Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2019

Qu perspectivas despus de 43 das de movilizaciones?

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


El movimiento social, protagonista y propulsor de la impactante rebelin social detonada por el movimiento estudiantil Evade el 18 de octubre, ha sido claro al presentar las reivindicaciones por las que lucha. Despus de ms de 43 das su fuerza y potencial de cambios continan intactos. Pese a la brutal represin de la que ha sido objeto por parte del rgimen poltico post-dictadura liderado desde el gobierno por Piera y la oligarqua empresarial que lo respalda. Nada le gustara ms al Gobierno que descabezarlo, amedrentarlo o institucionalizarlo hasta la impotencia. Volver a la normalidad domesticada, a la sumisin voluntaria de los abusos, al consenso artificial. Es lo que explica los rasgos de militarizacin acelerada del pas y el uso del poder meditico tradicional para fabricar, incertidumbre, atemorizar e intentar criminalizar la actividad multicfala del movimiento social. Y es lo que tambin da cuenta del desprestigio de un gobierno devenido en semanas un paria internacional, pero observado con atencin por el impacto poltico del potente movimiento social chileno en un mundo globalizado.

El vano intento de la institucionalidad por capturar las demandas del movimiento social

Ha sido un triunfo rotundo para el movimiento social que se extendi a todo Chile el haber impuesto en la escena poltica los temas que las luchas socio-polticas-ambientales-feministas, algo dispersas, venan levantando. Y ha sido el parlamento y la casta poltica quienes han debido adaptarse a las demandas del movimiento social, y no as los partidos de oposicin los que han requerido del apoyo popular para llevar adelante una agenda de cambios, a todas luces insuficientes. Las tentativas de institucionalizar el movimiento y despojarlo de su energa y creatividad al igual que deformar las demandas que l porta han quedado al desnudo en lo que respecta al proceso y la Asamblea Constituyente, las pensiones, al salario mnimo, al endeudamiento universitario, a la salud pblica universal y de calidad, a las reivindicaciones de los pueblos autctonos, a la poltica fiscal progresiva donde paguen los ricos, etc.

La acusacin constitucional contra el ex ministro Chadwick y las tentativas contra el mismo presidente Piera y mulo de autcrata, si bien son de iniciativa parlamentaria, se nutren del profundo agravio que los sectores movilizados experimentan despus de muertes, torturas, mutilaciones y violaciones de manos de las fuerzas de Orden denunciadas por organizaciones de DD.HH internacionales reconocidas.

La potencia poltica y cultural de los movimientos sociales

Es un signo de los tiempos presentes: los colectivos de mujeres se han incorporado de manera resuelta a la lucha concreta contra un gobierno que ejerce la violencia propia del Estado Patriarcal. Las manifestaciones masivas de organizaciones feministas (con la performance de Lastesis) del pas han causado una fuerte impresin entre los sectores de la oligarqua dominante. La denuncia frontal de las mujeres organizadas en el plano cultural, se expresa tambin en la reivindicacin poltica de Asamblea Constituyente paritaria, es decir 50% de mujeres en ella. A este feminismo cultural y poltico en ascenso se agregan las expresiones de solidaridad con la Rebelin social en marcha de jvenes estudiantes de colegios privados de las clases medias acomodadas y profesionales, pero receptivas a las demandas, puesto que sufren del endeudamiento y de la precariedad debido al neoliberalismo aplicado a la salud, la educacin y a las pensiones.

Slo falta una reivindicacin ms clara y potente del movimiento ecologista ante la inminente crisis ecolgica a la que el capitalismo desbocado conduce, y que para muchos cientficos y militantes ecologistas avanza a pasos agigantados hacia el colapso civilizatorio. La pregunta clave al respecto es: cmo enfrentarlo: con una sociedad extremadamente desigual, o con una donde hay que compartir los bienes comunes con urgencia para evitar lo peor de la catstrofe que se viene? Esta cuestin de evidente rango constitucional es sistemticamente soslayada por la elite constitucionalista, poltica y meditica del sistema incapaz de establecer conexiones entre realidades sociales, polticas, ecolgicas y econmicas, que se interrelacionan.

Qu esperar de la Mesa de Unidad Social en este contexto de crisis poltica y de Rebelin Social y Popular?

