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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2007

Lecciones del Che Guevara

Jos Steinsleger
La Jornada


Los personajes dotados de ciertos atributos, convicciones o creencias, irrumpen con fuerza en la historia cuando todo va mal. El denominador comn es la muerte violenta. Vocacin de martirio?

Antes mrtir que confesor. As es que en el principio de esta conmemoracin no ser el verbo, sino el cuerpo del Che Guevara en la piedra desnuda de una humilde lavandera boliviana, con su mirada inerte dirigiendo la pregunta total: quin eres t?

El Che vive. En agosto del ao pasado, un hombre se present en el peridico El Deber (Santa Cruz, Bolivia) para agradecer a los mdicos cubanos que haban curado a su padre anciano de un grave problema de catarata, totalmente gratis. El paciente result ser el suboficial retirado Mario Tern, asesino del Che .

Retomemos, entonces, el espejo con que el subcomandante Marcos nos reflej cuando en Mxico y el mundo las cosas iban peor que en la poca en que el Che fue sacrificado, hace 40 aos. Final o principio de un ideal? Luego del crimen, empez a debatirse el trillado asunto de las condiciones objetivas.

Los hechos del periodo (1961-66) hablaban por s solos: fracaso del foquismo armado en Amrica Latina; golpes militares en Argentina, Ecuador, Bolivia y Brasil; confusin ideolgica derivada de la confrontacin chino-sovitica; invasin yanqui a Vietnam y Repblica Dominicana; genocidio de las izquierdas en Indonesia; asesinatos de Patrice Lumumba y Ben Barka en Africa, la propia derrota del Che en el Congo, y tres excepciones: Cuba, Argelia y Vietnam.

Sin embargo, subyaca en el Che la imperiosa necesidad de cuestionar a quienes reducan la resonancia mundial de las excepciones referidas a causas fortuitas. En congruencia con el Qu hacer? de Lenin, el Che concluy que tal cuestionamiento no poda formularse con ms teora.

Las condiciones, en efecto, no estaban maduras. Pero si seguan madurando, el Che crea que irreversiblemente se pudriran. Y as, cuando todo iba mal (slo en 1966 cayeron los comandantes guerrilleros Guillermo Lobatn en Per, Camilo Torres en Colombia, Fabricio Ojeda en Venezuela, Luis Turcios Lima en Guatemala), el Che reapareci en Bolivia, acelerando el paso. Por qu?

El soar despierto del Che debera ser motivo de reflexin. Luego de la primera entrevista con el secretario general de los comunistas bolivianos en el campamento de ancahuaz, el Che escribe: La recepcin fue cordial pero tirante: flotaba en el ambiente la pregunta a qu vienes?... ( Diario de Bolivia , 31/12/66).

Al da siguiente, apunta: Por la tarde, reun a todo el mundo anunciando que realizaramos la unidad con todos los que quieran hacer la revolucin. Vaticin momentos difciles y de angustia moral para los bolivianos.

Tras la cada del Che , y atentos a la sentencia quevediana (el que en vida ense, difunto mueve), nuevas generaciones retomaron las armas en pos del sueo inconcluso. Y la historia, que siempre ser menos objetiva que las improbables condiciones objetivas, peg una vuelta de campana.

En 1968, mientras en los muros de Pars se lean frases como el pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre, Juan Velasco Alvarado y Omar Torrijos encabezaron movimientos nacionalistas y antioligrquicos en Per y Panam. Y en Mxico, la juventud le puso el cuerpo a un poder monoltico que haba traicionado los ideales de la revolucin.

Qu lugar ocupa el Che en la escena poltica contempornea, totalmente amenazada por quienes tratan de reducir la condicin humana a meros cuerpos con orificios de entrada y salida? Es posible hoy ser como el Che ?

Hemos aprendido que nadie puede ser como, o distinto de s mismo. Y el sueo? Freud deca que el sueo no est hecho para ser comprendido. Pero del ensueo, el visionario poeta Jos Lezama Lima escribi en su momento que del Che se esperaban todas las saetas de la posibilidad, y ahora se esperan todos los prodigios de la ensoacin.

Finalmente, cuatro lecciones de esta batalla inconclusa:

1) No hay revolucin sin revolucionarios. Pero lucha armada y revolucin no son sinnimos.

2) Ejemplos hay. Modelos no hay. Las luchas populares responden a particularidades histricas, polticas y culturales.

3) La emancipacin social no pasa por la unanimidad de las izquierdas, sino por el entendimiento entre las fuerzas democrticas y antimperialistas.

4) Abajo y a la izquierda se requiere de imaginacin, aunque tambin de realismo para tomar el pulso a lo que acontece arriba y a la derecha, donde la lucha de todos contra todos suele desencadenar situaciones favorables a las causas populares.

A la inversa del pattico superhombre de Federico Nietzsche, y el abstracto hombre rebelde de Albert Camus, el pensamiento del Che respondi, en todo momento, a las potencialidades del hombre consciente de Aim Cesaire: Mi apellido: ofendido; mi nombre: humillado; mi estado civil: la rebelda; mi edad: la edad de piedra.

(Intervencin en la mesa Che Guevara y el siglo XXI, en la que participaron Ral Alvarez Garn, Gilberto Lpez y Rivas, Angel Guerra Cabrera y Angel Arcos Bergns. Casa Lamm, Mxico, Distrito Federal, 7 de septiembre de 2007.)



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