Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2008

Cinco aos del asesinato del periodista
Luego vinieron a buscar a Jos Couso

Beln Gopegui
Rebelin


Dicen que en enero de 1946, los representantes de una Iglesia protestante se reunieron en Frankfort para debatir su reconstitucin. Entre todos los pastores que hablaron, cuentan que uno empez su discurso detallando las excusas que durante un tiempo l mismo haba dado para no alzar la voz frente a Hitler: S, Hitler atac a los comunistas, pero no eran ateos y revolucionarios? Y s, aniquil a los incapacitados y los enfermos, pero no eran una carga para la sociedad? Y claro, apresar y matar a los judos era deplorable, pero los judos no son cristianos, a qu no? Y lo que haca en los pases invadidos era vergonzoso, pero por lo menos no lo haca en Alemania. Luego aquel pastor aadi: Ninguna excusa justifica nuestro silencio. Claramente no somos inocentes y me pregunto una y otra vez: qu habra pasado si en el ao 1933 34 todas las comunidades protestantes de Alemania hubieran defendido la verdad hasta la muerte? Si hubiramos dicho: No es correcto que Hermann Gring meta en campos de concentracin a cien mil comunistas para que mueran. Puedo imaginar que tal vez treinta o cuarenta mil cristianos protestantes habran muerto, pero tambin puedo imaginar que habramos salvado a treinta o cuarenta millones de personas, porque eso es lo que el silencio nos cost".

Hoy todo el mundo conoce las palabras de Martin Niemoller, que han tomado la forma de una cancin o un poema:

"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judos y no dije nada porque yo no era judo.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los catlicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por m pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

Sin embargo, hoy seguimos dndonos excusas: Ya se sabe, se oye decir, que el nazismo fue algo especial. Y al fin y al cabo Iraq no es Europa. Y el bloqueo y despus la guerra aunque han matado mucho, no han matado tanto como Hitler. Y el petrleo es necesario para que anden los automviles, a qu s? Y matar a eso que llaman fundamentalistas no debe de ser tan grave como matar socialdemcratas. Adems, no lo recuerdan? Hicimos una manifestacin incluso dos, o tres. Y nuestro gobierno retir las tropas. Eso ya es bastante, no?

Pero no es bastante, y lo sabemos. Sabemos que Martin Niemoller podra acercarse ahora al micrfono, mirarnos con tristeza y repetir: Claramente no somos inocentes . Y tal vez aadira: Si todas las comunidades de Europa, comunidades de cualquier clase, de vecinos, de comunistas, de cristianos, de socialistas, de ecologistas, de feministas, de sindicalistas, de cualquier clase, hubiramos defendido la verdad hasta el final. Si hubiramos dicho no es correcto que se mate a civiles en Iraq, si lo hubiramos dicho no en una manifestacin o en dos sino cada da y cada semana y en cada tribuna y en cada lugar de trabajo y en cada tribunal de justicia, entonces habramos evitado tanta destruccin y tantas muertes.

Quienes estamos aqu, hermanos, amigos, compaeros de Jos Couso, y personas que nunca le conocimos, formamos parte de una comunidad. Admiramos la capacidad de sus familiares para seguir luchando, para unir su reclamacin a muchas otras causas diferentes y saber que todas son la misma, que donde una persona cae, caemos todas con ella. Quienes estamos aqu sabemos que no es correcto atacar y matar a un periodista desarmado, a ningn civil. Y aunque parezca que estamos quietos, no lo estamos. Porque sabemos algo ms, algo que quienes invaden pases impunemente olvidan a menudo:

Sabemos que la diferencia entre un juez justo y mil jueces justos no es tanta. La diferencia entre un profesor de instituto que lleva a los hermanos de Jos Couso a hablarle a los alumnos, y cinco mil profesores llevando a sus clases la misma lucha no es tanta. Ni lo es la diferencia entre un periodista que recuerda y diez mil periodistas que recuerdan y un da vendrn aqu. Quiz ahora seamos quinientas personas dando vida a los cinco aos de ausencia de Jos Couso. La diferencia con quinientas mil no es tanta. Ni con cinco millones. Porque no estamos quietos. Estamos sumando. Cada da, en nuestros trabajos, en nuestras conversaciones, sumamos voces y causas y somos ms cada vez. Llevamos dentro el hotel Palestina como quien lleva un cuerpo en gestacin. Y nos reconocemos y nos apoyamos y nos atrevemos a continuar el poema de Niemller :

Luego vinieron a buscar a Jos Couso, entonces dijimos: no tenis derecho, ni legitimidad, y aunque ahora os lo llevis, y aunque lo hayis asesinado, nuestra lucha os seguir a vosotros y a vuestros cmplices.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter