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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2007

Repensar el desarrollo de Amrica Latina y el Caribe para el siglo XXI

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Anah Seri. Revisado por Horacio Garetto y Ferran Muios Ballester.



Introduccin

Amrica Latina y el Caribe atravesaron un profundo proceso de involucin durante el ltimo cuarto del siglo XX. Ambos han experimentado una restauracin de formas prenacionales de propiedad y la inversin de las relaciones sociales de produccin (capital mano de obra). Se han reintroducido formas primitivas de acumulacin de capital, caracterizadas por la apropiacin por la fuerza de tierras urbanas y rurales, por un desplazamiento masivo de la poblacin inducido por el estado y, en algunos casos, por las lites paramilitares.

Los sistemas de informacin modernos, unos mercados mundiales en expansin, adquisiciones y fusiones a largo plazo que dan lugar a niveles nunca vistos de centralizacin y concentracin de capital se combinan y articulan, y facilitan la restauracin de las formas y estructuras polticas prenacionales.

Como consecuencias socioeconmicas y polticas de lo anterior, as como de un desarrollo desigual, se intensifican las desigualdades de clase, aparece una masa creciente de campesinos y trabajadores desarraigados, semiurbanizados, y la nueva burguesa superrica de Amrica Latina y el Caribe se integra en los circuitos de EEUU-UE-Asia. La emergencia de un capitalismo prenacional y controlado desde el exterior en toda Amrica Latina ha dado lugar a un tremendo aumento de los conflictos nacionales y de clase, en una variedad de emplazamientos socioeconmicos, en los que intervienen una amplia gama de estratos sociales, que emplean estrategias poco ortodoxas.

Las luchas sociales reflejan los esfuerzos por contrarrestar los reveses socioeconmicos y las formas prenacionales, primitivas, de explotacin, as como las formas modernas de explotacin tecnolgica. Unas vagas exhortaciones por parte de la derecha y la izquierda en el sentido de resistir o de defender la "globalizacin" o el "neoliberalismo" pasan por alto la fusin histrica de las formas pasadas, presentes y emergentes de las organizaciones capitalistas. "Repensar el desarrollo" de Amrica Latina y el Caribe para el siglo XX requiere que comprendamos el proceso y las estructuras que configuran la regin.

Restauracin y retrocesos

Los ltimos 25 aos han sido testigos del desmantelamiento de toda la estructura econmica que caracteriz la construccin de los estados nacionales de Amrica Latina y el Caribe, y del retorno a formas econmicas prenacionales. Desde finales del siglo XIX, pero sobre todo entre los aos 1930 y 1975, Amrica Latina y el Caribe haban creado un estado y una economa nacionales: unas inversiones a gran escala, en su mayora pblicas, en industrias nacionales, infraestructuras, enseanza superior, alfabetizacin, salud pblica, mercados locales e instituciones financieras y de crdito, haban logrado sentar las bases materiales para el estado-nacin moderno. En diferentes momentos y lugares, el estado nacionaliz sectores estratgicos, como los recursos naturales, el petrleo, el hierro, el cobre, el estao, el transporte terrestre y martimo y los servicios pblicos (telecomunicaciones, agua, electricidad). El capital extranjero estaba presente compartiendo la explotacin con el capital nacional y pblico (pero en la mayora de los casos su funcin, de acuerdo con la normativa, era servir de complemento al capital nacional en vez de sustituirlo). En muchos sectores, al capital extranjero a gran escala se le neg la propiedad mayoritaria de acciones; las fbricas estaban obligadas a cumplir normas de "contenido nacional"; la propiedad de tierras se restringa o se negaba en algunos pases. Las remesas de ganancias a los pases de origen estaban reguladas, al igual que la cuanta de los crditos de los bancos locales. En otras palabras, Amrica Latina pas de ser un estado pretoriano "prenacional", vinculado a enclaves de exportacin dominados desde el exterior, a convertirse en un estado nacin capaz de financiar y desarrollar las infraestructuras sociales de una sociedad moderna.

Una serie de derrotas polticas que comenzaron a mediados de los aos 70 y que continuaron hasta la actualidad (2007), derribaron esa arquitectura socioeconmica de la economa y del estado nacional moderno y se restauraron las formas econmicas y polticas prenacionales.

