Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2008

Lecciones de una cumbre latinoamericana

Augusto Zamora R.
Pblico


No fueron pocos los que, en el mundo, observaron entre perplejos y atnitos el desenlace de la XX Cumbre de Ro, durante la cual los presidentes de Colombia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua intercambiaron dursimas palabras, a raz de la crisis abierta por la incursin militar colombiana en territorio de Ecuador. El panorama que precedi a la cumbre anunciaba para quien desconociera la regin fuego y plomo. Quienes conocan la diplomacia regional saban que, salvo una catstrofe impensable, la sangre no llegara al ro. Que la crisis podra prolongarse en el tiempo, pero, con el tiempo y aplicando los mecanismos polticos y jurdicos interamericanos, se resolvera pacficamente y el ruido de sables quedara en eso. En ruido.

Leyendo lo publicado sobre la crisis andina poda medirse el desconocimiento que sigue habiendo sobre Latinoamrica. Como ocurre con tantas cosas, sin conocer historia y antecedentes es imposible situar en su perspectiva la dinmica de los hechos.

Comencemos por el foro. El Grupo de Ro fue creado en 1986, como hijo directo de aquel inmenso esfuerzo mediador que fue el Grupo de Contadora, nacido en 1983 para impedir una invasin de EEUU contra la Nicaragua sandinista y promover un acuerdo entre los pases centroamericanos. Creado por Panam, Mxico, Venezuela y Colombia, en 1985 tras el fin de las dictaduras militares se sumaron Per, Argentina, Brasil y Uruguay. Se trataba del mayor esfuerzo poltico realizado por Latinoamrica desde la independencia, para enfrentarse unida a EEUU, cuya poltica en Centroamrica poda provocar una catstrofe que arrastrara a la regin. Contadora fracas, por el boicot de EEUU, en lo referente a lograr un acuerdo de paz, pero triunf en cuanto a detener los planes estadounidenses. Las guerras continuaron, pero no hubo invasin.

Pese al fracaso parcial, la experiencia de Contadora marc un hito regional. Los pases latinoamericanos tomaron conciencia, tanto de su peso como regin si actuaban coordinadamente, como del valor de mantener el sistema de reuniones para tratar los propios temas, sin presencias extraas (lase EEUU). En la reunin de 1986, en Ro de Janeiro, los ocho pases decidieron hacer del Grupo de Contadora un mecanismo permanente de consulta y concertacin poltica para, entre otros objetivos, propiciar soluciones propias a los problemas y conflictos latinoamericanos. Reducido, en sus inicios, a ocho, se fue ampliando con los aos, hasta incluir hoy a todos los pases.

En otro mbito, los pases centroamericanos envueltos en conflictos armados de distinto tipo pusieron fin a los mismos, en los aos noventa. Nicaragua, en 1990; El Salvador, en 1992 y Guatemala, en 1996. El nico pas que se ha sustrado a la dinmica de paz ha sido Colombia, que sigue arrastrando una guerra civil centenaria como Ssifo su piedra.

Desde su fundacin, varias han sido las situaciones que el Grupo de Ro ha desactivado. La X Cumbre, celebrada en Cochabamba, en 1996, permiti la primera visita de un presidente chileno a Bolivia en 43 aos, pases enfrentados desde la Guerra del Pacfico de 1879, que priv a Bolivia de su salida al mar. La XI Cumbre de 1997 resolvi la contradiccin entre Brasil y Argentina por el puesto de Latinoamrica en el Consejo de Seguridad, acordando demandar dos puestos
para la regin.

La crisis ms grave que ha sufrido la regin ha sido el conflicto territorial conocido como Guerra del Cenepa, que enfrent a Ecuador y Per entre el 28 de enero y el 2 de marzo de 1995. Como haba ocurrido en anteriores ocasiones, el inicio de los combates fue seguido, de inmediato, por una intensa movilizacin de la diplomacia regional, que logr poner fin al conflicto. Decididos a no permitir nuevos choques, los pases latinoamericanos lograron el compromiso de Ecuador y Per para delimitar, de una vez y para siempre, la frontera, lo que qued resuelto en 1998. Era la mejor manera de asentar que la guerra no tena ya sitio en el mbito latinoamericano.

Los conflictos de diversa ndole, polticos y tambin territoriales, han seguido presentes en las relaciones regionales. Lo relevante no es eso, sino el hecho de que Latinoamrica viene gozando, desde hace casi dos dcadas, de un periodo de paz indito en su historia, merced, entre otras cosas, al fortalecimiento de los sistemas democrticos y al ascenso irresistible de las fuerzas de izquierda. Los conflictos polticos se resuelven polticamente y los contenciosos territoriales se someten a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Por vez primera en la historia, ocho Estados de la regin se encuentran litigando en el tribunal mundial. Nicaragua y Colombia, por las reas marinas y submarinas en el mar Caribe; Argentina y Uruguay, por las papeleras en la ribera del fronterizo ro Uruguay; Costa Rica y Nicaragua, por los derechos de navegacin en el ro San Juan; Per y Chile, por la lnea divisoria martima en el ocano Pacfico.

Latinoamrica respira paz y la voluntad de cooperacin e integracin regional, con todas las dificultades que puedan existir, rebasa las expectativas ms optimistas. De ah el shock que provocara la inesperada e ilegal accin militar de Colombia en Ecuador. Por eso el rechazo general de los Estados de la regin y la reaccin de Venezuela y Nicaragua, pases que mantienen controversias polticas y territoriales con Colombia. No era en absoluto admisible que un pas se arrogara el derecho de atacar el territorio soberano de otro, en contra de las normas ms sagradas del Derecho Internacional. Ms cuando ese ataque armado a territorio ecuatoriano era derivacin de un conflicto interno anacrnico, que se arrastra desde hace casi 200 aos.

En Santo Domingo el presidente lvaro Uribe deba escoger entre el aislamiento regional o la rectificacin. Que optara por la segunda va fue obra del conjunto de presidentes latinoamericanos. Porque en la regin, de la misma manera que han quedado desterradas las dictaduras militares, deba quedar claro que tambin est desterrada la amenaza y el uso de la fuerza. Colombia vive una anomala regional, pero toca a los colombianos salir de su laberinto. Les queda, ahora, seguir el ejemplo centroamericano y abrir las puertas a la paz. Puede que, en algn momento, Colombia necesite su propia versin del Grupo de Contadora.

Augusto Zamora es emabjador de Nicaragua y profesor de Derecho Internacional Pblico en la UAM




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter