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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2008

Un informe desde el Frente de frica Occidental
La guerra contra las mujeres no termina nunca

Ann Jones
TomDispatch.com

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


Durante los ltimos meses, los escritores de Tomdispatch se han echado al mundo. David Morse regres del aguerrido Sur de Sudn, acompaando a tres chicos perdidos de una amarga y olvidada guerra civil; Rebecca Solnit encamin sus pasos hacia el empobrecido estado de Chipas, en Mexico, para reunirse con las mujeres del movimiento rebelde zapatista (Revolution of the Snails); y Nick Turse viaj al Delta del Mekong en Vietnam para encontrarse con dos de las vctimas de una lejana guerra estadounidense (Two Men, Two Legs and Too Much Suffering), quienes, gracias en parte a la respuesta de los veteranos estadounidenses de Vietnam, recibirn piernas artificiales nuevas.

Ahora, Ann Jones, que tras los ataques del 11-S pas varios aos como trabajadora de ayuda humanitaria en Afganistn concentrada en la vida de las mujeres y escribiendo un conmovedor libro sobre su experiencia, Kabul in Winter, nos lleva hasta frica Occidental y nos introduce en la escalofriante pesadilla de las vidas de las mujeres en las tierras asoladas por la guerra. Este es el primero de una serie de informes que en los prximos meses va a escribir para Tomdispatch. Tom Engelhardt

La Guerra Contra las Mujeres

Un informe desde el Frente de frica Occidental

Kailahun, Sierra Leona: Saludos desde una zona de guerra que no es Iraq. Tampoco es Afganistn.

Envo estas notas desde el frica Occidental, donde he estado trabajando con mujeres de tres pases vecinos, todos recin destrozados por guerras civiles: Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil. La debacle de Iraq ha monopolizado la atencin y oscurecido estas guerras menores ahora oficialmente mayores- pero millones de mujeres de frica Occidental luchan por sobreponerse a las mismas. Para ellas, la guerra no es algo que est ya superado, ni siquiera remotamente. Esta es la historia de una guerra de la que nunca se ha hablado de verdad. Djenme explicarles.

Seguro que recuerdan estos conflictos. La guerra de Liberia se fue desencadenando en tres oleadas sucesivas que duraron en total catorce aos, desde 1989 a 2003. La guerra de Sierra Leona empez en 1991, cuando las guerrillas del Frente Revolucionario Unido (RUF, en sus siglas en ingls) de Sierra Leona, entrenado en Liberia, invadieron su propio pas. La guerra atrajo a muchos contendientes y dur hasta enero de 2002, una dcada en total. En 2002, en Costa de Marfil empez una guerra civil cuando los rebeldes del norte intentaron dar un golpe para expulsar al Presidente Laurent Gbagbo, pero en aquella poca la comunidad internacional se haba decidido ya a actuar para impedir cualquier desestabilizacin ms en la regin. Franceses, africanos y cascos azules de la ONU intervinieron y se firm un tratado en 2003.

Por eso, oficialmente, esos pases ya no son zonas de guerra. Se han firmado acuerdos. Los cascos azules estn all de servicio o cerca, a mano. Las agencias internacionales de socorro y de las Naciones Unidas estn ayudando en la recuperacin. Se han entregado las armas; algunos refugiados volvieron del exilio. Algunos hombres estn haciendo ladrillos de barro y construyendo cabaas para reemplazar las espaciosas casas de hormign y azulejos con relieves que en otro tiempo llenaban de gracia los pueblos y ciudades de toda la regin. Oficialmente, Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil son ahora designadas como zonas post-conflicto, pero estn tan fracturadas, tan traumatizadas y, especialmente en los casos de Liberia y Sierra Leona, tan devastadas y empobrecidas que no se puede decir con mucha seguridad que disfruten de la paz. Sierra Leona ha reemplazado a Afganistn como el pas ms pobre del planeta y, al igual que Afganistn, es una nacin de viudas.

