Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2006

El significado del socialismo del siglo XXI para Venezuela

Gregory Wilpert
Venezuelanalysis.com

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En lo que pareca ser una sorpresa para casi todo el mundo, el presidente Hugo Chvez anunci en un discurso pronunciado el 30 de enero de 2005 ante en V Foro Social Mundial que apoyaba la creacin del socialismo del siglo XXI en Venezuela. Segn Chvez, este socialismo sera diferente del socialismo del siglo XX. Aunque Chvez fue impreciso respecto a qu exactamente sera diferente este nuevo socialismo, dio a entender que no sera un socialismo de Estado como el que se practic en la Unin Sovitica y la Europa del este, o actualmente en Cuba. Sera, ms bien, un socialismo ms plural y menos centrado en el Estado.

Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolucin Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad, dijo Chvez en otro discurso a mediados de 2006 [1]. Adems, este socialismo no est predefinido. Ms bien, dijo Chvez, debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada da[2].

Dadas estas explicaciones bastante vagas y las polticas concretas que el gobierno Chvez ha llevado a cabo en los ltimos siete aos, se est encaminando verdaderamente Venezuela hacia algo que se podra llamar "Socialismo del siglo XXI"? Esto es, se est encaminando Venezuela hacia algo que se podra llamar un orden post-capitalista en el que antiqusimo sueo de libertad individual, igualdad y justicia social (libert, egalit, et fraternit, usando la divisa de la Revolucin Francesa) se convierta en una realidad para todos los ciudadanos?

Antes de que podamos contestar a esta pregunta, necesitamos aclarar exactamente qu se quiere decir con el trmino capitalismo, trmino cuya vaguedad es bien conocida. Una definicin relativamente simple de capitalismo identifica al menos tres elementos predominantes en un orden social para que lo podamos denominar capitalismo. En primer lugar, un orden capitalista implica la propiedad privada de los medios de produccin, esto es, de tierra, fbricas y otras formas de capital que permiten la produccin de bienes y servicios vendibles.

Un segundo elemento crucial del capitalismo, en su forma "pura", es que la distribucin y el intercambio estn regulados por la va de mercados competitivos . Los mercados competitivos son un aspecto esencial e integral del capitalismo, que ayuda a regular no slo la distribucin sino tambin los precios y, por consiguiente, orienta qu producir o no. En tanto que los dueos [del capital] estn interesados en asegurarse que sus inversiones no pasan a competidores que traten de maximizar sus beneficios y que reinviertan estos beneficios en sus negocios, todos ellos deben tener el objetivo de maximizar los beneficios. Es decir, la propiedad privada de los medios de produccin combinada con mercados competitivos implica tambin necesariamente la bsqueda de la maximizacin del beneficio.

Por ltimo, el tercer elemento esencial del capitalismo es un sistema regulador, un Estado, que ayude a corregir las frecuentes disfunciones del capitalismo y el comportamiento irregular. Esto es, el capitalismo necesita un Estado que no slo asegure que los contratos entre individuos, sobre los que se basan los intercambios, son arbitrados en los casos en los que surjan disputas, sino que tambin acta como mediador en conflictos sociales, generalmente entre dueos [del capital] y no dueos, entre los que suele haber frecuentes conflictos por cuestiones relacionadas con la desigualdad. Aunque los movimientos socales han logrado histricamente exigir que el Estado responda mejor a sus necesidades, la mayora de las veces democratizando el Estado, en gran parte ste est influenciado por los dueos de capital porque este lobby financia campaas polticas y medios de comunicacin, y generalmente ejerce mucho poder en las democracias capitalistas.

Sin embargo, salirse del capitalismo no significa en s mismo que una sociedad se est yendo hacia el socialismo. Despus de todo, podra ir hacia el feudalismo o hacia otra forma de organizacin socia indeseable. Por tanto, qu constituira el socialismo o, ms especficamente, el socialismo del siglo XXI? Ms que emprender una larga discusin terica sobre la cuestin, me limitar a proporcionar un esquema basado en lo que no es capitalismo y en el cumplimiento de ciertas ideas o valores sociales. Esto es, argumentar que a diferencia con el socialismo que se practic en realidad en el siglo XX (en su mayora en Europa del este), el socialismo del siglo XXI podra cumplir los tres objetivos de la Revolucin Francesa. El socialismo de Estado del siglo XX slo cumpli los objetivos de la justicia social (o solidaridad o fraternit) y, hasta muy cierto punto, de igualdad formal (ya que los miembros del partido eran ms iguales (Orwell) que los no miembros). Por tanto, el socialismo del siglo XXI habra cumplido (completamente) los ideales de igualdad, libertad y solidaridad (o justicia social) formales. En otras palabras, para que el socialismo del siglo XXI se diferencie del socialismo de Estado del siglo XX, tendra que ser un socialismo libertario, que asegure que el libre desarrollo de cada uno es una condicin del libre desarrollo de todos (Marx).

