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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2008

El Che Guevara, un mito en disputa?

Nstor Kohan
Rebelin


No slo no soy moderado sino que tratar de no serlo nunca,

y cuando reconozca en m que la llama sagrada

ha dejado lugar a una tmida lucecita votiva,

lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar

sobre mi propia mierda

Carta de Ernesto Guevara a su madre

Mxico, 15 de julio de 1956

En 1925 el peruano Jos Carlos Maritegui, fundador de la revista Amauta y primer marxista de Amrica, escribi: Todas las investigaciones de la inteligencia contempornea desembocan en esta unnime conclusin: la civilizacin burguesa sufre de la falta de un mito, de una fe, de una esperanza [...] El mito mueve al hombre en la historia. Sin un mito la existencia del hombre no tiene ningn sentido histrico [...] Los pueblos capaces de la victoria fueron los pueblos capaces de un mito multitudinario. 

Segn Maritegui, los mitos no son necesariamente ilusiones falsas, sino ms bien creencias movilizadoras que condensan esperanzas colectivas y anhelos populares.

Revolucionario genuino y radical, fotognico y joven, Ernesto Guevara fue retratado en marzo de 1960 por Alberto Korda y su rostro recorri el mundo. Se convirti en el smbolo de toda rebelin a escala mundial. Desde las Panteras Negras norteamericanas hasta los estudiantes japoneses, desde los insurgentes palestinos hasta los negros insurrectos de Sudfrica, desde las guerrillas latinoamericanas hasta los intelectuales franceses, todas las rebeldas lo llevan como estandarte. Guevara dej de ser Ernesto y se transform en el Che. Un mito y una leyenda atravesados por un tironeo ininterrumpido y una permanente resignificacin.

El mito del Che en una triple disputa

En esa pulseada por apropiarse del Che, tres perfiles posibles son los protagonistas: (a) el Che devenido objeto mercantil y oferta de vidriera; (b) el Che polticamente correcto, light y progresista simptico; (c) el Che inspirador poltico de corrientes revolucionarias y portador de un pensamiento marxista radical, antiimperialista y anticapitalista. Podra quizs mencionarse un cuarto relato que lo dibuja como un asesino fro y sanguinario. Pero a esta altura ese relato ya no convence a nadie.

(a) La primera aproximacin a Guevara existi desde su asesinato en octubre de 1967. Desde esa fecha su imagen inunda libreras, kioscos, tapas de CD, pelculas, remeras, bikinis, ceniceros, encendedores, cervezas y cualquier objeto que pueda ser comercializado en el mercado. La guevaromana resurge ante cada aniversario. Qu tremenda paradoja la de un pensador que conoca en detalle los tres tomos de El Capital de Marx el terminar convertido en mercanca! No muy diferente a Mao Tse Tung, quien representaba algo ms que un cuello de camisa o un cono pop de Andy Warhol. O la estrella roja de cinco puntas, smbolo del Ejrcito rojo bolchevique creado por Len Trotsky, hoy ms conocida por adornar la botella verde de una cerveza de moda.

(b) En el segundo perfil se inventa un Che light y descafeinado, ajeno a las emociones fuertes, rodeado de suspiros melanclicos por los bellos tiempos que se han ido y ya no volvern. Aqu Guevara se convierte en un tmido progresista, comodn til para barnizar con tinturas polticamente correctas las gestiones institucionales tradicionales. Desde este ngulo, el Che deja de ser el inspirador de incendios juveniles para convertirse en una fra estatua de bronce que no molesta a nadie (y a la que se le rinde tributo pues tranquiliza verlo muerto y petrificado). Qu curioso que Guevara, hermano mayor de Miguel Enrquez, Inti Peredo, Mario Roberto Santucho y Ral Sendic, se termine transformando en una pieza de metal ms cerca de la canonizacin y el museo que del fuego de la revolucin latinoamericana! Justo l... quien alguna vez, pensando en Jos Mart escribi: Porque a los hroes, compaeros, a los hroes del pueblo, no se les puede separar del pueblo, no se les puede convertir en estatuas, en algo que est fuera de la vida de ese pueblo para el cual la dieron, El hroe popular debe ser una cosa viva y presente en cada momento de la historia de un pueblo. As como ustedes recuerdan a nuestro Camilo, as deben recordar a Mart, al Mart que habla y que piensa hoy, con el lenguaje de hoy, porque eso tienen de grande los grandes pensadores y revolucionarios: su lenguaje no envejece. Las palabras de Mart de hoy no son de museo, estn incorporadas a nuestra lucha y son nuestro emblema, son nuestra bandera de combate ( Conmemoracin del natalicio de Jos Mart , 28/1/1960).

La canonizacin de Guevara vaciado de contenido poltico tampoco es una excepcin. Su gua inspirador, Vladimir Ilich Lenin, quien le dedic su vida a levantar barricadas, construir organizaciones insurgentes y generar revoluciones termin convertido gracias a Stalin en una momia embalsamada y en un objeto de museo.

(c) Desde el tercer ngulo, a notable distancia del mercado y los museos, del negocio y la nostalgia complaciente, Guevara sigue siendo una astilla en el cuello de terratenientes, banqueros, empresarios, policas y militares. Un heredero de Maritegui, un estudioso obsesivo de Marx, un admirador de Lenin y el poltico radical ms notable de Amrica Latina adems de uno de sus pensadores marxistas ms heterodoxos. Desde la revolucin cubana y el zapatismo de Chiapas hasta la insurgencia colombiana y el bolivarianismo de Venezuela, desde el MST de Brasil hasta los piqueteros de Argentina, desde el estudiantado de Chile hasta los indgenas de Bolivia, todos y todas, continan referencindose en l. Lejos de las vidrieras y las manipulaciones oportunistas, contina existiendo el guevarismo como proyecto poltico y pensamiento radical.

Un muerto que no para de nacer

Queridos viejos:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante,

Vuelvo al camino con mi adarga al brazo.

Hace de esto casi diez aos, les escrib otra carta de despedida.

Segn recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor mdico;

lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.

Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho ms consciente,

mi marxismo est enraizado y depurado.

 

Carta de Ernesto Guevara a sus padres

La Habana, marzo de 1965

Los tironeos y las disputas por su herencia multiplican los espejos que reflejan el rostro de varias generaciones argentinas.

Cada generacin dialoga con Guevara desde sus propios problemas, sus dudas, sus falencias, sus sueos, sus desafos pendientes, sus anhelos incumplidos.

La generacin del 60 vio en el Che la encarnacin de todo aquello que la vieja izquierda ya no poda dar: ejemplo moral, nueva cultura, lucha contra la enajenacin y la explotacin (al mismo tiempo), crtica de la burocracia, internacionalismo genuino y, sobre todo, un mtodo de lucha poltico-militar. Para aquella generacin Guevara expresa la cabeza visible de un proyecto continental, impulsado por la revolucin cubana y Fidel Castro. Una forma de lucha poltica donde se confronta con las instituciones y el eje pasa al enfrentamiento directo con el poder armado de las dictaduras militares y sus amos del norte, Wall Street, la CIA, el Pentgono y la Casa Blanca.

Ya asesinado a sangre fra en Bolivia por el ejrcito y Flix Rodrguez, agente de la CIA que daba las rdenes, la generacin del 70 volvi a encontrar en el Che un ejemplo de vida. Pero lo descifr desde otro lugar. Despus del Cordobazo, la figura de Guevara se entremezcla con el fantasma de Pern. Aunque existieron corrientes que, apoyndose en el marxismo del Che, dieron una batalla por la conciencia clasista y socialista de los trabajadores y no aceptaron encolumnarse detrs del general Pern y su capitalismo nacional, fueron minoritarias. En esos aos, la mayora de la juventud argentina vea en el Che a un revolucionario que era parte de una constelacin mayor, donde tambin brillaban otras estrellas: los generales Velazco Alvarado [Per], Torres [Bolivia] y el propio Pern. El nacional-populismo fue hegemnico.

Despus vino 1976, la dictadura, el terror, el genocidio, la masacre. Ms de 100.000 desaparecidos en toda Amrica Latina. . Durante esos aos tenebrosos el Che Guevara se convirti en un desaparecido junto con sus libros, su imagen y su pster.