Visiten uno de estos pases y vern por Vds. mismos que en el mejor de los casos la paz autntica va a necesitar an de un largo y pausado tiempo para acabar de instaurarse. La destruccin en el Distrito de Kailahun en Sierra Leona, por ejemplo, es tan impresionante como la que vi en la devastada capital afgana, Kabul. A los funcionarios de Naciones Unidas y a toda una coleccin de organizaciones de ayuda internacional les gusta utilizar el trmino post-conflicto para este tipo de lugares en estos momentos. Suena vagamente esperanzador, aunque designe un lugar desesperado embarcado en un difcil perodo de recuperacin, en el que quiz pueda reconocerse la paz, o no, despus de una o dos dcadas, o despus de una o dos generaciones.

Eso es lo que nuestros dirigentes no se molestan en mencionar (posiblemente ni siquiera comprenden) cuando hablan alegremente sobre guerra y paz como si fueran sencillamente los dos lados de la misma moneda, alcanzadas con igual facilidad con un cara o cruz. Cualquier loco puede empezar una guerra rpidamente con un asalto de conmocin y pavor como hizo George Bush en Iraq desde el aire o el RUF en Sierra Leona por tierra- pero la paz no es algo que se adquiere de repente.

Precisamente, el pasado mes, el Tribunal Especial para Sierra Leona en La Haya reanud los procesos iniciados en junio de 2007 contra Charles Taylor, el encantador socipata educado en EEUU y anterior presidente de Liberia (1). Taylor se enfrenta a once acusaciones por crmenes de guerra relacionados con situaciones que incluyen aterrorizar a civiles, asesinato, violacin, esclavitud sexual o de otro tipo y amputaciones. Estas atrocidades no se cometieron contra su propio pas sino contra su vecino. Fue Taylor quin apoy a los rebeldes RUF mientras aterrorizaban a la poblacin y aumentaban sus filas secuestrando civiles.

Al parecer, tanto Taylor como el lder del RUF, Foday Sankoh, recibieron entrenamiento tctico en la Libia de Muammar Gaddafi, con el propsito de trastornar la regin de frica Occidental. En efecto, en gran medida, esas guerras no eran por problemas ideolgicos ni siquiera polticos. Eran por codicia, por conseguir el poder para controlar y explotar los recursos naturales de la regin: los bosques de la lluvia de Liberia y, especialmente los diamantes de sangre de Sierra Leona. Quiz los cientficos polticos y los historiadores militares puedan avanzar otras teoras que expliquen esas guerras -aunque les costara mucho encontrar algn punto a su favor, alguna causa justa- pero los africanos occidentales les dirn que se produjeron sencillamente porque unos hombres malos, muy malos ansiaban el poder y la riqueza. Cuando las fuerzas RUF de Foday Sankoh invadieron Sierra Leona, no eran ms de 150 hombres, pero se bastaron para empezar a arrasar lo que era un pas prometedor.

Aunque aqu quiero recordarles algo: Cuando piensen en esos hombres que empiezan guerras, recuerden lo que han hecho, no con los soldados de cada bando, sino con las poblaciones civiles, especialmente con las mujeres. Actualmente, son los civiles quienes constituyen, con mucho, las vctimas ms numerosas de la guerra. En tiempos recientes, cada conflicto que se ha ido sucediendo ha ido registrando mayor proporcin de civiles desplazados, exiliados, atacados, torturados, heridos, asesinados o desaparecidos. En todas las guerras modernas, la mayor parte de los civiles que las sufren son mujeres y nios.

En muchas de las guerras, los civiles muertos y heridos se cuentan (si es que se realiza el cmputo) meramente como daos colaterales: como ocurri con los alrededor de 3.000 ciudadanos inocentes que murieron durante los primeros bombardeos estadounidenses de Afganistn en 2001. En las guerras del frica Occidental, los civiles se convierten en los blancos establecidos. Foday Sankoh intent conquistar Sierra Leona, pero como slo contaba con 150 combatientes, decidi llevar a cabo un reclutamiento forzoso. Al igual que las fuerzas de Charles Taylor en Liberia, Sankoh destruy pueblos enteros, asesinando a la mayora de sus habitantes y llevndose slo aquellos que podan servirle como soldados, porteadores, cocineros, o esposas. De nuevo, muchos de los muertos y la mayora de los secuestrados eran mujeres y nios.

