Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2020

Globalizacin capitalista, eurocentrismo e inmigracin (I)
Una proletarizacin del mundo que desenmascara el pseudomodernismo

Said Bouamama
Bouamamas (Blog)

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El ao 2019 ha estado marcado por unos movimientos populares sin precedentes desde hace dcadas en muchos lugares del planeta. Desde Argelia a Sudn, pasando por Hait, estos movimientos movilizan a millones de personas. En ese mismo ao se han multiplicado los golpes de Estado y las ofensivas reaccionarias, lo mismo que los intentos de instrumentalizar y desviar grandes movimientos populares. La percepcin cronolgica de estas luchas que difunden los medios de comunicacin impide calibrar los retos comunes que significan estas movilizaciones. Del mismo modo, la preponderancia de un marco interpretativo eurocentrista oculta la entrada en una nueva secuencia histrica del sistema imperialista mundial y la recuperacin de la iniciativa popular que la acompaa. Cmo entender este nuevo ciclo de luchas? Pueden estar unidas por una base material comn? Estn desconectadas de los discursos dominantes?

Globalizacin capitalista y proletarizacin del mundo

Los discursos dominantes sobre la globalizacin presentan esta ltima como el resultado de los progresos de las ciencias y las tcnicas que establecen interacciones inditas entre los diferentes espacios del planeta. Segn este relato ideolgico internacional, las nuevas tecnologas de informacin y comunicacin han dejado obsoletos los Estados-nacin, han hecho que caduquen los grandes relatos de la emancipacin (socialismo, anticolonialismo, antiimperialismo, etc.) y abolido la lucha de clases. Este discurso oculta la naturaleza de esta globalizacin y su origen. Lejos de ser una consecuencia lgica de los progresos tcnicos, la llamada globalizacin es el resultado de las estrategias de las grandes potencias imperialistas de la trada (Estados Unidos, Unin Europea y Japn) para el nuevo reparto del mundo.

No estamos ante una globalizacin sino ante una globalizacin capitalista que reproduce y acenta la divisin del mundo en centros dominantes y periferias dominadas a escala mundial, y la polarizacin de las clases sociales en cada pas. De naturaleza poltica a causa de unas decisiones polticas y econmicas precisas (por medio del G8, el FMI, el Banco Mundial, la Organizacin Mundial de Comercio, etc.), la globalizacin significa una ofensiva generalizada contra todos los logros sociales y polticos de los pueblos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que ha sido posible en el contexto de la desaparicin de los equilibrios y las relaciones de fuerza surgidos de la Segunda Guerra Mundial y de la descolonizacin. Las clases dominantes han percibido y analizado la desaparicin del mundo bipolar con el fin de la URSS como una oportunidad para liberar la lgica capitalista e imperialista de todas las concesiones arrancadas por las luchas populares del siglo XX. El proyecto de volver a una lgica capitalista e imperialista pura se ha convertido en el grito de guerra de estas clases dominantes y el ultraliberalismo es su traduccin econmica. Con independencia de su diversidad y de la especificidad de los desencadenantes nacionales, los movimientos populares que sacuden el planeta constituyen un intento de oponerse a esta contrarrevolucin programada. Si los desencadenantes de cada revuelta son especficos, las causalidades, por su parte, son en su mayora comunes: el rechazo de la pauperizacin masiva que suscita dicha globalizacin. Para comprender nuestra poca es imprescindible tener en cuenta la base material de la revueltas actuales.

Lejos de ser solamente unos movimientos por la democracia, contra el sistema o por la libertad, en nuestra opinin estos movimientos populares masivos reflejan un movimiento sin precedentes de proletarizacin del mundo producido por esta globalizacin. En efecto, esta se despliega bajo la lgica de la desaparicin de las trabas a la libre circulacin de capitales, a la destruccin de los obstculos para la libertad del comercio, a la erradicacin de los frenos aduaneros y de las trabas legislativas a la libre competencia. Tras estas frmulas reiteradas una y otra vez en nuestros medios de comunicacin se oculta simplemente una desregularizacin generalizada cuyo motor es el descenso de los costes de mano de obra como mecanismo para aumentar la tasa de ganancia. Los planes de ajuste estructural impuestos por el FMI y el Banco Mundial durante las tres ltimas dcadas han preparado para este proceso a los pases dominados de la periferia. Para acceder a los crditos se ha obligado a estas periferias a liquidar sus protecciones aduaneras, liberar los precios, privatizar los servicios pblicos, facilitar la inversin extranjera, etc. Hoy las consecuencias son evidentes: una desindustrializacin en los centros imperialistas debido a las deslocalizaciones masivas y una proletarizacin de las periferias dominadas que tienen en comn una pauperizacin de las clases populares.

Solo el predominio de una visin eurocentrista de los medios de comunicacin ha podido hacer que este vasto movimiento de redistribucin de las fuerzas de trabajo parezca el signo del final de la clase obrera y de la lucha de clases, la prueba de la entrada en una sociedad postindustrial, el indicador de una mutacin profunda del capitalismo. Ahora bien, a poco que la mirada no se centre solamente en los centros imperialistas sino que se extienda al conjunto del planeta, la clase obrera no solo no disminuye sino que aumenta. Algunas cifras bastan para demostrarlo: en 1950 la proporcin de obreros de la industria que trabajaban en un pas dominado de la periferia era del 34 %. En 1980 esta proporcin era el 53 % y el 79 % en 2010 (esto es, en cifras absolutas 541 millones de obreros frente a 145 en los pases del centro). La transferencia de mano de obra es an ms importante si se centra el anlisis en el trabajo de manufactura: El 83 % de la mano de obra de manufactura del mundo vive y trabaja en los pases del Sur (1), resume el economista John Smith. Y este aumento de la proporcin de los pases de la periferia se produce en el contexto de un importante aumento de la mano de obra mundial efectiva entre 1980 y 2006 segn las propias cifras del FMI (2), que pasaron de 1.900 millones en 1980 a 3.100 millones en 2006.

En su excelente obra Modernit, religion et dmocratie. Critique de leurocentrisme, critique des culturalismes (3) Samir Amin sintetiz la relacin entre el desarrollo en un polo del planeta y el subdesarrollo en otro polo. Esta polarizacin mundial del pasado conoce hoy en da una nueva era que se traduce en una proletarizacin del mundo. Al tiempo que el capitalismo hace aumentar la clase obrera de los pases perifricos destruye sus empleos agrcolas. De este modo la apertura de los mercados y la liberalizacin del comercio exterior impuestas por los planes de ajuste estructural hizo descender en 2007 de 73 % en 1960 a 48 % (4) la proporcin de empleo agrcola en la poblacin activa de los pases perifricos. Las dos caractersticas de la proletarizacin de los pases perifricos dominados son un aumento sin precedentes de la cantidad de personas trabajadoras industriales y un aumento igual de impresionante de las personas en paro que se hacinan en la periferia de las grandes aglomeraciones debido a la destruccin de la agricultura y al xodo rural que se produce a consecuencia de ella. La situacin no es mucho mejor en los pases del centro imperialista. Contrariamente al mito de una economa de servicio que toma el relevo de una economa industrial, la disminucin de los empleos industriales se traduce en un paro estructural cada vez mayor. Tambin aqu estamos ante una proletarizacin. Esta proletarizacin se traduce en las cleras populares masivas de 2019 desde Argel a Pars y de Jartn a Beirut, de los Chalecos Amarillos a los hiraks (5).

Los debates sobre la inmigracin, las polticas represivas que los acompaan y los dramas humanos que se desprenden de ellas estn al servicio de esta proletarizacin del mundo. Las barreras a la inmigracin son de un rigor sin precedentes en la historia del capitalismo. La superpoblacin de los pases perifricos que no puede emigrar a los pases del centro se acumula en unos gigantescos barrios de chabolas (6) que no dejan de recordar las descripciones de los alojamientos para la clase obrera inglesa que haca Engels en 1845 (7). El objetivo de las restricciones a la emigracin es mantener cautiva a esta superpoblacin con el fin de que est disponible para los empleos de la deslocalizacin masiva. Los cierres armados de fronteras no reflejan temor alguno a una gran sustitucin sino que traducen un fro clculo econmico que transforma el Mediterrneo y la frontera mexicana en atades gigantes. Se llega al colmo del cinismo con el discurso sobre la inmigracin escogida que no es sino la eleccin de vaciar los pases perifricos de sus personas trabajadoras cualificadas sin soportar los costes de formacin de esta fuerza de trabajo compleja. Las cifras al respecto son elocuentes, como atestigua un estudio de 2013 sobre la fuga de mdicos africanos a Estados Unidos: La huida de mdicos del frica subsahariana empez verdaderamente a mediados de la dcada de 1980 y se aceler en la dcada de 1990 durante los aos en los que se aplicaron los programas de ajuste estructural impuestos por [] el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (8). Los mdicos argelinos o de Oriente Prximo en los hospitales franceses son testimonio del mismo proceso en Europa.

La huida de cerebros, el aumento de la pauperizacin en el centro y an ms en la periferia, las polticas migratorias restrictivas y la multiplicacin de los asesinatos institucionales masivos en el Mediterrneo y en la frontera mexicana son facetas indisociables de dicha globalizacin. Es lo que recordaba Fidel Castro en Durban en 1998:

La libertad de movimiento que se proclama para el capital y las mercancas debe aplicarse tambin a lo que debe estar por encima de todo: los seres humanos. No ms cruentos muros como el que se construye en la frontera entre Estados Unidos y Mxico, que cuesta cada ao cientos de vidas. Cese la persecucin de los emigrados; muera la xenofobia y no la solidaridad (9).

De la explotacin a la sobreexplotacin 

La proletarizacin de la periferia dominada no le ha aportado mejora alguna. El descenso del poder adquisitivo de las personas trabajadoras de los centros imperialistas no se ha traducido en un aumento del de las personas trabajadoras de la periferia sino en un aumento de las ganancias. Significa el paso de una explotacin de la fuerza de trabajo a una sobreexplotacin o incluso el paso de la dominacin de una forma de plusvala a otra. Volvamos a esos conceptos de Marx que siguen siendo imprescindibles para comprender el brbaro mundo contemporneo.

Recordemos que Marx considera que bajo el capitalismo la fuerza de trabajo es una mercanca que como todas las dems tiene un valor que corresponde a la cantidad de trabajo necesario para producir los bienes que permitan su produccin y reproduccin (comida, vivienda, ropa, formacin, etc.). Este valor tiene una expresin monetaria que es el salario real. Por medio de este salario el capitalista compra el derecho a utilizar esta fuerza de trabajo durante un periodo de tiempo determinado. Este periodo de tiempo permite a la vez producir el equivalente del salario del obrero y un sobrevalor (la plusvala) que se transformar en ganancia en el momento de la venta de las mercancas producidas. Por consiguiente, cada jornada de trabajo se divide en dos periodos de tiempo: el trabajo necesario (que corresponde al salario) y el plustrabajo (que corresponde a la plusvala). Por tanto, el inters del capitalismo es maximizar el plustrabajo o minimizar el trabajo necesario. Para nuestro autor la explotacin designa este plustrabajo o esta plusvala. Por consiguiente, incluso cuando el salario se paga a su precio hay explotacin. La segunda aportacin de Marx es haber formalizado los medios por los que el capitalista trata de maximizar el plustrabajo o la plusvala. Estudia en particular dos que denomina plusvala absoluta y plusvala relativa. La primera se maximiza alargando la jornada laboral y la segunda aumentando la productividad de las personas trabajadoras.

Aunque Marx solo estudia en profundidad estas dos formas, eso no significa que no haya otras. Lo explica en varias ocasiones precisando que plantea una hiptesis, la de que la fuerza de trabajo se paga a su valor. En otras palabras, su objetivo es analizar la lgica del sistema capitalista (independientemente de las formas concretas que adopte en tal o cual pas o en tal o cual poca) y no el capitalismo realmente existente. Cada vez que la relacin de fuerzas se lo permite este ltimo no duda en disminuir el salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo, es decir, por debajo del mnimo necesario para vivir dignamente. La magnitud del plustrabajo se obtiene [] merced a la reduccin del salario del obrero por debajo del valor de su fuerza de trabajo. []  A pesar del importante papel que desempea este procedimiento en el movimiento real del salario, impide su consideracin aqu el supuesto de que las mercancas y, por tanto, tambin la fuerza de trabajo, se compran y venden a su pleno valor (10), destaca Mar x . Todo este captulo 8 del libro primero de El capital se dedica a ejemplos concretos de situaciones en las que la fuerza de trabajo se remunera por debajo de su valor, lo que tiene como consecuencia el agotamiento y muerte prematuros de esta fuerza (11). En estas situaciones ya no estamos simplemente ante una explotacin sino ante una sobreexplotacin.

Entre los ejemplos que ofrece Marx dos revisten de una actualidad importante en el contexto de la actual globalizacin capitalista. El primero es el de las fuerzas de trabajo inmigradas muy afectadas por la sobreexplotacin y el segundo es el de las situaciones esclavistas, coloniales y semicoloniales en las que la sobreexplotacin es la regla. El primer ejemplo llevar a Marx a insistir en la importancia de que los sindicatos se ocupen con el mayor de los cuidados de los intereses de los oficios peor pagados para contrarrestar la falta de unin de los obreros engendrada y perpetuada por la inevitable competencia que se hacen unos a otros (12). El segundo le llevar a una denuncia cada vez ms virulenta del esclavismo y del colonialismo, el cual constituye en cierto modo una especie de tipo ideal del capitalismo en materia de fijacin del precio de la fuerza de trabajo: Por otra parte, en lo que respecta a los capitales invertidos en las colonias, etc., los mismos pueden arrojar tasas de ganancia ms elevadas porque en esos lugares, en general, a causa de su bajo desarrollo, la tasa de ganancia es ms elevada, y lo mismo, con el empleo de esclavos y cules, etc.(13), recuerda Marx. Estos dos ejemplos ponen de relieve la inanidad de una lucha anticapitalista que excluya de su programa por una parte la lucha contra las discriminaciones racistas que afectan a las personas trabajadoras inmigradas con o sin papeles y por otra el internacionalismo.

Cuando al analizar el imperialismo Lenin insiste en su carcter parasitario, retoma este anlisis de Marx para un capitalismo que se ha vuelto monopolista. El autor explica que la exportacin de capitales en busca de una tasa de ganancia mxima lleva a la emergencia de un comportamiento rentista y parasitario de los propietarios del capital:

El monopolio de la posesin de colonias particularmente vastas, ricas o estratgicamente situadas opera en la misma direccin. Continuemos. El imperialismo es una inmensa acumulacin de capital de dinero en un pequeo nmero de pases, una acumulacin que alcanza, como hemos visto, de 100 a 150 mil millones de francos en valores. De ah el incremento extraordinario de una clase o, mejor dicho, de una capa rentista, es decir, los individuos que viven del corte de cupn, que no participan en ninguna empresa y cuya profesin es la ociosidad. La exportacin de capital, una de las bases econmicas ms esenciales del imperialismo, acenta todava ms la total separacin entre la capa rentista y la produccin, imprime un sello de parasitismo a todo el pas, que vive de la explotacin del trabajo de unos cuantos pases y de las colonias de ultramar (14).