Bajo los lemas de la privatizacin, el mercado libre y la desregulacin, los regmenes neoliberales que abogan por la restauracin reconvirtieron sus economas en enclaves orientados hacia la exportacin en manos de extranjeros. El proceso de involucin normalmente se compona de dos fases: en la primera las empresas estatales privatizadas eran vendidas a las lites privadas locales que mantenan lazos con el rgimen dominante, las cuales, luego, o bien revendan a inversores extranjeros o bien se convertan en socios menores (fusiones con corporaciones multinacionales).

Las privatizaciones fueron acompaadas del saqueo de los recursos naturales y de la apropiacin por la fuerza de tierras rurales y urbanas, bien a travs de polticas de estado, de falsas reivindicaciones territoriales, mediante la utilizacin de "mecanismos del mercado" puestos en prctica por el ejrcito, bien con escuadrones de la muerte paramilitares y de contrainsurgencia que desposeyeron a millones de pequeos campesinos (como en Colombia). Los programas de contrainsurgencia, supuestamente slo motivados por objetivos polticos de destruccin de los movimientos guerrilleros, sirvieron para concentrar la propiedad de la tierra en manos de las grandes lites de exportacin agraria relacionadas con el modelo y el rgimen prenacional.

La reintroduccin de las estructuras y formas polticas prenacionales tuvo lugar en el contexto de una estructura de clase urbana industrial relativamente definida, con programas sociales financiados pblicamente (a diferencia de la versin del siglo XIX). La reintroduccin de las formas de gestin caractersticas del modelo colonial hizo un dao tremendo a todo el tejido de la sociedad, convirtiendo a obreros modernos en obreros dependientes, obligando a los trabajadores especializados a huir del pas hacia naciones modernas o estados imperiales de ultramar. La migracin del entorno rural al urbano no fue acompaada de industrializacin sino de desindustrializacin. En otras palabras, lo que se ha dado en llamar "neoliberalismo" es la restauracin poltica, por la fuerza, de formas anteriores de explotacin capitalista (desarraigar las redes econmicas locales, minar los mercados nacionales y la formacin de los obreros especializados y la clase profesional).

La expresin ms clara de la naturaleza de la restauracin de las formas de gestin poltica y econmica prenacionales de las que venimos hablando es la expansin de los servicios privados de educacin y salud que crean enclaves de privilegio, lo cual asegura que se reproduzca una rgida estructura de clases caracterstica de las anteriores sociedades de exportacin agromineral.

Adems, el asalto general a los empleados del sector pblico, sus salarios, empleo y jubilaciones es una parte esencial de la sustitucin de unos servicios pblicos profesionales por la "caridad" y el "voluntariado" privado, paternalista, realmente propio de una poca anterior a los estados nacionales.

El regreso a los servicios privados que dependen de la "buena voluntad" de benefactores adinerados y que suplantan a las obligaciones pblicas de cubrir las necesidades bsicas de los ciudadanos, va acompaado de la usurpacin pblica del espacio privado para un nuevo sector depredador del capitalismo.

El sector ms lucrativo y dinmico del capital se encuentra entre los capitalistas inmobiliarios, muy vinculados con las instituciones financieras, las empresas de construccin y el estado. La inversin en inmuebles es el sector ms rentable a escala mundial; se beneficia del apoyo del estado a travs de crditos fciles, intereses bajos, una alta liquidez y normativas favorables de utilizacin del suelo. Un estudio de los nuevos ricos billonarios en Amrica Latina, Rusia, China e India demuestra que los beneficios inmobiliarios fueron un factor clave para convertir a los millonarios en billonarios.

El papel del estado en la restauracin de las formas econmicas prenacionales

Al igual que ocurra con el anterior capitalismo prenacional, el capitalismo inmobiliario contemporneo est basado en la propiedad y las rentas de la tierra y las valoraciones especulativas, y no en beneficios derivados de la produccin de bienes y servicios. El estado desempea un papel clave en la expansin del capital inmobiliario, mediante la apropiacin de propiedades rurales y urbanas de gran valor que pertenecen a habitantes pobres de la ciudad y del campo, y su transferencia a las lites adineradas. En otras palabras, la fuerza poltica, los mtodos del capitalismo de los comienzos ("acumulacin primitiva") desplaza las masas y permite que los inmuebles y otras formas de capital, como la agroindustria, exploten la tierra.

