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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2019

Hacia una asamblea plurinacional constituyente autoconvocada

Juan Carlos Gmez Leyton
Rebelin


casi siempre, cuando los flujos de insubordinacin y

lucha social alcanzan cierta fuerza, por lo general

surgen voces que se deciden a ensayar la va electoral y

participar en la esclertica madeja institucional:

unos quedan atrapados en elegantes jaulas legales e

institucionales en las cuales sus

movimientos quedan constreidos;

los otros fuera de tales jaulas,

quedamos con una amarga sensacin

de expropiacin de lo que haba

sido posible construir en conjunto.

Raquel Gutirrez Aguilar,

 

Horizontes comunitario-populares,

 

Puebla, Mxico, 2017.

El presente artculo tiene como objetivo retomar la reflexin poltica sobre el Estallido-Rebelin Social de octubre de 2019, luego de cierto silencio escritural pblico, en razn a un conjunto obligaciones acadmicas realizadas fuera de Chile. Una corta pero ajetreada estancia en la Universidad de Huancavelica en Per, me permiti la posibilidad de salir de la turbulencia poltica nacional y observar el proceso desde las alturas cordilleranas andinas. Mi preocupacin por entender las formas de la poltica y lo poltico en tiempo de rebelin me llevo reconsiderar todo lo pensado hasta ahora sobre los procesos constituyentes latinoamericanos. Especficamente, mis interrogantes se centran en las potencialidades de la transformacin poltica de esos procesos para la reproduccin de la vida de los sectores populares. Los lmites para la emancipacin social-popular que los procesos constitucionales han mostrado tener en los diversos pases de la regin abren muchas interrogantes. Estos lmites han quedado trgicamente expuestos en Ecuador, con el gobierno de Lenin Moreno o en el golpe de estado ciudadano y policiaco en contra de Evo Morales, en Bolivia. Nos alerta acerca de las limitaciones y constricciones que el actual proceso constituyente posee para los sectores populares subordinados y dominados en Chile.

La historia reciente de Nuestra Amrica nos ilumina sobre lo que no debiramos hacer y, sobre todo, lo que debiramos impulsar para no quedar como dice Raquel Gutirrez con una amarga sensacin de expropiacin de lo que realmente podemos construir. El dilema que se nos viene es participar o no participar en el proceso constituyente que hoy el gobierno de S. Piera propone al pas.

A continuacin, voy argumentar que la ciudadana en rebelda desde el 18-O no debiera participar ni avalar ni acatar esa propuesta, debiera ignorarla y rechazarla completamente. Hacerlo sera una nueva equivocacin poltica e histrica semejante a la cometida por el movimiento democrtico nacional en 1988. Pero, tampoco se trata de quedarnos amargados y refunfuando nuestra rabia colectiva. No, debemos dar un paso adelante o varios pasos, impulsar la auto convocatoria a una Asamblea Plurinacional Constituyente, popular, paritaria, democrtica e insurgente. Pienso que esta es la nica opcin poltica que tenemos las y los ciudadanos rebeldes para gestionar revolucionariamente la grieta poltica e histrica abierta el 18-O, de lo contrario tendremos nueva constitucin, pero el capital seguir controlando la estructura del poder en la formacin social chilena. La grieta actual es muy amplia y ramificada, mucho mayor que todas las provocadas por los estallidos sociales anteriores (2006-2011-2013-2018).

No obstante, an no se produce el derrumbe ni tampoco el big bang. Ni tampoco estamos ante una revolucin. Solo estamos frente a una poderosa sublevacin social y poltica cuya principal limitacin se encuentra en el uso de la violencia poltica revolucionaria. Esta, a pesar de todo, el miedo que evidencian diversos grupos sociales como el gobierno, se ha quedado corta en provocar la dislocacin y desestructuracin de los poderes constituidos. Es, justamente, esa cortedad poltica, la que abri la estructura poltica de oportunidades para que el Ejecutivo y el Legislativo ofrecieran como acto poltico sacrificial, entregar a la multitud rebelde, la Constitucin Poltica de 1980. A cambio de controlar y dirigir el proceso de redaccin y elaboracin de nueva Constitucin. Que no es ms que otra jaula de hierro destinada a preservar y mantener la dominacin capitalista. Y, en lo posible, dejar, a todos aquellos que buscan cambiarlo todo, fuera del proceso.