Las reiteradas deslocalizaciones en funcin de las variaciones del coste del trabajo, los cierres de empresas rentables pero que tienen una tasa de ganancia que se considera no mxima, las presiones de los planes de ajuste estructural (para aligerar el coste del trabajo, disminuir el papel del Estado y hacer desaparecer los obstculos a la libre circulacin de capitales), etc., que caracterizan nuestra realidad contempornea son una ilustracin de este parasitismo que ahora se ha generalizado. Estas caractersticas de la globalizacin capitalista son el signo de un capitalismo que ya no se centra en la simple explotacin sino en una tendencia a una sobreexplotacin generalizada. No por estar generalizada esta sobreexplotacin es menos desigual entre el centro imperialista y las periferias dominadas. Lenin subrayaba ya en su anlisis del parasitismo del imperialismo que las sobreganancias obtenidas de las colonias daban a la clase dominante un importante margen de maniobra para comprar la paz social por medio de la redistribucin de migajas cuando lo impone la relacin de fuerzas. Es lo que recuerda Fidel Castro en los trminos siguientes: [] esa explotacin tiene connotaciones mucho ms terribles en un pas del Tercer Mundo que en un pas capitalista desarrollado, porque precisamente por temor a las revoluciones, por temor al socialismo, el capitalismo desarrollado elabor algunos esquemas de distribucin que, en cierta forma, evitan las hambrunas aquellas que conocieron las poblaciones de Europa, por ejemplo, en la poca de Engels, en la poca de Marx (15).

De las tres formas de plusvalas que aborda Marx, solo dos se designan con un nombre, a saber, la plusvala absoluta para la obtenida alargando la duracin del trabajo y plusvala relativa para la proveniente de un aumento de la productividad. La tercera se menciona varias veces pero no forma parte del anlisis por la razn antes mencionada. La llamaremos plusvala de sobreexplotacin obtenida por medio del pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. La globalizacin capitalista actual tiende a generalizarla en el caso de una cantidad cada vez mayor de personas trabajadoras en los pases del centro imperialista y an ms intensamente en el de las personas trabajadoras de las periferias dominadas. A la dominacin de la plusvala absoluta de los inicios del capitalismo y a la de la plusvala relativa de la madurez del capitalismo sucede as la plusvala de sobreexplotacin del capitalismo senil, por retomar la expresin de Samir Amin (16). El capitalismo parece as acabar un ciclo y volver al inicio de su emergencia, es decir, al periodo en el que se reunan las condiciones de su instalacin por medio de la destruccin brbara de las civilizaciones indgenas de las Amricas y la esclavitud, por medio del trabajo infantil y la sobreexplotacin de las primeras personas proletarias provenientes del campesinado desposedo. Parece recuperar una forma pura, la de que antes de que la organizacin de las personas trabajadoras impusiera el paso de la sobreexplotacin a explotacin, es decir, impusiera el pago de la fuerza de trabajo a su valor.

La importancia de la poltica de fronteras 

El capitalismo globalizado centrado en la plusvala de la sobreexplotacin funciona sobre la base de cadenas de valor mundiales. As, un mismo producto final puede ser el resultado del ensamblaje de elementos provenientes de varios lugares geogrficos repartidos por varios continentes. Lo que distingue las producciones de la periferia dominada y del centro imperialista no es una diferencia de productividad sino una diferencia de salario. A una productividad tendencialmente equivalente, la misma fuerza de trabajo se pagar de forma diferente segn est empleada en el centro o en la periferia. Las tesis que explican las diferencias de salarios como resultado del diferencial de productividad son simplemente eurocntricas u occidentalocntricas, es decir, ocultan la dimensin mundial de las cadenas de valor de las principales industrias o incluso hacen desaparecer lo que caracteriza esencialmente al capitalismo globalizado: el motor fundamental que delimita los contornos de la globalizacin de la produccin [es] el arbitraje mundial del trabajo (17), resume el economista John Smith.

A este nivel es donde interviene la cuestin de las fronteras y de la poltica de fronteras. En efecto, existen dos vas para acceder a esta mano de obra mal pagada: hacer emigrar la produccin hacia la periferia dominada o hacer emigrar la mano de obra hacia los pases del centro. Las economas avanzadas pueden acceder a la reserva mundial de mano de obra gracias a las importaciones y a la inmigracin (18), resume el Fondo Monetario Internacional. Antes de la famosa globalizacin (es decir, antes de la nueva fase de la globalizacin que inaugura la desaparicin del mundo bipolar y de sus relaciones de fuerzas) la inmigracin era la va principal y la externalizacin era la secundaria. A partir de entonces es lo contrario. Teniendo en cuenta esta inversin es como se puede comprender la lgica de la poltica de fronteras:

1) Apertura forzada de las fronteras para las mercancas y los capitales por parte del FMI, el Banco Mundial, la OMC y los pases del centro dominante a golpe de Planes de Ajuste Estructural (PAE), de Acuerdos de Asociacin Econmica (los famosos AAE de la Unin Europea), de condiciones para acceder a la ayuda, etc.;

2) Apertura de las fronteras a los cerebros bajo la forma del discurso sobre la emigracin escogida articulado a la imposicin por parte de los PAE en los pases de la periferia dominada de la condicin de privatizar servicios pblicos (hasta entonces principal empleador de estos cerebros);

3) Cierre brutal y militar de las fronteras legitimado por la leyenda de una crisis migratoria y que lleva a los crmenes institucionales masivos en el Mediterrneo y la frontera mexicana;

4) Gestin de los supervivientes del cierre de fronteras a beneficio de los sectores econmicos que no se pueden deslocalizar o externalizar por medio de la produccin de personas sin papeles obligadas a vender su fuerza de trabajo por debajo de su valor.

∞∞∞

 El significado de la nueva fase de la globalizacin capitalista activada por la mutacin de las relaciones de fuerza que se desprende del fin del mundo bipolar hace volver al capitalismo a su forma pura, es decir, a la que haba antes de los logros sociales vinculados a las luchas sociales y a las luchas de liberacin (abolicin de la esclavitud, lucha de liberacin nacional, derechos sociales de las polticas nacionalistas de los pases de la periferia dominada de las dos primeras dcadas de la independencia) que impusieron tendencialmente una venta de la fuerza de trabajo a su valor. La globalizacin capitalista actual expresa la dominacin de la plusvala de sobreexplotacin por medio de un arbitraje mundial del trabajo o del salario que ha hecho posible una poltica de fronteras idnea. Lo dems no es sino una consecuencia lgica: pauperizacin masiva tanto en el centro como en la periferia aunque de forma desigual, transformacin del Mediterrneo y de Mxico en cementerios de masas, creacin de una masa de nuevos errantes bajo la forma de las figuras de las personas sin papeles o de las refugiadas. Este movimiento de conjunto es lo que constituye la base de las revueltas masivas del ao 2019. Para que sea posible semejante regresin era preciso acompaarla de una ofensiva ideolgica de gran magnitud. Esa fue la funcin d e la ideologa postmoderna, que abordaremos en nuestro prximo artculo.

Notas:

(1) John Smith, Limprialisme au XXIme sicle, Editions critiques, Pars, 2019, p. 144.

(2) Fondo Monetario Internacional, World Economic Outlook , abril de 2007, p. 162.

(3) Samir Amin, Modernit, religion et dmocratie. Critique de leurocentrisme, critique des culturalismes, Parangon, Pars, 2008. [En castellano Modernidad, religin, democracia: crtica del eurocentrismo, crtica de los culturalismos, Madrid, Iepala, D.L. 2010; traduccin de Andrs Felipe Martn ... et al.].

