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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Ecuador: legitimacin neoliberal y dilemas de la crtica

Franklin Ramrez Gallegos
Nueva Sociedad


La nueva Ley de Fomento Productivo evidencia el giro neoliberal en Ecuador. El viraje de Lenn Moreno se profundiz luego de la consulta popular de febrero que, aupada en el combate a la corrupcin, dej a Rafael Correa sin la posibilidad de volver a postularse a la Presidencia. El rgimen puede exhibirse ahora como descontaminado del maldito populismo. La estrategia de Moreno parece consistir en la aplicacin de una suerte de neoliberalismo progresista que lo aleja del mandato para el que fue elegido. Terminar Moreno devorando tanto a quienes lo llevaron al poder como a los que lo sostuvieron en su cruzada antipopular?

Con la Ley de Fomento Productivo, la pacificacin pospopulista de Lenn Moreno se consagr como la va ms expedita para la reconciliacin del pas con los mercados y su pleno realineamiento con Washington. El giro del heredero de Correa se profundiz luego de la consulta popular de febrero que, aupada en el combate a la corrupcin, dej al ex-presidente sin opcin de repostularse. Desde entonces, las viejas elites, el alto empresariado y la derecha partidaria intensificaron su asedio a Carondelet hasta desplazar a Alianza Pas (AP) del comando estatal.

En tal entorno, el nombramiento del presidente del Comit Empresarial Ecuatoriano, Richard Martnez, como ministro de Economa reforz el pacto de dominacin que sostiene a Moreno en el poder luego de que este perdiera su mayora parlamentaria (escisin entre oficialistas y correstas) y esterilizara a AP como partido de las mayoras. Tal bloque poltico no se reduce a las tradicionales elites. Lo vertebran tambin, de modo subordinado, figuras progresistas, delegados indgenas y sindicales. El rediseo del orden corporativo anterior a la Revolucin Ciudadana otorga tal constelacin de fuerza que permite gobernar sin partido, base electoral y opinin popular favorable.

Martnez fue figura clave de la reunificacin empresarial durante la Revolucin Ciudadana. Apenas asumi, y mientras el rgimen conectaba el frame del despilfarro populista con la crisis econmica, cancel todo rezago posneoliberal del gobierno. El diktat del supervit fiscal primario, la liberalizacin comercial, la flexibilizacin laboral, etc., pasaron a operar como brjula mayor de la poltica pblica. Solo ciertos ncleos ortodoxos dudan del viraje gubernamental, aun si critican ms la levedad del ajuste que su misma orientacin.

La Ley de Fomento Productivo, sin embargo, es un complejo dispositivo que no solo implanta la austeridad fiscal sino que adems consagra una enorme apropiacin de rentas para los ultrarricos, deshace derechos laborales y desmonta los instrumentos maestros del Estado desarrollista distributivo. Un profundo cambio en las relaciones de fuerza y en los mecanismos de legitimacin del poder hubo de tomar forma para que tal proyecto fuera aprobado sin apenas resistencia luego del largo ciclo de predominio populista.

El sello rentista de la ley se expresa en la enorme amnista tributaria, el recorte de impuestos y otras canonjas dirigidas a escoltar los grandes intereses1 e incentivar el retorno de las inversiones. El estribillo del rgimen sobre la bancarrota del fisco no sintoniza con el impacto de tal remisin en el aumento del dficit (1,3% del PIB). Ms que recomponer el erario, la normativa avala la rebelda tributaria y el poder de clase de quienes gobiernan bajo el nombre de Lenn Moreno.

El desmonte de los instrumentos estatales para dinamizar la economa y redistribuir riqueza es otro ncleo de la Ley de Fomento Productivo. Las finanzas pblicas se ven diezmadas por la renuncia a gravar los incrementos extraordinarios en los precios de los recursos naturales, la salida de divisas, la eliminacin del impuesto mnimo del anticipo al impuesto a la renta, etc. La ley dispone tambin que el sector pblico no pueda crecer ms de 3% anual, restringe la movilizacin de crdito interno para gestionar liquidez y estipula que, salvo excepciones, el presupuesto solo puede ser aprobado con dficit para cancelar intereses de deuda. La inversin pblica queda prcticamente abolida como poltica de Estado. Rompiendo la Constitucin, en fin, se introduce un sistema internacional de arbitraje de inversiones para cualquier materia. Las facultades estatales de regulacin quedan reducidas a lo mnimo. Por lo tanto, la Ley de Fomento Productivo redisea el Estado y los trminos de su legtima intervencin, a partir del imperativo de reconfigurar el entorno para las inversiones.

Lejos del dejar hacer manchesteriano, luego de la devastacin populista los neoliberales criollos aspiran a reencuadrar legal e institucionalmente la competencia y a coordinar la sociedad desde el mercado. Esa tarea arranc con la ocupacin empresarial del poder y la inmediata transferencia en su favor de millones de dlares adeudados al fisco. As, bajo el mantra de la atraccin de capitales, la piedra bautismal de la economa de mercado en el Ecuador del siglo XXI no es otra queel viejo rentismo de poderosas elites que gobiernan sin autorizacin popular. La agenda promercado fue derrotada en el balotaje de 2017.

Neoliberalism by surprise:con ese tropo, Susan Stokes encar los problemas de legitimidad democrtica de gobiernos latinoamericanos que, como el de Moreno, llegaron al poder con un programa contrario al Consenso de Washington y luego lo implementaron a pie juntillas. Si en el Per de los 90 Fujimori super ese impasse a punto tal de ser reelegido trocando seguridad y orden (derrota de Sendero Luminoso) por ajuste estructural, en el Ecuador de hoy la clase gobernante presenta el giro neoliberal como consecuencia necesaria y nica alternativa ante la crisis moral del corresmo. El combate contra la corrupcin se coloca as como principal mecanismo de legitimacin del retorno inconsulto de los mercados.

La anticorrupcin, como poltica de la justicia y accin sobre la reputacin, hilvana escndalos mediticos y sobreactuacin de autoridades de control en un relato que hace del Estado obeso e inescrutable de la izquierda la fuente de todo atropello a la tica pblica y de este, la causa de la mala economa. Los expedientes contra la Revolucin Ciudadana se multiplican en un circuito que retroalimenta decisiones polticas, trending topics y primeras planas. No se trata apenas, como urge, de procesar sospechosos, sino de consagrar a los tribunales como instancia dirimente de la pertinencia de la accin gubernativa de la dcada pasada. La evaluacin de poltica pblica se cocina en los juzgados. Ya en ese plano, y ms all de la justeza de los procedimientos, los fallos replican la diatriba contra la revolucin: la economa expansiva del Estado popular inocula corrupcin. El Estado austero reflota ah como categora moral.

El neoliberalismo obtiene pues de la anticorrupcin el desprestigio de su ms enconado adversario. Aquello no lo despoja, sin embargo, de toda su influencia. La descorreizacin de las instituciones pblicas motoriza ese objetivo. Para el efecto, la impugnada consulta popular dio mandato al Consejo de Participacin Ciudadana y Control Social Transitorio de evaluar y, eventualmente, destituir a las autoridades nombradas por el anterior Consejo. La idoneidad de esas autoridades estaba en duda por sus nexos polticos con el ex-presidente y su desprolijidad en el control de la corrupcin. Casi todos los funcionarios evaluados fueron destituidos. Los consejeros siete notables nominados por Presidencia que se han arrogado poderes y operan sin control popular procedieron a subrogar a los cesados con figuras del mundillo anticorresta. Resolvieron as, al mismo tiempo, la distribucin de poder en el bloque gobernante y la extraccin de influjo estatal al corresmo. El rgimen puede exhibirse ahora como descontaminado del maldito populismo. El bloqueo sistemtico al registro electoral del nuevo movimiento de la Revolucin Ciudadana completa la purga. As, sin mayor apego democrtico, la descorreizacin ampla el juego legitimatorio del neoliberalismo por sorpresa.

El repunte neoliberal no se desliga de la crisis de la Revolucin Ciudadana. La crtica de esta al poder de los mercados no habr de expandirse entonces sin justificacin de las razones de su trance. Al margen del modo ms o menos arbitrario con que la corrupcin se ha construido como problema pblico, aquella y la impunidad en torno de ella terminaron por avalar el giro gubernamental. No obstante, al hacer de este un puro efecto de la traicin de Moreno y al no ver en la anticorrupcin otra cosa que acoso poltico que lo hay y sin disimulo, el corresmo se desentiende de su lugar en la trama, trivializa la demanda social de transparencia y no consigue dotarse de la credibilidad necesaria para hacer frente a la patraa de la puesta en forma del neoliberalismo como salida tica ante los excesos populistas.

Sin ruptura con el sentido cannico de su accin como fuerza opositora, entonces, la Revolucin Ciudadana habr de resignarse a preservar su militancia. Aquello podra ser irrelevante si no fuera porque ese acumulado puede gravitar de modo decisivo en el espacio de las resistencias. La embrionaria movilizacin contra el ajuste ha provenido bsicamente de su convocatoria. La crtica de otros pequeos ncleos de izquierda al proyecto empresarial queda represada en su esfuerzo por desmarcarse de la dcada ganada. La colaboracin indgena con el gobierno entrampa, por su parte, su histrico antagonismo con las polticas promercado. Para la izquierda antipopulista luce ms rentable implicarse en la descorreizacin que confrontar el ajuste. La prefiguracin de algo as como un neoliberalismo progresista parece, no obstante, ya bloqueada por los impactos de la austeridad en el bienestar y la arbitrariedad del cambio institucional. En medio del desierto del campo popular, queda por ver si la gran derecha cogobernante que no gana una eleccin presidencial desde 1998 podr evitar que la acelerada prdida de confianza social en el rgimen frustre su proyecto de volver al poder por las urnas. De no ser as, como Michel Temer en Brasil, Moreno habr devorado tanto a quienes lo llevaron al poder como a los que lo sostuvieron en su cruzada antipopular. Sabemos bien cmo termina eso.

Nota:

1. A los 50 mayores deudores [transnacionales petroleras y telefnicas, bananeros, constructores, bancos, importadores] se perdona 55% de sus deudas

Fuente: http://nuso.org/articulo/ecuador-legitimacion-neoliberal-y-dilemas-de-la-critica/


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