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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2020

Cambiar la Constitucin o levantar un nuevo escenario de rebelin popular?

Romario Torres
Rebelin


Cualquiera que se defina como revolucionario, debera tener claro que la tarea es destruir el Estado Burgus, no perfeccionarlo. El cambio constitucional definido en el pomposo Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitucin tiene como premisas partir de una hoja en blanco, y el voto obligatorio, as, ms all del contenido, se va a definir una constitucin aprobada en democracia por votacin universal, es decir, una relegitimacin de las instituciones polticas del pas, superando la constitucin de Pinochet. La nueva institucionalidad que sustente la explotacin capitalista va a tener el aval de la mayora que se va a pronunciar en las prximas votaciones.

Toda forma de gobierno mientras exista el modo de produccin capitalista es en esencia la dictadura del capital, de hecho, su forma ms perfecta es la repblica democrtica. Esto se debe al simple hecho de que si existe explotacin, existe una inmensa mayora que trabaja y produce toda la riqueza, pero solo se apropia de la parte que le permite reproducir sus condiciones de vida como clase explotada (aun cuando se tenga acceso a muchos bienes de consumo), y por otro lado, existe una nfima minora que se apropia de todo el resto de la riqueza y de los medios de produccin. Esta acumulacin de riqueza a partir de la desposesin genera un inmenso poder econmico, el cual se traduce por muchos mecanismos en poder poltico, militar, ideolgico, meditico, etctera. Quienes tienen la riqueza hacen de los polticos (del sistema poltico) sus funcionarios, adems de militares, policas, jueces, medios de comunicacin, intelectuales, etctera.

En este contexto, donde todo el poder, todas las herramientas y medios estn del lado de los capitalistas y sus funcionarios, todo ejercicio democrtico est de punta a cabo manipulado por los intereses de los poderosos. El posicionamiento de candidatos y figuras elegibles (que generan redes de confianza y legitimidad reales, aun cuando esto se base en ser lo menos malo), el financiamiento de campaas y de la operacin de los partidos, la monopolizacin de los medios de comunicacin y toda la estructura de difusin ideolgica que va desde la publicidad hasta las universidades opera hacia sus intereses, a corto o largo plazo.

Aunque justamente pensar la poltica reducida a la votacin por candidatos o por opciones en diversos tipos de consulta o manifestando la opinin ya es la victoria ms tajante de clase dominante. Incluso verla reducida a marchas y manifestaciones contra o a favor de algo que finalmente se ejecutar en el sistema poltico sigue estando dentro de los mrgenes del modelo. La poltica no debiera ser otra cosa que la organizacin consciente de la sociedad desarrollada entre iguales, donde la deliberacin, discusin y planificacin es una parte, pero la parte fundamental es la ejecucin de las lneas, directrices y tareas, as todas las personas deberamos tener un rol y una responsabilidad. En la medida en que nos es enajenado el ejercicio de la poltica y se reduce a opinar, votar o marchar, es decir, como una accin puntual, extraordinaria y alejada de nuestra actividad cotidiana, ah es cuando ya estamos sumidos en la derrota como pueblo. En el trabajo desarrollamos una actividad colectiva fundamental para la sociedad, pero nuestra produccin no resuelve las necesidades de las personas en base a una planificacin, sino que va al mercado, donde se pierde el origen de cada producto y tambin se pierde su fin, solo importa por cunto se vende. En el mercado todos nos volvemos individuos atomizados donde solo importa la variable de cunto dinero tenemos.

En este escenario, mientras el poder est concentrado en manos de los poderosos, la libertad, la igualdad ante ley y la democracia son todas unas ilusiones, toda institucionalidad que nos enfrente como individuos iguales oculta la desigualdad fundamental que se genera en la produccin y en la sociedad, por tanto, va a reproducir la desigualdad. Todo lo que pueda ser escrito en una constitucin va a ser algo manipulable o letra muerta si es que no va en consonancia con los intereses de los poderosos, tienen todos los medios y mecanismos extrainstitucionales para arreglar el asunto a su conveniencia.