(4) Bureau Internationale du Travail, Indicateurs Cls du March du Travail, Genve, 2007, captulo 4.

(5) El trmino hirak significa literalmente movimiento y es el trmino que han adoptado los movimientos populares masivos en varios pases una de cuyas lenguas es el rabe.

(6) Mike Davis, Le pire des mondes possibles. De lexplosion urbaine au bidonville global, La Dcouverte, Pars, 2007. [En castellano Planeta de ciudades miseria , Tres Cantos, Foca, 2007,  traduccin de Jos Mara Amoroto Salido].

(7) Friedrich Engels (1845), La situation de la classe laborieuse en Angleterre. Daprs les observations de lauteur et des sources authentiques, ditions sociales, Pars, 1960. [En castellano La situacin de la clase obrera en Inglaterra, Madrid, Akal, 1976]

(8) Akhenaten Benjamin, Caglar Ozden y Sten Vermund, Physician Emigration from Sub-Saharan Africa to the United States, PLOS Medicine, volumen 10, n 12, 2013, p. 16.

(9) Fidel Castro, discours au douzime sommet du mouvement des non-aligns du 2 septembre 1998, http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-pronunciado-en-la-primera-sesion-de-trabajo-de-la-xii-cumbre-del-movimiento-de, consult ado el 1 de enero de 2020 a las 13:15 h . [Hemos tomado la cita original en castellano de este enlace, n. de la t.].

(10) Karl Marx, Le Capital, livre 1, ditions du Progrs/ditions sociale, Pars, 1976, p. 306. [Tomamos la traduccin al castellano de esta cita y la siguiente del libro primero de El capital de http://www.enxarxa.com/biblioteca/MARX%20El%20Capital%20-%20Tomo%20I.pdf, n. de la t.].

(11) Karl Marx, Le Capital, volume 1, op.cit., p. 258.

(12) Karl Marx y Friedrich Engels, Instructions pour les dlgus du Conseil central provisoire de lAIT sur les diffrentes questions dbattre au Congrs de Genve (3-8 septembre 1866), en Jacques Freymond, La Premire Internationale: Recueil de documents, Volumen 1, Droz, Pars, 1962, p. 34.

(13) Karl Marx, Le Capital, livre 3, ditions du Progrs/ditions sociale, Pars, 1976, p. 253. [En castellano https://webs.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3614.htm, de donde tomamos la cita, n. de la t.].

(14) Lnine, Limprialisme. Stade suprme du capitalisme, Editions sociales, Pars, 1945, p. 89. [En castellano, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Madrid, Fundacin Federico Engels, 2016; traduccin, Grupo de traductores de la Fundacin Federico Engels, https://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/lenin_imperialismo.pdf, de donde tomamos la cita, n. de la t.].

(15) Fidel Castro, discours de clture de la IVme Rencontre Latino-amricaine et des Carabes du 28 janvier 1994, http://www.fidelcastro.cu/fr/citas/28-janvier-1994-0, consultado el 3 de enero de 2020 a las 9:00.h [En castellano http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-pronunciado-en-la-clausura-del-iv-encuentro-latinoamericano-y-del-caribe, de donde tomamos la cita original en castellano, n. de la t.].

(16) Samir Amin, Au-del du capitalisme snile, PUF/Actuel Marx, Pars, 2002. [En castellano, Ms all del capitalismo senil, El Viejo Topo, Barcelona, 2003; traduccin de Ramn Snchez Tabares].

(17) Mike Davis, Le pire des mondes possibles. De lexplosion urbaine au bidonville global, op. cit., p. 264.

(18) FMI, Perspectives de lconomie mondiale 2007, Washington, p. 180.

Fuente: http://bouamamas.wordpress.com/2020/01/03/mondialisation-capitaliste-eurocentrisme-et-immigration-une-proletarisation-du-monde-qui-demasque-le-pseudo-postmodernisme-premiere-partie/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter