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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Estalla Amrica Latina

Manuel Castells
La Vanguardia


Ecuador, Chile, Bolivia, Colombia. Las calles protestan all donde los puentes con las instituciones se han roto. Una densa nube de gas lacrimgeno, mezclada con la polucin ambiente, hace irrespirable el aire. Cada protesta tiene una causa especfica, pero similares formas de expresin. Los jvenes, hombres y mujeres, son vanguardia. Han perdido el miedo y luchan por sus mayores. Sus redes digitales los empoderan y los movilizan, no necesitan lderes. La represin policial es violentsima. La panoplia de medios de hacer dao se multiplica. Artilugios que revientan ojos, fracturan crneos, asfixian pulmones, desfiguran rostros. Y cuando no bastan, balas. El cuenteo de muertos va subiendo. Pero los manifestantes han perdido el miedo y se enfrentan a la polica con violencia creciente. Al calor de la protesta, hay quienes aprovechan para saquear supermercados o incendiar edificios simblicos y hasta hospitales. Y atacan comisaras. A pesar de la violencia, una mayora de ciudadanos an apoya la protesta. En Chile, Ecuador y Colombia es una revuelta contra la apropiacin del crecimiento econmico por una minora que adems apenas paga impuestos y deja salud, educacin y pensiones a la lgica del mercado. Hay conciencia clara de rechazo a un modelo econmico hegemnico en las instituciones. Deca un dirigente estudiantil: El neoliberalismo naci en Chile y morir en Chile. Y otros aaden el consumismo, esa trampa en la que acaban endeudados insosteniblemente porque los seuelos publicitarios no se corresponden con los sueldos. La chispa fue la subida de la gasolina en Ecuador o el aumento del precio del metro en Santiago. Por empresas privadas, respaldadas por el Gobierno. En Colombia, pas que ha superado el miedo tras la incierta paz, los estudiantes piden acceso a la universidad, mientras disminuyen los recursos destinados a la enseanza. Pero tambin las caceroladas y manifestaciones claman contra el aumento del paro. Y contra la crisis permanente de salud y, como en todas partes, contra pensiones miserables que condenan a la indigencia a millones de ancianos. Mercado libre para una sociedad tremendamente desigual en que la injusticia social es el hbito de oligarquas que utilizaron siempre las instituciones para defender sus privilegios. A las demandas sociales se une el clamor por la dignidad y el respeto de los derechos humanos, empezando por las mujeres y la libertad de decidir a quin se ama. Bogot acaba de elegir alcaldesa a una lder lesbiana ecologista y humanista saludada con entusiasmo por la juventud.

 

En la raz del conflicto est la desigualdad social, el fracaso del neoliberalismo y la crisis institucional

La violencia en Bolivia tiene un origen distinto y ms amenazante. Porque es un pas en que el crecimiento econmico de la ltima dcada ha ido acompaado de una reduccin sustancial de la pobreza y una mejora de las condiciones de vida del conjunto de la poblacin bajo el liderazgo de Evo Morales. Pero hubo al mismo tiempo una profunda transformacin social: los indgenas llegaron al poder, con las cholas en primera lnea de la instituciones del Estado y mayora absoluta en el Congreso democrticamente elegido. La lite blanca no pudo tolerarlo. El conflicto en Bolivia es fundamentalmente racial. Aunque se apoyara la oposicin en los brotes de corrupcin en el Estado, la prepotencia del partido MAS y las maniobras de Evo para mantenerse en el poder, incluyendo, tal vez, fraude electoral. Pero Morales ofreci volver a repetir las elecciones y no presentarse. Aun as, la conspiracin que ya estaba en marcha, incluidas manifestaciones populares orquestadas por lderes religiosos fundamentalistas, consigui que la jerarqua militar obligara al presidente constitucional a dimitir y exilarse. La mano de Bolsonaro parece probable, jaleado por Trump. Contra ese golpe estall parte de Bolivia, tanto en las regiones cocaleras de Cochabamba como en El Alto, concentracin de indgenas en La Paz. El ejrcito reaccion disparando y matando, retornando a la siniestra historia de Bolivia, el pas con ms golpes de Estado en Amrica Latina.

Quienes creamos superada esa etapa hemos de aceptar que cuando hay un cambio del poder social (aunque se respete el econmico) el ltimo recurso de las lites es siempre el monopolio de la violencia.

Mientras tanto, en Chile la violencia sin sentido est desatada en un frenes de destruccin, alimentada por grupos narcos tal vez manipulados y una rabia popular multiforme. Es posible que se despliegue el ejrcito en las calles a requerimiento de un Piera desbordado. Y si no hay reformas pronto y contina la protesta, podra suceder una regresin autoritaria.

En la raz del estallido latinoamericano, al que se podra aadir un Per polticamente desestabilizado y del que se libr Argentina por la esperanza popular en Alberto Fernndez, hay tres fenmenos entrelazados: una desigualdad social extrema; el fracaso, una vez ms, de polticas neoliberales que imponen la lgica estricta del mercado no slo a la economa sino a la sociedad en su conjunto, y la ruptura de la confianza ciudadana en las instituciones polticas, cuya representatividad rechaza el 83% de la poblacin en el conjunto de la regin. En ese contexto, el gatopardismo (que todo cambie para que todo siga igual) no parece que pueda ya ser suficiente. Las ondas de choque del estallido actual podran expandirse en tiempo y espacio, con consecuencias impredecibles.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/opinion/20191130/471954297244/estalla-america-latina.html



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