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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2019

Del Estado neoliberal a un horroroso estado

Paul Walder
Rebelin


En Chile se violan los derechos humanos. Una afirmacin que es una realidad. Este martes Human Rights Watch (HRW) confirm y subray en un informe difundido hacia el medioda el registro que la semana pasada present Amnista Internacional. Desde el inicio de las protestas el militarizado cuerpo de Carabineros es responsables de graves violaciones a los derechos humanos, con miles de casos de violencia y abusos que se han mantenido hasta el momento en la total impunidad.

Una breve mirada al informe nos refleja una realidad propia de pas en guerra, o por lo menos de una cruel dictadura. Las cifras, corroboradas por todos los organismos que han recogido denuncias y registros mdicos, son alarmantes. La justicia investiga 26 muertes durante las protestas y los servicios de urgencias mdicas atendieron a 11.564 personas heridas relacionadas a las manifestaciones entre el 18 de octubre y el 22 de noviembre, inform a HRW el ministerio de Salud de Chile. De ellas, 1200 presentaban heridas graves, en tanto disparos de escopetas antidisturbios han causado ms de 220 lesiones oculares, con 16 casos de prdida total o parcial de la vista y decenas en observacin. Una lista del horror que no se detiene aqu. Hay ms de 15 mil personas y jvenes detenidos y detenidas y 442 han sido vctimas de torturas, violaciones y abusos sexuales. Otros centenares relatan vejaciones y humillaciones en las comisaras durante su detencin.

Aun cuando el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha presentado ante el Ministerio Pblico 442 querellas en representacin de vctimas de presuntas lesiones, tratos crueles, torturas, abusos sexuales, homicidios y tentativas de homicidios atribuibles a fuerzas de seguridad, el gobierno ahora atina a responder. Pero lo hace mal y tarde. Dej pasar 40 das no solo en silencio, sino se atrevi a descalificar un informe anterior presentado por Amnista Internacional. Este martes, con el quemante documento de HRW circulando por el mundo, tuvo que cambiar el tono. Sin condenar la brutalidad de los carabineros, registrada en millares de imgenes que circulan profusamente por las redes sociales, adems de los miles de heridos, el gobierno de Sebastin Piera se abre a iniciar investigaciones.

En un mes Piera ha sacado su Mister Hyde. Una faz peligrosa, oscura, errtica y cruel. Es insensible a las demandas de la poblacin, a las que responde con apaleos y tiroteos. Su imagen est por los suelos y ostenta la marca de ser el presidente peor evaluado desde los registros de las democracias neoliberales. Un paseo por cualquier calle cntrica nos permite ver los cientos de rayados con dedicatorias a Piera y a su madre. En estas imgenes urbanas, que constatan los sondeos de opinin, podramos afirmar que solo un Pinochet lograra superarlo, aunque no hay documentacin similar en la era del dictador.

El gobierno de Sebastin Piera hace semanas que perdi su agenda. Improvisa, da bandazos y tumbos. Lo que dice un da lo olvida al siguiente. Pero tiene una estrategia: buscar el apoyo, el salvavidas, en el resto de los poderes del estado, desde el poder judicial, por cierto el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas. Para qu? Para salvarse l y defender el modelo neoliberal. Este es el plan lanzado el 12 de noviembre pasado a travs del Congreso para la elaboracin de una nueva constitucin. Y esta es tambin la estrategia comunicada este lunes para sacar a las fuerzas armadas a las calles. No quiere decretar el estado de excepcin, pero s facultar a las fuerzas armadas mediante una ley de la repblica para que vigilen, como le llama, la infraestructura crtica. En un pas neoliberal, completamente privatizado, la defensa no es simplemente de carreteras o del suministro de agua y de electricidad , sino del capital invertido por las grandes corporaciones.

El primer plan, an en curso aun cuando escorado a los pocos das, es un golpe de efecto para ganar tiempo. Piera presion la semana pasada al congreso para que acordara un cambio de constitucin con el objetivo de contener las protestas. El resultado, hasta el momento, ha sido un conflicto interior, domstico de la clase poltica, que no ha frenado las movilizaciones. Al constatar hechos, podemos decir que las ha vuelto ms intensas.

El acuerdo parlamentario para elaborar una nueva constitucin cae por su propio peso. Es antidemocrtico, lleno de trampas, como el veto del qurum de dos tercios y armado al gusto de la derecha. El historiador Felipe Portales, que ha publicado varios libros sobre la transicin, lo destroza de principio a fin: Nada que no quiera la derecha quedar en la nueva Constitucin. Con el alto qurum acordado para aprobar los artculos constitucionales, se har muy difcil, sino imposible, que en el catlogo de derechos se establezcan diversos derechos econmicos y sociales. Seguramente, la derecha no aceptar, por ejemplo, reconocer en la Constitucin el derecho al trabajo o a una compensacin digna en caso de no poder obtenerlo. En suma, todo aquello que toque el modelo de mercado ser vetado por la derecha y los representantes de los intereses econmicos y comerciales.

Una trampa puesta por Piera para ganar tiempo y, en especial, para reforzar las nefastas polticas de consensos de la transicin. Nefastas, s, porque en ellas est el germen de la corrupcin, de la compra de polticos ticamente lbiles por parte del gran capital, de la brecha entre los polticos y la poblacin. Piera busca salir de la crisis social aislando an ms a las elites de la ciudadana.

La otra decisin del gobierno tiene elementos todava peores y sumamente peligrosos. Es la militarizacin de la poltica y la vida social. Pablo Salvat, doctor en Filosofa Poltica y acadmico de la Universidad Alberto Hurtado, observa con mucha inquietud los pasos de Piera pero tambin la falta de reaccin de otros sectores. No se visualiza una reaccin clara y suficiente de parte de la misma lite poltica y los medios de comunicacin. Al parecer ellos siguen durmiendo recostados en su parcela de poder. Por favor, es cosa de mirar en el continente lo que sucede cuando se aplican polticas de fuerza. Colombia, no est muy lejos de aqu. Tampoco lo sucedido en Mxico, con la militarizacin en la guerra al narcotrfico, la delincuencia y los opositores.

Es este el destino de Chile? Para Piera es el camino y es el costo de mantener el modelo neoliberal. Como dijo este martes Teodoro Rivera, el canciller de Piera en la sede de la OEA en Washington, el desarrollo econmico no alcanza para todas las demandas. En otras palabras y a modo de interpretacin, s alcanza para mantener sus privilegios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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