Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2008

Sobre la necesidad de trascender los lmites del humanismo
Los derechos de los animales y el progreso moral: la lucha por la evolucin humana

Steven Best
Bestcyrano

Traducido para Rebelin por Anah Seri


Steven Best se doctor por la Universidad de Tejas, donde ocup durante varios aos la ctedra del Departamento de Filosofa. Ha publicado 10 libros y numerosos ensayos. Sus intereses acadmicos giran en torno a la filosofa continental, el postmodernismo y la filosofa del medio ambiente. Defiende la filosofa aplicada y el ideal del "intelectual pblico". Es cofundador del "Institute for Critical Animal Studies"; como activista, se centra en la defensa de los derechos de los animales. Apoya la democracia directa desde el consejo editorial de Inclusive Democracy http://www.inclusivedemocracy.org/. Su sitio web es http://www.drstevebest.org/index.htm

Vivimos en tiempos tenebrosos e inquietantes; somos testigos de guerras, genocidio, terrorismo, capitalismo global depredador, militarismo desenfrenado, vigilancia y represin gubernamental es sin precedentes, una falaz "guerra contra el terror" que provoca ataques contra los disidentes, as como una crisis ecolgica que se manifiesta a travs de la extincin de las especies, la destruccin de las selvas tropicales, y el calentamiento global. Los cientficos advierten que nos encontramos en un punto de inflexin, al borde de un colapso ecolgico global, y a muchos les horroriza la velocidad a la que se estn produciendo cambios catastrficos como el deshielo de los casquetes polares o la transformacin del bosque en sabana.

Es un momento difcil para plantear el concepto de progreso. De hecho, quin piensa que el maana ser mejor que el presente? Que nuestros hijos heredarn un futuro ms prometedor? Que los trabajos, los sueldos y los planes de jubilacin brindarn seguridad, y las casas y la educacin seguirn siendo asequibles? Acaso el sueo de la Ilustracin (la difusin de la razn, la ciencia, la tecnologa y los mercados traera autonoma, paz y prosperidad para todos) no muri en la mesa de matadero del siglo XX, en ese macabro ayer marcado por las cicatrices de las guerras mundiales, el fascismo, el totalitarismo, la derrota de la clase trabajadora, los medios de comunicacin de masas y el control de las mentes, Nagasaki y Hiroshima (los mayores actos terroristas de la historia), y la proliferacin nuclear? Y ahora, ahora ya, apenas cruzado el umbral, el siglo XXI no repudia, sino que contina e intensifica la demencia de las masas, perpetuada por peligrosos demagogos y por el Moloch del neoliberalismo y el capitalismo global.

Parodiando una frase clebre, cuando oigo la palabra "progreso", saco la pistola. Y es que en el peor de los casos, el "progreso" es una coartada para la codicia, la explotacin, el genocidio, y el aplastamiento de los pueblos, los animales, la biodiversidad y la ecologa por parte de las ruedas titnicas de la mquina militar y empresarial. En el mejor de los casos, el "progreso" es una burla cruel en unos tiempos en los que amenaza una regresin que lleva a millones de personas a aferrarse a la mera supervivencia.

Los intereses particulares que se ocultan tras los valores universales, los horrores y los pogromos que se perpetuaron en nombre del progreso social, pueden llevar a los tericos a desenmaraar, deconstruir, desmantelar y destruir la nocin de "progreso" como una de las muchas ficciones universales, de las muchas mentiras del sistema (como el "libre mercado" y la "democracia liberal") que florece alimentada por el poder y se devora a s misma en los niveles insostenibles de crecimiento de la produccin, la poblacin y el consumo.

Pero sera un error; como voy a demostrar, el concepto de "progreso" tiene un potencial subversivo y un valor crtico; se puede y se debe redisearlo y redefinirlo, para que podamos de verdad forjar un mundo mejor que ste. Pero este nuevo concepto de progreso, insisto, debe dar un salto cuntico y dejar atrs las trilladas visiones humanistas de paz, seguridad y democracia.

Una breve genealoga del "progreso"


La nocin de progreso (la idea de que la historia avanza en una direccin definida y deseable que proporciona una continua mejora para la vida humana) se ha llegado a afianzar de tal modo en las ideologas modernas que es fcil olvidar que se trata de un invento relativamente moderno de la cultura occidental. La creencia en el progreso es casi una religin, pues la gente se sigue aferrando a ella a pesar de las horribles tragedias a nivel institucional y los crecientes apuros que se sufren en la vida cotidiana.