El estado rentista proporciona subsidios a la exportacin y rebajas impositivas, as como inversiones a gran escala en infraestructuras que conectan los nuevos complejos empresariales, comerciales y residenciales con los mercados nacionales y extranjeros y con el empleo.

El estado rentista prenacional ni "desregula", ni "encoge", ni se "retira". Estableci normas nuevas dando primaca a los inversores extranjeros, y elimina las normativas promocionando empresas pblicas nacionales y programas sociales. El estado expande su polica y su aparato represor y su intervencin en la sociedad civil y reduce el nmero y la calidad de servicios sociales. El estado interviene de forma activa para captar asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales (sic), a la vez que elimina las agencias que protegen el medio ambiente, la salud y la seguridad laboral, la poblacin indgena y los nios.

Nueva estructura de clases: los cuatro niveles

La entrada masiva, a gran escala, del capital extranjero en los sectores estratgicos de la economa nacional es tpica de la involucin hacia una economa prenacional o, ms exactamente, hacia una entidad colonial, si bien con unas instituciones y organizaciones econmicas, de clase y polticas, bien diferentes. A diferencia de lo que ocurra en el anterior perodo colonial, basado exclusivamente en la exportacin agromineral, la actual recolonizacin penetra en todos los sectores, primarios, secundarios y terciarios. Las empresas multinacionales a gran escala hacen uso de una tecnologa de la informacin avanzada y de una variedad de nuevos instrumentos financieros para extraer rentas, beneficios, regalas y ganancias especulativas imprevistas y para transferir la riqueza a varios miles de billonarios en los centros imperiales y las capitales colonizadas del mundo.

El sistema imperial tiene cuatro niveles de explotacin interrelacionados. En el nivel de base, la nueva arquitectura imperial se fundamenta sobre los cimientos del poder del trabajo , los recursos productivos que se explotan y se extraen de Amrica Latina, Asia y frica. Al nivel siguiente, los fabricantes y los capitalistas agro minerales extraen beneficios de la explotacin de la mano de obra y los recursos naturales. En el tercer nivel, los capitalistas de bienes inmuebles, del comercio, la banca y la IT extraen intereses, rentas y regalas. En la cumbre de la pirmide imperial estn los fondos de inversin, de jubilaciones y de alto riesgo, los cuales se benefician de las compraventas, las fusiones y las adquisiciones de corporaciones multinacionales y especulan con los papeles de valor de los especuladores. La jerarqua de cuatro niveles define la arquitectura del desarrollo contemporneo de Amrica Latina en el siglo XX.

En cada nivel, el valor producido en los niveles inferiores se transfiere a un nivel superior, lo cual da lugar a una pirmide invertida de riqueza: el 0,01% de los superricos que estn en la cumbre poseen ms valores que el 50% de la base. Hablar de una "clase capitalista" sin aclarar su posicin en la arquitectura imperial significa confundir la nueva configuracin del poder imperial. Los vnculos entre los diferentes niveles de la estructura de clases son poderosos por las relaciones entre los sectores y sus intereses comunes en la explotacin de la mano de obra y los recursos naturales. No hay burgueses progresistas, si bien hay conflictos entre estos ltimos y los sectores ms poderosos de los capitalistas que estn por encima de ellos.

Amrica Latina, en su actual etapa de involucin hacia las referidas formas prenacionales se basa en prcticas polticas y econmicas extremadamente depredadoras de acumulacin de capital. Las nuevas relaciones entre estado y economa comenzaron con las destrucciones de las formas ms o menos clsicas del estado nacional y la restauracin de las estructuras coloniales, injertados sobre la fuerza laboral moderna, las instituciones nacionales y la conciencia social. La construccin y expansin de la nueva economa centrada en las finanzas, los bienes inmuebles y la extraccin depende en gran medida del control poltico. Las nuevas economas no se autosustentan mediante mecanismos puramente de mercado. Se enfrentan a un gran nmero de poderosos adversarios de clase que han sufrido una profunda alienacin.

Contradicciones y transformacin del estado prenacional

El regreso y la restauracin de un rgimen y una estructura econmica de formas prenacionales ha creado multitud de enemigos y puntos dbiles que pueden conducir a profundas transformaciones.

Los cambios son recientes, brutales y veloces, la ideologa que los justifica no ha conseguido la hegemona entre la gran mayora, y la mayora de los regmenes electos no han logrado lanzar un nuevo proyecto poltico. En segundo lugar, las desigualdades, que se estn acrecentando, la concentracin y centralizacin de capital que se manifiesta a travs del crecimiento masivo de fusiones y adquisiciones (mergers and acquisitions, M&A) y los ingresos multibillonarios de los superricos han creado unas sociedades fuertemente polarizadas. En tercer lugar, las M&A han integrado las economas y han socializado la produccin, an con beneficios privados en aumento, exacerbando las contradicciones entre la propiedad privada y la produccin social. En cuarto lugar, la concentracin de riqueza en el sector financiero, de seguros e inmobiliario (sectores especulativos) hace que todo el edificio imperial sea ms vulnerable. El sector financiero y el inmobiliario, que acumulan rentas sin producir valor, es el sector ms parsito (especulacin sobre especulacin), es un sector que est divorciado de la produccin directa y sujeto a la mxima volatilidad y a un mayor riesgo de crisis econmica. En quinto lugar, el boom a largo plazo y a gran escala de las manufacturas en China, Asia Oriental y el Sudeste Asitico ha dado lugar a unos precios internacionales que han batido rcords en el caso de los metales bsicos (cobre, plomo, estao, nquel y zinc), los productos agrarios (soja, trigo y azcar) y la energa (gas, petrleo y etanol). Esto ha supuesto ganancias enormes para las lites de la exportacin, y un gran incremento de los ingresos para los gobiernos en Amrica Latina.

La "crisis" social en la Amrica Latina de hoy no representa el "estancamiento" del capitalismo, sino un crecimiento basado en una mayor explotacin de la mano de obra y la concentracin de los ingresos en la lite gobernante y su clase dominante. Nunca en el pasado reciente se haba acumulado tanta riqueza en Amrica Latina, y la clase gobernante nunca haba destinado tanta riqueza al consumo conspicuo, a las inversiones en ultramar y a la especulacin inmobiliaria. Jams haba visto Amrica Latina encumbrarse a tantos multimillonarios, ni la transformacin de millonarios en billonarios que ha tenido lugar a lo largo de la dcada pasada, a pesar de la "crisis" de finales de los 90.

La combinacin de privatizacin, saqueo y fusiones de los aos 90, ms los precios mundiales astronmicos de los commodities agromineros de los ltimos siete aos, han creado inmensos supervits en las balanzas comerciales, en el presupuesto y fortunas privadas ingentes.

Estn presentes todos los ingredientes bsicos para una transformacin estructural, como nunca antes haba ocurrido. Varios cambios estratgicos son necesarios y factibles. La clave est en la renacionalizacin de los sectores de exportacin agromineral lucrativos ms dinmicos, los cuales permitirn financiar un sector manufacturero vasto y diversificado, la produccin de alimentos a gran escala, en granjas altamente mecanizadas e importantes inversiones pblicas para reconstruir los servicios sociales.

La segunda reforma es la adquisicin pblica del sector dinmico del comercio exterior, que genera los beneficios ms elevados, y constituye la mayor fuente de ingresos pblicos para las inversiones a largo plazo. Obviamente, el desarrollo orientado hacia la exportacin es un motor de crecimiento para el desarrollo social, especialmente en un perodo de alza de los precios internacionales, si lo dirigen las clases populares. La pregunta decisiva es qu clases sociales dirigen y controlan los beneficios, y cmo se invierten en el mercado local. Los ingresos de la exportacin, si se distribuyen equitativamente entre los productores locales, si se invierten racionalmente entre los sectores del mercado domstico y la exportacin, as como los controles de capital, pueden convertirse en el vehculo que financie una transformacin social.

El re-desarrollo urbano y rural popular obliga a revertir la propiedad de la tierra, pasando de las lites de los negocios agrarios y la industria inmobiliaria a los agrnomos del sector pblico, aliados con campesinos, jornaleros sin tierra y habitantes urbanos de bajos ingresos. Revertir las tierras confiscadas ilegalmente requiere unos cambios fundamentales en el estado, la ley de propiedad y especialmente el sistema jurdico. Las oficinas y apartamentos de lujo pueden reconvertirse en instalaciones pblicas para servicios sociales, actividades culturales y viviendas populares. Las plantaciones a gran escala originadas por el desplazamiento violento, ilegal o arbitrario de granjeros y campesinos pueden convertirse en empresas de trabajadores pblicas, de campesinos, rurales, que generen beneficios.

La paradoja del actual sistema econmico injusto es que ha creado todas las condiciones necesarias para una transformacin social, bien entendida. Las fusiones y compras de empresas han limitado las bases econmicas de la clase gobernante. El crecimiento del capital especulativo ha minado todas las formas paternalistas y hegemnicas de la explotacin mediante la cual los capitalistas histricamente manipularon la conciencia de los trabajadores y los campesinos. El crecimiento de grandes fortunas ha distanciado an ms a los superricos de las grandes masas de personas, acabando con las ilusiones de las masas de "alcanzar a los ricos" del cuento de la Cenicienta. La racionalizacin de la economa basada en la introduccin de nuevas tecnologas facilita el flujo de informacin para la planificacin pblica. El crecimiento de una multitud de nuevos mercados (como los asiticos), con sus demandas de bienes estratgicos, debilita los boicots y bloqueos imperiales.

Desde una perspectiva histrica, los estrategas de los movimientos populares se benefician de las lecciones negativas procedentes de las experiencias con el capitalismo neoliberal y el colectivismo burocrtico. La privatizacin concentra los beneficios, financia la especulacin inmobiliaria y la fuga de capital al extranjero. Los rendimientos desiguales de las inversiones deja en paro a una enorme cantidad de fuerza laboral y hace que millones de profesionales y trabajadores especializados abandonen el pas.

El colectivismo burocrtico no consigui gestionar adecuadamente el equilibrio entre la produccin de bienes del capital y el consumo privado, la disciplina del trabajo colectivo y la productividad. Unas estructuras polticas arbitrarias fomentaron la pasividad y desanimaron la innovacin.

La promesa y las contradicciones de la experiencia bolivariana venezolana brinda experiencias y lecciones adicionales para repensar el desarrollo en Amrica Latina y el Caribe, a pesar de las diferencias en cuanto al legado de recursos y las idiosincrasias histricas y culturales.

Repensar el desarrollo de Amrica Latina a la luz de la experiencia bolivariana

Estas caractersticas tambin sugieren que andemos con cautela porque, si bien se han producido profundos cambios, stos no se han consolidado an del todo. Sin embargo, podemos destacar varias caractersticas importantes que contribuyen a que repensemos los dogmas recientes.

Hagamos un resumen de la contribucin del proceso bolivariano a la inauguracin del debate sobre el desarrollo.

En primer lugar, el proceso bolivariano ha demostrado que la propiedad privatizada se puede renacionalizar con xito. La privatizacin no es "irreversible", no es la "nica direccin" del desarrollo econmico. En segundo lugar, la insercin a gran escala en la economa internacional no es incompatible con la creacin de programas avanzados de asistencia social y empresas pblicas. En otras palabras, la "globalizacin" no "requiere" toda la parafernalia de una economa neoliberal. La insercin y una participacin ms profunda en la economa internacional es compatible con una variedad de mezclas de propiedad privada y pblica, unas pautas ms equitativas de distribucin de los ingresos, as como un incremento en el consumo pblico y privado.

El proceso bolivariano pudo demostrar que las ganancias imprevistas debidas a los altos precios de los commodities no conducen necesariamente a unos enclaves de riqueza en un mar de pobreza si, como ocurre en Venezuela, el gobierno controla los ingresos del comercio y reasigna fondos en beneficio de las clases populares en forma de programas masivos de educacin, salud y alimentos subvencionados.

Por ltimo, el proceso bolivariano demuestra que un presidente que impulsa un nacionalismo consecuente y el bienestar pblico puede llegar al poder en unas elecciones, pero slo puede seguir en el poder con la ayuda de movilizaciones populares masivas y el apoyo de sectores del ejrcito. La victoria electoral del Presidente Chvez ha estado sometida a pruebas difciles: un golpe militar apoyado por el gobierno de EEUU (abril de 2002), un cierre patronal (diciembre de 2002 febrero de 2003) que paraliz y sabote la industria del petrleo, y un referndum financiado por EEUU. En cada uno de los casos, el proceso electoral sobrevivi debido a la intervencin masiva en la accin extraparlamentaria: un milln de residentes de las barriadas urbanas hicieron una marcha contra los golpistas, un sector mayoritario de trabajadores del petrleo y una minora de tcnicos volvieron a poner en marcha la industria del petrleo; la inmensa mayora de las clases populares se moviliz y organiz y derrot al referndum. El proceso bolivariano demuestra que, en determinadas circunstancias, la poltica electoral puede abrir brechas importantes para el cambio poltico, pero necesita una accin directa masiva, independiente, que defienda el proceso, apoye el rgimen y defienda las industrias nacionalizadas estratgicas.

Asimismo, el proceso bolivariano demuestra la necesidad de que se den unos cambios estructurales profundos en la naturaleza del aparato estatal. Importantes sectores del ejrcito y la judicatura intervinieron en contra de procesos de cambio estructural. La burocracia civil y diplomtica, que en gran medida haba sido instalada por los anteriores regmenes neocoloniales, no pone en prctica programas sociales, sabotea la tramitacin de asignaciones presupuestarias, retrasa hasta el infinito la reforma agraria, los planes de viviendas, mientras contina con prcticas corruptas y sobornos.

La nueva realidad de Amrica Latina, con sus florecientes economas de exportacin y una estructura de clases muy polarizada, sus regmenes prenacionales y unos sistemas de informacin modernos, sugiere que los movimientos sociales y los partidos polticos cuentan con todas las ventajas a la hora de desafiar la poltica regresiva de los regmenes y politizar cada una de las demandas econmicas, ya que el Estado desempea un papel decisivo a la hora de maximizar los beneficios del sector de la exportacin y de denegar la asignacin de recursos a los trabajadores de los servicios sociales en el sector pblico.

Hoy, ms que en cualquier otro momento del pasado, los regmenes de exportacin prenacionales que viven de rentas, regalas e ingresos de actividades econmicas coloniales son polticamente vulnerables. El masivo desplazamiento de los ingresos pblicos procedente de la inversin pblica y los servicios sociales va acompaado de importantes recortes en los salarios y jubilaciones de los empleados pblicos, lo cual crea un sector urbano concentrado militante que se enfrenta al descenso social. La expansin de las multinacionales hacia el comercio minorista (centros comerciales) ha llevado a la bancarrota a los minoristas urbanos. La expansin de las "zonas de libre comercio" y de personal contratado ha minado la legislacin social y la seguridad para la clase trabajadora industrial urbana. No se trata de meros problemas econmicos pasajeros, "sectoriales", sino de problemas polticos nacionales, relacionados con la centralidad del estado y el poder del estado.

En la medida en que los procesos electorales varan la composicin del aparato del estado y su orientacin, pueden ser tiles. Si lo nico que se hace es "injertar" en el estado los funcionarios electos, de ello resulta la continuidad del orden antiguo. Ningn rgimen electoral progresista puede llegar al poder a menos que sea el producto de unas luchas intensas de clase y nacionales, que aumenten la concienciacin y creen organizaciones de masas extraparlamentarias capaces de apoyar el rgimen protegindolo de los inevitables golpes postelectorales y del sabotaje. En la mayora de los casos, la clave del poder poltico no est en cuestiones electorales, sino en organizar el poder social y poltico fuera de los canales institucionales establecidos para garantizar un proceso continuo de transformacin.

El poder social organizado es necesario, pues incluso la propiedad pblica puede ocultar nuevas desigualdades de clase que perpeten la injusticia y la alienacin. Adems, las decisiones en materia de inversin pblica, asignacin de supervit comercial y equilibrio entre consumo de capital y consumo pblico/privado requiere de la participacin de los productores directos y de los consumidores.

Como punto de referencia, Venezuela proporciona algunas lecciones tiles, pero nadie debera construir un modelo copiando mecnicamente el proceso bolivariano. En primer lugar, Venezuela ha sido y sigue siendo una economa rentista a pesar de los esfuerzos del Presidente Chvez por transformarla. En segundo lugar, ninguno de los regmenes autodenominados de "centro-izquierda" (Lula en Brasil, la familia Kirschner en Argentina, Evo Morales en Bolivia y Vzquez-Astori en Uruguay) ha roto con el modelo elitista de exportacin agromineral, ni ha revertido los sectores econmicos estratgicos privatizados. De hecho, Kirschner ha renovado una de las leyes de minera ms regresivas en todo el hemisferio, con pagos de regala que no superan el 2%, y Evo Morales ha entregado el Complejo Mutun de hierro-magnesio al crtel multinacional indio Jindel, en condiciones desfavorables (antinacionales) para Bolivia.

La leccin que se extrae de los cinco aos de experiencia con la economa poltica de los regmenes de "centro-izquierda" es que no son de "izquierdas" ni de "centro", sino que forman parte inequvocamente de la "tercera ola" de regmenes neoliberales que llegaron al poder tras el colapso y la crisis de la segunda ola (Menem-De la Rua, Snchez de Lozada-Mesa, etc.) y han sido favorecidos y apoyados por los precios mundiales y la demanda excepcionales. El ejemplo del fracaso de la reforma estructural progresista bajo los nuevos neoliberales nos muestra que las etiquetas ideolgicas pasadas, los orgenes sociales populares y la retrica antineoliberal no constituyen un buen indicador de la prctica poltica econmica actual y las alianzas sociales en el poder poltico. Toda la clase poltica que se define a s misma como de "centro-izquierda" est compuesta por profesionales que ascienden de clase social, funcionarios sociales y polticos de clase media baja y lderes de movimientos orientados hacia las elecciones. Usan sus vnculos antiguos con la lucha social para conseguir poder poltico, riqueza econmica y aceptacin social por parte de las clases dominantes y homlogos extranjeros. Para evitar el crculo vicioso repetido de comenzar a la izquierda con el pueblo, pasar al "centro-izquierda" con la clase media y abrazar luego la derecha y las grandes empresas, los movimientos de masas deben ejercer un control democrtico directo sobre sus lderes, vigilar de cerca sus programas sociales y las tcticas y estrategias de sus lderes.

La transformacin estructural (reforma agraria, nacionalizacin, etc.) debe contar con la mediacin de las circunstancias polticas, el grado de apoyo popular poltico y la capacidad de administrar las finanzas y ejecutarlas. Para conseguir que el pueblo se adhiera al proceso, son importantes los programas que mejoran las vidas directamente; pero delinear claramente las "reglas del juego" para los diferentes aliados estratgicos entre quienes ostentan pequeas y medianas propiedades en servicios, manufactura y agricultura es esencial para aislar a las lites financieras, inmobiliarias y agromineras. Es fundamental el fomento estatal de los medios de comunicacin de masas, la cultura y el entretenimiento popular como alternativa a la propaganda de los medios de comunicacin neocoloniales. La seguridad nacional debera excluir a los medios que promueven el derrocamiento violento del rgimen democrtico popular.

Son obvias las lecciones que se derivan del golpe de estado de Venezuela apoyado por los medios de comunicacin. Los paquetes especficos de medidas de transformacin y tiempo deberan reflejar las particularidades de cada pas. Pero el objetivo inmediato es acelerar la transicin de una economa prenacional a una nacional; de un mercado inmobiliario especulativo a un programa de viviendas sociales; de una economa de rentas, intereses, regalas y envos de beneficios, basada en pagos del extranjero, a un mercado nacional que se autofinancie y que enlace los recursos locales y las regiones. Las ganancias imprevistas del sector de la exportacin deberan dar lugar a un fortalecimiento de la produccin domstica y a intercambios que expandan los sectores productivos y el consumo local, basados en normas igualitarias que logren una participacin poltica popular uniforme.

Anah Seri, Horacio Garetto y Ferran Muios Ballesterson miembros de Cubadebate y Rebelin.



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