Est avanzando Venezuela hacia el socialismo del siglo XXI?

Con estas definiciones generales del capitalismo y del socialismo del siglo XXI ahora podemos comparar las polticas del gobierno de Chvez con ellas.

Cambiar la propiedad de los medios de produccin materiales e intelectuales

Tomando cada uno de los tres elementos del capitalismo por separado, en primer lugar se puede centrar la atencin en cmo afectan las polticas del gobierno de Chvez a la propiedad de las relaciones de produccin material (como opuesta a intelectual) o la transforman. Mientras que la inmensa mayora de la capacidad productiva de Venezuela es todava o bien propiedad privada o del Estado, una de las principales reas en las que el gobierno ha insistido ha sido en expandir formas no privadas de propiedad y control, como por la va de las cooperativas, la co-gestin y expandiendo propiedad/gestin estatal.

Por ejemplo, durante la presidencia de Chvez el nmero de cooperativas en Venezuela aument de unas 800 en 1998 a ms de 100.000 en 2005 un aumento superior al 100% en siete aos. As, ms de un milln y medio de venezolanos estn implicados en cooperativas, lo que representa aproximadamente el 10% de la poblacin adulta del pas [3]. El gobierno ha estado apoyando activamente la creacin de cooperativas en todos los sectores, fundamentalmente a travs de crditos, compras preferenciales a las cooperativas y programas de formacin.

Respecto a la co-gestin, el gobierno ha estado experimentando a este respecto con varias empresas de propiedad estatal, como la compaa de electricidad CADAFE y la planta de produccin de aluminio Alcasa. Dependiendo de cmo resulten estos experimentos, el gobern est considerando hacer funcionar ms empresas de propiedad estatal en co-gestin. Sin embargo, estos negocios no funcionaran bajo un completo control de los trabajadores porque, segn el gobierno, son demasiado importantes para Venezuela como para que sean gobernadas slo por las personas que trabajan en ellos. Esto es, tienen un impacto en toda la sociedad y por tanto, segn el principio de subsidiariedad, la sociedad debe intervenir, a travs de sus representantes en el Estado, en cmo se dirige la empresa.

Otra estrategia para cambiar la propiedad y control de los medios de produccin ha sido la expropiacin de fbricas que ya no funcionan. Actualmente se han expropiado al menos cuatro plantas de produccin, que producen papel, vlvulas y productos agrcolas, y ahora funcionan bajo control de los trabajadores. Trabajando con la federacin nacional de sindicatos UNT, el gobierno est evaluando otras 700 instalaciones de produccin que no funcionan y que tambin podran ser expropiadas y entregadas a sus ex-trabajadores para que las hagan funcionar.

Por ltimo, por lo que se refiere a la cada vez mayor gestin del Estado, el gobierno de Chvez ha creado varias empresas de propiedad estatal, como en las reas de comunicacin, compaas areas y petroqumicas. Por ltimo tom las riendas de la antes semi-autnoma empresa de petrleo estatal PDVSA y la puso bajo control directo del gobierno.

Por supuesto, el mero hecho de que haya ms empresas que van en contra de la lgica del capitalismo, que son en esencia intentos anti-capitalistas, como cooperativas, empresas co-gestionadas y empresas de propiedad estatal, eso no significa que Venezuela sea ahora una sociedad post-capitalista en relacin a la propiedad de los medios de produccin. Sin embargo, hay un firme movimiento en esta direccin. Todava es demasiado pronto para decir si estas formas llegarn a ser predominantes en la economa venezolana. La prueba real de lo lejos que el gobierno desea llegar en esta direccin se dar si y cuando el capital privado sea obligado a convertirse en marginal dentro de la economa total. En estos momentos es imposible decir si tendr lugar esta confrontacin directa y cmo se producir.

Sin embargo, crear una esfera de medios de produccin de propiedad o control no-privados no es en s mismo demasiado cambio si esta propiedad y control sigue los mismos principios que la propiedad privada: maximizar el beneficio por encima de cualquier otra cosa y canalizar beneficios no-reinvertibles hacia consumo de elite. As, para asegurar que las empresas cooperativas, co-gestionadas y gestionadas por el Estado siguen una nueva serie de principios, el gobierno Chvez ha creado un nuevo tipo de unidad econmica de produccin conocida con el nombre de empresa de produccin social (EPS).