A partir de 1983 el pueblo volvi a la bsqueda. Muchos jvenes que no haban vivido los 60 y los 70, se abocaron a reconstruir el pasado.

Un sector de intelectuales, ex izquierdistas, sumados al gobierno de Ral Alfonsn, le proporcion a la juventud un relato tramposo, sesgado, unilateral. Guevara habra sido un rebelde bienintencionado, pero que no entenda nada de poltica. De la mano de la teora de los dos demonios, algunos ex marxistas lo parangonaban a los militares genocidas. Triste y mediocre teora que homologaba al almirante Massera y al torturador Astiz con revolucionarios como Rodolfo Walsh y Raymundo Gleyzer.

Entonces volvi el Che en las remeras y los libros, pero no en poltica. Quin se animaba, en los 80, a defender la actualidad poltica de Guevara? No sus canciones o su iconografa, sino el eje central de su pensamiento poltico acerca del poder y la revolucin.

Y apareci Menem, quien llegaba con la vieja retrica y la aeja puesta en escena nacional-populista. Mientras se denostaba al Che, se privatizaba la Argentina de raz y caa el Muro de Berln.

Guevara, la crisis neoliberal y el ocaso del posmodernismo

Desde aquel derrumbe bochornoso de las burocracias del Este europeo (que Guevara haba impugnado duramente), el neoliberalismo econmico y el posmodernismo cultural parecan eternos. Mientras las recetas econmicas de Milton Friedman privatizaban en los 90 hasta el agua, el mundo se desencantaba de la imaginacin sesentista. El posmodernismo, bajo el pretexto de defender a las minoras y sus diferencias, termin legitimando un reino monocorde, triste y sin alternativas. El hombre mediocre sin ideales ni aspiraciones, del que hablaba Jos Ingenieros cien aos atrs, se volvi moneda corriente. Lejos quedaba el hombre nuevo del Che.

Pero ese supuesto fin de la historia (Francis Fukuyama), ese agotamiento de la poltica (Daniel Bell) y esa crisis de los grandes relatos (Jean Franois Lyotard), dur muy poco.

Reivindicando al Che, en 1994 entran en escena los zapatistas y le dan la primera estocada al Nuevo Orden Mundial. Al poco tiempo se suceden las rebeliones en Amrica Latina y el primer mundo: La Paz, Seattle, Davos, Barcelona, Buenos Aires, Genova, etc. En todos lados la bandera con el rostro del Che Guevara acompaa la insurgencia juvenil. Rpidamente entran en crisis los falsos axiomas neoliberales: Mayor mercado = mejor democracia; ms sumisin a Estados Unidos = ms derechos humanos; privatizacin = superacin de la burocracia, etc.

En Porto Alegre los Foros Sociales Mundiales abren el siglo XXI gritando: Otro mundo es posible. Renacen la sed de ideologa, el apetito de totalidad, la necesidad de una cosmovisin de la historia y el deseo de cambiar el mundo. Se profundiza la crisis del pensamiento en migajas y se agota el culto dogmtico del fragmento.

Retorna una vez ms el mensaje del Che. Se palpa en el aire. Decenas de miles de jvenes, hastiados con la vieja poltica, hartos del sistema capitalista y del neoliberalismo, sin una direccin definida por delante, pero a la bsqueda de una nueva alternativa de vida, enarbolan en marchas y movilizaciones, en estadios de ftbol, en plazas, en parques, en recitales, casi fanticamente, la bandera del Che.

Qu les ofrece el Che? Un pensamiento poltico donde lo central de la estrategia es el problema del poder. Una concepcin de la transformacin social, la subjetividad y la revolucin, donde la conciencia antimperialista, clasista y socialista es fundamental, donde se disipan las ilusiones en las tmidas reformas y las medias tintas, en la progresividad de la burguesa nacional y en el populismo... En definitiva, una nueva cultura y un ejemplo de otra manera de vivir, donde queda abolido para siempre el doble discurso y la doble moral. La estrella del Che Guevara, por sobre el mito y la leyenda, vuelve para quedarse.



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