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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2008

Los movimientos revolucionarios

Francisco Umpirrez Snchez
Rebelin


Introduccin

Un hombre colombiano, perteneciente a la izquierda radical, me pidi que elaborara un artculo sobre la siguiente serie de categoras: terrorismo, secuestro, guerrilla, revolucin y socialismo. Le respond que mis conocimientos sobre narcotrfico y guerrilla en Colombia eran extremadamente pobres, y que de lo que no se tiene conocimiento lo mejor es no hablar. Pero no permiti que me zafara del compromiso que me haba tendido, me indic que a lo mejor no se explic del todo bien, que lo que en verdad l me demandaba era el conocimiento de la posicin de los clsicos del marxismo sobre esos temas. As que no me qued otro remedio que satisfacer la demanda y puse manos a la obra. La primera tarea que realic fue el estudio de la introduccin de Engels a la obra de Marx titulada Las Luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

Entretanto iban a sucederse las elecciones generales de marzo de 2008 en Espaa, cuyos resultados fueron los siguientes: victoria de la burguesa de izquierda (Partido Socialista Obrero Espaol), buenos resultados para la burguesa de derecha (Partido Popular), y descalabro para la izquierda radical institucional (Izquierda Unida). Sucedi tambin que a pocos das de la fecha de las votaciones la banda terrorista ETA asesin a un militante del PSOE. Este asesinato me doli de modo profundo porque la vctima era un trabajador. Aquella demanda del hombre colombiano y esta especial coyuntura poltica es la que ha motivado las reflexiones que hoy quiero hacer llegar al lector. Todas las reflexiones, menos la primera y la ltima, estn edificadas sobre citas del texto de Engels al que antes me refer.

Condiciones objetivas y condiciones subjetivas para la revolucin socialista

En la segunda dcada del siglo XX Ilch Ulianov hablaba de que en Alemania existan las mejores condiciones objetivas para hacer la revolucin socialista, no obstante, era en Rusia donde mejor se daban las condiciones subjetivas. Y el peso de las condiciones subjetivas es tan determinante que fue en Rusia y no en Alemania donde primero se hizo la revolucin socialista. Hoy da aquella contradiccin sigue en pie. En Europa occidental es donde mejor se dan las condiciones objetivas para hacer la revolucin socialista, no obstante, es en Venezuela, por ejemplo, donde concurren las mejores condiciones subjetivas. Se repite la historia: son los pueblos ms atrasados quienes se adelantan a los avanzados en el camino de la revolucin socialista.

Siendo las condiciones subjetivas de la revolucin socialista en Europa el lado ms dbil y con menor desarrollo, las vanguardias de la izquierda radical siguen sin centrarse en este problema y en consecuencia no le buscan una solucin. Algunos sectores de la izquierda radical hablan de que la clase obrera europea est aburguesada y que ya no es el sujeto revolucionario. Pero saben que les sucede a estas vanguardias? Que se representan a un obrero que ya no existe. Dicho de otra forma: la clase obrera europea del siglo XXI ha experimentado cambios sustanciales en su situacin econmico-social y cultural, pero las vanguardias marxistas le habla como si fuera la clase obrera del siglo XIX o le habla en exclusividad a sus capas ms pobres. Estas vanguardias siguen pensando en un socialismo pobre y, en consecuencia, en una clase trabajadora pobre. Para ellas obreros ricos y cultos es sinnimo de aburguesamiento. Pero esta forma de pensar representa hoy da un enorme atraso: hay que pensar en un socialismo rico y en una clase trabajadora rica y culta. Slo si estas vanguardias acomodan su representacin al mundo realmente existente, a los trabajadores realmente existentes, la revolucin socialista en Europa podr ir dando pasos firmes en el desarrollo de las condiciones subjetivas. Pero si siguen dominados por la representacin de un obrero inexistente, a esas vanguardias les pasar lo que le suceda a Alonso Quijano, que creyendo que libraba grandes y decisivas batallas para el futuro de la humanidad contra peligrosos gigantes, en la realidad slo se enfrentaba a molinos de vientos. (Tengo pensado elaborar mas adelante un artculo sobre los cambios econmicos sociales de la clase obrera actual y el sentido que tiene hablar de trabajadores ricos y su particin en ciertas formas del capital)

Las condiciones y curso de los movimientos revolucionarios

Escuchemos a Engels: Cuando estall la revolucin de Febrero, todos nosotros nos hallbamos en lo tocante a nuestra manera de representarnos las condiciones y el curso de los movimientos revolucionarios, bajo la fascinacin de la experiencia histrica anterior, particularmente la de Francia. No era precisamente de este pas, que haba jugado el primer papel en toda la historia europea desde 1789, del que tambin ahora haba partido nuevamente la seal para la subversin general? Era, pues, lgico e inevitable que nuestra manera de representarnos el carcter y la marcha de la revolucin social proclamada en Pars en 1848, de la revolucin del proletariado, estuviese fuertemente teida por el recuerdo de los modelos de 1789 y de 1830.

