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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2007

La Comunalidad Oaxaquea: Impunidad de Estado Vs. Autonoma Indgena

Carlos Manzo
Concejo Ciudadano Unihidalguense/CNI/ La Otra Campaa



 



A Ral y Bertha, exiliados del Movimiento Indgena Oaxaqueo.

A las compaeros presos polticos de Atenco y Oaxaca.

A las compaeros de La Otra Campaa Nacional e Internacional

A las compaeros del Encuentro Continental de los Pueblos Indgenas de Amrica

Al Congreso Nacional Indgena (CNI)

 

Bienvenido el arcoiris, bienvenido el puente, bienvenido el paso que lo va y lo viene, bienvenida siempre la palabra que camina, la de ustedes, la nuestra, la de los todos que somos nosotros. [1]

 

 

1. El contexto y los antecedentes

 

En nuestro pas, estamos viviendo la represin como modelo de gobernabilidad institucional de la derecha en el poder. La locura de quienes actualmente gobiernan se mide por la creciente impunidad de Estado, que, aunque suene contradictorio, es solapada por componendas poltico partidistas, en donde las principales cartas de negociacin de legisladores y partidos, son precisamente las impunidades que arrastran.

 

Ms all de las decenas de asesinados y de presos polticos en el sur del pas, el Estado ensaya la instauracin de un rgimen especial de control policiaco-militar sobre la poblacin; en Oaxaca, por ejemplo, hoy es casi imposible la realizacin de un nuevo Congreso o Asamblea General de la APPO. Los retenes militares en todas las carreteras se suman a la multiplicacin y hostigamiento policiaco en la capital oaxaquea y en las principales ciudades en plena coyuntura electoral. En el margen de impunidad negociada por el tirano Ulises Ruz, caben an, y espero equivocarme, asesinatos, prisioneros polticos y violaciones a los ms elementales Derechos Humanos.

 

En la estrategia represiva del rgimen, adems de los casos especiales de Atenco y Oaxaca, uno de sus principales objetivos es precisamente desarticular a La Otra Campaa, convocada e impulsada por el EZLN y cientos de organizaciones, colectivos y personas de todas las entidades del pas. Ellos, desde el CISEN por ejemplo, saben que el potencial organizativo de La Otra Campaa, con un tiempo y objetivos distintos a los de la poltica partidista electoral, puede efectivamente representar un obstculo serio a su pretensin neoliberal de privatizacin de tierras, recursos naturales y fuentes de energa, fundamentalmente petroqumica y electricidad. Los fuertes intereses econmicos de las empresas transnacionales y gobiernos, constituyen el teln de fondo de toda esta coyuntura represiva.

 

A la creciente impunidad por los casos de criminalizacin y asesinato de luchadores sociales en Oaxaca, se suman los sonados casos de confirmada pederastia de empresarios y gobernantes en Puebla que, siendo ignorados por los medios masivos electrnicos (Radio y TV), no hay justicia que se les imponga en tanto criminales de Estado.

En este contexto, las acciones de sabotaje a los bienes de la nacin reivindicadas por el EPR, mas que favorecer la propia satisfaccin de sus demandas, a saber, la presentacin de dos desaparecidos polticos documentados por organismos de DH, al justificar la sobremilitarizacin, obstaculiza el avance de la organizacin de cualquier expresin crtica e independiente del movimiento indgena y social en general. Estas acciones dejan a muchas organizaciones sociales independientes, al Movimiento Indgena y a La Otra Campaa ante un virtual estado de sitio.

 

2. El Movimiento Indgena Nacional

Al plantear en general la existencia de un Movimiento Indgena Nacional (MIN), me refiero a todos los pueblos, comunidades, organizaciones, colectivos, asambleas y otros espacios que expresan, por diversos medios, una lucha, por lo menos ideolgica, en la defensa y reconocimiento de los derechos de los pueblos indgenas. As, percibimos al interior del MIN, por un lado, un importante conjunto de organizaciones que ha optado por una reforma de Estado y cuenta incluso con el reconocimiento por el IFE con carcter de APN, nos referimos a la ANIPA. Por otro lado, podemos ver la permanencia del Congreso Nacional Indgena (CNI), desde octubre del 95 a la fecha, espacio de discusin, dilogo, participacin y organizacin, con significativa participacin de los zapatistas en distintos momentos. Por ejemplo: en la conformacin del Foro Nacional Indgena en enero de 1996, previo a la firma de los Acuerdos de San Andrs, la Marcha del color de la tierra, en 2001, en gran parte de los recorridos de La Otra Campaa, en 2006, y ahora en la convocatoria para el Encuentro Continental de Pueblos Indgenas de Amrica, realizado en la comunidad Yaqui de Vcam en das pasados.

Existen otras expresiones regionales del Movimiento indgena nacional que rara vez participan en los espacios nacionales ya mencionados; tales seran los casos en Guerrero del Consejo de Ejidos y Comunidades en Oposicin a la presa la Parota, que ha tejido a lo largo de varios aos toda una red de organismos no gubernamentales y organizaciones en apoyo a su principal demanda, esto le ha valido la suspensin temporal del proyecto, dictada por un juez federal, a raz de la interposicin de un amparo de los ejidatarios; la construccin de la presa pretende desalojar y despojar de su tierra a miles de indgenas y campesinos en esa regin.. Casos como ste, no se encuentran exentos de enfrentar los mtodos represivos del Estado.

Una caracterstica importante que marca la bifurcacin de objetivos e intereses al interior del MIN ser la aparicin de la VI Declaracin de la Selva Lacandona en 2005, y el inicio de La Otra Campaa, a partir de enero de 2006 y hasta ahora vigente; la mencionada bifurcacin se hace patente, sobre todo, con la realizacin de la IV sesin del Congreso Nacional Indgena, en mayo de 2006, en San Pedro Atlapulco, donde en el marco de la sangrienta represin en San Salvador Atenco y San Blas Atempa, esta ltima en el Istmo de Tehuantepec, la plenaria del CNI concluye y consensa en asamblea firmar la VI Declaracin de la Selva Lacandona y, con ello, considerarse adherente a La Otra Campaa.

 

Despus de recorrer el pas durante ms de un ao, La Otra Campaa, particularmente la denominada Comisin Sexta, ha valorado la importancia de articular la resistencia indgena en oposicin directa a los proyectos neoliberales del actual rgimen. As, el carcter anticapitalista de La Otra Campaa, expresada en la VI Declaracin y consensuada en una consulta nacional a los adherentes, encuentra una importante fuente de alternativas al capitalismo y experiencias de lucha en las formas autonmicas que se mantienen vivas en buena parte de las regiones indgenas de Mxico.

 

Se ha interpretado errneamente por parte de muchas organizaciones indgenas y no indgenas de La Otra Campaa que la interlocucin con instituciones del Estado, rompe con su principio antisistmico; sin embargo, la defensa de la tierra y los recursos naturales, as como la liberacin de presos polticos han implicado necesariamente dicha interlocucin en sus luchas, la mayora de las veces aisladas, a fin de garantizar los derechos de los pueblos y de las comunidades.

 

 

3. La Comunalidad Oaxaquea

En Oaxaca, en los ltimos ocho aos, los gobiernos de Jos Murat y URO han ensayado una escalada represiva, cuyo principal antecedente sera su propia experiencia escuela-- en la Guerra Sucia de la dcada de los setentas, con Echeverra a la cabeza.

La desaparicin de Vctor Pineda Henestrosa (Vctor Yodo) en 1978, en aquel entonces asesor del ltimo CBC de Juchitn, precedida de una fuerte represin militarizada al movimiento campesino e indgena en casi todo el pas, marca el inicio del caos del sistema poltico oaxaqueo, fundado en cacicazgos regionales pristas. Como era de esperarse, como ya es costumbre, la pasada coyuntura electoral en esta entidad, dejo saldo rojo y represin en aquellos municipios donde fue previamente detectada cierta posibilidad de triunfo de los partidos opositores al PRI. Que, en algunos casos fueron vctimas del fraude y las imposiciones; a diferencia de la eleccin de diputados locales, en las elecciones municipales el abstencionismo fue menor.

 

Despus de la dura ola represiva sufrida por la COCEI en la primera mitad de los 80s, ser con Didoro Carrasco cuando el Estado recurra nuevamente a la represin y criminalizacin de los movimientos sociales, como norma ineludible para mantener la gobernabilidad en las regiones. El caso ms conocido, que hasta ahora mantiene a todo un cabildo indgena en prisin, por cargos federales, es el de los Loxichas; de acuerdo con esta experiencia, hace trece aos los presos polticos indgenas de los Loxichas integraban en su mayora el cabildo de San Miguel y San Agustn, electos en asambleas comunitarias por el rgimen de usos y costumbres.

 

Esta experiencia autonmica se opona directamente a los intereses privatizadores del cacicazgo prista encabezado por Didoro, en el 95; se hablaba ya de intereses mineros en la zona, a los que ahora se suman los de bioprospeccin y forestales que figuran en el PPP. Los presos polticos de los Loxichas fueron acusados de pertenecer al EPR, ste ltimo se ha deslindado pblicamente de cualquier vnculo con ellos; sin embargo, el gobierno federal mantiene los cargos federales por motn y rebelin, los abogados defensores de la LIMEDDH, han demandado permanentemente la promulgacin de una Ley de Amnista, lo que en nuestros tiempos parece imposible.

 

En Amrica Latina, el modelo econmico neoliberal, en su catica ltima fase como sistema histrico capitalista, se caracteriza por la imposicin de empresas globales, transnacionales, en el marco de megaproyectos como el Plan Puebla Panam. Estas empresas transnacionales, como es el caso de las espaolas Gamesa, Preneal, Iberdrola, Endesa, entre otras, en el denominado Corredor Elico del Istmo, constituyen la punta de lanza del neocolonialismo que pretende agotar en menos de 50 aos los recursos naturales de las regiones indgenas de Amrica Latina. En casi todas estas regiones, que ahora se ven amenazadas y afectadas por eoloelctricas e hidroelctricas, petroqumica, supercarreteras, minera, hoteles, entre otras, la principal consecuencia es el despojo de tierras, territorio y recursos naturales, propiciando una mayor pauperizacin de las comunidades y, por ende, la expulsin de poblacin que, para los casos de Mxico y Centroamrica, emigra a los Estados Unidos. Un buen nmero de estos casos pueden apreciarse en reiteradas reuniones y asambleas de organizaciones indgenas, como lo ha hecho constar el Congreso Nacional Indgena (CNI) en los siguientes trminos:

no resulta casual que en los ltimos aos, meses y semanas se haya incrementado la agresin del gobierno y las grandes corporaciones empresariales hacia nuestros pueblos, tal como ocurre con la comunidad wixrika de Bancos de San Hiplito, Durango, a la cual se le niega el reconocimiento de sus tierras y su misma existencia como comunidad, en tanto que otras personas reciben autorizaciones para aprovechar sus ricos bosques de ocote y encino, () con el municipio autnomo de Suljaa, Guerrero, y su radio comunitaria, que son perseguidos y reprimidos desde el gobierno; de igual manera pasa en Zirahun, Michoacn, con su Lago Azul y sus tierras que son codiciados por empresas extranjeras; en la Misin de Chichimecas, Guanajuato, donde caciques de la regin amparados en ilegales resoluciones judiciales pretenden apropiarse de sus tierras comunales; o en Tepoztln, Morelos, en cuyas tierras poderosos grupos econmicos insisten en la construccin de un club de golf y actualmente la comunidad lleva su defensa ante los Tribunales Agrarios a pesar de las amenazas para despojarlos; o es el caso del ejido nahua de Ayotitln, Jalisco, donde la Minera Pea Colorada del grupo Hylsamex, la ms grande Amrica Latina, da con da roba y destruye las tierras, montes y aguas del ejido con la complicidad del gobierno; lo mismo pasa en las comunidades zapotecas del Istmo de Tehuantepec ante la codicia de las compaas espaolas como Gamesa, Endesa, Preneal e Iberdrola que estn robando sus tierras con la intencin de construir plantas eoloelctricas; o es lo que ocurre en las comunidades nahua de Cuzalapa y wixrika de Haimatse, ambas del estado de Jalisco, que pretenden ser desmembradas por la aplicacin del Programa de Certificacin en Comunidades. [2]

Podramos sumar an los casos de la presa La Parota , las hidroelctricas en Jalapa del marqus Oaxaca o en el Usumacinta en Chiapas.

En los ltimos quince aos se ha manifestado una importante resistencia indgena y civil organizada en contra de estos proyectos, [3] de manera aislada en cada regin o pas.

En algunos casos la movilizacin y los mecanismos jurdicos han permitido la defensa de los derechos de los pueblos indgenas; sin embargo, tambin ha sido muy evidente la estrategia represiva, el asesinato, el encarcelamiento y dems violaciones a derechos humanos por parte del Estado, en un gran nmero de ellos.

 

Independientemente del manejo meditico que se hace del caso de Oaxaca, la APPO y el EPR, que buenos dividendos de impunidad le han allegado a los regimenes represivos de URO y Caldern, es evidente que nos encontramos ante la instrumentacin de una estrategia represiva y de control policiaco militar, que garantice la imposicin del PPP en diversas regiones de Oaxaca, lo mismo que en el sur y sureste del pas.

En estos tiempos de aguda represin y, por ende, de proliferacin de impunidades de Estado, resulta apremiante para las comunidades y organizaciones afinar estrategias comunicativas y de accin solidaria, que permitan, ms all de la formulacin de demandas al Estado, la puesta en prctica de alternativas histricas, el ejercicio o reconstitucin de la autonoma indgena es una de ellas.

 

Un mes antes de la feroz represin del 25 de noviembre de 2006, instrumentada fundamentalmente por la PFP en Oaxaca, David Venegas Alebrijejunto con representantes de colectivos y pequeas organizaciones de la APPO y de La Otra Campaa, generaron un espacio crtico, de participacin alternativa, anarquista diran algunos, conocido como Voces Oaxaqueas Construyendo Autonoma y Libertad (VOCAL); dicho espacio ha sido considerado errneamente por algunos como una escisin de la misma APPO. En el mes de abril del presente ao, David Venegas fue detenido por policas ministeriales de Ulises Ruz y contina hasta hoy preso por cargos prefabricados. La clara visin poltica antipartidista y antisistmica de la mayora de los colectivos de VOCAL, se encuentra fielmente representada en el Alebrije; esta apreciacin se percibe cuando expresa, a propsito de la actual situacin de la APPO, pasadas las elecciones locales:
Oaxaca ha cambiado y nada volver a ser igual. Mientras la clase poltica de todos los partidos polticos se empean en seguir en su inercia hacia el vaco y la destruccin, los hombres y las mujeres de Oaxaca que luchan y resisten han decidido apartarse de ese camino, el electoral, plagado de trampas y frustraciones, para ejercer en su lugar, su derecho a la construccin activa, autnoma y libertadora de su futuro.

Desde la crcel de Ixcotel, David contina realizando un diagnstico muy preciso de la situacin de la APPO al sealar:

Esta inercia de la clase poltica tambin est representada en los rganos de toma de decisiones del movimiento social, la dirigencia de la Seccin 22 y el Concejo Estatal de la APPO, los cuales reciben hoy una leccin contundente que ojal sea aprendida. Los pueblos de Oaxaca que caminan en esta lucha les han demostrado que no son masas, las cuales puedan moldear a sus gustos e intereses. En este movimiento participan miles de hombres y mujeres sencillos, de buen corazn, pero ningunos ingenuos que acepten sin chistar, y sobre todo sin participar en las orientaciones de algunos lideres que se empean en ponerse a la cabeza de este movimiento slo para lograr sus propias ambiciones personales o de grupo. [4]  

Si se analiza a fondo esta caracterizacin que David hace de la APPO, la misma alcanza a incomodar a los cacicazgos del PRI e incluso a dirigentes de la APPO que en las pasadas elecciones vieron frustradas sus legitimas aspiraciones.

 

Ms all de las diversas tendencias y diferencias de objetivos polticos al interior de la APPO y de esta con el movimiento magisterial de la Seccin XXII de la CNTE, lo que se ha dado en conocer como Movimiento Social Oaxaqueo, mantiene latente un conflicto cuyo desenlace parece navegar en la impunidad como mejor estilo de gobierno.

 

URO, el tirano, tambin conocido como el mapache mayor, ha intentado nuevamente el carro completo en las elecciones municipales; los distritos del Istmo, que concentran a una mayor parte de municipios que se rigen por el sistema de partidos, son vitales para continuar, sin disturbios de ninguna ndole, el megaproyecto del Corredor Elico del Istmo, cuyo Consejo de Planeacin preside el propio URO. An el hecho de que algunos municipios como Juchitn, Tehuantepec y Unin Hidalgo hayan sido ganados por la oposicin al PRI, esto no representa una verdadera oposicin al megaproyecto, ya que dichos gobiernos municipales se han mostrado en una actitud servil con las empresas transnacionales. As lo demuestra el que el edil perredista de Juchitn, en aos recientes haya firmado autorizaciones y permisos de cambio de uso del suelo para facilitar la instalacin de los aerogeneradores en su territorio.

 

En la gran mayora de pueblos y comunidades de Oaxaca, se reconoce por parte de los intelectuales indgenas y un buen nmero de organizaciones, la existencia de la comunalidad como el modo de vida de los pueblos indios [5] ; desde la primera caracterizacin de Floriberto Daz, [6] planteaba que se constituye de 4 elementos fundamentales que son: el territorio, la fiesta, el trabajo y el poder; siendo estos dos ltimos representados, en el caso del trabajo comunal por el tequio, la gozona, la mano vuelta, y en el caso del poder comunal por las asambleas. En una ilustracin grfica de estos elementos en una flor comunal, Rendn coloc a la milpa en el centro de los mismos, dndole una significativa importancia al maz.

 

En un contexto caracterizado por la permanente lucha de nuestros pueblos contra los cacicazgos polticos y econmicos, as como por las desastrosas consecuencias de las polticas institucionales modernizantes, la comunalidad se presenta como orientadora de la resistencia indgena en distintos mbitos del ejercicio de nuestro derecho a la autonoma; de aqu el que algunas instituciones y acadmicos hasta la fecha reprueben, la utilizacin del trmino comunalidad como un concepto o piedra de anlisis de la realidad de nuestros pueblos, argumentando cierta ausencia de rigor conceptual as como la nula imparcialidad y neutralidad poltica del investigador y/o promotor con el objeto de estudio o sujeto social en cuestin. Juan Jos y otros comunalistas han sido vctimas de esta absurda visin institucionalista y academicista que desafortunadamente impera hasta la fecha en estos medios en aras de una supuesta objetividad del conocimiento. Por el contrario, muchos pueblos y comunidades reconocen como objetivo primordial la reconstitucin integral de sus culturas con base en el fortalecimiento y desarrollo de la comunalidad; as se ha manifestado tambin en algunos espacios como el Congreso Nacional Indgena.

 

Con relacin a la comunalidad, quisieramos dejar apuntado en principio que se trata de un concepto con sentido histrico y antropolgico, desde la propia visin indgena, con una alta connotacin relativa al anlisis cultural del modo de vida de los pueblos indios; de hecho de acuerdo con Rendn es al sistema cultural al que llamamos comunal ; aunque tambin considera que no se trata de una entidad acabada e inmutable sino que es algo en permanente movimiento y cambio; probablemente a este carcter dialctico del concepto se deba el que algunos antroplogos consideren la ausencia de rigor conceptual.

El concepto nos permite sobre todo el anlisis comparativo en tanto que en su existencia histrica, la semejanza fundamental de los pueblos indios heredada de su antigua cultura an con sus cambios y diferencias- que enlaza e iguala a los pueblos indios es la vida comunal , o comunalidad, la cual puede entenderse como la igualdad de derechos y obligaciones de todos los miembros de una comunidad para participar en la decisin del destino de sta, as como para disfrutar de sus bienes y productos.

 



[1] Palabras del Subcomandante Insurgente Marcos, en la plenaria final del Foro Nacional Indgena, el 7 de enero de 1996. Tomada de Ce- Acatl, Revista de la Cultura del Anahuac, No. Doble especial, 76-77, enero de 1996, p.85.

[2] Declaracin de Tuapurie, del Congreso nacional Indgena, regin Centro-Pacfico; dada en in+akwaixit+a, Nueva Colonia, comunidad indgena de Tuapurie, Santa Catarina Cuexcomatitln, territorio Wixrika, el 27 de noviembre de 2005 .

 

[3] Como seran los casos de: el Movimiento Zapatista expresado en La Otra Campaa, en Mxico y a nivel internacional; el Movimiento de los Sin Tierra, en Brasil, entre otros.

[4] David Venegas, Carta desde la prisin de Ixcotel, Oaxaca; Caminos diferentes, 5 de agosto de 2007.

[5] Definicin general del concepto de comunalidad, utilizada por el Maestro Juan Jos Rendn Monzn. (q.e.p.d.)

[6] Floriberto Daz, indgena Mixe, fundador de la organizacin Servicios del Pueblo Mixe; antes de su muerte acaecida en 1995 promovi importantes reuniones nacionales que prefiguraron el perfil del Movimiento Indgena Nacional en Mxico.



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