal, cuestin que sera vivida como una catstrofe epistemolgica pues el yacimiento es un miembro ms de la familia, junto con el volcn Tunupa, los cerros y todos los seres vivos que lo pueblan.

El gobierno de Evo Morales, con toda su retrica pachammica, jams se ha planteado escuchar a estas comunidades o repensar la explotacin del litio para preservar un espacio sagrado y de alta bioversidad, ni antes ni ahora; lo que estaba en juego era simplemente el modelo de explotacin y la distribucin de los beneficios. La izquierda internacional que tanto se preocupa, y con razn, por la situacin en Bolivia debera escuchar a esta gente y a todos los colectivos de la sociedad civil que no estn afiliados con ninguno de los caudillos en pugna, como por ejemplo, Colectivo Curva, Colectivo Chixi, Comunidad Pukara, Nacin Qhara Qhara, Nacin Yampara, Parlamento de Mujeres, Red UNITAS (y, entre otras, sus organizaciones afiliadas CEDLA, CEJIS y CIPCA) y Trabajadores Originarios Quechuas de la Provincia Oropeza.

Luis Martn-Cabrera es director del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de California en San Diego.

Fuente: http://www.lamarea.com/2019/11/22/el-litio-como-botin-de-guerra-no-justifica-ni-el-golpe-ni-la-gestion-de-evo-morales/



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