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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2019

Operacin A grito pelao

Antonia Garca Castro
Rebelin


No solamente Carabineros de Chile apunta a los ojos de los jvenes sino que, adems, se est estudiando la posibilidad de usar armas acsticas contra quienes se atrevan a manifestarse en la va pblica. O sea, no solamente los quieren ciegos, sino tambin sordos y, probablemente, mudos. No lo van a lograr.

No lo van a lograr porque son demasiados los que no estn dispuestos a resignarse y porque las voces que da a da se expresan y dejan huella en la calle, en los muros, en los audios, en los videos que unos y otros graban y difunden, son voces claras, lcidas, informadas. BRILLANTES. Estn a aos luz de lo que los comentaristas podemos llegar a escribir estrujando las pocas neuronas que nos quedan, ante una situacin que da a da nos sobrepasa, por el horror, por la prepotencia, por el desprecio hacia el dolor ajeno, pero tambin por la esperanza que, en medio de este despelote, le ha nacido a la gente como algo nuevo, bueno, irremediable.

Los daos cometidos por quienes han reprimido las legtimas protestas en Chile son ya irreparables. El INDH actualiz sus cifras y son escalofriantes. Qu ms tiene que pasar? Qu ms tiene que pasar para que se entienda que la explosin de descontento en Chile no puede resolverse con ms represin? Pero tampoco es una solucin decirle a la gente que delegue y espere a que la va institucional siga su curso porque ese camino ya lo conocemos y ha tomado la forma de una expropiacin, de una confiscacin de la poltica, que es cosa de todos, en manos de unos cuantos. No se equivocan los que estn en la calle cuando en sus relatos hablan de los aos 80. O la Concertacin no se hizo impulsada por el pavor que les causaba ver a la gente sin miedo, tomando a cargo su destino y a piedrazo limpio? Pero entre esos dos extremos que son la confiscacin de la poltica por parte de quienes gobiernan de espalda a la calle, y la gente expresando directamente su rechazo, su angustia, su clera ante tanto abuso, entre esos dos extremos, hay muchas otras instancias por explorar, y hoy tenemos la posibilidad de hacerlo por fuera de los esquemas tradicionales. Los partidos polticos no son la nica forma de canalizar las demandas de la poblacin. Los partidos polticos son una instancia histrica, que tiene fecha de nacimiento y quizs fecha de muerte. En estos das se la ve agonizante. No queda claro que haya que intentar revivir a ese muerto por ms que uno pueda sentirse agradecido por servicios prestados en otras pocas.

El proceso constituyente que se inicia, el proceso constituyente en sentido amplio incluyendo el proceso informal de cabildos abiertos que se ha dado en distintas ciudades del pas bien puede tener entre sus tareas buscar formas para perennizar, organizar y fortalecer la participacin de la gente. Es decir para asegurar que se escuche y se atienda sus necesidades: ahora y siempre, a largo plazo, de manera constante. Porque eso es tambin lo que est en juego: otra forma de participacin, otra forma de representacin, otra forma de control ciudadano sobre lo que hacen los gobernantes porque las instancias que ya existen no han hecho eficazmente su trabajo.

 Pero mientras todo esto sucede importa salvar vidas. En la medida en que las diferentes iniciativas llevadas a cabo por parlamentarios, no son lo suficientemente rpidas para detener ya la accin de Carabineros, es necesario asumir como propio ese cuidado de todos los participantes: pensar otras formas de lucha que pongan a salvo los cuerpos, a todos y cada uno, pero en especial a los ms jvenes.

La poblacin chilena ha dado ctedra en las ltimas semanas respecto a nuevas formas de protestar. Quizs no sea un despropsito imaginar otras acciones. Por ejemplo: Operacin a grito pelao. Un estallido de voces y voluntades, en una de las fechas importantes de fin de ao, en un horario determinado. Miles de voces levantadas en un gran NO, en LA plaza, o en las plazas, o desde cada casa. No la casa-repliegue, no la casa que separa. La casa de ese milln y medio de personas que se manifest el 25 de octubre. Nada impide hacer de esa casa, como ya se hizo durante el toque de queda, algo ms que una trinchera: un legtimo lugar de expresin, un lugar de articulacin. Es tambin en casa donde unos y otros soamos los sueos que soamos, y somos parte de una familia y cuidamos a los hijos, y es con ellos, con los hijos, pensando en ellos que se nos ocurren las ideas que se nos ocurren, y es con los hermanos, y es con los padres, con los abuelos, con los amigos, que venimos forjando una forma de ser y de hacer. Un grito largo, prolongado. Un grito que vuelva a ser un NO. NO estamos ciegos. NO somos sordos. NO somos mudos. NO aceptamos estas reglas del juego. Un grito que sea tambin a favor de cuanto se busca construir todos juntos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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