Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Mara Edilma Zapata y ngela Mara Gaitn
La guerra contra los nios pobres en Colombia [1963-2019]

Renn Vega Cantor
Periferia


Sus nombres no les dicen nada a los colombianos. Nadie sabe quines fueron ni que hicieron en su corta vida. Nunca han sido registrados por la propaganda meditica que nos bombardea a diario con las estupideces de las vedettes y sus crudas frivolidades. Forman parte de los nadies, de los ninguneados, de aquellos que no tienen voz y a los que con toda la impunidad se les humilla, explota y asesina. Son el reflejo a nivel micro de la Colombia profunda y olvidada, en la cual los pobres, trabajadores, campesinos soportan la desigualdad, injusticia, miseria y antidemocracia que carcome a la sociedad de este martirizado pas y que sustenta a una minora criminal que desde siempre ha recurrido al terrorismo de Estado para mantener sus riquezas.

La hija de trabajadores

Mara Edilma Zapata y ngela Mara Gaitn fueron dos nias que, cuando apenas empezaban a vivir, fueron asesinados por el Estado colombiano, con 56 aos de diferencia. La primera, una nia de 10 aos, fue una de las doce personas asesinadas por el ejrcito colombiano el fatdico sbado 23 de febrero de 1963. Ese da, las tropas al servicio de los empresarios del cemento, desempendose como esquiroles hicieron pasar a la fuerza camiones cargados de cemento, cumpliendo las rdenes del gobernador de Antioquia, Fernando Gmez Martnez (el dueo del peridico El Colombiano y accionista de Cementos Argos), quien haba dicho que el cemento sala as hubiera que pasar sobre los cadveres de los trabajadores. Y as se hizo. En lugar de atender los modestos reclamos de los trabajadores en huelga, el Ejrcito los masacr cuando dispar a mansalva y de manera indiscriminada contra la gente que se encontraba en la entrada de la cabecera municipal de Santa Brbara, tratando de impedir el paso de los camiones, que rompan la huelga. Las balas oficiales mataron a una docena de trabajadores y habitantes del pueblo, que participaban o apoyaban a los huelguistas. Entre los muertos estaba Mara Edilma Zapata [ver foto], la pequea hija del trabajador y dirigente sindical Luis Eduardo Zapata.

Mara Edilma Zapata, asesinada el 23 de febrero de 1963.

Como suele suceder con el terrorismo de Estado a la colombiana, tanto los voceros del Ejrcito como los funcionarios civiles justificaron la masacre arguyendo que la tropa haba sido atacada por los huelguistas y que, en legtima defensa, se haban visto obligados a disparar sus armas contra los trabajadores que los agredan. Y entre los que emboscaron al Ejrcito se encontraba la pequea nia que, segn la versin del gobernador, no muri por disparos oficiales sino por una pedrada, una falacia que fue desmentida por los mdicos legistas. Para completar, el mismo gobernador felicit a los asesinos diciendo que haban cumplido con su deber de manera ejemplar, puesto que se haba repelido una huelga organizada por los comunistas. Como siempre, este crimen de Estado qued en la impunidad y sus responsables intelectuales y materiales, entre ellos Belisario Betancourt Cuartas, por entonces Ministro de Trabajo, son presentados como insignes patriotas. Estos hombres de bien nunca dieron muestra de arrepentimiento por el crimen de la nia Edilma Zapata, nunca les pidieron perdn a sus familiares y nunca tuvieron una pizca de elemental sensibilidad por el crimen de la hija de un humilde trabajador. A la nia asesinada escasamente se le mencion para enlodar su nombre y el de su padre en el momento del crimen y despus jams se le volvi a mencionar. Solamente qued en la memoria de los trabajadores de Cementos El Cairo, que cada 23 de febrero recuerdan la masacre de 1963.

