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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2019

Protestas sin forma o nuevas formas de organizacin?

Paula Gimnez y Emilia Trabucco
CLAE


En menos de 24 horas los pueblos latinoamericanos pasamos de la euforia y el festejo por la libertad de Lula da Silva en Brasil al golpe de estado efectuado en Bolivia contra su presidente legtimo Evo Morales, exiliado en Mxico, mientras su pueblo heroico y leal es masacrado en las calles por las fuerzas de seguridad.

Latinoamrica es protagonista hoy de mltiples estallidos sociales que denuncian la situacin de asfixia a la que es sometida la regin. El presidente venezolano Nicols Maduro seal en el cierre del Tercer Congreso Antiimperialista contra el Neoliberalismo en Cuba que Hay una insurgencia general del pueblo contra el modelo de exclusin, privatizacin, empobrecimiento, individualismo del capitalismo salvaje y neoliberal del Fondo Monetario Internacional.

En este contexto latinoamericano, el pueblo chileno resiste movilizado desde el 14 de octubre, denunciando no slo las polticas neoliberales del presidente Sebastin Piera y las violaciones a los derechos humanos de parte de sus Fuerzas Armadas, sino tambin poniendo en tensin el sistema y su orden.

Las grandes mayoras han decidido desobedecer y rebelarse ante las condiciones de opresin histrica. Segn el informe de Human Rights Watch, ya son 26 muertes contabilizadas (se investigan 18 ms), ms de 15 mil las personas detenidas, 11.564 heridos y 442 querellas por torturas y abusos sexuales por parte de Carabineros.

Existe un proceso causal que explica tal insurreccin. Este tiene una de sus razones en el hecho de que el gobierno que encabeza Piera constituye la pata civil de la dictadura pinochetista, aquella que perpetr el golpe contra Salvador Allende y que hasta nuestros das mantiene su dominio y con ello, la comodidad de la clase dominante.

Entonces cuando escuchamos al presidente Piera decir estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable que no respeta a nada ni a nadie, que est dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningn lmite vemos, por un lado, el entendimiento de la existencia de una situacin de guerra y la conciencia sobre la misma y, por otro lado, que el rgimen sabe identificar a su enemigo, el pueblo.

El presidente chileno y los sectores a los que representa- intenta con sus declaraciones construir un discurso de legitimidad para su plan represivo, construyendo sobre los sectores movilizados la imagen de delincuente y violento.

Lo dicho queda demostrado en las acciones de gobierno. Ante la escalada del conflicto social respondi con decretos de Estado de Emergencia, toque de queda, y despliegue de fuerzas de seguridad que hicieron uso desmedido de la fuerza contra los y las manifestantes. La ltima medida de Piera fue la presentacin de un decreto para eximir de responsabilidad penal a las Fuerzas Armadas y habilitarlas a establecerse en la infraestructura crtica sin que medie un estado de excepcin.

La radicalizacin del rgimen represivo no impidi que la lucha se sostenga. Las calles siguen poblndose da a da por cientos de manifestantes. Se sostienen marchas multitudinarias que se bautizan como Superlunes, Cabildos autoconvocados, intervenciones artsticas, paro de trabajadores y movilizacin de diversos sectores: indgena, mujeres, estudiantes secundarios y universitarios, sindicatos, entre otros. Las calles y las plazas asisten a un espectculo popular indito.

Hay una determinacin ciudadana de continuar justicieramente sus luchas igualitarias, desde un conocimiento embrionario heredado de la experiencia acumulada de sus luchas polticas histricas, principalmente desde los tiempos revolucionarios de Allende, donde el enemigo opt por una estrategia de aniquilamiento ante un pueblo organizado y decidido a destruir un sistema opresor.

Protestas sin forma o nuevas formas de organizacin?

La lucha en el siglo XXI adquiere formas que no fueron vistas en el siglo pasado. En Chile, vemos cmo el pueblo transforma da a da sus mtodos de protesta contra el modelo neoliberal de gobierno y tambin contra el sistema, con consignas como ni de izquierda ni de derecha, somos los de abajo y vamos por los de arriba, como se lee en algunas banderas.

Los nuevos fenmenos sociales obligan a profundizar el anlisis, para poder ver ms all del polvo y comprender para transformar.

El Financial Times, medio periodstico britnico de capitales transnacionalizados, usina intelectual del proyecto globalista, ech un vistazo a la regin y compar los hechos que sucedieron aqu con los acontecimientos que se desarrollan al otro lado del Atlntico y del Pacfico. Afirma que las protestas masivas que estallaran el ao pasado en Asia, Europa, frica, Amrica Latina y Medio Oriente comparten ciertas caractersticas importantes:

Se trata de rebeliones sin lderes, cuya organizacin y principios no se exponen en un pequeo libro rojo o se eliminan en las reuniones del partido, sino que emergen en las redes sociales. Estas son revueltas convocadas por telfonos inteligentes e inspiradas en hashtags, en lugar de guiarse por los lderes del partido y los eslganes redactados por los comits centrales, seala el Financial Times.

Ahora bien, son reconocibles las caractersticas de los movimientos populares y las nuevas formas organizativas. Pero se hace necesario marcar algunos aspectos a fin de no caer en diagnsticos infantiles. Es importante poder leer estos movimientos en el marco de una guerra multidimensional, hbrida, irrestricta, no convencional, en la cual los grandes poderes transnacionales se disputan el reparto del globo.

Por otro lado, las tecnologas de la comunicacin y de la informacin son utilizadas como soportes para organizar y difundir mensajes. Es el caso de las protestas en Catalua, las acciones y consignas han sido en parte coordinadas y lanzadas desde una plataforma annima en lnea conocida como Tsunami Democratic.

El territorio virtual se convierte en una mediacin para la produccin de poder y, gracias a las redes sociales, las luchas no slo pueden tomar escala global, sino que, adems, permiten intercambiar las banderas, grandes consignas o incluso movimientos tcticos para trabajar en el territorio local como lo fue, por ejemplo, la ocupacin del aeropuerto de Barcelona, que ya haba sido empleado como tctica en las protestas de Hong Kong.

Pero las redes sociales (regenteadas y manipuladas por grandes trasnacionales) son eso, mediaciones y herramientas de un poder popular que se realiza en las calles. Hay que tener claro que de los cuerpos brotar el poder es el carcter social el que transforma las cosas materiales- y, para triunfar, la insurreccin debe tener direccionalidad clara y nunca abandonar la iniciativa.

Estos movimientos insurgentes aparecen como grandes movilizaciones de personas llevadas a la arena poltica, a ocupar las calles. Son movimientos sin lderes: por ms que se busquen cabezas ideadoras y se las arreste, el movimiento contina en pie. Las revueltas sin rostro, conducen a que sea difcil reprimirlas o negociar con ellas. Las concesiones no son suficientes para acaudillar tal movimiento.

En el caso de Chile, el pueblo logr saltar el cerco meditico a travs de las redes sociales, mostrando en videos y testimonios la magnitud de las movilizaciones y las acciones represivas que las Fuerzas de Seguridad instrumentan contra los manifestantes, ante los ojos de toda la comunidad internacional.

Las acciones en la calle, sumadas a esta red comunicativa en el escenario virtual (que permiti romper el silencio) tuvo efectos reales. La produccin de poder se materializ en la cancelacin de la Cumbre del Clima (Cop25) se traslad a Madrid- y del Foro de la APEC (Cooperacin Econmica Asia Pacfico), que iba a desarrollarse en noviembre, con Chile como anfitrin. E incluso se debi mudar a Lima la final del Copa Libertadores de Amrica.