Expresando de forma general el problema planteado aqu por Engels sera el siguiente: cmo se representa la izquierda radical las condiciones y el curso de los movimientos revolucionarios en la Europa actual y en la Amrica Latina actual? Siguiendo el modo en que ha razonado Engels, podemos afirmar que una gran parte de la izquierda radical todava sigue bajo el influjo de la revolucin sovitica de 1917, todava sigue pensando que ese es el modelo que debe seguir la revolucin en la actualidad, todava sigue pensando en que la va es crear un Estado nuevo al lado del viejo Estado burgus.

Este sector de la izquierda radical est ms pendiente de cmo ella se representa la revolucin socialista que de cmo es el mundo en la actualidad y de cul ha sido la experiencia acumulada por el socialismo real. El Estado sovitico no represent un Estado sustancialmente diferente que el Estado burgus, no pudo desprenderse ni aminorar el peso de los estamentos donde se organiza la violencia: el ejrcito, la polica y las crceles. Tampoco pudo crear una democracia distinta a la democracia representativa. La llamada democracia directa es imposible de realizar, al menos que nos encontremos con los Estados de la Grecia clsica, donde la poblacin no superaba los 10.000 ciudadanos. Tampoco se ha podido crear el hombre nuevo que soara Ernesto Guevara. Hay que abrir los ojos y comprender que el socialismo, al menos en su primera etapa, estar teido de grandes huellas del capitalismo y en todos los mbitos de la vida. Esto es lo que nos dice la experiencia del socialismo real. Seguir pensando como si nos encontrramos con las condiciones subjetivas de la revolucin sovitica de 1917, como si la experiencia de 70 aos de socialismo sovitico no hubiera existido, significa negar la posibilidad de la revolucin socialista en el mundo actual.

Por su parte, en Amrica Latina la izquierda radical vive todava bajo el influjo de la revolucin cubana. Pero creo que el mtodo de las guerrillas ya ha pasado su historia. Hoy es ms alentador y ms seguro el camino desde arriba, el camino seguido por Chvez, el camino de la va democrtica hacia el socialismo. Pero hay que tener paciencia y esperar muchos reveses. No podemos ser extremadamente exigentes. Es una experiencia nueva, difcil y compleja. Sigue habiendo mucho intelectualismo cuando se habla de Venezuela: se ven las cosas bajo la pureza de la teora y no bajo las rarezas e impurezas de la prctica. Yo aconsejara a Chvez que fuera despacio, que asegurara las conquistas, que no se lanzase a lo loco hacia delante. Pero hay muchos izquierdistas a su alrededor que piensan que slo se puede seguir hacia delante, que nunca se pueden dar pasos atrs ni hacer concesiones a la burguesa. Pero los izquierdistas, por carecer de visin estratgica y ser vctimas de la desesperacin, conducen los procesos revolucionarios al abismo.

Lucha pronta y decisiva del socialismo sobre el capitalismo o lucha larga y paulatina?

Escuchemos por segunda ocasin a Engels: Despus de la derrota de 1849, nosotros no compartimos, ni mucho menos, las ilusiones de la democracia vulgar agrupada en torno a los futuros gobiernos provisionales en el extranjero. Esta democracia vulgar contaba con una victoria pronta, decisiva y definitiva del pueblo sobre los opresores; nosotros, con una larga lucha, despus de eliminados los opresores, entre los elementos contradictorios que se escondan dentro de este mismo pueblo. Engels no se imagin hasta que punto es verdad esto ltimo que dice, hasta que punto, una vez eliminado los opresores, la lucha entre los elementos contradictorios en el seno del mismo pueblo victorioso iba a ser larga y difcil. Ha sido tan larga y difcil que en el caso de la URSS la burguesa termin por aduearse del poder del Estado de un modo que no lo posey ni tan siquiera antes de producirse la revolucin socialista de 1917. Esa lucha fue tan larga, difcil y compleja que los grandes y medianos capitalistas de la actual Rusia son en sus orgenes obreros.

Engels no se imagin nunca que la lucha del socialismo contra el capitalismo iba a ser larga y difcil, no slo despus de la toma del poder del Estado por parte de los obreros, sino antes de que esto se produjera. Jams lleg a imaginarse que los partidos obreros socialdemcratas de Europa occidental iban a convertirse en partidos socialistas burgueses. No se imagin que la burguesa iba a ganar la batalla antes de la revolucin, en la preparacin de las condiciones subjetivas, en el seno del propio partido de los obreros socialdemcratas.

Y la izquierda radical, aquejada como est de izquierdismo e ilusionismo, debe atender a la experiencia, aceptando que la lucha por el socialismo no slo ser larga y difcil despus de la toma del poder del Estado, sino tambin desde antes, desde la preparacin de las condiciones subjetivas.

Avanzar lentamente de posicin en posicin

Despus de explicar Engels que se haba superado la poca de los confusos evangelios de las diferentes sectas y que la mayora de las vanguardias slo reconocan como vlida la teora de Marx, dice lo siguiente: Si incluso este potente ejrcito del proletariado no ha podido alcanzar todava su objetivo, si, lejos de poder conquistar la victoria en un gran taque decisivo, tiene que avanzar lentamente, de posicin en posicin, en una lucha dura y tenaz, esto demuestra de un modo concluyente cun imposible era, en 1848, conquistar la transformacin social simplemente por sorpresa. Si para Engels, an disponiendo de un poderoso ejrcito, esto es, de un poderoso partido obrero, slo se puede avanzar lentamente, de posicin en posicin, mucho ms lentamente habr de avanzar la izquierda radical actual cuando slo posee multitud de pequeos ejrcitos desperdigados y desunidos. Pero la tendencia que hay en el seno de muchos de estos partidos de la izquierda radical, aguijoneados por la desesperacin, es que se puede conquistar la victoria sobre la burguesa en un golpe decisivo. Las fracciones terroristas de izquierda tambin participan de esta concepcin. Todas estas concepciones hay que abandonarlas. Hoy ms que nunca hay que avanzar muy lentamente y asegurando las posiciones. Y si esta concepcin se tuviera en la cabeza de forma clara, las distintas familias de la izquierda radical daran pasos decisivos para crea la primera condicin subjetiva de la izquierda radical: la creacin de un partido socialista.

La utilizacin del sufragio universal

Escuchemos de nuevo a Engels: El primer gran servicio que los obreros alemanes prestaron a su causa consisti en el mero hecho de su existencia como Partido Socialista que superaba a todos en fuerza, en disciplina y en rapidez de crecimiento. Pero adems prestaron otro: suministrar a sus camaradas de todos los pases un arma nueva, una de las ms afiladas, la de hacerles ver cmo se utiliza el sufragio universal. Los obreros revolucionarios de los pases latinos se haban acostumbrado a ver en el derecho de sufragio una aagaza, un instrumento de engao en manos del gobierno. En Alemania no ocurri as. Ya el Manifiesto Comunista haba proclamado la lucha por el sufragio universal, por la democracia, como una de las primeras y ms importantes tareas del proletariado militante, y Lasalle haba vuelto a recoger este punto. Pero con este empleo del sufragio universal entraba en accin un mtodo de lucha del proletariado totalmente nuevo, mtodo de lucha que se sigui desarrollando rpidamente. Se vio que las instituciones estatales en las que se organiza la dominacin de la burguesa ofrecen nuevas posibilidades a la clase obrera para luchar contra estas mismas instituciones. Y as se dio el caso de que la burguesa y el gobierno llegasen a temer mucho ms la actuacin legal que la actuacin ilegal del partido obrero, ms los xitos electorales que los xitos insurreccionales. Pues tambin en este terreno haban cambiado sustancialmente las condiciones de la lucha. La rebelin al viejo estilo, la lucha en las calles con las barricadas, que hasta 1848 haba sido decisiva en todas partes, estaba considerablemente anticuada.

Aunque estos pensamientos estn escritos hace ms de un siglo, todava hoy da y en Europa hay sectores de la izquierda radical que siguen pensando que se puede hacer la revolucin desde la calle. Siguen creyendo que la calle constituye el escenario principal para librar la lucha contra el capitalismo. Siguen proponiendo que hay que movilizar a la gente desde los barrios y desde las fbricas hasta confluir en un gran movimiento de masas que haga saltar por los ares al Estado burgus. Si ya Engels en 1895 consideraba que este mtodo de lucha de clases estaba anticuado, cmo no va a estar anticuado en el ao 2008. No hay otro camino para el socialismo en Europa occidental que la va democrtica, que la conquista de una extensa representacin parlamentaria. Esa es la experiencia de la izquierda radical venezolana. Buscar otras vas, pensar en vas al margen de la representacin parlamentaria, es condenar a la izquierda radical a la marginalidad y a la eterna utopa, es vivir con un atraso de ms de 120 aos. Y esto es lo que quiere en el fondo la burguesa, que la izquierda radical sigue fuera de onda, desarrollando sus ideas y sus proyectos al margen de la va institucional.

El terrorismo, el narcotrfico y los secuestros

La experiencia del socialismo real ha permitido saber que el fascismo no slo se da en las filas de la derecha y en las sociedades capitalistas, sino tambin en las filas de la izquierda y en las sociedades socialistas. La banda de los cuatro fue una banda fascista que se hizo con el mando del Estado chino y asesin a ms de 80.000 personas. Utilizaron el mtodo de la etiqueta. Toda persona que era etiquetada de contrarrevolucionaria era ajusticiada y asesinada al instante. Una sociedad es fascista cuando el Estado aplica su poder sobre el ciudadano sin mediacin de la ley. De ah la necesidad de que en un Estado socialista tambin haya un Estado de derecho, esto es, unos derechos que permitan al ciudadano defenderse de los abusos del Estado y del partido que en cada momento est al frente del Estado. Por la misma circunstancia, por el hecho de ausencia de mediacin de la ley entre las actuaciones y los ciudadanos, las bandas terroristas son bandas fascistas. Son ellas, sin mediacin de la ley y de un juicio imparcial, quienes deciden quines deben morir. De ah la necesidad de que la izquierda radical critique con la mxima dureza y radicalidad a las bandas terroristas de izquierdas.

Las bandas terroristas de izquierdas en vez de actuar como vanguardias que movilizan y organizan a las grandes masas sociales, provocan todo lo contrario: las desmovilizan y las aterrorizan. Porque el terror que practican estas bandas sobre supuestamente los ciudadanos de la derecha, tambin aterrorizan a los ciudadanos de izquierda. Hasta el punto de que mucha gente de izquierda tiene miedo de hablar. Se genera todo lo contrario de lo que quiere la izquierda radical: la ms amplia y profunda democracia y libertad.

Las bandas terroristas de la izquierda tambin suean con un golpe decisivo, con un golpe de suerte, que cambie el curso de la historia. Son blanquistas. No creen en las masas y no creen que ellas sean los principales artfices de la historia. Creen que son cuatro elegidos quienes desde la clandestinidad torcern el curso de la historia en direccin hacia el socialismo.

Creen adems que sern el brazo armado del futuro Estado socialista. Son unos soadores. Toman su representacin del mundo por el propio mundo. Se niegan a reconocer el mundo tal cual es y a ver que los trabajadores no quieren que ellos los representen. Porque estas bandas se arrogan el derecho de declararse los representantes legtimos de los trabajadores y del pueblo en su conjunto. Son unos suplantadores de quienes deben y son los verdaderos artfices de la historia: las grandes masas sociales.

Todos los medios que utilizan las bandas terroristas para financiarse como son el narcotrfico, los secuestros o la extorsin son medios delictivos, son medios fascistas. La izquierda radical de ningn modo puede aprobar, simpatizar o dejar pasar estos medios de lucha. No podemos defender la idea de que cuando ETA extorsiona a un capitalista, se est apropiando de la plusvala que dicho capitalista ha extrado a los obreros. Primero, porque en todo caso esa plusvala pertenecera a los trabajadores y no a ETA, y segundo, porque pertenece al socialismo vulgar la concepcin de que la plusvala es un robo.

A modo de conclusin

La izquierda radical debe dar pasos decisivos en el camino hacia la modernizacin y la actualizacin. Debe romper de forma radical con toda clase de extremismo y en especial con el terrorismo. Debe abandonar para siempre las concepciones vulgares de la economa. Debe abrazar con toda sus fuerzas el socialismo cientfico. Debe tirar al basurero sus representaciones errneas sobre la realidad, sobre todo aquella que tiene por contenido al obrero del siglo XIX.

Debe atender a su percepcin y reconocer a los trabajadores del mundo actual tales y como son: ms ricos y ms cultos. Debe pensar en consecuencia en un socialismo rico, culto y libre. Debe apartar de su mente las representaciones de un socialismo pobre y de un sujeto revolucionario formado por las masas ms pobres e incultas de la poblacin. Debe dejar de lado el pensamiento de que la lucha en la calle es el mtodo principal de la lucha de clases. De saber que si no conquista una amplia representacin parlamentaria el socialismo jams se har realidad. Y si hay algo de lo que estamos hartos los que militamos en la izquierda radical es de los soadores.



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