La hija de campesinos

56 aos despus sucedi otra horrenda masacre perpetrada por las Fuerzas Armadas de Colombia, en la que fueron despedazados 18 nios y adolescentes. Esto aconteci en la noche del 29 de agosto de 2019 en San Vicente del Cagun (Caquet), cuando en forma aleve y cobarde desde nueve aviones caza bombarderos fueron lanzadas numerosas bombas, cada una de ellas de 250 libras con una potencia mortfera de exterminar todo rasgo de vida que se encuentre entre 50 y 75 metros. Esa explosin dej un crter de 200 metros de extensin y 12 metros de profundidad y pulveriz literalmente a los seres humanos que se encontraban en el campamento guerrillero. Entre quienes fueron masacrados estaba la nia ngela Mara Gaitn de 12 aos de edad, natural de la vereda Vista Hermosa, del municipio de Puerto Rico (Caquet) quien estudi hasta segundo de primaria. [Ver foto]. Hija de campesinos, su madre tiene tan solo treinta aos de edad. La ltima vez que la madre la vio y habl con ella, la nia le dijo: Yo no quiero morir ni que le pase nada a ustedes, mam vyase ya. A los pocos das su madre se enter que ella estaba entre los que fueron masacrados el 29 de agosto. Ese da, segn lo describi Noticias Uno, miembros de la comunidad de campesinos, aledaa al sector donde se realiz la operacin, sealaron que en el campamento se encontraban entre 16 o 18 nios, y no 8. Adems, tres nios alcanzaron a sobrevivir el bombardeo y huyeron corriendo, pero luego fueron perseguidos por soldados con perros y drones, quienes luego los acribillaron con disparos.

ngela Mara Gaitn, masacrada por las bombas del Ejrcito el 29 de agosto de 2019

 

Cuando se present este nuevo crimen de Estado, el subpresidente sostuvo que haba sido un xito y que haba sido impecable. Concretamente afirm: " Quiero informarles a ustedes y al pas que anoche autoric al comando conjunto de operaciones especiales adelantar una operacin ofensiva contra esta cuadrilla de delincuentes narcoterroristas residuales de las Farc. Pues anoche gracias a esa labor, estratgica, meticulosa, impecable, con todo el rigor, cay Gildardo Cucho, cabecilla de esa organizacin. (...) Quiero felicitar a nuestros hroes del pas, gracias por responderle a Colombia". Es decir que esta accin criminal, bautizada como operacin Atai, que es tipo beta y requiere de autorizacin presidencial fue hecha por rdenes directas del subpresidente, como l mismo lo reconoce y aparte de todo se dice que quienes efectuaron tan cobarde accin son hroes.

Despus de la renuncia del Ministro de Defensa (sic), el nuevo criminal de guerra Guillermo Botero, Duque escupi sobre los nios masacrados cuando felicit al mencionado personaje, al decirle: Pero que sea esta la ocasin tambin para rendirle hoy ac un homenaje al exministro de Defensa Guillermo Botero Nieto" , quien "le ha dejado al pas una gran leccin de vida". Semejante cinismo queda en los anales universales de la infamia, puesto que precisamente lo que ese personaje lo que ha dejado es una terrible leccin de muerte y es uno de los responsables directos de la masacre, realizada con los atenuantes de la premeditacin, la alevosa y la ventaja, de 18 nios, entre ellos ngela Mara Gaitn, en esa fecha tenebrosa, que debe quedar como emblema de la guerra que el bloque de poder contrainsurgente (Estado y clases dominantes) libran contra los nios pobres en Colombia.

Infanticidio de clase

El caso de las dos nias que hemos mencionado en este escrito es una muestra dolorosa de esa prolongada guerra contra los nios pobres, un verdadero infanticidio y juvenicidio con un claro sello de clase, cuyos blancos son trabajadores, campesinos, habitantes pobres de las ciudades. La tragedia de estas dos pequeas, y de sus familias, es un smbolo de la tragedia colombiana, en cuyo trasfondo figura un prolongado terrorismo de Estado, el hilo bien visible que conecta la historia colombiana de los ltimos 70 aos. Y el infanticidio contra los pobres y humildes es otro de los componentes de ese terrorismo de Estado. Por ello, Mara Edilma Zapata y ngela Mara Gaitn, dos humildes nias de este pas han sido asesinadas porque su delito ha sido el de ser pobres. Por eso, nadie las llora ni las recuerda, pero, por lo mismo, deben figurar en la memoria de todos aquellos que han cado por la accin genocida del estado colombiano. La ternura de esas dos nias, destruida por las ruines balas y bombas de los asesinos oficiales con ms de medio siglo de diferencia, conecta emocionalmente la historia contempornea de Colombia, para quienes sentimos y padecemos el dolor y el sufrimiento de habitar este terrible pas.  


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter