Portada :: Chile :: Chile: Rebelin antineoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2019

Honor y gloria al pueblo chileno

Manuel Cabieses
Rebelin


 Me pongo de pie, me quito el sombrero y grito a todo pulmn: Viva el glorioso pueblo chileno!

Es el pueblo -en su ms amplia y generosa acepcin- el protagonista de la rebelda que convirti el 2019 en un ao que pasar a la historia de las luchas sociales de nuestra patria.

Hombres y mujeres, jvenes y viejos, y hasta los nios que hoy desbordan las calles con su protesta magnfica, son descendientes de las heroicas luchas contra la explotacin y la discriminacin de los siglos XIX y XX. La rebelda que se levant iracunda se forj en la pampa salitrera, en el sur mapuche y campesino, en la Patagonia austral y en los puertos y ciudades de esta delgada lnea de luz como llam a Chile el gran Carlos Droguett .

La nuestra es una historia cuajada de matanzas y abusos que, sin embargo, jams extirparon el furor rebelde que lata en el corazn del pueblo. 2019 pasar a la historia como ejemplo de ese coraje histrico. Es una pgina gloriosa escrita por millones de chilenos y chilenas. El pueblo de todas las edades y condiciones sociales, proclam basta! al sistema que lo oprime y humilla. El laboratorio de experimentacin y cuna del neoliberalismo -la ms inhumana expresin del capitalismo-, se puso de pie y reclama una Asamblea Constituyente que eche los cimientos de una Repblica democrtica y participativa. El poder popular pugna por ser definitivamente reconocido como la piedra angular de la sociedad.

Existe una evidente continuidad histrica entre el 18 de octubre y el 11 de septiembre. En la perspectiva del tiempo, esas fechas se hermanarn como anverso y reverso de nuestra trgica historia.

El presidente Salvador Allende lo anunci en La Moneda en llamas: ms temprano que tarde se abrirn las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

Esto es lo que hoy sucede: el hombre libre se ha echado a andar y ha convertido las calles en barricadas de la libertad. En realidad el pueblo nunca dej de luchar. Bajo el terrorismo de estado, hombres y mujeres entregaron sus vidas para reconquistar la libertad secuestrada por los oligarcas y asesinos con uniforme. La heroica resistencia contra el terrorismo de estado -que cost ms de tres mil vctimas y decenas de miles de prisioneros torturados- forma parte de las races histricas de la rebelda del pueblo chileno.

Nuestro pas quiere vivir de manera diferente a la que impuso el neoliberalismo con ayuda de las bayonetas. Anhela una democracia con justicia social, una paz entre iguales, una institucionalidad -sujeta al escrutinio popular y a la revocacin de sus mandatos- que haga respetar los derechos y deberes de los ciudadanos.

Resulta mezquino y deliberadamente desorientador- calificar la protesta y rebelda solo como un estallido social. Se han cumplido ms de 70 das de un fenmeno social, poltico y cultural que desconoce a todas las instituciones del Estado. No es un estallido, es un proceso insurreccional que ha desfondado la institucionalidad y disipado -con un solo bufido de millones- la falsa imagen del oasis del conformismo y la resignacin en Amrica Latina.

Esta insurreccin no tiene liderazgo reconocido ni un itinerario predeterminado. Sin embargo tiene millones de voces que sealan el rumbo del movimiento: un cambio profundo y definitivo. La demanda que globaliza el conjunto de protestas parciales es una nueva Constitucin elaborada por una Asamblea Constituyente. A partir de la cual los chilenos construyamos una nueva sociedad de iguales.

Ms de 27 muertos, centenares de heridos, miles de detenidos y torturados cuesta ya esta lucha. La represin policial ha dejado en claro que los carabineros de Pinochet son los mismos de Piera.

Es iluso creer que el proceso insurreccional en marcha va a tragarse el sapo de una Convencin Constituyente, como la que ha fabricado la casta poltica. Lo previsible es una ola de presin de masas para que la Convencin rompa sus ataduras y limitaciones y asuma las funciones de una Asamblea Constituyente, depositaria del poder originario. Para el xito de ese propsito hay que permanecer unidos tal como en el primer da de la insurreccin de octubre.

Los enemigos del cambio -con la casta poltica a la cabeza- intentan dividir y desalentar al pueblo. Se iniciar una guerra sicolgica millonaria en recursos para ganar el plebiscito del 26 de abril. La respuesta necesaria consiste en afianzar la unidad social sin sectarismos ni oportunismos. El enemigo comn es la oligarqua que pretende convertir la Constituyente en una farsa ms de las numerosas que registra nuestra historia.

Debemos confiar en nuestras propias fuerzas. Tenemos el orgullo de pertenecer a un pueblo valiente y rebelde que no permitir que se vuelva a bloquear su derecho a vivir en una sociedad gobernada por la justicia social, las libertades pblicas y los derechos humanos.

A la Asamblea Constituyente corresponde echar las bases de esa sociedad que la esperanza del pueblo mantiene viva desde hace ms de un siglo.

Fuente:https://www.puntofinalblog.cl/post/honor-y-gloria-al-pueblo-chileno



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