Y aqu tiene lugar una realidad poco conocida: cuando cualquier conflicto de esta clase termina oficialmente, la violencia contra las mujeres prosigue y, a menudo, se agudiza. No es sorprendente que no se pueda poner fin a las agresiones asesinas durante la noche. Cuando los hombres acaban de atacarse uno a otro, las mujeres siguen representando un blanco a mano. Aqu en frica Occidental, al igual que en muchos otros lugares donde la violacin se utiliza como arma de guerra, se ha convertido en un hbito continuamente ejecutado durante la era post-conflicto. Donde las estructuras normales de refuerzo de la ley y la justicia han quedado inutilizadas por la guerra, los soldados y civiles masculinos, por igual, pueden acosar a mujeres y nios con impunidad. Y no se cortan de hacerlo.

Por eso les escribo, aqu en el frica Occidental post-conflicto, desde una zona de guerra activa. Estoy escribiendo desde el corazn de la guerra contra las mujeres y los nios.

Contando las vctimas

Escuchen este informe de Amnista Internacional. Describe la menor de las guerras de frica Occidental, la relativamente corta guerra civil en Costa de Marfil:

Se ha subestimado mucho la proporcin de violaciones y violencia sexual en Costa de Marfil en el curso del conflicto armado. Muchas mujeres han sido violadas por bandas o secuestradas y reducidas a esclavas sexuales por los combatientes. La violacin ha ido a menudo acompaada de golpes o tortura (incluida la tortura de naturaleza sexual) de la vctima Todas las facciones armadas han perpetrado y continan perpetrando violencia sexual con impunidad.

Human Rights Watch seala que es posible que se haya facilitado muy poca informacin acerca de los casos de abusos sexuales porque las mujeres temen la posibilidad de represalias por los autores de los mismos el ostracismo por parte de sus familias y comunidades y, tambin, debido a los tabes culturales.

El informe de Amnista documenta caso tras caso de nias y mujeres, de edades comprendidas entre menos de 12 y hasta 63 aos que fueron asaltadas por hombres armados. El informe ms reciente y exhaustivo de Human Rights Watch recoge la violacin de nias de hasta de tres aos. Durante la guerra civil, las mujeres y nias eran asaltadas en sus hogares en los pueblos o en los bloqueos de carretera del ejrcito o al ser descubiertas escondidas entre la maleza. Algunas eran violadas en pblico. Algunas eran violadas frente a sus maridos e hijos. Algunas fueron forzadas a presenciar el asesinato de maridos o familiares. Y despus eran conducidas a los campamentos de los soldados para tenerlas all retenidas junto a muchas otras mujeres. Durante el da eran obligadas a cocinar para los soldados y todas las noches eran violadas en grupo, en algunos casos por 30 o 40 hombres. Eran tambin golpeadas y torturadas. Las mujeres que se resistan eran golpeadas o asesinadas rebanndoles la garganta.

Muchas mujeres fueron violadas tan incesante y brutalmente con palos, cuchillos, caones de pistola, carbones ardientes- que murieron. Muchas otras fueron abandonadas con heridas y dolores que persistan ms all de las guerras. Muchas nias que estaban marcadas con cicatrices a causa de la ablacin o FMG (mutilacin genital femenina, en sus siglas en ingls) eran literalmente desgarradas.

El informe de Amnista dice framente: La brutalidad de la violacin causa con frecuencia graves heridas fsicas que requieren tratamientos complejos a largo plazo incluyendo el prolapso uterino (el descenso del tero hasta la vagina o ms all) una debera preguntarse que es lo que hay ms all de la vagina-, fstulas vesico-vaginales o recto-vaginales y otras heridas en el sistema reproductivo o en el recto, a menudo acompaadas de hemorragias internas y externas o pus. El informe seala que estas mujeres no pueden, normalmente, acceder a los cuidados sanitarios que necesitan. Algunas siguen casi sin poder sentarse, ni estar de pie ni caminar. Algunas siguen escupiendo sangre. Algunas han perdido la vista o la memoria. Algunas abortan. Muchas han contrado enfermedades de transmisin sexual y SIDA. Nadie sabe cuntas han muerto, o siguen muriendo, como consecuencia de todo lo vivido anteriormente.