En este punto algunos podrn plantear que, si bien la constitucin en si misma no cambia nada, el proceso constituyente es un escenario propicio para acumular fuerza. Se plantea que podra ser un proceso donde el pueblo piense y delibere en torno a las cosas fundamentales, como quiere vivir, cmo quiere organizarse, qu derechos y obligaciones quiere tener, etctera. As podra facilitarse el desarrollo de conciencia. Nada ms alejado de la realidad. El carcter abstracto, tcnico de la discusin, y donde adems se excluye toda accin y organizacin, hoy no har ms que expresar y amplificar la dispersin del pueblo. Si la discusin se carga a las declaraciones de principios, el producto real que se podr tener son manifiestos de buenas intenciones pero de los que cada uno entender lo que quiera, todo cuando no lo que ocurra sea que se entrampen permanentemente en discusiones que no van al caso o que tienen poca relevancia prctica. Por otro lado, si la discusin se carga a la ingeniera institucional, tomar un carcter totalmente tcnico, excluyendo a la inmensa mayora que no tiene una formacin especializada en derecho o cuestiones jurdicas y legales. En ambas alternativas y quizs otras, sern discusiones que reproducirn la pasividad del pueblo ante la poltica real, que tiene que ver con el ejercicio del poder y con la organizacin de la sociedad, y su dispersin poltica e ideolgica.

En este escenario la ventaja la tomarn quienes puedan instalar sus listas de candidatos a la convencin constituyente, que no son otros que los partidos polticos que tienen las estructuras, los cuadros y la experiencia, quienes instalen los debates fundamentales a partir de los medios de comunicacin que monopolizan y quienes concentren tambin las capacidades tcnicas en las discusiones jurdicas y legales. As, el pueblo ser un mero espectador del proceso donde le pedirn posicionarse en base a discusiones que harn parecer distintas pero que son en realidad matices ms o matices menos del mismo sistema, donde la variable no es cmo se disea el entramado institucional o cmo se gestiona la explotacin, sino que el rol pasivo y episdico que tiene el pueblo en la poltica y en el ejercicio del poder, adems del rol individualizado y atomizado que tiene en la organizacin de la sociedad.

Pero si no es la constitucin qu? Las derrotas estratgicas que hemos sufrido como pueblo en los 70 y en los 80, adems de la inclusin ideolgica producto de 40 aos de neoliberalismo, nos tienen entre muchas otras cosas con una mentalidad donde ante la injusticia no planteamos una nueva sociedad, sino que en el fondo planteamos que el modelo neoliberal funcione un poco mejor, donde existan menos abusos y ms justicia, y por otro lado deslegitimamos totalmente la organizacin popular para alcanzar nuestros objetivos. En este escenario, lo que debemos plantear es una cancha donde las herramientas, por ms rudimentarias que sean, las tenga el pueblo y en eso pueda avanzar. En las condiciones actuales, se trata de desarrollar la protesta popular y generar un escenario de ingobernabilidad, pero no llamando a los centros, a las calles principales (alameda en Santiago) y menos a la Plaza Italia, sino en las mismas poblaciones y territorios, donde el pueblo pueda copar calles, bloquear caminos, afectar el transporte y pueda dispersar a las fuerzas represivas y del orden. La tarea en este escenario es generar avances organizativos en la coordinacin, preparacin y ejecucin de la protesta, desarrollando medios informativos y medios de lucha cada vez ms fuertes, pero donde lo importante va a ser menos el efecto concreto (si sale mejor o peor el plan) y ms la cantidad de personas que vamos a lograr involucrar y comprometer a un largo plazo. Las discusiones y asambleas que se hagan tambin deben ser territoriales, donde los participantes se conozcan e interacten en la vida cotidiana, pero no para cabildear sobre instituciones y leyes abstractas, sino para organizar primero la protesta y segundo la vida misma en la poblacin, que implique tareas, encargados, trabajo prctica, en tercera medida nos debiramos dedicar a elaborar reivindicaciones que realmente nos hagan sentido y se puedan pelear en este contexto, las cuales pueden ser bien locales o tambin ms generales. En paralelo se debe deslegitimar todo el proceso que intentan instalar los poderosos para llevarnos a lo que ms les acomoda, que votemos (donde el voto obligatorio es su ideal). Por ahora lo importante va a ser darles vuelta el escenario poltico a los poderosos y sus acompaantes (Frente Amplio), donde el avance va a estar en el nivel de organizacin y lucha que pueda alcanzar en el pueblo. Si este escenario resulta exitoso, ante las nuevas condiciones y posibles fisuras que se abran habra que plantear nuevas lneas y directrices, pero hablar de esto no sera ms que ficcin por lo pronto.

As, lo mejor que puede ocurrir en marzo y abril de 2020 es que se levante una alternativa que deslegitime el proceso constituyente en las calles y se pueda levantar un nuevo escenario de rebelin y protesta popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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