Estamos en pleno proceso constituyente poltico-estatal abierto gracias al Estallido Social de 18-0, la discusin se ha centrado, fundamentalmente, en los aspectos procedimentales del mismo. En realidad, desde que el poder constituido obligado y bajo la presin de la movilizacin callejera de millones de ciudadanos y ciudadanas -que exigan la renuncia del Presidente de la Repblica, Sebastin Piera- acept una salida menos radical: acceder a la posibilidad de realizar un cambio poltico constitucional. El cual se vio viabilizado polticamente, el 15 de noviembre, al concretizarse el acuerdo entre los partidos polticos del oficialismo, Chile Vamos, y de la oposicin poltica, con excepcin del PC, del PH, entre otros. La discusin sobre la demanda de una nueva constitucin poltica se institucionalizo en los espacios de los poderes constituidos, es decir, ejecutivo y legislativo y que fue monopolizada por los partidos polticos. Aunque, ello no quiere decir, que en los espacios de la poltica popular y ciudadana el tema dejara de ser analizado, discutido, deliberado y opinado. En realidad, ese proceso ha seguido su rumbo propio, solo que no tiene la visibilidad ni la atencin tanto de los grandes medios comunicacin como, incluso de los medios alternativos de comunicacin, tanto unos y otros siguen los vaivenes de la discusin poltica oficialista e institucional del proceso constituyente.

A un poco ms de dos meses del Estallido Social, la rebelin popular y ciudadana, ha bajado su intensidad y masividad callejera, el estado de rebelda se mantiene latente. Tengo la impresin que esta ha comenzado a ser encauzada, dirigida y regulada por la poltica institucional. Si bien, la rebelin logr que el poder constituido aceptara modificar integralmente de la Constitucin Poltica del Estado de 1980. Lo cual, sin lugar a dudas, es un gran triunfo poltico y una gran derrota histrica tanto de la clase dirigente como del gobierno de S. Piera, es un triunfo parcial y limitado.

En efecto, a pesar del triunfo poltico popular y ciudadano, no son ellos los que estn conduciendo, ni dirigiendo ni diseado el proceso poltico que debiera concluir en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Todo lo contrario, son, justamente, sus adversarios polticos, la clase poltica parlamentaria y partidista como el decadente gobierno de S. Piera, los que se han apropiado de l, lo han diseado y perfilado. Respondiendo ms bien a su intereses polticos e ideolgicos que a los intereses de los sectores movilizados y en rebelda. Estos sectores han sido excluidos polticamente de ese proceso. Por lo tanto, lo que se tiene hasta ahora es una propuesta de proceso constituyente, entindase las formas, las reglas, fechas y participantes, acordadas entre los partidos polticos y el gobierno con la total exclusin y ausencia de la ciudadana rebelde.

Este proceso poltico constituyente se le presenta como nico, exclusivo y legtimo. Ante el cual la ciudadana nacional deber aceptarlo y someterse a l. Surge, entonces, la pregunta debiera la ciudadana rebelde que se levant el 18-O -en contra del sistema poltico en su integridad- aceptar lo que sus adversarios le proponen y obligan acatar?

Desde el acto de sublevacin, desde la voluntad insurgente y rebelde, que motivo la accin colectiva insurreccional ciudadana y popular del 18-O hasta el da de hoy, la respuesta a dicha interrogante, debiera ser, no. No, la ciudadana rebelde no est obligada aceptar ni acatar lo que sus adversarios polticos proponen. Las razones son varias, a saber.

La primera de ella, es, la falta total de legitimidad poltica que poseen las actuales autoridades polticas tanto del ejecutivo como del parlamento.

Segundo, no poseen la representacin poltica para arrogarse la voluntad ciudadana soberana y proponer un diseo institucional y poltico elaborado sin la participacin de los y las ciudadanos.

Tercero, no tienen credibilidad ni la confianza poltica requerida por la ciudadana para asumir tan importante y trascendental tarea poltica e histrica.

Inclusive los diversos actos reidos con la tica poltica, la falta de transparencia poltica como las diversas rencillas internas, las mentiras, las traiciones, y un largo etctera, que estos mismos actores han protagonizado desde el 15 de noviembre a la fecha, no hacen ms que confirmar las tres dimensiones sealadas que lo inhabilitan para hacerse cargo de ese proceso poltico. No son confiables.

