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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2004

Muertes oscuras en prisin

Csar Manzanos Bilbao
Gara


En enero de 2004, el da 2 aparece muerto un preso en la crcel de Dueas con un corte en el cuello, el da 5 muere un recluso en Brians tras ser reducido despus de una pelea. El da 19 se hace pblico en El diario de Crdoba que la prisin de Alcolea registra siete muertes por motivos no naturales en los ltimos tres meses. En febrero, el da 9, un recluso aparece muerto en A Lama. En marzo, el da 2, la familia de un preso que muri por infarto en la crcel de Villena denuncia que no recibi atencin y que como consecuencia de ello, falleci. El da 13 en Sevilla II un preso se quit la vida ingiriendo un litro de leja.

En abril, el da 7 se anuncia la cuarta muerte en lo que va de ao en el Acebuche, esta vez por la ingesta de una sobredosis de pastillas. En mayo, el da 18, en el presidio de Albolote, un condenado a cincuenta aos de prisin pone fin a su vida tras prender fuego a su celda en el mdulo de aislamiento. El da 24 ocurren dos hechos simultneos en la prisin de Len, un preso aparece ahorcado en su celda despus de haberse producido graves incidentes en la prisin denunciados por los sindicatos de funcionarios. El da 27 en el centro de menores de Pinaret, un adolescente de 18 aos, apareci sin vida en su habitacin. Al da siguiente en Daroca, hallan muerto a un preso en su celda.

En junio, en la crcel de Zuera, un preso muere el da 10, otro el da 11 y una presa con vigilancia permanente al da siguiente, los tres se suman a otro ms fallecido en el ao 2004, y a los diez muertos desde que se inaugur recientemente la nueva crcel. El da 19, en la crcel modelo de Barcelona, hallan muerto a un preso en su celda. Dos das despus en Palma aparece otro convicto ahorcado en la celda cuando se encontraba an en periodo de observacin. El da anterior haba aparecido otra persona presa muerta en A Lama.

En julio, el da 6 aparece en el Acebuche otro internado ahorcado en su celda y curiosamente, haba sido aislado por agredir a un guardia. El da 8, se denuncia pblicamente la muerte de un preso jerezano en Puerto II por desatencin mdica. El da 12, un berciano de 70 aos que tena que ingresar en un psiquitrico se suicida en la crcel de Len. El 26 en Albolote otro preso aparece muerto tras sufrir una parada cardiorrespiratoria. En agosto, el da 8, encuentran a un joven ahorcado en su celda colgado de los cordones de los zapatos.

Las versiones oficiales de estas muertes prematuras son siempre las mismas: causas naturales, sobredosis, suicidios. Se consideran hechos excepcionales y aislados, y sobre todo se definen como resultado de los desequilibrios personales de sus vctimas y en ningn caso como consecuencia inevitable de la aplicacin de una medida penal que en las condiciones en las que se aplica, muchos reos, ante la insoportabilidad del sufrimiento, deciden que es mejor quitarse la vida. Jams se reconocen como muertes producidas por las condiciones de encierro en las que se encontraban quienes murieron. La maquinaria jams falla, siempre son las personas.

A partir de los datos hechos pblicos por los medios de comunicacin, y visibilizados gracias a en- tidades sociales tales como la Asociacin contra la Tortura de Madrid, la Asociacin pro Derechos Humanos de Andaluca o el Ob- servatorio sobre el Sistema Penal y los Derechos Humanos de Catalua entre otras, podemos contabilizar un total de 25 muertes en las prisiones espaolas durante el primer semestre del ao (sin contar las de personas vascas y espaolas fallecidas en crceles de otros pases). Todas ellas achacadas a suicidios segn la versin de los responsables penitenciarios ante la opinin pblica, cuando curiosamente los datos oficiales de Instituciones Penitenciarias, solo contabilizan 17 muertes por suicidio para este periodo, y 30 tentativas no consumadas.

Son muertes prematuras que como las 8.000 registradas y reconocidas oficialmente que se produjeron entre 1988 y el ao 2002 en las prisiones espaolas, se podran haber evitado en gran nmero de casos tan solo con que las autoridades responsables hubieran respetado la leyes penitenciarias vigentes. Parece que aqu hay mucha responsabilidad institucional que ocultar, mucho que investigar hacia dentro de la casa estatal como para no pretender mejor desviar la vista para otro lado, quizs Irak, Palestina o Guantnamo, donde tambin los gobiernos de otros pases como EEUU o Israel, que supuestamente son el ejemplo civilizatorio a seguir, tienen lo suyo en relacin con las prcticas de genocidio, torturas y secuestros institucionales.

Los suicidios oficiales en prisin representan un tasa de 68 anuales por cien mil habitantes, lo cual significa que en una institucin pblica supuestamente dedicada a la rehabilitacin de las personas sujetas a su custodia, la tasa de suicidios es 11 veces superior a la de la poblacin total que en el estado se sita entre el 4 y el 6 anuales por cien mil habitantes. Las tasas de suicidios slo son superadas por Francia y el Reino Unido, pases europeos donde al igual que en el caso espaol, se dan los mayores ndices de masificacin y hacinamiento en prisin. Los hechos y datos hablan por s mismos. Segn las fuentes oficiales en los ltimos cinco aos se ha producido un incremento progresivo de los suicidios en prisin (de 20 en el 2001 a una estimacin de 34 para este ao). Este incremento se registra sobre todo a partir de las ltimas reformas penales, y coincide con el descenso en la inversin y gasto pblico en materia de equipamientos y programas dentro del sistema de ejecucin penal, imprescindibles para hacer posible garantizar los derechos fundamentales de las personas presas no limitados en el fallo condenatorio. En este caso, los derechos a la salud y a la vida.

Nos referimos a medias tales como el alargamiento de las condenas, el retraso e impedimento para acceder al tercer grado y a la libertad condicional, las limitaciones de acceso a visitas y en general a relaciones con el exterior, el deterioro de las condiciones materiales, ambientales y de las relaciones entre personas presas y funcionarios o la falta de programas de prevencin, asistencia y tratamiento en materia de salud mental en una institucin segregativa que expresamente produce desequilibrios psquicos. Estas cuestiones son las que explican la desesperacin y angustia que viven las personas presas, los motivos que desencadenan, como resultado ltimo y visible, el incremento significativo desde finales de 2003 de las muertes y suicidios, y que en el fondo son una aplicacin sutil, maquiavlica y extrajudicial de la pena de muerte en el interior de las crceles.

* Csar Manzanos Bilbao. Doctor en Sociologa y representante de la asociacin Salhaketa.


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