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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2007

George Bush en Latinoamrica

Augusto Zamora R.
El Mundo


Realiza el presidente de Estados Unidos, George Bush, entre el 8 y el 14 de marzo, una gira por cinco pases latinoamericanos, la primera seguramente, la ltima- de su mandato. La gira se produce en el momento ms bajo de la influencia de Estados Unidos en su otrora patio trasero, convertido hoy en un hervidero de movimientos y gobiernos que celebran el fin de la hegemona continental estadounidense. No es nueva la idea de las giras hemisfricas en momentos de crisis. En los ltimos sesenta aos, presidentes y altos personeros gubernamentales de EEUU han viajado para tomar el pulso de la regin, teniendo sus viajes carcter de respuesta a las convulsiones polticas y econmicas del momento. El balance de las giras ha sido, en general, pobre y escaso.

A principios de los aos 50 del pasado siglo, las relaciones entre Latinoamrica y EEUU estaban en su punto ms bajo. El secretario de Estado, John Foster Dulles, declar que la regin viva condiciones similares a las de China en los aos 30, cuando arrancaba el movimiento comunista. Para expresar su preocupacin por Latinoamrica, el presidente Eisenhower envi, en 1953, a su hermano Milton a una gira de cinco semanas. En su informe final, Milton abog por aumentar sustancialmente la asistencia econmica, al entender que la pobreza era el principal problema regional. Eisenhower, en su discurso ante el Congreso, en enero de 1954, propuso reducir la ayuda econmica y aumentar la militar. Propici, adems, el derrocamiento del gobierno democrtico de Juan Jacobo Arbenz, en Guatemala, que dio inicio al genocidio indgena en ese pas.

En los aos siguientes, una serie de dictadores sostenidos por EEUU fueron derrocados. Temeroso de que la oleada de movimientos populares minara los cimientos de su dominio, el gobierno estadounidense envi, en 1958, al vicepresidente Richard Nixon a una gira regional. Violentas manifestaciones en Caracas y Lima sirvieron para demostrar el profundo malestar existente contra EEUU, como consecuencia del apoyo estadounidenses a los regmenes dictatoriales y a su racanera econmica. En mayo de 1959, durante su visita a EEUU, el primer ministro de Cuba, Fidel Castro, propuso un plan Marshall para Latinoamrica, de 30.000 millones de dlares durante diez aos. Aunque Eisenhower visit en 1960 varios pases del cono sur americano, su gobierno volvi a apostar por el aparato militar. El alineamiento de Cuba con la URSS, en 1961, concluy cualquier anlisis y llev a la apuesta ciega, pura y dura por las dictaduras militares y a favor del intervencionismo ms descarado.

El gobierno de John Kennedy puso una de cal y cuatro de arena. Por una parte promovi una publicitada Alianza para el Progreso, que ofreca invertir 20.000 millones de dlares en diez aos. Por otra, aprob la doctrina de la seguridad nacional, que propona priorizar a las Fuerzas Armadas y emplearlas para destruir a los movimientos populares, garantizando regmenes fuertes pro estadounidenses. El dinero nunca sali de las arcas, pero las armas fluyeron sin cesar hacia los ejrcitos. Kennedy, en fin, orden la invasin de Cuba. Su sucesor, Lyndon Johnnson, liquid la Alianza para el Progreso y decidi la invasin de Repblica Dominicana y el fin de los ensayos democrticos.

En 1969, bajo la presidencia de Richard Nixon, se puso en marcha la famosa Misin Rockefeller, presidida por el multimillonario Nelson Rockefeller, que recorri veinte pases. La misin fue recibida con protestas y manifestaciones multitudinarias, que se saldaron con 28 muertos, 800 heridos y 3.000 detenidos. No obstante, la misin vio entendi el fondo del problema y apunt, en su informe final, que la miseria y la inestabilidad poltica llevara a mucha gente a preferir las vas marxistas para buscar soluciones a sus problemas Si perdura [esto] se podr prever un tiempo en que EEUU se encontrar aislado moral y polticamente de varios o de la mayora de los pases del Hemisferio Occidental. Nixon releg el informe y orden el derrocamiento de Allende, en Chile.

El episodio se repiti en la dcada de los 80, cuando la crisis centroamericana y la revolucin sandinista pusieron en pie de guerra a la administracin Reagan. En 1984, el presidente estadounidense nombr una comisin bipartidista, presidida por Henry Kissinger. El ex secretario de Estado elabor un informe en el que respaldaba al proceso negociador impulsado por el Grupo de Contadora, pero recomendaba apostar por la va militar como forma de garantizar la hegemona de EEUU en el istmo centroamericano. La guerra continu y, luego de finalizada, la regin se encontr devastada y misrrima.

La Latinoamrica que encontrar el presidente Bush nada tiene que ver con la que vieron sus predecesores. Derrocadas y derrotadas las dictaduras militares, la carta tradicional jugada por EEUU los ejrcitos- est fuera de combate, si acaso no alineada en contra de EEUU. El fracaso del golpe de estado contra Hugo Chvez, en 2002, fue el canto del cisne del medio predilecto empleado para cercenar los procesos democrticos que no respondan a sus expectativas. La apuesta firme de los pases de la regin por los sistemas democrticos ha desarmado a EEUU, obligndole a aceptar a regaadientes las sucesivas victorias de la izquierda en los pases ms significados de Latinoamrica.

La desaparicin de la Unin Sovitica, paradjicamente, en vez de contribuir a afianzar el papel hegemnico de EEUU, ha contribuido a erosionarlo. La irrupcin, silenciosa pero constante, de los pases europeos y la UE, abri la brecha a lo que haba sido, por casi un siglo, un rea reservada de las empresas estadounidenses. Primero en el Mercosur, luego en Centroamrica, la UE no ha cesado de aumentar su presencia, en competencia abierta con EEUU por el dominio de los mercados y la influencia poltica en los pases latinoamericanos. La firma de un tratado de libre comercio entre la UE y Mxico, en 1995, fue una forma de certificar que, para la UE, la era del monopolio estadounidense en la regin era cosa del pasado, lo que confirm con el tratado de asociacin con Chile, en vigor desde 2005. Con Centroamrica negocia uno similar.

Mucho enfatizan los medios de prensa que la gira del presidente Bush es una forma de responder a la creciente influencia de la Venezuela del presidente Hugo Chvez. Sin restar importancia al hecho, no es Venezuela el pas que ms desafa la menguante influencia de EEUU. A la ya sealada de la UE, habra que agregar otra, ms discreta, pero de mayor calado, como es la penetracin de China en Latinoamrica.

Desde hace una dcada, la gran potencia asitica no disimula su creciente inters por la regin, como indican las cifras de los intercambios econmicos. Slo entre 2000 y 2004, las relaciones comerciales aumentaron un 250%, al punto que China es, hoy, el segundo socio comercial de Brasil y el mayor consumidor del cobre chileno. Las ventas de petrleo venezolano a China se duplicaron entre 2004 y 2005, llegando a los 3.000 millones de dlares. La inagotable capacidad de consumo de recursos de China tiene el efecto de mantener elevados los precios de materias primas esenciales para muchos pases del rea, convirtindose, por esa va, en un pulmn insustituible para las economas de la zona. China absorbe el 50% del cemento que produce Latinoamrica, el 47% de la soja, el 40% del cobre y el 25% del nquel, por sealar algunos. China es, adems, el quinto inversor extranjero en Latinoamrica, detrs de EEUU, Alemania, Gran Bretaa y Francia. China, en fin, ha suscrito diversos protocolos de inversin con varios pases de la regin, por un importe que supera los 50.000 millones de dlares.

Adems de tener que lidiar con rivales de la magnitud de la UE y China, EEUU est inmerso en guerras perdidas de antemano con Latinoamrica, como la emigracin y el narcotrfico. La desafortunada iniciativa de Bush, de levantar un muro de 1.100 kilmetros con Mxico, para frenar el maremoto migratorio que llega del sur, constituy un error poltico garrafal, repudiado masivamente por todos los pases del rea. Cada ao perece un millar de latinoamericanos intentando burlar los controles fronterizos, cifra que podra triplicarse con el malhadado muro. El proteccionismo agrcola de EEUU est arruinando el campo latinoamericano, no dejando a los campesinos ms opciones que emigrar o dedicarse al cultivo de camo y de coca. El colapso econmico de tantos pases, y la ruina general provocada por dcadas de neoliberalismo ha dejado abierto el campo a los narcotraficantes, que se han convertido en Estados dentro del Estado es un nmero creciente de pases, Mxico, Colombia y Guatemala en primer lugar. No debe extraar, por tanto, que sean estos pases los que encabecen el ranking de violencia regional y donde la delincuencia organizada mantiene manos arriba al Estado.

La prdida de influencia de EEUU se constata en el fracaso de sus iniciativas ms importantes en el continente. El rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), buque insignia del segmento continental del Gran Siglo XXI estadounidense, yace en la ltima gaveta del Departamento de Estado. Las presiones de Washington para que los pases del rea firmaran un tratado que exonerara a sus soldados de comparecer ante la Corte Penal Internacional, fueron rechazadas por un nmero significativo de Estados, entre los que estaban Brasil, Per, Venezuela, Uruguay, Ecuador y Bolivia. Dado que EEUU sancionaba con restricciones militares el rechazo de ese tratado, una mayora de pases afectados recurri a Rusia y China para reponer el material embargado por EEUU. Esa situacin llev al jefe del Comando Sur de los EE.UU, general Craddock, a quejarse del avance militar chino, que genera motivo de preocupacin pues perdemos contacto [con Latinoamrica y] la oportunidad de aprender de ellos y de ensearles acerca de los valores e ideales y creencias en la instituciones democrticas.

Puede que nada ilustre mejor el creciente aislamiento de EEUU de su entorno continental que la poltica hacia Cuba. Expulsada de la OEA en 1962 y sometida a un embargo y a una cuarentena poltica implacable, rota apenas por Mxico y Canad, al da de hoy slo EEUU sigue empeado en esa poltica. La prctica totalidad de pases del continente mantiene relaciones polticas, econmicas y comerciales con Cuba, ante la perplejidad e indignacin de Washington. En la recin concluida Cumbre del Grupo de Ro, celebrada en Guyana, se contempl la inclusin de Cuba en este concierta latinoamericano que, cuando se d, ser el tercer entierro de la poltica de EEUU.

El presidente Bush viaja, pues, por una regin que sigue respetando y cuidando sus relaciones con Washington, pero que sabe que la hegemona de EEUU es un captulo que debe ir cerrndose sin prisas, pero sin pausas. La poltica del presidente Hugo Chvez, en ese sentido, no es ms que una forma abierta de decir al viento lo que otros murmuran, es decir, que la mejor poca de EEUU pas y que son otros los tiempos y otras las prioridades de los pases de la regin. La UE y China no lo proclaman, pero no cesan en su labor de zapa, para ir desviando el centro de gravedad econmica latinoamericana de Washington hacia Bruselas y Beijing. Bush recibir sonrisas y parabienes en los pases que visite, pero ni Lula en Brasil, ni Tabar en Uruguay olvidarn que sus intereses estn mejor cuidados en horizontes que apuntan al este y al oeste y a su propio interior (Mercosur), que no en el antes temido Norte.

La gira de Bush no es la de un emperador por sus dominios, como lo fuera la de Dwight Eisenhower en 1960. Recuerda a las que realiza la reina Isabel por pases de la Commonwealth. Ms prxima a la nostalgia por las glorias pasadas, por la razn simple de que EEUU tiene muy difcil hacer ms de lo que hace y le es casi imposible competir con China y la UE. Lo cierto es que Latinoamrica se beneficia enormemente del mundo multipolar que ha surgido y que le permite, de formas diversas, avanzar firme hacia su segunda descolonizacin. Son los nuevos tiempos, las nuevas horas.

* Profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid [email protected]







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