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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2019

Sesenta das de agitacin y el inicio de una arriesgada semana

Paul Walder
Rebelin


Al ingresar en la dcima semana del ms intenso y masivo levantamiento social de la historia de Chile la reaccin conservadora demanda su espacio con evidentes seales de regresin. As se observa con meridiana claridad por el lado del gobierno, y tambin se visualiza con cierta opacidad entre la clase poltica, que tiende de forma prematura e interesada a anclar reformas para acotar, encauzar y especialmente neutralizar la conmocin callejera. En ese espacio crepuscular trabajan sin tregua en estos das y estas horas los polticos profesionales de una decadente democracia representativa. La historia, junto a aquel nefasto espacio que nos conden por los ltimos treinta aos, est en peligro de repetirse.

En el inicio de la segunda semana de diciembre hemos presenciado la instalacin, que tiende a una consolidacin legal, de un andamiaje autoritario de alto riesgo de inflamacin. Este lunes hemos visto a un Sebastin Piera en plena catarsis maniquesta repetir consignas negacionistas afines a la ultraderecha local y regional. El presidente de Chile, que es tambin el peor evaluado y el ms repudiado de toda la historia de esta nacin, se ha desprendido de todo el ropaje de demcrata liberal para mutar en un discurso y pensamiento de incipiente autcrata. Orden neoliberal o caos, como en Venezuela, le espet durante la maana a una periodista, y horas ms tarde volva a endurecer su agenda de seguridad, esta vez con leyes para endurecer los castigos a la poblacin movilizada. La imagen era clara y detallada: Piera nuevamente abraza al repudiado director general de Carabineros, el hombre fuerte a cargo de la represin y la carnicera urbana.

Este lunes ha sido un da terrible por sus contenidos, pero necesario, apretemos los dientes, en cuanto a sus alcances, a sus proyecciones. Cierta claridad de cul es la intencin de Piera y el valor que le otorga a la defensa a ultranza del modelo neoliberal. La respuesta a la periodista estuvo demostrada no solo con palabras, sino con hechos. Piera no ha sufrido un arrebato, simplemente carga las tintas, hace contrastes y principalmente se dirige hacia sus aliados polticos en el Congreso. El modelo de mercado con toda sus carga de inversiones y tratados de libre comercio no se toca.

Durante la misma maana se confirmaban casos increbles, como ha sido la difusin de un anlisis sobre el uso de agentes qumicos, nada menos que soda custica, en el agua arrojada por los carros antidisturbios. Y hacia la tarde el gobierno mandaba otras seales. Persecucin de dirigentes de izquierda no parlamentaria por llamados a protestar (Dauno Ttoro y Roxana Miranda) y el asedio durante una transmisin en directo desde la Plaza italia a la corresponsal en Chile de la venezolana Telesur. Hacia el atardecer, el senado le daba una alegra a Piera y le aprobada parte de su agenda de seguridad con crcel a quienes corten rutas y calles. Todo en la misma tarde para no dejar dudas sobre el curso de los hechos. As ha iniciado la semana el gobierno. Con prisas y con la mano apretada en la agenda de seguridad.

Mientras, en otro lugar de Chile, en el mismo Congreso de Valparaso, otra agenda segua su curso. El rescate que la clase poltica le entreg a Piera aquel 15 de noviembre pasado al acordar un proceso constituyente, histrico le llamaron, pero limitado a los partidos ha quedado casi sellado con paridad de gnero y cupos a los pueblos originarios. Pero no altera las verdaderas distorsiones selladas el mes pasado en cuanto se le entreg en bandeja el poder de veto a la minora. Con este candado en mano, los intereses consolidados en Chile tienen la posibilidad cierta y real de no cambiar nada que no desee, desde AFP, inversiones en salud y educacin, ley laboral, cdigo de aguas. En fin. Un acuerdo con letra chica entre parlamentarios altamente repudiados por la poblacin. Porque salvo muy escasas excepciones, ninguno de ellos y ellas puede ni acercarse a las masivas y frecuentes manifestaciones.

El acuerdo, prematuro e inconsulto, ni con el pueblo ni con sus organizaciones, tender con los das a descomponerse porque es un pacto entre las elites que revive las ms nefastas polticas de los consensos. Aquellas que han tenido atados a los chilenos y chilenas y causas del trance actual.

Este acuerdo tiene toda la apariencia de aquel pacto entre las altas esferas de finales de los aos ochenta para sacar a Pinochet y dejar el modelo de mercado y todas sus instituciones intacto. El acuerdo parlamentario del 15 de noviembre apunta en la misma direccin, en sus intereses y tambin en su inmoralidad.

Por un lado Piera encargado de la contencin y neutralizacin del movimiento social, las organizaciones y la izquierda no parlamentaria. La otra cara del mismo sistema son los partidos, los mismos de siempre, desgastados y corruptos, encargados de darle curso a la poltica y arropar al presidente. La clase poltica y todos los intereses a plena marcha. Y el pueblo, el pueblo, el pueblo dnde est? Seguir en la calle pidiendo dignidad?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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