Las empresas de produccin social son entidades econmicas dedicadas a la produccin de bienes y servicios en las que el trabajo tiene su propio significado, sin discriminacin social ni privilegios asociados a la posicin dentro de una jerarqua; en las que hay una igualdad esencial entre sus miembros, la planificacin es participativa y operan bajo propiedad estatal, colectiva o mixta[4]. Para ser calificadas de EPS y obtener entonces trato preferencia para crditos de bajo inters y contratos estatales, las compaas deben cumplir una serie de requisitos como privilegiar los valores de la solidaridad, cooperacin, complementariedad, reciprocidad, equidad y sostenibilidad, antes que el valor de la rentabilidad[5]. Si se cumplen estos valores, entonces se puede decir que en relacin a la propiedad y control de los medios de produccin Venezuela est saliendo del capitalismo y avanzando hacia el socialismo del siglo XXI.

Movimientos fuera del mercado de intercambio

Respecto a moverse ms all del mercado de intercambio para regular la produccin y distribucin de bienes y servicios, el gobierno Chvez ha centrado fundamentalmente la atencin en utilizar el Estado como un mecanismo no basado en el mercado. Esto es, durante la presidencia de Chvez el Estado ha sido muy activo en redistribuir la riqueza, ya sea a travs de su programa de reforma de la tierra urbana y rural, de sus programas sociales -financiados gracias al petrleo- de salud y educacin gratuitas y comida subvencionada, o la provisin de subsidios y otros apoyos a sectores clave, como las cooperativas y ncleos de desarrollo endgeno. Por supuesto, aunque los mecanismos de redistribucin del Estado van en contra de un principio bsico del capitalismo, no rompen la lgica del capital ya que la mayora de los intercambios siguen producindose en un contexto de libre mercado, como sigue siendo el caso de Venezuela. Como tales, estas polticas son ms socialdemcratas que socialistas.

El principio de salirse de una distribucin basada en el mercado tambin ha sido vlido en el comercio exterior en el caso de Venezuela. El gobierno de Chvez no slo se ha opuesto vehementemente a los acuerdos de libre comercio que ha estado promoviendo Estados Unidos sino que se ha implicado en un amplio nmero de acuerdos de comercio que se basan en los principios de la solidaridad en vez de en el de la competicin. Por ejemplo, el acuerdo Petrocaribe proporciona petrleo a bajo precio a pases caribeos y adems le permite pagarlo en especies. En su caso ms destacado, Cuba ha estado proporcionando a Venezuela 20.000 mdicos y ayuda mdica a cambio de envos de petrleo venezolano. Existen acuerdos similares con Argentina, Uruguay y Ecuador.

De nuevo, este tipo de comercio no basado en el mercado, que enfatiza la cooperacin, la complementariedad y la solidaridad por encima de la competicin sigue siendo mucho ms pequeo que el mercado de comercio tradicional. Habr que ver todava cmo y si el gobierno Chvez puede encontrar maneras de incrementar los mecanismos de intercambios no basados en el mercado, especialmente dado que an est poco claro en Venezuela cmo puede funcionar exactamente a gran escala el intercambio cooperativo (en vez de competitivo).

Gobernaza ya no dirigida por los intereses privados

Donde ms ha avanzado Venezuela es respecto a separarse del tercer elemento importante del capitalismo -un sistema de gobierno que est bajo el dominio de poderosos intereses privados. En los ltimos aos el gobierno Chvez lo ha hecho al menos de tres maneras. En primer lugar, ha tenido la oportunidad de librarse del dominio del capital privado debido a la combinacin de abundantes ingresos y la completa deslegitimacin del rgimen anterior. En segundo lugar, ha instituido formas de democracia directa e incrementado la participacin de los ciudadanos en el Estado. En tercer lugar, por medio de lo que llama la unin civil-militar ha debilitado la posibilidad de que el ejrcito pueda ser usado para reprimir a la poblacin civil.

El primer aspecto es quiz el ms importante porque permite prcticamente todas las dems medidas anti-capitalistas del gobierno Chvez. Esto es, los ingresos del petrleo de Venezuela, que en una base per-cpita han aumentado de 226 dlares en 1998 a 728 en 2005 [6] ha sido el filn que ha dado al gobierno Chvez una inmensa libertad respecto a la habilidad del capital privado para amenazar con huelgas de inversiones. Adems, la institucin de controles de capital a principios de 2003 aument ms la independencia del gobierno respecto al capital privado. Mientras que la mayora de los gobiernos de izquierda, como el del presidente Lula de Brasil, se enfrentan constantemente a la eleccin de proseguir con polticas progresistas y perder el apoyo del capital y, por consiguiente, perder bienestar econmico, abandonar la polticas progresistas y fomentar la inversin privada, el gobierno Chvez est, con mucho, libre de este dilema. Los inmensos ingresos del petrleo permiten al gobierno invertir, tener polticas de impuestos y regulaciones progresistas, y gastar libremente sin tener que preocuparse demasiado por la fuga de capital o la retirada de inversiones.

Esta libertad, combinada con la recurrente autodestruccin de la oposicin (va el intento de golpe de Estado, la paralizacin de la industria del petrleo, el fallido referndum revocatorio y el boicot de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005) quiz es la principal razn por la que el gobierno Chvez ha podido proseguir, cada vez ms cada ao que pasa en el cargo, con polticas anti-capitalistas. Esto contrasta fuertemente con la historia de los gobiernos ms progresistas que una y otra vez empiezan con una retrica radical slo para acabar cayendo en las demandas del capital privado.

La segunda forma como se libra el gobierno de la influencia del capital privado es introduciendo la democracia participativa en numerosas reas del Estado. Esto est ocurriendo a travs de ayuntamientos de planificacin local, de la participacin de los ciudadanos en los programas sociales y de una variedad de otros mecanismos institucionalizados para la implicacin de la sociedad civil en el gobierno (los referndum, la seleccin de los altos funcionarios y la auditora ciudadana de las instituciones del Estado).

Una de las formas mas importantes de participacin ciudadana son los ayuntamientos de planificacin local, que se iniciaron en Venezuela en 2001, pero que en un principio fracasaron debido a varias limitaciones en la ley de ayuntamientos de planificacin local, como crear ayuntamientos que eran excesivamente grandes para ser manejables o participativos. A principios de 2006 se lanz un nuevo intento con la ley de ayuntamientos comunales, que basa los ayuntamientos en unidades de 200 a 400 familias y que practica la democracia directa en sus comunidades asignando recursos financieros y creando ordenanzas locales.

La democracia participativa en Venezuela adopta tambin la forma de la participacin de los ciudadanos en las recientemente creadas misiones, que proporcionan educacin, atencin mdica, comida subvencionada, servicios sociales, reforma agraria y proteccin medioambiental. Ms que ser impuestas simplemente desde arriba estas misiones estn ampliamente dirigidas por los ciudadanos y cualquier comunidad dada en la forma de comits de salud, comits de la tierra y grupos de trabajo educativo.

Por ltimo, existen los derechos a la democracia participativa constitucionalmente garantizados en forma de cuatro diferentes tipos de referndum a iniciativa ciudadana (revocatorio, aprobatorio, abrogatorio y consultivo), el derecho a auditoras a iniciativa ciudadana de las instituciones del Estado (contraloria social) y el derecho de las organizaciones de la sociedad civil de co-nominar a los candidatos del Tribunal Supremo, del Consejo Electoral Nacional y del Consejo Moral Republicano (formado por el Fiscal General, el Interventor General y el Defensor de Derechos Humanos).

Una implicacin ciudadana en todos los niveles del gobierno como es sta aumenta la responsabilidad y debilita el dominio de poderosos intereses privados. Aunque los ciudadanos puedan seguir sucumbiendo a las amenazas de retirada de inversiones por parte del capital privado, al menos tienen ms influencia en la toma de decisiones que cuando son los representantes electos quienes principalmente deciden bajo la influencia de poderosos grupos privados que les estn presionando constantemente y pagndoles sus campaas electorales.

La tercera rea en al que el gobierno Chvez ha hecho un esfuerzo deliberado para permitir una democracia ms directa tiene relacin con la transformacin de uno de los principales medios de reprimir la implicacin y el descontento ciudadanos: el ejrcito. Histricamente el ejrcito en Amrica Latina se ha utilizado para reprimir a la ciudadana y evitar que se resista a la imposicin de las polticas de gobiernos que no le gustaban. Para Chvez y para la mayora de los venezolanos pobres los disturbios de 1989 contra las polticas econmicas impuestas por el FMI, que aumentaron dramticamente el precio del transporte pblico y de muchos productos alimenticios, fueron una expresin de descontento respecto al relativamente no democrtico [7] gobierno de Carlos Andrs Prez. Esta explosin de descontento fue automticamente reprimida con una enorme fuerza militar, que acab con la muerte de entre 300 y 3.000 venezolanos pobres.

Segn Chvez, la razn por la que el ejrcito de Venezuela y de Amrica Latina fue capaz de reprimir a su propio pueblo con tanta frecuencia y tan fcilmente era que el ejercito siempre ha estado separado de la poblacin. Esto es, su falta de contacto con los civiles, su secuestro, haca ms fcil para ellos actuar sin simpata y sin remordimientos contra su propio pueblo. Chvez, en cambio, siguiendo la mxima maosta, argumenta que "el ejrcito debe ser al pueblo lo que el pez al agua. La aplicacin de este principio se llama unin civil-militar, y significa, en la prctica, que el ejrcito debe estar lo ms integrado posible en la poblacin civil, y estar en constante contacto con ella, e incluso asumir tareas civiles en el proceso. As, el ejrcito se ha ido implicando mucho en las diferentes misiones, ofreciendo servicios como la distribucin de comida, ayudar a la construccin y al transporte, por ejemplo. Adems, se est pidiendo a la poblacin civil que ingrese en la reserva militar de Venezuela para aprender a luchar en una guerra de guerrilla en caso de una invasin de una fuerza exterior como Estados Unidos. Se supone que esto, segn Chvez, fortalecer ms la unin civil-militar.

Los crticos de la reconceptualizacin del ejrcito de Venezuela argumentan que ha militarizado a la sociedad civil y que se podra convertir en un medio de hacer precisamente lo que Chvez dice que se supone est evitando, el reprimir a la poblacin. Sin embargo, no hay pruebas concretas de ello. Como puede comprobar cualquiera que visite Venezuela, el ejrcito de Venezuela tiene mucha menos presencia militar en la poblacin general que la que tena en pases donde el ejercito fue de hecho utilizado para la represin, como en Argentina en los setenta o en El Salvador los ochenta. Nadie en Venezuela teme al ejrcito y su actividad en la poblacin general se limita a cumplir las funciones civiles antes mencionadas, pero no a reprimir. Grupos de derechos humanos como Human Rights Watch no citan al ejrcito como autor de violaciones de derechos humanos. En Venezuela, en cambio, el mayor culpable a este respecto siguen siendo (desde mucho antes de que Chvez llegara al poder) las fuerzas de polica notoriamente corruptas y controladas por el gobierno local. En otras palabras, podra parecer que ms que militarizar a la sociedad civil, la unin civil-militar ha servido para civilizar al ejrcito.

Estos tres factores, los enormes ingresos del petrleo, la creacin de una democracia ms participativa y la civilizacin del ejrcito, han significado que el gobierno de Chvez es mucho ms libre para seguir adelante con polticas que son ms independientes del poderosos intereses privados que las polticas de los gobiernos normales en los pases capitalistas. En muchos sentidos, a libertad de la que disfruta el gobierno de Chvez para llevar a cabo polticas de izquierda es nica en comparacin con la mayora del resto del mundo. Aunque hay otros pases que disfrutan de esta libertad debido a su riqueza en recursos naturales (como una industria nacional petrolfera de propiedad estatal), tienden a estar en manos de regmenes autoritarios extremadamente conservadores (como los de Oriente Medio) y no tienen inters en llevar a cabo estas polticas progresistas.

Esta libertad ha permitido al gobierno de Chvez seguir con polticas que claramente se alejan de la propiedad privada y del control de los medios de produccin, de la asignacin y distribucin determinada por el mercado, y avanzan hacia lo que se podra llamar formas de gobernanza y econmicas ms socialistas. Sin embargo, claramente esto no es un socialismo de Estado del siglo XX como se practic en Europa del este y China, y se sigue practicando en Cuba. Ms bien es una forma ms libertaria de socialismo en el sentido de que busca activamente la participacin ciudadana e incluso formas de democracia participativa.

Obstculos para el socialismo del siglo XXI en Venezuela

Los principales obstculos para el socialismo del siglo XXI en Venezuela entran dentro de dos categoras generales de obstculos internos y externos. Los obstculos externos son aquellos que son externos al proyecto bolivariano, como una oposicin interna que busca continuamente minar el gobierno de Chvez sin comprometerse en el proceso poltico, un gobierno estadounidense que trata de aislar al gobierno de Chvez y fuerzas internas e internacionales de capital que hacen extremadamente difcil instituir el socialismo del siglo XXI en un pas. Los obstculos internos incluyen la persistencia de una anti-democrtica cultura poltica de clientelismo y personalismo.

La oposicin incluye a prcticamente todos los sectores que solan tener un papel determinante en la sociedad de Venezuela, como los antiguos partidos en el gobierno, los antiguos sindicatos, la jerarqua eclesistica, los grandes negocios y casi todos los medios de comunicacin privados. El problema clave del gobierno Chvez con esta oposicin no es tanto su poder, que ha ido perdiendo de manera constante en gran parte debido a sus propios fallos y desorganizacin, sino a su falta de deseo de tomar parte del juego democrtico, como hizo durante el intento de golpe de abril de 2002, la paralizacin de la industria petrolfera de diciembre de 2003 y el boicot en diciembre de 2005 a las elecciones parlamentarias. En raras ocasiones durante la presidencia de Chvez esta oposicin ha hecho propuestas concretas sobre cmo gobernar Venezuela de diferente manera. Actualmente esta oposicin sigue en la lnea de negar la legitimidad del gobierno amenazando con boicotear las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 basndose en que el registro electoral es defectuoso. Sin embargo, un informe del Instituto Inter-Americano de Derechos Humanos demostr que esto defectos eran nimios. Con todo, la gradual autodestruccin de la oposicin ha hecho que sta sea menos que un obstculo y, por tanto, ha aumentado la libertad del gobierno para maniobrar.

El segundo obstculo externo para la creacin del socialismo de siglo XXI es el gobierno Bush. Gracias a documentos que en los ltimos aos estn disponibles sabemos que el gobierno Bush conoca de antemano el intento de golpe de Estado de 2002, pero en vez de oponerse a l antes de que se produjera o mientras se estaba produciendo, Bush lo apoy negando que fuera un golpe y culpando a Chvez se su propia cada. Adems, a travs del Legado Nacional para la Democracia y la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, en sus siglas en ingls) el gobierno Bush ha estado proporcionando varios millones de dlares al ao a los grupos de oposicin en Venezuela, en un intento de crea una oposicin a su propia imagen. Y en trminos de aplicar medidas abiertas contra el gobierno Chvez el de Bush ha estado aplicando una variedad de sanciones econmicas menores [8] y ha estado dirigiendo una campaa para aislar Venezuela internacionalmente. Cada una de estas medidas ha sido un relativo fracaso. Por ejemplo, a pesar de haber estado recibiendo fondos y asesoramiento de Estados Unidos, la oposicin est desorganizada sin esperanza de solucin alguna y tienen poco impacto en Venezuela a consecuencia de sus muchos fallos durante la presidencia de Chvez [9]. Las sanciones econmicas han tenido poco efecto dado que los actuales ingresos exteriores de Venezuela proceden casi por completo de los ingresos del petrleo que Estados Unidos no va a cortar. Finalmente, los intentos para aislar a Venezuela han tenido poco xito en cualquier otra parte del mundo.

Por ltimo, para muchos pases el tercer obstculo externo es el obstculo ms importante para un gobierno progresista porque su habilidad para iniciar una inversin cae si un gobierno inicia demasiadas polticas en contra de sus intereses. Venezuela, en cambio, con el reciente boom de ingresos del petrleo (principalmente desde mediados de 2003) sigue siendo un lugar lucrativo para invertir, a pesar de la retrica anti-capitalista del gobierno y sus frecuentes incrementos de las tasas a la industria del petrleo. Adems, se ha controlado la huida de capitales por medio de una poltica restrictiva de la tasa de intercambio. En consecuencia, el capital interno e internacional ya no es tanto un obstculo ahora como lo era al principio de la presidencia de Chvez.

As pues, los obstculos ms importantes para instituir el socialismo del siglo XXI en Venezuela son los internos. El ms importante de estos es quiz la persistencia de una cultura del clientelismo. Esto es, se tiene conocimiento de muchos casos que parecen indicar que a pesar de las crticas de Chvez de que en los gobiernos anteriores cundan los sistemas de clientelismo, nuevas formas de sta han ocupado su lugar. Mientras que antes era prcticamente imposible para las personas que no pertenecan a uno de los partidos gobernantes conseguir empleos o servicios del gobierno, hay pruebas de que a pesar de que la pertenencia al partido no es importante, algunos funcionarios del gobierno Chvez a menudo impiden que los anti-Chavistas, como se conoce a los oponentes de Chvez, adquieran trabajos del gobierno y algunos servicios.

El ejemplo ms conocido de esta prctica ha sido la denominada Lista Tascon List, que estableci el diputado parlamentario pro-Chvez Luis Tascon y que enumera a todos los venezolanos que firmaron la peticin de referndum revocatorio contra el presidente Chvez [10]. El propsito original de la lista era asegurarse que no aparecan en ella partidarios de Chvez ya que estaban preocupados de que la lista incluyera fraudulentamente a muchas personas que no queran estar en ella.

El clientelismo que da trabajos gubernamentales y servicios principalmente a los chavistas no slo contradice la promesa electora de Chvez de no excluir a nadie, sino que tambin mina el imperio de la ley al proporcionar una oportunidad para la corrupcin y la deslegitimacin del gobierno, y contradice el principio de igualdad formal. Ms an, el sistema clientelista fomenta una forma limitada de solidaridad que llega slo al grupo de uno (en este caso, el grupo poltico de uno) y se opone fundamentalmente al intento de crear una sociedad en la que la solidaridad incluya a todo el mundo, independientemente de la nacionalidad o de las ideas polticas.

El segundo obstculo interno es el latente culto a la personalidad en torno a Chvez y la tendencia hacia personalidades polticas en general en Venezuela. Por una parte, la habilidad de Chvez para unir a la gente en un amplio movimiento bolivariano por el cambio radical en Venezuela prcticamente no tiene paralelo en la historia reciente de Venezuela. Por otra parte, su habilidad ha dado como resultado una extrema dependencia del movimiento respecto a Chvez, hasta el punto de excluir un programa poltico u organizacin poltica claramente definido. As, si Chvez desapareciera de un da para otro, todo el movimiento se rompera en mil pedazos porque habra perdido el aglutinante que los mantiene unido. Esta extrema dependencia de Chvez significa tambin que para quienes apoyan a Chvez es extremadamente difcil criticarlo porque cada crtica amenaza con minar el proyecto porque proporciona municin retrica a la oposicin. Otra consecuencia de ms alcance es que la falta de criticismo asla a Chvez y le hace muy difcil poner a prueba sus ideas y polticas frente al mundo exterior. Desde dentro de las filas pocas veces est presente la crtica y las crticas desde fuera son fcilmente desechadas. El resultado es una fuerte posibilidad de polticas obstinadas [11].

El tercer obstculo interno es una fuerte tendencia a un liderazgo de vertical, no solo por parte de Chvez, sino de cualquiera en la administracin publica. A pesar de la autntica bsqueda de democracia participativa a nivel local, la burocracia del gobierno sigue siendo enorme y una operacin vertical, que los instintos militares de Chvez ha reforzado. Este liderazgo en la administracin pblica empeora an ms los problemas mencionados de una cultura poltica personalista, por lo que es extremadamente difcil cuestionar a un superior y corregir errores en las polticas pblicas de la administracin.

Perspectivas

Es muy probable que el gobierno Chvez contine en su camino de incrementar la radicalizacin porque ha conseguido o bien derrotar o bien esquivar casi todos los obstculos para gobernar con los que normalmente tienen que enfrentarse los gobiernos progresistas. Es decir, la mayora de los gobiernos se enfrentan a lo que los analistas polticos han llamado las contradicciones del Estado del bienestar, por medio de las cuales gobiernos elegidos democrticamente en pases capitalistas tienen que responder a dos amos contradictorios [12]. Por una parte los gobiernos tienen que satisfacer los deseos de la poblacin que los ha elegido, para no ser apartados del poder en el siguiente ciclo electoral. Por otra parte, tienen que satisfacer los deseos del capital para no afrontar una retirada de capital y una crisis econmica. Estas dos fuerzas que actan sobre los gobierno son un grave problema porque tienden a tirar en direcciones diametralmente opuestas. Los ciudadanos generalmente quieren que el gobierno los proteja de los estragos del capitalismo (recomendando la regulacin de los negocios, la proteccin del medio ambiente, la seguridad en el lugar de trabajo, la proteccin frente a la crisis econmica, etc.), mientras que el capital quiere ser lo ms libre posible de las regulaciones y tasas del gobierno. A raz del esfuerzo por resolver al menos parcialmente esta contradiccin empleando la deuda, los gobierno tanto del primero como del tercer mundo se endeudan fuertemente, de manera que as pueden satisfacer las necesidades financieras del Estado del bienes sin tener que gravar al capital o a la poblacin en general. Sin embargo, una vez que la crisis de la deuda se convierte en una carga excesivamente grande los gobiernos dan marcha atrs en los gastos del gobierno y adoptan ampliamente el neoliberalismo como una supuesta manera de salir de la contradiccin. Con todo, el neoliberalismo no resuelve la contradiccin sino que cambia la balanza de poder a favor del capital.