Muchas estn an desaparecidas, quiz sacadas por las fronteras cuando las salvajes milicias de un pas vecino regresan a casa. Quiz masacradas a lo largo del camino.

La guerra y sus secuelas

Histricamente, las mujeres siempre han formado parte del botn de guerra, algo que est ah y se puede coger gratis; pero, en nuestra propia poca, inmensas cantidades de mujeres se han visto tambin implicadas en deliberadas estrategias militares y polticas que persiguen humillar a los hombres a los que pertenecen y para exterminar tambin sus grupos tnicos. (Pinsese en Bosnia). El informe de Amnista examina toda la violencia ejecutada contra las mujeres en Costa de Marfil en diciembre de 2000, cuando un nmero de mujeres fueron arrestadas, violadas y torturadas en la Escuela de Entrenamiento de la Polica en Dioula, debido a su presunta etnia y afiliacin poltica con la oposicin. Segn Human Rights Watch, este no fue sino uno de los muchos casos provocados por la propaganda patrocinada por el gobierno incluso antes de que la guerra civil empezara.

Ningn hombre responsable de ninguno de esos crmenes ha sido llevado nunca ante la justicia.

En la puerta de al lado, en Liberia, en la poca en que los combates terminaron, en 2002, 2,4 millones de liberianos fueron desplazados por el interior del pas. Casi otro milln haba huido. En un pas de tres millones de personas, eso significa que uno de cada tres ciudadanos haba escapado. Al menos 270.000 personas murieron. Eso es casi el 10% de la poblacin. Y de nuevo, aqu tambin, los blancos ms fciles fueron las mujeres. Un estudio de la Organizacin Mundial de la Salud de 2005 estimaba que hasta un espantoso 90% de mujeres liberianas haban sufrido violencia fsica o sexual; tres de cada cuatro haban sido violadas.

Es muy tpico que el fin de una guerra no vea el final de la violencia contra las mujeres. Un estudio en preparacin del Comit Internacional de Rescate (IRC, en sus siglas en ingls) la organizacin para la que trabajo en la actualidad como voluntaria- y la Escuela de Salud Pblica de la Universidad de Columbia concluyen: Aunque la guerra termin oficialmente en 2003, la guerra contra las mujeres sigui su curso.

Alrededor de ms de la mitad de las mujeres entrevistadas en dos condados liberianos, incluida la capital, Monrovia, haban sobrevivido al menos a un ataque fsico violento durante un perodo de 18 meses entre 2006-2007, aos despus de que el conflicto hubiera oficialmente terminado. Ms de la mitad de las mujeres informaron de al menos un asalto sexual violento durante el mismo perodo. El 72% dijeron que sus maridos las haban obligado a mantener relaciones sexuales contra su voluntad. Un estudio de IRC llevado a cabo en 2003 entre refugiadas liberianas en Sierra Leona encontr que el 75% de las mujeres haban sido violadas sexualmente antes de huir de su pas; despus de la huda, el 55% fueron asaltadas sexualmente de nuevo.

Para las mujeres, la guerra no termina cuando sta acaba.

Mujeres como yo

Incontables mujeres no se recuperarn nunca de los asaltos sufridos durante la guerra. Me encontr con muchas de esas mujeres en Liberia.

En una visita que hice a Kolahun, en el Condado de Lofa, donde los combates haban sido muy duros, una mujer me mostr sus cicatrices: una serie de crestas horizontales paralelas que empezaban justo debajo de una oreja y continuaban hacia la garganta. Algunos guerrilleros del ejrcito de Charles Taylor haban intentado callar el rumor acerca de una mujer a la que, lentamente, centmetro a centmetro, haban ido abriendo la carne de su cuello en jirones de carne. Pero eso no fue todo. Los hombres de Taylor le haban roto todos los dedos de su mano izquierda de forma que ahora podan doblarse hacia atrs en cualquier ngulo posible. Golpearon su espalda con tanta fuerza con las culatas de los rifles que una pierna y un brazo (el que sostena la mano inutilizada) estn ahora paralizados. Todava puede caminar, inclinada sobre una muleta de madera casera; pero eso la deja sin poder utilizar el brazo bueno y no puede llevar nada sobre la cabeza, habiendo perdido la capacidad para mantenerse en equilibrio. Tiene cinco nios, algunos de ellos como fruto de las violaciones. Los soldados la retuvieron mucho tiempo. No puede decir cuntos la violaron.

En el pueblecito de Gougoumani me encontr con una mujer a la que la gente se refera llamndola slo como la seora loca. Yaca sobre una cama en una chabola hecha con ladrillos de barro con una sola habitacin. Cuando entr all, se las arregl para sentarse con gran dificultad, utilizando sus destrozadas manos para mover sus hinchadas e intiles piernas. Su hermana me cont que fue capturada por una milicia que combata contra Charles Taylor y violada repetidamente por una banda de diez hombres. Nadie puede decir cunto tiempo la retuvieron. Le clavaron con fuerzas las culatas de los fusiles en la espalda evidentemente una tcnica comn- paralizndole las piernas. No puede caminar. Le quebraron los huesos de las manos. No puede sujetar nada ni alimentarse o peinarse. Su madre y dos hermanas, que afortunadamente sobrevivieron a la guerra, la alimentan con sus manos, con sus vidas demasiado dominadas an por las consecuencias de la violencia perpetrada contra esta mujer.

Recientemente, los Centros para la Prevencin y Control de las Enfermedades (CDC, en sus siglas en ingls) y el Fondo de Naciones Unidas para las Actividades de la Poblacin (UNFPA, en sus siglas en ingls) llevaron a cabo una investigacin entre las mujeres supervivientes del Condado de Lofa, el centro de operaciones de Charles Taylor. Ms del 98% dijeron que, durante esa guerra (1999-2003) haban perdido sus hogares; ms del 90% sus medios de vida; ms del 72% al menos haban perdido a un miembro de su familia. Casi el 90% sobrevivieron al menos a un ataque fsico violento; ms de la mitad, haban sufrido al menos un asalto sexual violento. Nadie pregunt por el nmero de mujeres que en estos momentos estn permanentemente discapacitadas.

En Sierra Leona, donde aterrorizar a la poblacin civil era la tctica principal de guerra, la violencia contra las mujeres y los nios fue, como Human Rights Watch ha informado, an ms brutal. Todas las partes en el conflicto cometieron atrocidades sin cuento. Los informes oficiales documentan crmenes atroces: los padres obligados a violar a sus propias hijas; los hermanos obligados a violar a sus hermanas; bandas de nios soldados violando a ancianas, para despus cortarles los brazos; mujeres embarazadas evisceradas vivas y los fetos vivos arrancados de los teros para que los soldados hicieran apuestas sobre su sexo. Un hermano cortado a hachazos hasta la muerte y eviscerado; poniendo su corazn e hgado sobre las manos de su hermana de 18 aos a la que se le conmin a comrselos. Al negarse a hacerlo fue llevada a otro lugar donde haba otras mujeres retenidas. Entre ellas est su hermana. Vi cmo su hermana y otra mujer eran asesinadas, para despus colocar sus cabezas sobre su regazo. Esos crmenes, que violan tabes fundamentales, buscan destruir no slo a las vctimas individuales sino tambin a una cultura como un todo; pero las vctimas individuales son importantes en su propio derecho, y en la mayor parte de los casos, esas vctimas son mujeres y nios.

Quiz el peor de los crmenes de esos hombres malvados fue convertir a los nios en su mayora chicos- en guerrilleros armados tan malvados como ellos. En su autobiografa A Long Way Gone (2), Ismael Beah describe vvidamente su vida como nio soldado. Separado de su familia por la guerra, fue capturado por soldados en el ejrcito de Sierra Leona, entrenado para combatir, mantenindole en estado de euforia a base de drogas (como todos los soldados all) y obligndole a matar. Cuando los nios soldados empiezan a violar y a asesinar voluntariamente nias y mujeres instigados por los hombres, la civilizacin ha colapsado.

Crmenes contra las mujeres

En aos recientes, se ha infligido a las nias y mujeres de Liberia, de Sierra Leona y Costa de Marfil todo tipo de horrores, por la nica y sola razn de que son hembras. Si las hembras fueron un grupo tnico particular digamos, como los albanos o los tutsis- o tuvieran una religin particular, como los musulmanes bosnios, reconoceramos lo que sucede como una especia de limpieza de gnero o feminicidio masivo. Pero no hablamos de los crmenes contra las mujeres de esa manera. Cundo oyeron a alguien hablar por ltima vez de los crmenes contra las mujeres?

Entrevistado para un documental de TV sobre las violaciones masivas perpetradas en la Repblica Democrtica del Congo, un sonriente guerrillero dice que ha hecho el amor a muchas mujeres. El entrevistador le pregunta si todas las mujeres lo hicieron voluntariamente y l se re. Admite que muchas lucharon con l, y dice todava sonriendo de oreja a oreja-: Si son fuertes, llamo a mis amigos para que me ayuden. A pesar del uso de eufemismos, sabe perfectamente lo que est haciendo. Cuando el entrevistador denomina su forma de hacer el amor de violacin, insiste tpicamente en que la violacin sucede en tiempo de guerra y que cuando la guerra termina, no se hace ms. El estado de guerra excusa los crmenes de los hombres contra las mujeres porque la violacin as se proclama- es algo que se da con naturalidad durante las guerras.

La guerra contra las mujeres en frica Occidental y en ms lugares es diferente de las otras guerras ya sean provocadas por ideologa, poltica, avaricia y ambicin personal-; en todas las facciones, en todos los bandos, se hace la guerra contra las mujeres. Todos secuestran y violan y obligan a las mujeres a trabajar. Todos asesinan mujeres. En frica Occidental, slo las Fuerzas de Defensa Civil (CDG, en sus siglas en ingls) en Sierra Leona se contuvieron de violar durante un tiempo considerable. Eran cazadores tradicionales, reclutados por el gobierno para defender de los rebeldes sus propias zonas. Sus costumbres les mantenan alejados del coito, por que crean que le quitaba al guerrero la potencia, y actuaban cerca de sus hogares, donde eran conocidos; pero en cuanto la guerra prosigui, tambin ellos empezaron a comportarse como el resto de los combatientes. Sin embargo, su inicial contencin fue importante, al ofrecer pruebas de que la violacin no tiene por qu ser algo que slo sucede en la guerra, sino que es una opcin optativa, una opcin totalmente popular.

Tras la guerra, en la era post-conflicto, incluso algunos soldados en misin de paz se han unido a la guerra contra las mujeres. Human Rights Watch y otros han documentado casos de violaciones por cascos azules en frica Occidental, pero ninguno fue perseguido. Los autores han sido sencillamente repatriados o trasladados a un nuevo puesto. Human Rights Watch informa tambin de una prctica extendida entre los cascos azules de utilizar nias que han tenido que entrar en la prostitucin para sobrevivir. (Hay pocas opciones para las nias que se han quedado hurfanas o han sido rechazadas por sus familias, y muchas de esas nias prostitutas han sido ya utilizadas como esclavas sexuales durante el tiempo de guerra.) Pero, al parecer, son los mismos cascos azules quienes reclutan a muchas de esas nias.

Aqu en el distrito de Kailahun, el lugar donde la guerra de Sierra Leona empez y termin, las mujeres se muestran indignadas por la explotacin sexual de sus hijas adolescentes. Los padres de esta parte del pas muchos de ellos mujeres viudas de guerra- toman muy en serio el consejo de enviar a sus hijas al colegio, lo que les supone un esfuerzo muy superior al del resto. Si una nia estudiante se queda embarazada, se requiere por ley que deje la escuela. (Consideren el impacto que supone en un pueblo pequeo que lucha por recuperarse de la guerra la prdida de futuras profesoras, enfermeras o trabajadoras sociales). Si el padre del nio esperado es un compaero estudiante, l puede proseguir sus estudios rechazando cualquier responsabilidad. Sin embargo, a menudo no son los chicos los que han de sentir vergenza. Muchas nias an vrgenes dejan pronto la escuela para escapar de profesores depredadores, y las mujeres informan de descensos en las cifras de embarazos de adolescentes cuando las fuerzas de las misiones de paz dejan las ciudades.

Sin embargo, incluso entonces, las violaciones a mujeres y nias continan producindose durante mucho tiempo. Es difcil hablar con certeza de hasta dnde llegan, porque las mujeres y nias violadas se sienten normalmente demasiado avergonzadas por el crimen para atreverse a denunciarlo. En tiempo de guerra, era algo ms fcil porque haban sido claramente forzadas por hombres armados; cuando la guerra acab, ser de nuevo violada se convierte en la propia falta de una mujer. Sin embargo, los indignados padres de esta regin de Sierra Leona informan cada vez ms a las autoridades de las violaciones a las nias. Aqu, en el Distrito de Kailahun, las mujeres se movilizaron para obligar al magistrado local a proseguir con el caso de una vctima de violacin de siete aos de edad. El magistrado, al parecer relacionado con el autor declarado, haba tratado de impedir su enjuiciamiento posponiendo el juicio una y otra vez.

La violencia domstica pegar a la esposa, violacin marital, abusos emocionales, torturas, privaciones econmicas y similares- es habitual. Las empobrecidas mujeres con muchos nios que alimentar no tienen otra opcin sino aguantar los niveles normales de violencia. Pero al igual que en tiempos de guerra, la violencia habitual invita a una serie de excesos. Justo el otro da, en el Distrito de Moyamba, un hombre mat a su mujer y le cort la cabeza.

Los hombres malos se justifican

Para los hombres muy malos, aterrorizar a los civiles tiene sus ventajas, adems de la gratificacin inmediata por el poder ejercido. Esos actos pueden llevarles a conseguir puestos importantes en el gobierno. Cuando las atrocidades son los suficientemente conspicuas y horrorosas como las tristemente clebres amputaciones de brazos y piernas en Sierra Leona-, la comunidad internacional inicia un proceso de paz. Normalmente llevan a la mesa de negociacin a todos los malvados que han estado causando tanto dolor y les compran con puestos de poder en un nuevo gobierno interino o de transicin. Vean si no, como ejemplo en otra parte del mundo donde las mujeres son muy maltratadas, a todos esos conocidos seores de la guerra a los que el pueblo afgano quera juzgar por sus crmenes de guerra y que, por una razn u otra, acabaron en el gabinete del Presidente Hamid Karzai o tras elecciones publicitadas como democrticas- en el parlamento.

Foday Sankoh estaba condenado a muerte por traicin cuando se convocaron ese tipo de negociaciones de paz. De ellas sali como jefe de la comisin gubernamental encargada de controlar los recursos naturales de Sierra Leona, incluyendo los diamantes que financiaron su guerra. Charles Taylor, mientras mutilaba y violaba en los campos de refugiados para personas desplazadas, fue elegido presidente de Liberia. Los votantes debieron pensar, tan maltratados como las mujeres, que la mejor forma para parar la violencia de ese hombre era dejarle seguir su camino, aunque fuera un camino hacia el desastre.

Los hombres malvados son rpidos a la hora de aprender del rpido avance de sus hermanos en cualquier parte. Sobre Laurent Kunda, en la Repblica Democrtica del Congo (RDC), reconocido ampliamente como el principal candidato para un juicio ante un tribunal por crmenes de guerra, se dice ahora que aspira a un alto puesto en el gobierno de la RDC a cambio de deponer sus armas. El rpido deslizamiento actual de Kenia hacia la guerra tribal se debe mucho tambin a esa misma teora. Raila Odingo, al perder claramente una supuesta eleccin presidencial, se dedica a explotar la violencia genocida con buenas razones para confiar en que la intervencin internacional le acomodar en el poder por la puerta trasera.

Aunque la Resolucin n 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pide que se incluya a las mujeres en todos los procesos de paz, raramente se las invita a las negociaciones. Con los hombres encargados de gobernar casi en todas partes, contina la espantosa fascinacin hacia los hombres malvados y la perversa preferencia por que los depredadores sigan goteando por muchos lugares. En Sierra Leona, se recompens a los ex combatientes con motocicletas. La teora era que los jvenes violentos seran menos peligrosos si pudieran servir a un propsito til y hacer algo de dinero llevando pasajeros en las nuevas motocicletas todas cromadas de marca en un pas donde la mayora de los coches han acabado incendiados. El resultado? Cada plaza pblica de los distritos ms duros de Sierra Leona est ahora dominada por una banda motorizada compuesta sobre todo de jvenes que ya tienen seguramente experiencia en la explotacin sexual de chicas. Quiz al final pueda funcionar el esquema del transporte; pero en Sierra Leona la mayora de las mujeres y las nias siguen caminando.

Aqu, en el Distrito de Kailahun, las mujeres cuentan una historia posiblemente apcrifa- acerca de una anciana que se acurrucaba sobre su fogn cuando los rebeldes del RUF entraron en su pueblo. Se encontraba friendo unas sabrosas ranas. Los rebeldes la rodearon, inclinndose sobre el puchero para ver lo que estaba cocinando y uno de ellos dijo: Somos combatientes de la libertad del Frente Unido Revolucionario. Hemos venido a salvarte del gobierno. La anciana sin temor- contest: Entonces donde debis ir es a la capital. El gobierno no est en mi puchero. Las mujeres del Distrito de Kailahun cuentan la historia una y otra vez, y se ren siempre. Se sienten muy orgullosas de que esa anciana solitaria y valiente regaara a esos hombres rebeldes. Ese es el espritu de la supervivencia, todava vivo en todas ellas, aunque deben saber que, probablemente, los rebeldes le dispararon a la anciana y se comieron sus ranas.

Nota sobre las fuentes: Parte de los informes referidos en este artculo pueden leerse online:

(1) http://www.trial-ch.org/en/trial-watch/profile/db/legal-procedures/charles_taylor_98.html

(2) http://www.amazon.com/dp/0374105235/ref=nosim/?tag=nationbooks08-20

- Amnesty International: Targeting Women:

http://www.amnesty.org/en/alfresco_asset/77175099-a2b1-11dc-8d74-6f45f39984e5/afr310012007en.pdf

- Human Rights Watch: My Heart is Cut: Sexual Violence by Rebels and Pro-Government Forces in Cte dIvoire:

http://www.who.int/hac/crises/lbr/Liberia_RESULTS_AND_DISCUSSION13.pdf

- The World Health Organization:

http://www.who.int/hac/crises/lbr/Liberia_RESULTS_AND_DISCUSSION13.pdf

- The Centers for Disease Control and Prevention and the UN Fund for Population Activities: Womens Reproductive Health in Liberia, The Lofa County Reproductive Health Survey: http://www.rhrc.org/pdf/LIBERIA%20RH%20SURVEY%20REPORT%20Oct07.pdf

- Human Rights Watch: Well Kill You If You Cry: Sexual Violence in the Sierra Leona Conflict: http://www.hrw.org/reports/2003/sierraleone/sierleon0103.pdf

Resolucin 1325 de Naciones Unidas: http://www.peacewomen.org/un/sc/res1325.pdf

Ann Jones, fotgrafa y escritora, trabaja como voluntaria con el International Rescue Committee (IRC) en un proyecto especial en la unidad sobre Violencia de Gnero denominado: A Global Crescendo: Womens Voices from Conflict Zones. Su obra ms recientes es: Kabul in Winter: Life Without Peace in Afganistn (http://www.amazon.com/dp/0312426593/ref=nosim/?tag=nationbooks08-20 )

(Metropolitan Books), un informe sobre una guerra que no ha terminado.

Enlace con texto original en ingls:

http://www.tomdispatch.com/post/174895/ann_jones_the_war_against_women_never_ends


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