El poder de un pueblo alter el plan del gobierno, logrando que el conflicto ganara escala internacional/global. En esta Cumbre, adems, los optimistas esperaban que Estados Unidos y China dieran fin a su guerra comercial, un evento trascendental para la geopoltica mundial.

Es primordial, asimismo, que podamos entender los fenmenos desde la ptica del campo del pueblo, ya que hay una clara intencin de los poderes concentrados de imponer una interpretacin, y por lo tanto una forma de pensar y actuar, ante los estallidos sociales.

La bsqueda de un catalizador para la insurreccin

Estas nuevas formas de lucha y organizacin se encuentran tambin en disputa. Pueden tener iniciativa popular o estar disponibles para ser conducidas por la iniciativa de actores del rgimen. Cmo hacer entonces para que esa fuerza en conformacin sea conducida por el campo del pueblo y no sea un arma para su sujecin?

La historia de los pueblos ha demostrado que la insurreccin es un arte, donde es necesario ir conquistando triunfos cotidianos y seguir avanzando de uno en otro, sin interrumpir la ofensiva contra el enemigo. Los procesos insurreccionales deben apoyarse en la clase ms avanzada, aquella con capacidad de arrastrar tras de s a las mayoras y sostenerse adems en el ascenso revolucionario del pueblo.

Para que la toma del poder popular sea posible, deben existir condiciones que expresen un momento ascendente en trminos revolucionarios: gran actividad de vanguardia del pueblo y mayores vacilaciones en sus enemigos.

Partiendo de estos indicadores, en Chile se observa capacidad de las mayoras para sostener la movilizacin callejera, ejercitando da a da el msculo de la lucha y la organizacin, donde la prctica va forjando la conciencia de pertenecer a las clases subalternas, en un perodo donde las fracciones se proletarizan, producto que se homogenizan sus condiciones de vida frente a un capitalismo cada vez ms concentrado y exfoliador.

La mayora de los partidos polticos ante esta situacin quedan encerrados, vacilantes, en un supuesto Acuerdo de Paz con el gobierno. Los estudiantes y jvenes forman las primeras lneas de trinchera en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las mujeres dan victorias diarias con sus intervenciones, denunciando un Estado represor y violador, que dan la vuelta al mundo.

Los y las trabajadoras van a huelga y el movimiento indgena sostiene su resistencia histrica. La clase media se moviliza como ciudadana y legitima los procesos de lucha. Todo ello en un estado de nimo que evidencia la prdida del miedo y la predisposicin de los cuerpos a la lucha. Chile despert porque ya no hay nada que perder.

Ante este escenario, la definicin de los sectores populares ha sido atacar -desde todos los espacios y las nuevas formas de lucha- al sistema capitalista neoliberal, en una red de solidaridad y coordinacin global de los pueblos. Ser menester, hacerlo sin miedo ni vacilaciones, desde una profunda desobediencia debida a todo acto de inhumanidad.

Ha comenzado, y deber profundizarse, una lucha por la desmercantilizacin de todas las relaciones sociales. Y eso incluye a la poltica, en pos de dejar los riesgos y las actitudes de mercadeo, afianzando el lugar del protagonismo del pueblo y de la participacin poltica. El camino, deber seguir siendo el de la construccin de poder local con impacto global, universal.

Los tiempos que vienen, requerirn profundizar la formacin de cuadros, fundamentalmente preparados para el anlisis y el diseo de la poltica, que dispongan sus cuerpos y sus mentes a la lucha; que analicen crticamente estas nuevas formas de organizacin y generen las condiciones para dar las batallas decisivas.

Abri sus ojos el bravo pueblo chileno, se ha decidido a vencer. Est decidido a continuar el legado de Allende: Superarn otros hombres y mujeres este momento gris y amargo donde la traicin pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho ms temprano que tarde, se abrirn de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor.

http://estrategia.la/2019/12/07/chile-desperto-protestas-sin-forma-o-nuevas-formas-de-organizacion/


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