Entre las organizaciones receptivas y promotoras de las demandas ciudadanas, populares y de trabajadores se encuentra la Mesa de Unidad Social. Ah participan liderazgos vinculados al espectro poltico de oposicin, pero que mantienen distancias con la poltica de pactos acerca del proceso constituyente institucional. Su propuesta para una Asamblea Constituyente es, al menos, clara. Se trata de elegir una Asamblea Constituyente paritaria, que asuma el carcter plurinacional del Estado chileno y que sea soberana en su ejercicio, metodologa y definiciones con mayora simple (50%+1) junto con el mecanismo de plebiscito sobre los disensos. Es la alternativa al Acuerdo cocinado firmado por sectores de derecha de la casta parlamentaria que da el poder de veto a 1/3 y que le entrega la tutela de la forma y mecanismos a una Comisin Tcnica cuoteada entre partidos polticos. Lo que es otro botn de muestra del aislamiento de la casta poltica, resultado de la ruptura del vnculo de confianza entre gobernantes y gobernados.

 

A los paros convocados por la Mesa de Unidad Social, que han creado pnico en el empresariado, se han aadido los protagonizados por los trabajadores de base de la salud, que llevan ms de un mes luchando por una salud digna para el pueblo. En este contexto, las funas al ministro de Salud Maalich expresan una actitud generalizada de rechazo hacia la gestin neoliberal de la salud pblica; el mismo ministro tiene intereses en clnicas privadas, factor de agravio para la gran mayora de la poblacin privada de salud.

La huelga de los recolectores de la basura de la Regin Metropolitana fue hecha con un discurso abiertamente clasista en lucha contra los niveles de explotacin a los que son sometidos los trabajadores. Los y las trabajadores del retail, de cadenas de supermercados y malls se han manifestado incorporndose al movimiento de cambio y rebelin contra el sistema y a la fractura social social a partir de sus propias reivindicaciones de horarios justos. Adems, los trabajadores del Metro de Santiago se organizaron y se negaron a que los costos de la reparacin de las estaciones cayeran sobre sus hombros.  

Los trabajadores portuarios han sido parte de los paros convocados y es evidente que si los trabajadores de sectores estratgicos de la economa como los mineros, forestales, de las telecomunicaciones, salmoneros o del transporte pblico se incorporan de manera resuelta a la movilizacin social en torno a un pliego de peticin poltico del pueblo que sea compartido, debatido y aprobado por ellos en instancias democrticas, se entrar en una etapa superior e irresistible del movimiento por cambios estructurales.

La Mesa de Unidad Social fue a La Moneda, se reuni con el ministro Blumel y nada obtuvo. Ahora tiene la responsabilidad de reconocer que es en el pueblo movilizado que est el potencial de cambios y actuar en consecuencia. Junto con convocar pblicamente a centrales sindicales (como la CGT de Manuel Ahumada Lillo, presidente de la Central Clasista) renuentes al trabajo unitario. Lo que implica que la Mesa de Unidad Social debe darse la tarea poltica, reivindicativa y democrtica de articular las demandas y trabajar por hacer converger todas las luchas, adems de preparar una movilizacin nacional, promover asambleas por la base, plantear la unidad social y poltica del pueblo y debatir acerca de la necesidad de tener un gobierno que permita satisfacer las necesidades del pueblo de Chile en tiempos de profunda crisis poltica y de desadaptacin institucional a los desafos sociales.

Ahora bien, la crisis institucional y del sistema de partidos indica que es pertinente para el pueblo dotarse de un gobierno de los movimientos sociales, del pueblo movilizado y de los trabajadores que an hoy mueven las industrias, la produccin, el transporte, los servicios, la venta, las telecomunicaciones y tambin el consumo.

Es lgico. Se trata entonces de darle forma a esta urgencia poltica en un contexto de profunda crisis de la vieja institucionalidad, pero que intentar recomponerse con el sostn de la vieja casta parlamentaria y con toda la violencia de la que dispone el Estado pos dictadura para ahogar la demanda general de que la Dignidad se haga costumbre, es decir que la vida sea digna.

Por Leopoldo Lavn Mujica, Profesor jubilado de Filosofa (Collge de Limoilou) MA en Communication publique Universit Laval Qubec, Canad

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter