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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2019

La derrota de Corbyn ha acabado con la ltima ilusin de la izquierda
La BBC se despoja de su careta de imparcialidad

Jonathan Cook
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Estas elecciones han puesto de manifiesto el poder de dos grandes ilusiones.

La primera contribuy a persuadir a gran parte del pblico britnico a votar la semana pasada por alguien que es la personificacin absoluta de un ricachn de Eton*, alguien que no solo ha mostrado un completo desdn por la mayora de quienes le votaron, sino que se ha pasado toda la vida sin molestarse en ocultar dicho desdn. Para este individuo, la poltica es un regodeo eglatra, un juego en el que siempre son los otros quienes pagan el precio y sufren, un empleo que le corresponde por derecho de nacimiento y por su superior educacin.

El increble comentario realizado por un operario del mercado de pescado de Grimsby dos das antes de las elecciones pone de manifiesto el grado en que dichas ilusiones dominan actualmente nuestra vida poltica. Este pescadero declar que por primera vez en su vida iba a votar a los conservadores porque Boris parece un tipo normal de clase trabajadora.

Precisamente, Johnson es tan de clase trabajadora y tan normal como el multimillonario dueo del Sun o el multimillonario dueo del Daily Mail. El Sun no lo escriben un puado de tipos de clase obrera en el pub de la esquina mientras se echan unas risas, ni el Mail es producto de unos ejecutivos concienzudos de nivel intermedio deseosos de mantener los valores britnicos, el juego limpio y la decencia. Como el resto de los medios de comunicacin britnicos, estos peridicos son una maquinaria propiedad de corporaciones globales que venden cuidadosamente empaquetadas y comercializadas segn nuestros intereses sectoriales las ilusiones imprescindibles para asegurar que nada se interponga en la capacidad de estas corporaciones mundiales para obtener enormes beneficios a costa nuestra y del planeta.

El Sun, el Daily Mail, The Guardian y la BBC han trabajado a conciencia para forjarse personalidades. Se presentan como diferentes (como amigos que nosotros, el pblico, invitara o no a nuestra casa) para poder acceder a la mayor cuota posible de la audiencia britnica, captando a cada faccin del pblico de nuevos consumidores, mientras nos suministran una versin distorsionada y de cuento de la realidad, que resulta ptima para sus negocios. En ese aspecto, no se diferencian en nada de otras corporaciones.

Han ganado los medios de comunicacin

De la misma manera, los supermercados britnicos, como Tesco, Sainsbury, Lidl y Waitrose se publicitan como diferentes con el fin de atraer a diferentes sectores del pblico. Pero todos ellos se mueven por la patolgica necesidad de obtener beneficios a toda costa. Si Sainsbury vende t de comercio justo junto a otro de produccin y comercializacin convencional no es porque le preocupe ms que a Lidl el trato a los productores o los daos al medio ambiente, sino porque sabe que una seccin de sus consumidores se preocupa por esos temas. Y, mientras obtenga beneficios del t bueno y del malo, por qu no proveer a esa cuota de mercado en nombre de la libertad de eleccin?

No obstante, los medios de comunicacin se diferencia de los supermercados en una cosa: no les mueve solo el beneficio. En realidad, muchos tienen que esforzarse para ganar dinero. Los medios seran algo as como los artculos de oferta de los supermercados o como una inversin empresarial deducible de impuestos.

La funcin de los medios es servir de brazo propagandsticos de las grandes empresas. Aunque el Sun tenga prdidas econmicas, cumple su funcin si consigue que salga elegido el candidato de las empresas, el candidato que mantenga el impuesto sobre sociedades, el impuesto sobre ganancias de capital y todos los otros impuestos que afectan a los beneficios empresariales tan bajos como sea posible sin provocar una insurreccin popular.

Los medios de comunicacin estn para apoyar al candidato o candidatos dispuestos a seguir vendiendo los servicios pblicos en pro de un beneficio a corto plazo, y a permitir que las empresas buitre picoteen hambrientas sus carcasas. La funcin de los medios de comunicacin es respaldar al candidato que d prioridad a los intereses de las corporaciones frente a los del pblico, a los beneficios inmediatos sobre el futuro del Sistema Nacional de Salud, a la lgica autodestructiva del capitalismo frente a la idea socialista o no de lo pblico, del bien comn. Las corporaciones que estn detrs del Sun o del Guardian pueden permitirse tener prdidas siempre que sus otros negocios prosperen.

En esta ocasin, no es el Sun el que gan**, sino todo el sector de los medios de comunicacin al completo.

El rol de la BBC desenmascarado

Sin embargo, la verdadera revelacin de estas elecciones, ha sido la cada de careta de la BBC, la ms escondida de todas esas maquinarias generadoras de ilusin. La BBC es una cadena estatal que hace tiempo que utiliza su divisin de entretenimiento que produce desde dramas histricos a documentales de naturaleza para cautivarnos y conseguir que la inmensa mayora del pblico est ms que encantado de dejarles entrar en sus casas. La falta de anuncios publicitarios, la aparente ausencia de un srdido imperativo comercial fue fundamental a la hora de convencernos de que a la British Broadcasting Corporation la motiva un inters superior, de que es un tesoro nacional y que est de nuestro lado.

Pero la BBC siempre fue el brazo propagandstico del Estado. Hace mucho y durante un breve periodo, en los tiempos de mayor divisin poltica de mi juventud, los intereses del Estado eran discutidos. Algunos gobiernos laboristas intentaron de forma intermitente representar los intereses de los trabajadores y de los poderosos sindicatos con los que el establishment britnico no se atreva a enemistarse demasiado. En aquel entonces, los intereses populares no podan ignorarse por completo. La BBC se esforz al mximo por parecer imparcial, aunque no lo fuera realmente. Respetaba las reglas por miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Todo eso ha cambiado, tal y como han revelado, ms claramente que nunca, las ltimas elecciones.

La realidad es que la clase empresarial el 0,001 por ciento lleva 40 aos controlando ininterrumpidamente nuestra vida poltica. Al igual que sucede en Estados Unidos, las grandes empresas han atrapado nuestro sistema poltico y nuestro sistema econmico tan eficazmente que casi siempre terminamos eligiendo entre los dos partidos del capital: el Partido Conservador y el Nuevo Laborismo.

Una sociedad hueca

Las corporaciones utilizaron esa regla nunca quebrada para apuntalar su poder. Los servicios pblicos fueron liquidados, las sociedades de prstamo inmobiliario se convirtieron en banca corporativa, se desregularon los sectores financieros hasta que el beneficio fue la nica medida de valor y el Servicio Nacional de Salud fue lentamente desmantelado. La BBC tambin sufri estos cambios. Sucesivos gobiernos amenazaron abiertamente con recortar sus ingresos procedentes del canon de licencia. La representacin sindical fue socavada, como en todas partes, y se facilit los despidos a medida que se introduca nueva tecnologa. Los directivos de la BBC cada vez procedan ms del mundo de los grandes negocios. Y sus nuevos editores cada vez se diferenciaron menos de los editores de la prensa propiedad de multimillonarios.

Por poner uno de muchos ejemplos, Sara Sands, editora del importante programa Today, de Radio 4 (BBC), inici su carrera profesional en los peridicos propagandsticos de Boris Johnson The Mail y Daily Telegraph.

En estas elecciones, la BBC se deshizo de su piel de servicio pblico para revelar el autmata empresarial modelo Terminator oculto en su interior. Fue algo impactante, incluso para un veterano crtico de los medios de comunicacin como yo mismo. Esta BBC remodelada, cuidadosamente edificada durante las pasadas cuatro dcadas, muestra cmo el establishment britnico aristocrtico de mi juventud por malo que fuera ha desaparecido.

Actualmente, la BBC es un reflejo del nuevo aspecto de nuestra sociedad hueca. Su funcin ya no es mantener unida a la sociedad britnica para forjar valores compartidos, encontrar los intereses comunes de empresarios y sindicatos, y crear una sensacin de mutuo inters (aunque fuera falsamente) entre los ricos y los trabajadores. No, est ah para forzar el establecimiento del capitalismo neoliberal acelerado, est ah para desmantelar lo que queda de la sociedad britnica y, en ltimo trmino, como pronto averiguaremos, est ah para generar una guerra civil.

El hundimiento de los horizontes morales

La segunda de las ilusiones era de la izquierda. Nos aferramos a un sueo, como a un salvavidas, al sueo de que an contbamos con un espacio pblico; de que, por muy terrible que fuera nuestro sistema electoral, por muy sesgada que fuera la prensa amarilla, vivamos en una democracia en la que todava era posible un cambio real y significativo; el sueo de que el sistema no estaba amaado para evitar que alguien como Jeremy Corbyn pudiera siquiera alcanzar el poder.

Esa ilusin se basaba en un montn de supuestos falsos. Que la BBC segua siendo la institucin que era en nuestra juventud, que se mantendra razonablemente imparcial cuando llegara el momento de las elecciones y permitira a Corbyn jugar en igualdad de condiciones frente a Johnson las ltimas semanas de campaa. Que las redes sociales a pesar de los implacables esfuerzos de esas nuevas corporaciones mediticas por distorsionar sus algoritmos y mantenernos atrapados en nuestras pequeas cmaras de resonancia actuaran como un contrapeso a los medios tradicionales.

Pero lo principal es que hicimos la vista gorda a los cambios sociales que 40 aos de un thatcherismo indiscutido, patrocinado por las empresas, haban infligido a nuestra imaginacin, a nuestras vidas ideolgicas, a nuestra capacidad de compasin.

A medida que las instituciones pblicas eran desmenuzadas y vendidas al mejor postor, el mbito pblico se redujo espectacularmente, al igual que nuestros horizontes morales. Dej de importarnos una sociedad que, segn Margaret Thatcher, ni siquiera exista.

Importantes segmentos de las generaciones ms jvenes nunca han conocido otra realidad. El nimo de lucro, la gratificacin instantnea y la indulgencia consumista son las nicas varas de medir que se les han ofrecido para calibrar el valor. Cada vez son ms los que empiezan a comprender que esta es una ideologa enferma, que vivimos en una sociedad descabellada y profundamente corrupta, pero tienen que esforzarse para imaginar otro mundo, del que no tienen ninguna experiencia.

Cmo pueden admirar lo que la clase obrera consigui hace dcadas que una sociedad mucho ms pobre proporcionara asistencia mdica para todos y creara un Sistema Nacional de Salud del que el actual es una mera sombra si la historia, esa historia de luchas apenas se cuenta, y cuando se hace es a travs del prisma distorsionado de medios de comunicacin propiedad de multimillonarios?

Un sistema poltico amaado

Nosotros, la izquierda, no hemos perdido estas elecciones. Hemos perdido nuestras ltimas ilusiones. El sistema est amaado como siempre ha estado para beneficiar a quienes detentan el poder. Nunca permitir de buen grado que un socialista de verdad, o cualquier poltico profundamente comprometido con la salud de la sociedad y del planeta, desaloje del poder a la clase empresarial. Esa es, a fin de cuentas, la propia definicin de poder. Eso es lo que los medios de comunicacin corporativos quieren mantener.

No se trata de no saber perder o de estar celoso.

En el extraordinario caso de que Corbyn hubiera superado todos estos obstculos institucionales, todas las calumnias y hubiera ganado las elecciones, pensaba escribir un artculo diferente, pero no habra sido de celebracin. No me habra vanagloriado tal y como estn haciendo en estos momentos los seguidores de Johnson y los adversarios de Corbyn del Partido Conservador, gran parte de los parlamentarios laboristas y los medios de comunicacin liberales y derechistas.

No, habra advertido de que la verdadera batalla por el poder acababa de empezar. Que, por malos que hubieran sido los cuatro aos anteriores, an no habamos visto nada. Que esos generales que amenazaron con amotinarse tan pronto como Corbyn fue elegido lder laborista permanecan en las sombras. Que los medios de comunicacin no iban a rendirse y continuaran con la desinformacin y la intensificaran. Que los servicios de seguridad que han estado intentando retratar a Corbyn como un espa ruso pasaran de la insinuacin a acciones ms explcitas.

El futuro est de nuestra parte

No obstante, por oscuro que sea, el futuro est de nuestra parte,. El planeta no va sanar con Johnson, Donald Trump y Bolsonaro al mando. Va a enfermar mucho ms y mucho ms deprisa. Nuestra economa no va a ganar en productividad o en estabilidad con el brexit. El destino econmico de Gran Bretaa va a estar an ms ligado al de Estados Unidos, a medida que se acaben los recursos y aumenten las catstrofes medioambientales y climticas (tormentas, elevacin de nivel del mar, inundaciones, sequas, cosechas fallidas, desabastecimiento de energa). Las contradicciones entre el crecimiento infinito y un planeta con recursos finitos se acentuarn todava ms, las crisis econmicas como la del 2008 se harn ms habituales.

El jbilo empresarial desatado por la victoria de Johnson va a provocarnos, ms temprano o ms tarde, una resaca verdaderamente terrible.

Lo ms probable es que los partidarios de Blair exploten esta derrota para arrastrar al laborismo de vuelta a los brazos del capitalismo neoliberal. Se nos volver a pedir que escojamos entre el partido conservador azul y el partido conservador rojo. Si lo consiguen, la mayora de afiliados abandonar el partido, que volver a ser irrelevante, el cascarn hueco de un partido de los trabajadores, tan vaco ideolgica y espiritualmente como lo estaba hasta que Corbyn procur reinventarlo.

Sera bueno que este golpe de gracia llegara pronto en vez de prolongarse durante aos, mantenindonos atrapados en la ilusin de que podemos arreglar el sistema con las herramientas que la clase empresarial nos ofrece.

Tenemos que salir a la calle como hicimos con Occupy, como hemos hecho con Extinction Rebellion o las huelgas escolares para reclamar el espacio pblico, para reinventarlo y redescubrirlo. La sociedad no dej de existir; fue Margaret Thatcher la que la apag. Solo hemos olvidado cmo era, que somos humanos, no mquinas. Olvidamos que todos formamos parte de la sociedad, que nosotros somos precisamente lo que ella es.

Ahora es el momento de dejar a un lado los asuntos pueriles y volver a tomar el futuro en nuestras manos.

Notas del traductor:

* Eton es una de las instituciones privadas de enseanza ms elitistas del mundo (su matrcula anual est en torno a los 50.000 euros). Mantiene todo el rancio abolengo y las tradiciones del pasado y fueron alumnos suyos 19 primeros ministros britnicos, adems de aristcratas, acadmicos, diplomticos, etc.

** Its The Sun Wot Won it (Es The Sun el que gan), es el titular que apareci en el diario britnico The Sun el 11 de abril de 1992 tras la victoria de los conservadores en las elecciones, gracias al fuerte apoyo recibido de este peridico entre otros. La frase suele ponerse de ejemplo cuando se habla sobre la influencia de la prensa en los resultados electorales. En este caso el autor la utiliza para recalcar que fueron todos los medios los que apoyaban a Johnson.

Jonathan Cook es un periodista britnico independiente que obtuvo el premio especial de periodismo Martha Gellhorn. Reside en Nazaret y escribe regularmente sobre el conflicto palestino-israel.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/12/17/corbyns-defeat-has-slain-the-lefts-last-illusion/

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente de mismo.

 



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