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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2007

Tras los rastros del Che

Javier Torres Molina
Rebelin


Cuarenta aos despus del intento guerrillero de Ernesto Che Guevara en Bolivia, todava quedan rastros de su paso por ancahuaz. Los ltimos das de la guerrilla se pueden reconstruir a travs del testimonio de algunos campesinos y campesinas que vieron atravesar por su zona un grupo de combatientes armados, sucios y harapientos que intentaban interactuar con la gente del lugar, buscaban alimentos y se escapaban del ejrcito. En La Higuera algunos de sus habitantes todava recuerdan el miedo que la propaganda militar haba infundido en ellos y en sus odos todava resuenan los disparos que acabaron con la vida del Che.

La Higuera es un pequeo pueblo de campesinos que cuenta con solo veinte casas sin electricidad y si se destaca de los numerosos pueblos de similares caractersticas que se encuentran en Bolivia, es porque fue el ltimo poblado donde pas Ernesto Che Guevara y su guerrilla antes de caer en combate el 8 de octubre de 1967 y sobre todo porque ah lo asesinaron al da siguiente.

Como si fuera cualquier ciudad de Cuba, el rostro del Che est presente a travs de pinturas en algunas casas que rodean la pequea plaza del pueblo y en pocos metros se encuentran dos bustos: uno en el mismo centro de la plaza y otro de mayor tamao se ubica al lado de una cruz, sobre una leyenda que dice tu ejemplo ilumina un nuevo amanecer.

Tambin hay un mural que realizaron dos rosarinos donde hay una frase del Che que est junto a los campesinos que desde siglos habitan esas tierras, a los zapatistas y entre pauelos de las Madres de Plaza de Mayo y bicicletas de Pocho Lepratti.

La escuela donde el Guevara permaneci preso una noche y donde luego fue asesinado ha sido convertida en un museo permanece ah intacta la silla donde el Che estaba sentado cuando le dispararon- y el pueblito tiene frente a la plaza una importante construccin donde funciona la escuela hasta quinto grado, un pequeo centro de salud y un albergue para los visitantes construidos gracias a la solidaridad del gobierno cubano.

Por su historia y porque existe otra localidad con el mismo nombre los pobladores prefieren hablar de su lugar como La Higuera del Che.

Mochilas pesadas

Ms que en el museo, los ltimos das de Guevara y sus guerrilleros se pueden reconstruir a travs del testimonio directo de algunos de los habitantes del lugar. Cuarenta aos despus todava quedan con vida un puado de personas que lo vieron y que tuvieron algn contacto con el Che.

Uno de ellos se llama Manuel Cortz y en 1967 tena 21 aos. En la noche oscura junto al monumento del Che y bajo el cielo estrellado como no se puede apreciar en las ciudades, Manuel espontneamente cuenta que vio al Che y a sus compaeros en una fiesta que se realizaba en un paraje cercano a La Higuera que se denomina Abra del Picacho, en la casa de Prspero y Doa Elisa.

Haba msicos, cerveza, chicha, algo de comida y el encuentro se realizaba con normalidad hasta que de repente vieron aparecer al grupo de guerrilleros.

La primer reaccin fue de miedo y hasta algunos empezaron a escaparse, hasta que Inti Peredo, -uno de los combatientes bolivianos- los llam: -Compaeros, compaeros, vuelvan, no se vayan, nosotros no le vamos hacer nada!-. Luego el Che Guevara se presenta y hace lo mismo con cada uno de sus guerrilleros.

Poco a poco fueron entrando en confianza, los campesinos les convidaron de beber, Guevara pidi que toquen msica del lugar y cuando los msicos lo estaban haciendo les dijo a sus guerrilleros que bailen entre ellos.

A cada instante el Che miraba por sus largavistas en todas las direcciones y Manuel se acerc y le pregunt sin conocer de que se trataba ese aparato- porqu haca eso y el Che le respondi que era porque el ejrcito boliviano los estaba persiguiendo y que poda haber un combate en cualquier momento.

Despus de estar un rato compartiendo con los lugareos los guerrilleros siguieron su marcha, pero dos campesinos preguntaron si queran que lleven algunas de las mochilas que tenan porque las vean muy pesadas. Caminan con ellos dos cuadras, pero despus les dicen que se volvieran; no haba armas, no tenan instruccin militar. Guevara saca cigarros, se los regala, saca su pipa, la enciende y les da dos palmazos a cada uno y le dice: - As me gusta, stos hombres son valientes!.

Manuel recuerda que al Che se lo vea cansado y que por el asma tosa a cada momento.

Era el 18 de septiembre de 1967 y Guevara en su Diario en Bolivia escribir que los campesinos nos trataron muy bien para enseguida anotar al llegar a La Higuera todo cambi.

En La Higuera

A pesar que Manuel comparti un rato con los guerrilleros en la fiesta tena miedo que le roben sus chanchos. Por eso se adelant a la marcha de ellos, fue a su casa y los escondi. Desde ah vio como de dos en dos pasaban por la calle de La Higuera, cerrando la marcha el Che que iba sobre una mula y traa otra con carga. Cuando lo vio le pregunt si no lo haba visto antes Manuel le cont que s- y el Che continu su camino.

A pocos metros de donde ahora est la plaza, todos los guerrilleros se reunieron para establecer un transitorio campamento. Algunos se dirigieron en distintas direcciones a conseguir alimentos y fue as que dos de ellos fueron a la casa de Manuel y le preguntaron si tena huevos para venderles. Manuel les dio alrededor de cuarenta y los soldados del Che le preguntaron cuanto le deban pero Manuel les dijo que como venan caminando de lejos se los regalaba.

Adems Manuel -como ningn campesino del lugar- conoca los billetes verdes con que los guerrilleros pagaban todos los alimentos que consuman.

Al poco rato se escuchan varios disparos: un grupo de soldados del ejrcito boliviano divisa al grupo y empieza el combate en La Higera, donde van a caer tres guerrilleros: Miguel, Julio y Coco Peredo.

El Che se parapeta sobre unas piedras, espanta la mula y empieza a disparar intensamente. Manuel se acomoda como si tuviera un arma y fuera el Che y muestra la direccin hacia donde iban dirigidos los disparos:

Seguramente era para agrupar a sus hombres, porque de esa posicin no vea a los otros soldados- dice. Los guerrilleros se agrupan junto al Che y se escapan rompiendo algunos cercos hacia donde confluyen las quebradas de La Higuera y del Churo.

Cuando los del ejercito boliviano se encuentran con los pobladores les dicen que todos se queden en sus casas porque si los ven los pueden confundir con los guerrilleros y los pueden matar. Adems preguntan si los haban ayudado con alimentos y responden que no.

Por varias noches ningn poblador de La Higera sali de su casa.

Gracias nia

Irma Rosado tambin tena 21 aos cuando el Che pas por La Higuera. Vive sola desde que enviud hace varios aos y es duea de una tienda de comestibles que se lama La estrella.

Recuerda que por ese tiempo el ejrcito a travs de la radio implement una propaganda donde se expresaba que los guerrilleros violaban a las mujeres, se quedaban con el ganado y los cultivos de los campesinos y asesinaban a las autoridades locales. Mucha gente del lugar decidi alejarse por miedo y a medida que corran las noticias de la presencia guerrillera en la zona los habitantes se encerraban en sus casas.

Bajo ese contexto Irma vio pasar por el pueblo a una veintena de guerrilleros y luego sinti un intenso tiroteo:

- El tiroteo vena de arriba, se vea como ellos se tiraban por las piedras y se iban por ah- expresa sealando el frente de su casa-. Tenan dos mulas cargadas, los soldados los persiguieron hasta las doce de la noche y se volvieron. Al otro da bien temprano los fueron a buscar por el ro, no los encontraron y fueron a llamar ms militares para que vengan y han hecho campamento aqu todos, alrededor de La Higuera.

Despus de varios das lo vio al Che Guevara herido de bala, con sus zapatos rotos, la ropa ensangrentada, el pelo largo, sucio y enredado y la barba que le cubra todo su rostro.

Con una mujer para la que trabajaba, fue a la escuela donde se encontraba preso el Che y le dieron de comer. Estaba plido y solo para comer le quitaron las esposas.

Cuando le dio el plato de comida Guevara le dijo a Irma Gracias nia.

La cada

La oscuridad impide que se vea el rostro de Manuel, solo se aprecia que es una persona mayor que tiene puesto un sombrero y su pulver con vivos claros hace que su figura se destaque en la noche. Solo detiene su relato para pedir un cigarrillo y solicita ayuda para prenderlo, ya que no conoce el funcionamiento de un encendedor.

Por varios das los guerrilleros estuvieron escondidos en una cueva al da siguiente Manuel sealar desde el camino la direccin aproximada- y que por las noches sacaban papas de un cultivo para alimentarse que perteneca a Pedro Pea, que enseguida not las huellas y que le faltaban papas. Una noche se subi a un rbol para observar esa situacin y al da siguiente se dirigi a Pucar un pueblo ms grande donde estaban asentados los militares- e inform donde se encontraban escondidos Guevara y sus compaeros.

Al poco tiempo ms de mil soldados se dirigieron a la zona para enfrentar a la veintena de guerrilleros que comandaba el Che Guevara. El combate dur varias horas y sobre el atardecer Manuel lo vio al Che otra vez en La Higera: - Llega abrazado de un soldado, estaba herido en la pierna izquierda, lo paran en la puerta de la antigua escuelita y le sacan muchas fotografas los militares y lo meten adentro-.

En la escuela-prisin del pueblo el Che permaneca junto con otro de sus compaeros. Los soldados vigilaban constantemente, pero segn el relato de Manuel, cuando la mayora se fue a cenar lo dejaron pasar a hablar con el Che a cambio de algo para comer. Manuel cuenta que pudo estar frente a frente con el Che y que ste le cont que haba venido a Bolivia a establecer un campamento de entrenamiento de guerrilleros sobre todo para combatir en Argentina y que como el ejercito boliviano lo empez a perseguir no les qued ms remedio que combatir y que la lucha que estaba llevando a cabo era para que no hubiera gente que no tuviera nada que comer al mismo tiempo que existan otros que tenan demasiado.

Desde hace cuarenta aos Manuel Cortz brinda el mismo relato a todos los visitantes y muestra orgulloso varias publicaciones de todo el mundo donde aparece su fotografa, inclusive un artculo de una revista italiana lleva por ttulo El ltimo hombre que estuvo con Guevara.

Su asesinato

La escuela donde el Che estuvo prisionero queda a dos casas de donde todava vive Manuel. La noche del 8 de octubre de 1967 vio pasar a dos soldados bebiendo cervezas y rompiendo sus envases contra el suelo.

A las pocas horas escuch los disparos, fue a la escuela pero no lo dejaron pasar. Los soldados se mostraban eufricos, se abrazaban entre ellos y decan: -Ahora nos vamos a poder ir a La Paz, a Cochabamba y no vamos a tener que estar combatiendo por estos lugares-.

En cambio algunos de los habitante de la Higuera se tranquilizaron y decan que ahora no iban a tener ms miedo y que los del ejrcito se iban a ir. Algunas mujeres en cambio con el trascurso de los das se juntaban a rezar y a pedir por el alma del Che. Irma Rosado explica que lo hacan porque se trataba de una persona que haba venido de lejos, que haba pasado hambre y que todo eso lo haca por nosotros. Seguramente eso explique porque al lado del monumento con el rostro del Che los pobladores hayan decidido poner una cruz.

A otra seora sus padres le contaron que el Che y sus compaeros estuvieron en su casa donde comieron un chivo que les compraron. Como su hermanita tena denge, el Che la revis y le dio unos remedios. Cuando se enteraron de su muerte la madre se lamentaba y deca. Y ahora quin nos va a dar medicinas gratis?.

Desde hace unos pocos aos, la salita de salud de La Higera es atendida por una pareja de mdicos cubanos enviados por el gobierno de la isla.

La lavandera de Vallegrande

En las primeras horas de la maana un helicptero aterriz en La Higera para trasladar el cuerpo del Che a Vallegrande y los campesinos lo pudieron ver claramente: sus ojos estaban bien abiertos.

En esa ciudad estuvieron enterrados desaparecidos- por treinta aos los restos del Che y de varios de sus compaeros.

Tambin fue el lugar donde exhibieron el cuerpo sin vida del Che. Existen varias fotografas donde se muestra el cuerpo limpio, su barba recortada. A su alrededor los militares muestran al mundo el cuerpo como trofeo de guerra.

Se trata de una lavandera ubicada en el fondo de lo que es ahora un moderno hospital y est tal cual se la ve en las fotos. La nica diferencia es que toda su superficie se encuentra escrita con grafittis que reivindican la lucha que el Che y sus guerrilleros intentaron en Bolivia. Hay escritos de gente de varias partes del mundo realizados en diferentes pocas. La lavandera est aislada del hospital y a lo lejos no se ven ms que baldos.

El silencio, la soledad del lugar y lo intacto de la lavandera hace que el tiempo retroceda cuarenta aos y no es difcil imaginar los rostros sonrientes e impunes de los militares festejando. Tampoco es difcil pensar en la figura del Che Guevara tendida en el cemento y visitar ese lugar resulta algo parecido a estar en un velorio, homenajendolo hasta la victoria, siempre.



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