Por lo anterior, la ciudadana rebelde debiera desechar y rechazar cualquier propuesta que provenga de estos sectores. Y, comenzar a construir su propia propuesta de proceso constituyente de manera autoconvocada, autnoma e independiente. E, inclusive iniciar el proceso de redaccin y elaboracin de la nueva constitucin poltica conformando una Asamblea Plurinacional Popular Constituyente, APPC.

Esta APPC, sera una instancia plurinacional, paritaria, popular y democrtica que se organiza en el espacio local territorial (barrios), comunal, regional y nacional que elabora y produce una Constitucional que recogera los principales principios ordenadores de una nueva forma estatal: un Estado Federal Plurinacional; un nuevo rgimen poltico, la democracia multi-institucional social; un nuevo rgimen de gobierno, parlamentario unicameral, conformado por representantes-mandantes, con representacin por mandato y, sobre todo, por una nueva forma de desenvolvimiento econmico donde predominen los derechos colectivos-ciudadanos-populares sobre los bienes comunes y los derechos de la naturaleza, por ejemplo.

La elaboracin y redaccin de esta Constitucin Poltica la produce directamente el poder constituyente popular autoconvocado, sin la intermediacin del actual poder constituido. Sin la participacin o intermediacin de los partidos polticos del orden neoliberal. Sin estar enmarcado ni sometido ni al calendario ni a los procedimientos establecidos entre los actores del poder constituido.

Como ya se ha dicho, la principal tarea de la APPC autoconvocada sera la redaccin de la una nueva Constitucin Poltica del Estado Plurinacional chileno. Ella debiera expresar la voluntad soberana de los sectores subalternos o dominados de la sociedad chilena o de todos aquellos sectores sociales que rechazan y se oponen al espurio poder constituido actual.

La ciudadana popular y los diversos sectores sociales y polticos rebeldes han sido categricos y extremadamente directos en manifestar su total rechazo poltico a estos poderes para considerar que van acatar lo propuesto. Es, completamente, insano suponer aquello.

Dado que estamos seguros que la soberbia de la clase poltica enquistada en la actual forma de Estado se considera legtima para producir no solo el proceso constituyente sino tambin una nueva Constitucin. Lo que significara que, al cabo de un tiempo, ao 2020, la sociedad chilena podra tener dos propuestas constitucionales: la popular y la del poder constituido.

Por lo tanto, la ciudadana toda, desde las y los mayores de 16 aos en adelante, tendran la opcin de votar por una u otra Constitucin Poltica. Para tales efectos, las reglas electorales debieran ser otras a las actuales. Por ejemplo, la exigencia de un quorum mnimo de participacin para la aprobacin de una u otra constitucin. Este debiera ser igual o superior al 80% del patrn electoral. Y, la opcin ganadora debiera obtener el 51% de los votos emitidos. En el caso que el quorum mnimo no se lograra. Se debiera abrir un nuevo proceso de informacin ciudadana. En donde los dos proyectos constitucionales debieran ser presentados a la ciudadana, analizados, discutidos y modificados si se estimara conveniente y nuevamente sometidos a la consideracin ciudadana. E, inclusive, todas y todos los ciudadanos que consideraran que ninguna de las propuestas sea optima, podran presentar una tercera opcin constitucional.

De ninguna manera debemos considerar que el proceso constituyente es uno solo, sino estos pueden ser varios y diversos, pues ellos deben expresar a la ciudadana nacional que es heterognea y multifactica. No existe un solo poder constituyente, en una sociedad de clases, cada clase social, puede manifestar ese poder.

Por eso, el poder constituyente popular debe elaborar y redactar su propia constitucin, tal como lo hizo a comienzos de siglo, Luis Emilio Recabarren, tal como lo hicieron los constituyentes populares en 1925. Pero, no cometer el error poltico de confiar en el poder constituido ni civil ni militar. Ellos han estado al servicio del poder del capital. Un siglo de historia debiera ser til para no volver a equivocarse. Cien aos de amargura es suficiente.

 

Santiago Centro, 27 de diciembre 2019

Da 71 de la Rebelin Social

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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