Recientemente, sin embargo, con el fracaso del neoliberalismo para ofrecer ningn incremento significativo del nivel de vida de la gente y con el dramtico incremento de la desigualdad, los pueblos de Latinoamrica han estado votando en contra del neoliberalismo y a favor de una amplia variedad de gobiernos de izquierda. La contraccin entre la presin del capitalismo y de la poblacin general sigue existiendo en casi todos estos pases. La nica excepcin parece ser Venezuela, que en virtud de su riqueza petrolfera es menos dependiente del capital privado y, por tanto, de sus demandas. Sumado a esta independencia econmica estn los repetidos fracasos de la vieja elite venezolana para derrocar a Chvez. Chvez, que empez como un poltico bastante moderado en 1998, podra as permitirse ser cada vez ms radical con cada subsiguiente fracaso de la oposicin. Adems, al no haber tenido formacin poltica o de partido o ideologa poltica, sino que ms bien sta fue consecuencia de su confrontacin con el poder del Estado, Chvez sigue por un camino que es pragmtico y est libre de cualquier tipo de ortodoxia, con lo que se abre a avanzar por un camino ms radical; la oportunidad y su anlisis de lo que necesita Venezuela deberan llevarle en esta direccin.

En otras palabras, mientras que son muy posibles mayores avances en la definicin y aplicacin del socialismo del siglo XXI en Venezuela debido a la relativa falta de obstculos externos, son los obstculos internos de las culturas del clientelismo y del personalismo lo que parecen amenazar ms probablemente al proceso de descarrilamiento. Los grandes desafos para el socialismo del siglo XXI en Venezuela siguen siendo solucionar cmo superar estos obstculos, lo que requerir una reconstruccin del Estado, para superara las estructuras clientelistas, y la creacin de un movimiento poltico efectivo que no dependa de Chvez, para superara el personalismo.

Este artculo es una versin revisada de la ponencia presentada en University of Wisconsin-Madison Havens Center el 11 de abril de 2006.

-------------------------------------------------------------------


[1] II Conferencia de Relaciones Alternativas , Viena, 13 de mayo de 2006 (www.gobiernoenlinea.gob.ve)

[2] Ibid.

[3] SUNACOOP (Superintendencia Nacionalde Cooperativas), www.sunacoop.gob.ve

[4] Empresas de Produccin Social, artculo publicado en al revista de PDVSA, Siembra Petrolera, No. 1, enero.-marzo de 2006, p.55

[5] Artculo 3 del Decreto No. 3.895 del 13 de septiembre de 2005, publicado en la Gaceta Oficial No. 38.271

[6] Clculos del autor basados en datos del ministro de Economa de Venezuela, el Instituto Nacional de Estadsticas y el Banco Central de Venezuela.

[7] El movimiento bolivariano de Chvez, as como muchos anlisis externos, consideran que el periodo entre 1958-1993 fue muy antidemocrtico debido a la represipon del Estado y a un pacto de la elite (Pacto de Punto Fijo) entre los dos principales partidos polticos que impedan a los rivales llegar a la poder durante este periodo.

[8] Estas sanciones son el resultado de incluir a Venezuela en una variedad de listas, como la de pases que no hacen lo suficiente para luchar contra el terrorismo, luchar contra el trfico de drogas o el trfico e seres humanos.

[9] Estos fracasos incluyen el intento de golpe de Estado de abril 2002, la paralizacin de la industria del petrleo de diciembre de 2002, el referndum revocatorio de agosto de 2004 y el boicot de diciembre de 2005 delas elecciones al Parlamento.

[10] Probablemente hay la misma cantidad de empleados de la oposicin que utilizan esta lista para distinguir a quienes apoyan a Chvez. Con todo, esto no excusa la practica, especialmente a un gobierno que originalmente hizo campaa en contra del sistema clientelista.

[11] Un ejemplo de estas polticas desatinadas es la reciente aprobacin de cambios en el cdigo penal que ampliaba ligeramente las penas por insultar a funcionarios del gobierno. La ley ha estado durante dcadas en los libros, pero el incremento de la pena mxima por estas ofensas va en contra de los derechos civiles y no sirve a ningn propsito til.

[12] Uno de los principales tericos de esta tesis fue Claus Offe en su libro The Contradictions of the Welfare State, 1984, MIT Press.

 

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter