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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2007

Entrevista al argentino Nstor Kohan
Recuperar y reactualizar el proyecto poltico del Che Guevara

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


Nstor Kohan, uno de los integrantes del Colectivo Amauta e impulsor de la Ctedra Che Guevara de Buenos Aires, Argentina (amauta.lahaine.org), estuvo de visita en Chile la segunda semana de octubre. Fue invitado por el Frente Patritico Manuel Rodrguez (FPMR) a una serie de actividades en poblaciones y en universidades. Entre estas ltimas, en la Universidad ARCIS de Santiago se desarroll la Ctedra Internacional Ernesto che Guevara, donde adems del FPMR tambin coorganizaron la actividad el Movimiento por la Asamblea del Pueblo (MAP) y el Movimiento Convergencia Revolucionaria (MCR).

Inspirado en el marxismo latinoamericano de Jos Carlos Maritegui y Ernesto Guevara, entre otros revolucionarios, Nstor trat temas amplios, necesarios y urgentes para los actuales procesos de reconstruccin de los proyectos populares del continente.

En uno de tus textos ltimos, muy difundidos, afirmas que las clases dominantes no se suicidan

Esa expresin yo la escuch en una pelcula sobre Salvador Allende, donde los realizadores entrevistan al embajador norteamericano de esa poca en Chile uno de los jefes de la contrarrevolucin y hombre de la CIA-. Me sorprendi su testimonio. Me pareci muy lcido cuando dice en un momento, con un cinismo brutal y desenmascarado, que ninguna clase social se suicida..., esto ya lo descubri Lenin!, Qu queran inventar?. Entonces me pareci muy clara esa confesin doble de parte de este asesino de la CIA. Primero, la reivindicacin de Lenin, y segundo, el planteamiento de que el viejo sistema capitalista no va a permitir pacficamente que los trabajadores, el pueblo, la juventud, busquen cambiar la sociedad de raz. Porque cuando las clases dominantes se sientan amenazadas, no van a dudar un segundo en desarrollar una guerra civil y ejercer toda su fuerza represiva. A mi modo de ver, el campo popular no puede eludir este hecho, no puede decir que el poder no existe o que el poder es difuso y est en todos lados, que el poder circula y, por tanto, supuestamente, de manera dispersa, espontnea, vamos a transformar la sociedad, sin hacernos cargo de que si bien es cierto que el poder no slo se encuentra en el Estado- el Estado existe, el ejrcito existe, las crceles existen, la polica existe, los servicios de inteligencia existen...

DE LA RESISTENCIA CULTURAL AL PROYECTO POLTICO

Por qu propones que hay que retomar el legado del Che desde otra ptica en la actualidad?

No estuvo mal reivindicar en los aos 80 y 90 al Che como figura tica, cultural, moral, como alternativa frente al mercado neoliberal, y al avance del postmodernismo. Nosotros mismos formamos parte de esos movimientos que rescataron al Che en esos mbitos. Lo que quiero sealar es que hoy, en el siglo XXI, esa lectura del Che ya no alcanza. Actualmente, no nos podemos detener en esa imagen del Che, congelndolo y cristalizndolo, porque las nuevas maneras de dominar que tiene el capitalismo no responden a esas presentaciones clsicas del neoliberalismo del estilo de Menem, Fujimori, Collor de Melo, que eran capitalistas salvajes, con programas de choque. Tal como Margaret Thatcher tena su frase no hay alternativa, Menem cuando castigaba al movimiento sindical, por ejemplo ante la lucha de los ferroviarios, deca ramal ferroviario que para y hace huelga, ramal ferroviario que cierra.

Nos parece que hoy, el capitalismo se ha ido reciclando y, a la vez, manteniendo las formas de dominacin clsicas, pero modernizndolas. Los grandes empresarios y sus estrategas tanques pensantes, intelectuales orgnicos del gran capital y el imperialismo- se dieron cuenta que como el neoliberalismo a cara descubierta gener tanta rebelin en Argentina, en Bolivia y en muchos pases de Amrica Latina, haba que actualizar el discurso, y para mantener la dominacin de las viejas clases dominantes era preciso establecer un lenguaje ms flexible para dominar de una forma ms elstica, incluso apelando a ciertos rituales progresistas con el fin de frenar los conflictos sociales e institucionalizar la protesta, mientras se mantena el modelo neoliberal en sus aspectos centrales. Me refiero al pago de la deuda externa, un modelo de explotacin de los recursos naturales; donde se reemplazan las antiguas agriculturas por la soja transgnica, por ejemplo.

Entonces, se fueron perfeccionando las maneras de hacer poltica para garantizar el orden. Se modificaron smbolos y discursos, dejando intactas las formas de dominar. Por eso, desde la izquierda que busca el socialismo, la izquierda guevarista, tenemos que dar cuenta de esos cambios. No podemos seguir exactamente igual que hace 15 aos. Creo que hoy tenemos que dar un pasito ms, sin renegar de lo que hicimos (estamos orgullosos de haber resistido en aquellos aos el huracn neoliberal y la moda postmoderna que lo acompa), pero ahora el guevarismo tiene que asumirse como un proyecto fundamentalmente poltico y no solamente de resistencia cultural. Ya no podemos continuar a la defensiva, en el puro plano de la resistencia. Debemos acusar recibo de los cambios habidos en la poltica latinoamericana, con gobiernos pseudos progresistas, desde el justicialista Nstor Kirchner y su esposa Cristina al (reciclado) Frente Amplio uruguayo de Tabar Vzquez, y del ex militante clasista Lula hasta el gobierno chileno de Bachelet (que nada tiene que ver con el socialismo de Allende, dicho sea de paso).

T sealas la inexistencia de burguesas nacionales antiimperialistas

Nosotros planteamos que es inviable cualquier propuesta de capitalismo nacional en Amrica Latina. Porque la gran figura retrica a la que apelan los gobiernos que mencion antes, de diversas maneras, es al capitalismo a la uruguaya, al capitalismo nacional de Kichner y hasta donde su opositora Lilita Carri habla de capitalismo tico. Estas definiciones siempre se asientan sobre ciertas clases sociales y el problema es que para que exista un proyecto realista de capitalismo nacional tiene que haber una burguesa nacional que lo encabece, antiimperialista, que privilegie el mercado interno por sobre las exportaciones, que postule la intervencin estatal por sobre el mercado. Y nosotros estimamos que no existe ese sujeto social en Amrica Latina. Las burguesas continentales, las de verdad, no las de las propagandas, no tienen un proyecto de pas independiente. Han nacido asociadas histricamente a las viejas oligarquas. Son, en realidad, oligarquas aburguesadas y burguesas oligrquicas. Y ya algn autor las ha definido como lumpen burguesas latinoamericanas, mucho antes que se pusiera de moda el narcotrfico. S, son lumpenes. Son burguesas con proyectos de ganancias extraordinarias a corto plazo y nunca consideran un horizonte a largo plazo, ni siquiera para independizar a sus paises por la va capitalista. Y si existen, estn completamente subordinadas al gran capital, porque histricamente as nacieron. Con la globalizacin esta situacin se ha profundizado. Sobre todo despus de las dictaduras militares de los 60 y 70.

En qu fuentes te basas?

Nosotros, en el pensamiento latinoamericano, apelamos a Maritegui y al Che, porque ellos fueron quienes de manera ms clara han cuestionado (junto con la teora marxista de la dependencia a travs, por ejemplo, del autor brasileo que actu en Chile, Ruy Mauro Marini, y diversos pensadores y dirigentes latinoamericanos) la existencia de una burguesa nacional antimperialista y progresista. Las burguesas nacionales existen, pero estn completamenete subordinadas: son raquticas, impotentes, domesticadas, carecen de un proyecto propio a largo plazo.

LA TCTICA DEL PACTO SOCIAL

Aqu en Chile, la Concertacin procura su reordenamiento a travs de lo que denomina `pacto social

La propaganda de Cristina Kirchner, la futura presidenta argentina, tambin usa la frase del pacto social. Pero, nos parece que slo es una frmula para ganar votos, una triquiuela de marketing electoral, porque en realidad no hay un pacto social. Lo que hay es una imposicin de los empresarios y cualquier movilizacin de los trabajadores es reprimida duramente. Los trabajadores que ellos no pueden cooptar, son reprimidos, ilegalizados, les abren causas judiciales. Ni siquiera a centrales sindicales con hegemona reformista, como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), les dan la personalidad jurdica. No es el pacto social clsico del reformismo populista. Simplemente es una apelacin discursiva para pilotear la situacin coyuntural y garantizar la gobernabilidad, pero no hay una real propuesta de una burguesa independiente.

EL PODER

Cul es el eje de la poltica guevarista?

El Che siempre deca, a travs de sus escritos e intervenciones, que el ABC de la revolucin era el problema del poder, y que cuando la izquierda no asume esa dimensin central como el gran problema a resolver, evidentemente se desbarranca por distintas vas.

Plantearse el problema del poder no significa lanzarse a la toma de un cuartel pasado maana. No hay que ridiculizar el proyecto poltico del guevarismo. Pero hay que ubicar al poder en el ncleo de la estrategia y el proyecto poltico. Aquellas organizaciones populares que no tienen una estrategia de poder explcita, en el fondo, s tienen una estrategia de poder... la estrategia del poder (y del estado) burgus. O sea, son organizaciones que aceptan como algo inmodificable el Estado capitalista. Por lo tanto, eluden ese problema porque no lo pueden enfrentar. Mirar para el costado, meter la cabeza debajo de la tierra o hacerse el distrado no rsuelve el problema. No tiene sentido una propaganda super radicalizadaa largo plazo si no se asume una estrategia para derrocar el poder burgus.

T estableces relaciones relevantes entre el Che y el italiano Antonio Gramsci

Gramsci ha sido ledo en Amrica Latina de diversas maneras. Las formas institucionales, acadmicas, sobre todo desde los aos 80 en adelante, estuvieron muy teidas por becas socialdemcratas en especial de Alemania-, que desde publicaciones como la surgida en Venezuela, llamada Nueva Sociedad, coopt a diversos intelectuales que intentaron vender una imagen de Gramsci dulce, suave, light, edulcorada, que no tiene nada que ver con el Gramsci real.

Qu pensaba Gramsci de las ocupaciones de fbricas? l consideraba que ocupar las fbricas que ya es una medida muy radicalizada- no alcanzaba si no contemplaba una guardia militar. Cmo gana Gramsci la direccin del Partido Comunista italiano? De manera muy dura. El Gramsci que existi realmente no tiene ninguna relacin con la visin que de l construyeron las academias. Ese Gramsci real est mucho ms cerca del Che Guevara, de Lenin, incluso te dira, de Giap. Gramsci tambin plantea como problema central el poder. As establece distintos niveles de las relaciones de fuerzas. Jams se propone el asalto al poder sin una acumulacin previa. Pero para alcanzar a lo que lleg Espaa, por ejemplo, en la dcada del 30; El Salvador en los 80; y hoy Colombia, un estadio de guerra civil abierta, donde el pueblo se divide en dos partes y la confrontacin es poltico militar, existe toda una acumulacin previa que tiene que ver con la lucha de masas, con la lucha sindical, la campesina, la estudiantil. El Che seala en su trabajo Guerra de guerrillas: un mtodo, que la confrontacin poltico militar es una lucha de masas. Guevara tena una gran admiracin por el pueblo vietnamita y por su guerra de liberacin contra Estados Unidos, y por el General Giap, a quien el Che prologa y presenta en castellano al pblico latinoamericano; prlogo donde tambin insiste en que las guerras de liberacin deben ser de todo un pueblo. En este tema, el poder no es como nos lo quisieron vender las fundaciones socialdemcratas y las tantas Ongs. No es una obsesin de cuatro locos aislados del pueblo; foquistas, militaristas, que desprecian la lucha sindical, estudiantil, campesina, sino que es algo completamente distinto. La lucha por el poder es el eje de una estrategia que abarca diversas formas de lucha, donde la confrontacin poltico militar es el punto de llegada y nunca el punto de partida de una lucha popular de masas. Fidel Castro antes de lanzarse al asalto del Cuartel Moncada experiment diversos trnsitos polticos. Que no se conozcan hoy no quiere decir que no hayan existido. Si se reduce al Che a un loco suelto que se va a la selva, que est aislado de los campesinos, de los mineros en Bolivia o que anda generando revoluciones en paracadas en cualquier lugar del mundo..., esa es una imagen caricaturesca de las biografas mercantiles o de las pelculas de Hollywood. Entonces, desde ese ngulo al Che se le puede rendir culto, homenaje, pero no es til para la lucha actual. Ahora, si concebimos el pensamiento del Che centrado en la estrategia para la toma del poder, que abarca todas las formas de lucha y que es complementario con esta lectura de Gramsci sobre el anlisis de situacin y las relaciones de fuerza, me parece que s el Che es muy actual para los movimientos sociales contemporneos, a nivel mundial pero sobre todo para Amrica Latina.

LA VALORACIN DE SANTUCHO

En Chile se vincula mucho la vida poltica del argentino Santucho, uno de los fundadores del Partido Revolucionario de los Trabajadores, con Miguel Enrquez, Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Qu significa para ti Santucho?

Mario Roberto Santucho fue para mi generacin, un nombre prohibido, alguien innombrable. No estaba en las remeras, como el Che Guevara, ni en los afiches. Era el sinnimo de un demonio (as lo denominaba la derecha). Y lamentablemente, un sector del movimiento popular compr esa leyenda mal intencionada. Pero de a poco, y no es casual, a medida que crece la fuerza del campo popular, renace el inters por el pensamiento de Santucho. As se comienza a desmontar esa teora de los dos demonios (el terrorismo de estado y el terrorismo de izquierda donde, supuestamente, estaran Santucho y el Che Guevara). A contramano de esa triste teora de los dos demonios, comenz a nacer un nuevo inters entre los jvenes por saber quin era Santucho, quines eran los compaeros de Santucho, porqu peleaban y combatan... cuales eran sus sueos e ideales... Empezaron a editarse pelculas, libros. En las movilizaciones populares argentinas hay un montn de organizaciones piqueteras, de grupos estudiantiles y culturales que empiezan a utilizar la bandera del Ejrcito Revolucionario del Pueblo (ERP), que es la bandera del Ejrcito de Los Andes de San Martn, celeste y blanca, con una estrella roja de cinco puntas en el medio. No es accidental que nuestro Colectivo Amauta, Ctedra Che Guevara, tenga dos banderas. Una de ellas es la que describ recin. Ese creciente inters no es casual, no es accidental.

La posicin poltica de Mario Roberto Santucho no es producto de una situacin local

Santucho no es un individuo aislado, al igual que el Che. Es parte de una constelacin mayor que tiene que ver con el marxismo latinoamericano. Santucho constituye uno de los continuadores del pensamiento poltico del Che; yo creo que es un hijo poltico del Che Guevara. Y tiene que ver con toda esa generacin, donde se incluye el chileno Miguel Enrquez, el salvadoreo Roque Dalton, el nicaragense Carlos Fonseca, el uruguayo Ral Sendic, el boliviano Inti Peredo, el brasileo Carlos Mariguella Toda una liga de revolucionarios que intentaron llevar a la prctica y continuar el legado del Che.

Dnde estara el eje de Santucho? l tom un tema olvidado por la mayor parte de la izquierda argentina; el problema del poder. Santucho con Miguel Enrquez y otros compaeros, escriben la primera editorial de la revista Che Guevara, que era el rgano de la Junta de Coordinacin Revolucionaria (JCR), que agrupaba al Movimiento de Liberacin Nacional Tupamaros de Uruguay, al Ejrcito de Liberacin Nacional de Bolivia, al Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejrcito Revolucionario del Pueblo de Argentina, y al MIR chileno. All plantean sin ningn sectarismo- que la izquierda tradicional fue muy abnegada, muy valiente, que ha sufrido la represin y la clandestinidad, pero que, lamentablemente tena una lnea poltica y lectura de Latinoamrica equivocada. En el sentido de que la izquierda tradicional evaluaba que Amrica Latina haba sido feudal; que el desarrollo capitalista tiene etapas fijas y predeterminadas y que, por tanto, la revolucin pendiente en el continente no debe ser socialista, sino democrtico burguesa. De ah derivaban a una lnea errada: el reformismo; es decir, tratar de cambiar la sociedad sin tomar el poder, sin chocar con las instituciones centrales de las viejas clases dominantes, y mediante el trnsito pacfico al socialismo. De este modo, Santucho y los dems, planteaban una crtica muy lcida. De manera respetuosa, apelaban a la unidad con la izquierda tradicional bajo la condicin de superar el reformismo. As, a pesar de tanta abnegacin y tanta militancia sacrificada, ella haba abandonado el tema del poder. A principios de la dcada del 20, el anarquismo argentino que no tiene nada que ver con el anarquismo antimarxista, puramente literario y becado de las academias-, sino que era un anarquismo combativo y de trabajadores, fue salvajemente reprimido por el ejrcito y reg la Patagonia argentina de cadveres. En esa rebelin hubo muchos hermanos chilenos que participaron de la rebelin... dicho sea de paso. Entonces Santucho indica que, despus de esas experiencias libertarias de lucha por el poder y despus del clasismo consecuente de los comunistas de la dcada del 20 y 30, la izquierda argentina abandon el tema del poder. Y eso gener que los sectores mayoritarios de la clase obrera quedaran subordinados al populismo peronista. Santucho cuestionaba tanto al viejo reformismo del PC, como al populismo del peronismo de izquierda, el peronismo armado de Montoneros. El pensamiento de Santucho encara esa doble batalla. A ambos grupos (comunistas y montoneros) llama a la unidad, al mismo tiempo, criticndoles el reformismo y el populismo. No es casual, entonces que hoy, a 41 aos del asesinato de Santucho, el problema del poder y la tradicin poltica de Guevara y Santucho vuelvan a la agenda poltica de una nueva generacin de movimientos sociales.

LA PUEBLADA ARGENTINA DE 2001

A inicios del actual milenio, el pueblo argentino nos dio a todos una tremenda sorpresa

La rebelin popular argentina de diciembre de 2001 fue importantsima. Y no cay como un rayo inesperado en el medioda de un da de sol. Fue el punto de llegada de una acumulacin previa que no fue visible, pero que fue producto de todo un movimiento de bases, en los barrios, en las poblaciones, en los sectores juveniles. No fue completamente organizada, pero tampoco fue tan espontnea como cierta literatura acadmica (de algunos piquetorlogos) intent describirla a posteriori. Porque sucedi la rebelin y luego vinieron los acadmicos, intentando meterla en los moldes preestablecidos -de signo postmoderno-,para que entrara en los relatos de moda, del espontanesmo absoluto, de que era algo completamente nuevo sin vinculo alguno con la militancia histrica anterior. La rebelin vino de grandes manifestaciones de la dcada de los 90, encabezadas por dirigentes sindicales que se haban quedado sin trabajo; viejos militantes de los 60 y 70... Los movimientos piqueteros, a diferencia de lo que decan los piqueterlogos, no eran tan nuevos como se aseguraba. Mejor dicho, eran formas nuevas pero que mantenan vasos comunicantes con experiencias anteriores que las posibilitaron. Era una nueva forma de lucha, pero donde haba una presencia de militancia de izquierda. Si uno rastrea quines son los principales referentes de los piqueteros se da cuenta de que muchos vienen de militancia anterior en los partidos de izquierda. Entonces, la rebelin de 2001 fue producto de la aparicin de nuevos sujetos sociales y una nueva generacin de luchadores y luchadoras , complementada por una dirigencia sindical clasista que se haba formado y haba hecho su primera experiencia militante en la izquierda marxista.

Qu aprendizajes se sistematizan de la rebelin de 2001?

Ella nos ensea que cada generacin debe aprender de las anteriores. El postmodernismo nos trat de vender la ilusoria y fantasmagrica mentira de que no hay nada que aprender de antes, empezamos de cero. Rodolfo Walsh, dirigente revolucionario e intelectual desaparecido, dice que las clases dominantes siempre tratan de imponer la idea nefasta de que el campo popular no tiene referencias anteriores... As no se construye una identidad colectiva! La propia identidad construye su sentido bebiendo en la experiencia acumulada por generaciones anteriores. Nosotros jams renegamos de la historia. Por qu renegar de esa historia heroica? Por qu no aprender de sus virtudes y defectos? Para ganarnos una beca acadmica y que los poderosos nos sonran y nos palmeen el hombro? Por qu no tejer un vnculo con lo anterior? Esa es ms bien la gran utopa reaccionaria de las dictaduras: cortar el vnculo entre las generaciones de los 60 y 70, con las actuales. Y el postmodernismo (nacido en las academias, no en los barrios populares... dicho sea de paso) vino a legitimar eso, diciendo que lo que ocurri el 2001 era completamente nuevo, sin ningn vnculo con la experiencia militante previa. Pero, sin embargo, tampoco fue un hecho planificado, y de all sus limitaciones. Hubo una explosin de ira popular donde la izquierda particip, pero no fue fruto de una estrategia. Y eso marc un lmite muy fuerte, porque los que despus terminaron apropindose del producto de esa rebelin fueron la burguesa y los partidos del sistema capitalista. Marx tiene unos escritos sobre la revolucin espaola del siglo XIX. All se refiere a un caudillo, que si no recuerdo mal, se llamaba Espartero. Entonces Marx afirma que hay momentos en la historia en que el pueblo derriba toda la vieja sociedad, parece que va a inaugurar una nueva poca, pero... se detiene. Entonces reaparece la vieja sociedad y se apropia de los dividendos de la rebelin popular. Esto tiene mucho que ver con lo que pas en Argentina. Finalmente, los polticos del poder, que no participaron de la rebelin, la capitalizaron. Algo tuvieron que ver tambin, las divisiones de la izquierda argentina..., la tremenda fragmentacin, el sectarismo.

EL PROBLEMA DE LA DISPERSIN

T haces fuertes crticas a las teoras postmodernas

El postmodernismo no slo nace de un debate acadmico de origen francs, y en particular, de la Universidad de La Sorbona. Ha tenido sus correas transmisoras al interior del movimiento popular y ha logrado instalar la peregrina y nefasta idea de que la fragmentacin es buena. Que garantiza la diversidad. Y nosotros creemos que, en realidad, es una gran trampa. La fragmentacin no garantiza la diversidad, de hecho, nos impide golpear juntos contra el poder. A ms divisin, ms uniformidad. La divisin popular slo garantiza la permanencia del mercado y su discurso nico. La gran consigna de la rebelin argentina fue que se vayan todos, y no se fue nadie. Y la dispersin de la izquierda, de manera indirecta e inconciente, contribuy a esta situacin. A que el sistema pudiera reciclarse, apelando a la retrica del capitalismo nacional. Nosotros consideramos que es preciso contribuir a la unidad de la izquierda, sobre todo de la izquierda extra institucional, y que la figura del Che Guevara puede unirnos. As como en Colombia dicen en Bolvar nos encontramos todos, en Argentina todos los que estamos contra el poder podramos empezar a plantear que en el Che nos podemos encontrar.

CLAVES DEL NUEVO INSTRUMENTO REVOLUCIONARIO

Podras aventurar algunos pilares sobre el carcter de las nuevas orgnicas revolucionarias que demanda el perodo?

Ese es un debate abierto. Nosotros slo tenemos algunas ideas. En primer lugar hay que enfrentar la combinacin de dos elementos: la independencia poltica de clase (sobre todo ante un populismo muy fuerte, existente al menos en Argentina). Pero slo con la independencia poltica no alcanza, porque nos quedaramos aislados. Ms de alguna vez, las experiencias polticas de nuestra historia nos sealan que cuando esa independencia se logra, no se alcanza a establecer alianzas ms all de la lucha obrera (pienso, por ejemplo,en la experiencia heroica de los sindicatos cordobeses del SITRAC-SITRAM). Entonces el segundo elemento a considerar, es tratar de construir la hegemona sobre otros segmentos sociales. Coordinar todas las rebeldas, no quedarnos slo en la rebelda de la clase obrera. Porque la clase obrera, por ms heroica que sea, si se queda sola, pierde la pelea. Es decir, combinar la independencia de clase con la hegemona socialista. Slo hegemona, sin independencia poltica frente a la burguesa (democrtica o nacional segn sea el caso), deriva en el frente popular clsico.

La coordinacin tiene que ser plural, diversa, debe reconocer que hoy existen mltiples rebeldas contra el capitalismo. Sin embargo, dentro de los distintos sujetos convocados, algunos tienen la capacidad de organizar al conjunto de la rebelda generalizada, y otros sectores no tienen la misma capacidad. Por ejemplo, la rebelin de los grupos ecologistas o la rebelin frente a los modos tradicionales de imponer un comportamiento sexual, creo que son totalmente justas y legtimas; la izquierda revolucionaria tiene que apoyarlas, tiene que hacerlas propias e impulsarlas como algo propio. Pero me da la impresin que no tienen los alcances para generar un proyecto para el conjunto del movimiento popular. Creo que la clase trabajadora en un sentido amplio- sigue teniendo, al menos en trminos potenciales, la capacidad de aglutinar y organizar el conjunto de las rebeldas contra el sistema. Y plantear ese eje articulador, no significa anular los otros territorios sociales ni aplastar a los movimientos sociales en sus demandas especficas. Se trata de construir hegemona; es decir, la articulacin de las rebeldas, donde hay algunas que tienen una posibilidad mayor de conjuntar a las dems, sin aplastarlas. Si logrramos articular todas las rebeliones en un proyecto comn, el capitalismo estara temblando.

EL SOCIALISMO DE SIGLO XXI: UN DEBATE

En otra entrevista, Heinz Dieterich propone un proyecto pormenorizado de lo que se ha llamado Socialismo del Siglo XXI

Yo discrepo con el compaero Dieterich, y lo he planteado por escrito. l es un crtico del Che Guevara, dice que construir al hombre nuevo es una idea religiosa y peligrosa. Lo ha ha formulado en un libro que se llama Bases para un nuevo socialismo. Por otra parte, Dieterich ha tratado de generalizar la experiencia de Venezuela, y yo, aunque defiendo el proceso bolivariano, no comparto esa generalizacin simplificada y apresurada, que poco favor le hace a Venezuela. No se puede extender apresurada y superficialmente lo que ocurre en Venezuela... No todas las fuerzas armadas son iguales a las de Chavez.

Ese mtodo de pensamiento no es nuevo. Ya lo haba utilizado en la dcada del 60 Rgis Debray cuando intent simplificar la experiencia cubana y construy una receta vlida para todos los pases... De igual manera, John Holloway en los ltimos aos ha intentado generalizar la experiencia zapatista, plantendola como un modelo... Yo creo que los modelos extrados de una situacin particular y luego universalizados -en el estilo de Dieterich, Debray o Holloway- deberan repensarse con mayor precaucin.

Los contenidos del socialismo del siglo XXI, entonces, los va a decidir el movimiento popular. No van a salir de ninguna galera ni de ningn modelo a priori. En mi opinin, el socialismo del siglo XXI tiene que ser una opcin anticapitalista; no creo que pueda ser el capitalismo de Estado. Me parece, en todo caso, que de acuerdo a Maritegui y el Che, el socialismo del siglo XXI debe ser antiimperialista y anticapitalista al mismo tiempo, tiene que tener un poder muy fuerte de la clase trabajadora, un poder muy fuerte de los trabajadores y el pueblo, y no puede ser sino un proyecto continental.



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