El "progreso" supuso una ruptura con el pensamiento premoderno, no occidental. Rompi con el modelo pesimista, cclico, de la Antigedad, en el que el tiempo se vea como repetitivo en vez de innovador, como un eterno retorno en vez de un suceso nico. De acuerdo con la visin de la Antigedad, la historia se desarrollaba a travs del ascenso y la cada de las civilizaciones, unos ciclos de caos y orden que se repetan infinitamente, ciclos de nacimiento y destruccin repitindose eternamente, impulsados por una dinmica montona carente de finalidad, objetivo, significado o direccin. Como queda patente en la metafsica de Platn, muchos antiguos pensadores equipararon el paso del tiempo con la corrupcin y la decadencia, denigrando el mundo emprico, que consideraron como mera apariencia y falsedad, mientras buscaban la verdad en las esencias intemporales. La visin del mundo grecorromana era fatalista, determinista y cclica en vez de optimista, abierta y lineal. Desde Homero a los estoicos romanos, los antiguos se aferraron a la creencia en las Moiras, unas leyes inflexibles del Universo a las que deben someterse los humanos. La antigua cosmologa no permita, ni por supuesto inspiraba, a la gente a concebir una mejora gradual de los asuntos humanos, ni a aspirar a un futuro mejor que el presente y el pasado.

Las races del progresivismo occidental se hallan en la tradicin judeocristiana. La enigmtica y portentosa creencia en que la historia tena un significado, que estaba impregnada de un propsito, y que avanzaba de forma continua desde el pecado de la carne hasta la salvacin del espritu (para los rebaos fieles) supuso una clara ruptura con la visin pesimista de la historia en cuanto bucle repetitivo. Y sin embargo, la emergencia de la historia progresivista no slo necesitaba una narrativa lineal de un cambio que aportaba mejoras, sino tambin avances concretos en las ciencias, las artes, la medicina y la tecnologa, que dieron lugar a claros avances en la vida social e inspiraron el optimismo y la esperanza de un crecimiento sin lmites. La visin progresivista de la historia requiere una visin positiva del cambio, un rechazo de un Universo inalterable hostil al ser humano, una renuncia a una naturaleza humana fija, una afirmacin del ingenio humano, y una creencia optimista de que los humanos pueden, a lo largo del tiempo, mejorar sus sociedades y mejorarse a s mismos gradualmente.

Del siglo XVI al XIX (a travs del Renacimiento, la ciencia moderna, la Ilustracin, las revoluciones francesa y americana, el capitalismo y la revolucin industrial) tomaron forma estas condiciones. Comenzando en el siglo XVIII, los tericos inspirados por la Ilustracin definieron el progreso como unos avances en la educacin, la razn, la crtica, la libertad, el individualismo y la felicidad. Pensaban que el progreso emergera a travs de los logros imparables de la ciencia y una actividad cada vez ms ilustrada por parte de los gobiernos. Si bien haba escpticos, se gener un consenso cada vez mayor en el sentido de que se podan discernir las leyes de la historia, de que los sucesos modernos estaban logrando un progreso que garantizaba su difusin por todo el globo, y que la naturaleza y la sociedad humanas eran perfectibles y de hecho se perfeccionaran. Embriagados por la promesa de la razn, la ciencia y la tecnologa, predicando un nuevo evangelio del Progreso, los pensadores de la Ilustracin crean que las leyes de la historia conducan inevitablemente hacia una sociedad global gobernada por la razn, donde toda la humanidad sera feliz y libre.

Los modernos conceptos del progreso tomaron nota, con razn, de los avances de la ciencia, tecnologa, medicina y libertad, pero pasaron por alto los horrores que comenzaban a aflorar: colonialismo, esclavitud, genocidio, y la transformacin de inmensas poblaciones en ejrcitos masivos de esclavos a sueldo. Las ideologas modernas y las luchas polticas derrocaron los dogmas religiosos, la supersticin y las jerarquas tirnicas de la monarqua y la Iglesia. Pero al mismo tiempo, la modernidad simplemente sustituy un sistema dogmtico, el cristianismo, por otro: la ciencia y la tecnologa. El tesmo no muri sino que se transform en el humanismo, de modo que la humanidad se torn divinidad y se apoder de los titulos de propiedad de la tierra de Dios. Por supuesto, al igual que el capitalismo no aboli la jerarqua social, la ciencia moderna no acab con el antropocentrismo, y de hecho apoy el proyecto de dominar la naturaleza mediante la aceleracin del conocimiento y la destreza tecnolgica.

Desde el siglo XVII, el progreso se mide en trminos estrictamente cuantitativos, como los que hacen referencia al grado de supuesto "control" sobre la naturaleza (la ciencia y la tecnologa) o el aumento de los mrgenes de beneficio, los cupos e produccin y el Producto Nacional Bruto (capitalismo). Un problema obvio a la hora de definir y medir el progreso en trminos estrictamente materiales es la hiptesis de una conexin directa entre riqueza y bienestar, entre la calidad de los bienes y la calidad de vida. De hecho, un indicador cuantitativo de que no estamos avanzando en un mbito crucial como la salud y la felicidad es el hecho de que las dolencias psicolgicas, sociales y fsicas aumentan conforme aumenta la tasa de modernizacin. Es un hecho consabido que cuanto ms "avanzada" es una sociedad, mayores son las tasas de alcoholismo, abuso de drogas, suicidio, enfermedades mentales, insatisfaccin laboral, delitos, asesinatos, divorcios y destruccin del medio ambiente.

Es evidente que necesitamos mecanismos nuevos y multidimensionales para evalaur el progreso que midan la calidad de vida (por ejemplo un tiempo de trabajo y de ocio que tenga sentido) y no unas variables fetiche de crecimiento cuantitativo. Pero los nuevos paradigmas propuestos por pensadores visionarios (como el "ndice de libertad humana" de Edward Burch) tienen un fallo fatal. Los nuevos modelos deben ir mucho ms all de lo que la mayora se atreve a imaginar, de forma que trasciendan los profundos lmites del humanismo, por ms democrtica o universal que sea su concepcin, para llevar los derechos de los animales y la tica ecolgica a la vanguardia de una visin del mundo posmoderna que se podra calificar de "revolucionaria", o que se podra considerar que nos devuelve a la antigua sabidura de la Tierra.

La tarea de la reconstruccin


Calificar de "progreso" a los procesos de modernizacin y el actual estado del mundo es, ni ms ni menos, una locura. La visin del mundo de la cultura occidental, basada en la idea del dominio, ha sido un error calamitoso. Las narrativas, los valores y las identidades de la supremaca humana no pueden conducirnos a un futuro mejor, slo puede garantizar nuestra perdicin. Las consecuencias falaces y desastrosas que se derivan de separar a los humanos de la naturaleza, de intentar dominar la naturaleza y hacer que se pliegue a la voluntad humana, y de pensar que la naturaleza es un cuerno de la abundancia de recursos inagotables, quedan patentes en la crisis ecolgica que est reverberando en todo el mundo.

En la era de la crisis que suponen la sexta gran extincin de las especies, la destruccin de las selvas tropicales y el calentamiento global, debemos admitir que el emperador est desnudo, y que ha llegado la hora de llamar a la civilizacin occidental por su nombre: es un sistema de dominio, guerra, esclavitud, matanza y desastre ecolgico que ha entrado en metstasis. La crisis ecolgica global es una potente refutacin de las filosofas dualistas, antropocntricas y jerrquicas que han impregnado el pensamiento occidental desde Aristteles, pasando por Toms de Aquino y Descartes hasta el da de hoy.

Pero en vez de limitarnos a deconstruir el progreso y vernos varados en un pramo nihilista sin brjula moral, tenemos que reconstruir el concepto para trazar una nueva ruta hacia delante que pueda evitar el caos social, prdidas inimaginables de vidas humanas y animales, y un colapso ecolgico. El "progreso" es un concepto indispensable, crtico y normativo, que se puede emplear para hacer avanzar la democracia, la libertad, la autonoma y la ecologa, y para dirigir a la sociedad en una direccin sana y sensata, en lugar de abocarla en una direccin disfuncional y autodestructiva. Est claro que nuestro mundo no es como podra o debera ser, y hay cambios dramticos a los que deberamos aspirar y que deberamos conseguir. El progreso significa que las condiciones (individuales o sociales) se pueden mejorar, que hay un potencial que no se ha agotado del todo. Se abre un abismo entre lo que la humanidad es en la actualidad y lo que podra o debera ser. Slo haciendo referencia a alguna nocin de progreso podemos valorar si nuestras vidas y sociedades estn movindose en una direccin positiva.

En un mundo marcado por flujos rpidos, caticos, sin direccin, el concepto de progreso es un instrumento para guiar y dirigir los cambios en una direccin que apunte hacia ms democracia, libertad y equilibrio ecolgico, y de respeto por la vida no humana y la Tierra en su conjunto. El progreso es un concepto universal tanto en su dimensin cualitativa como en la cuantitativa; seala unas mejoras cada vez mayores de la vida de un nmero creciente de personas. La nica definicin social coherente de progreso se refiere a la mejora de la vida de todos; ninguna definicin de progreso coherente o defendible aprueba la explotacin de la mayora en beneficio de una minora. As es como los europeos definieron el progreso, como las ganancias en recursos y riquezas acumuladas para ellos a costa de los millones de africanos que esclavizaron y mataron. Si bien algunos pensadores modernos como Rousseau, Condorcet y Marx definieron el progreso en trminos universales para todas las personas, ninguno de ellos incluy a las dems especies en esta ecuacin. Nadie dej de pensar que el mundo moderno se ha construido adoptando la forma de un juego de suma cero, de forma que las "ganancias" para los seres humanos son prdidas para los animales y la Tierra en su conjunto. La civilizacin occidental midi los avances en cuanto a su nivel de confort y bienestar a travs de la esclavitud, la explotacin y el sacrificio de miles de millones de animales y el saqueo de la naturaleza. Desde el punto de vista animal y ecolgico, en cambio, el "progreso" es una regresin: se ha manifestado en el desarrollo de horrores como las granjas de peletera, la ganadera industrial, los mataderos, la sobrepoblacin, la extincin de las especies, el calentamiento global y el deterioro generalizado del planeta.

Hoy en da salta a la vista que no puede existir un concepto justo o viable de progreso que se base en la voluntad de dominio, en el antropocentrismo o el especismo, o que ignore la unidad evolutiva y ecolgica, as como la coherencia, del mundo social y el natural. Una definicin de progreso que alza violentamente a los humanos por encima de los dems animales, que esclaviza a todos los seres de los que puede extraer sangre o dinero, que convierte el crecimiento en un fetiche y ordena el saqueo, y que se nutre de la adiccin y de unos apetitos insaciables, implosiona bajo el peso de sus propias contradicciones.

Un concepto sensato de progreso es necesariamente holista, de forma que capte las interrelaciones y la continuidad evolutiva entre los mundos humano, animal y natural. Abandona las jerarquas trilladas, las pseudo separaciones, y los prejuicios indefendibles de todo tipo, pues comprende que los animales no humanos son sujetos sensibles cuya vida tiene sus propios propsitos y valores. Repudia el juego mutilador de suma cero en el cual las ganancias en una esfera, a costa de prdidas en otra, pueden defenderse como autntico "progreso" en vez de calificarse como parca ganancia.

A diferencia de los dems humanismos, una nueva visin del progreso debe incluir a los seres sensibles no humanos, es decir, a los animales, en la categora de "todos" quienes deben beneficiarse de las polticas sociales o las decisiones de la comunidad. Debemos promover un nuevo universalismo que trascienda las limitaciones del humanismo y tenga en cuenta las especies no humanas, el medio ambiente, as como las complejas relaciones mutuas entre humanos, animales y el mundo natural. El problema no son las narrativas excesivamente universales que ocultan las diferencias culturales, sino ms bien aquellas que no son suficientemente universales.

En consonancia con esto, defino el progreso social como aquello que ocurre siempre que se dan avances en democracia, igualdad y derechos de modo que se maximice el bienestar material y psicolgico del mximo nmero posible de seres (humanos y no humanos) en la mayor medida posible, y que existe en armona con la naturaleza y la dinmica ecolgica. De acuerdo con esta concepcin, el progreso se mide en funcin del grado en que se fomenta el bienestar y la integridad de tres mundos solapados: los animales humanos, los animales no humanos y el entorno natural. Si algunos humanos obtienen beneficios (por ejemplo, extrayendo petrleo del rtico) a costa de los animales y la Tierra, eso no es progreso; no slo debido al pequeo nmero de personas que se benefician, sino por el perjuicio que sufren animales y hbitat, de modo que a la larga tambin se perjudica a los intereses humanos.

Una nueva brjula moral


As pues, cuando uno oye la palabra "progreso", debe siempre preguntar: progreso de quin? Y si la respuesta no es de alcance universal, se trata de explotacin, no de progreso. Este concepto de progreso vincula directamente a humanos y animales, sociedad y ecologa, de forma que la viabilidad y calidad del progreso depende de la habilidad humana para lograr una armona entre el mundo social y el mundo natural. Fomenta una visin de liberacin total, de manera que cualquier movimiento social viable del siglo XXI necesariamente implicar la emancipacin de humanos, animales y la Tierra en un solo combate, una sola lucha. Las tendencias y posibilidades positivas slo se pueden promover mediante movimientos sociales radicales, que fomenten la ampliacin de la comunidad moral, la expansin de la igualdad y la universalizacin de los derechos.

Acosados por los fantasmas del calentamiento global, la escasez de recursos, las prdidas biolgicas, la entropa ambiental, las nuevas amenazas nucleares y unos conflictos globales que van a ms, el futuro de la evolucin humana es, en el mejor de los casos, problemtico; en el peor, estamos condenados. El "progreso" es un concepto normativo y crtico indispensable que puede usarse para promover la democracia, libertad, autonoma y ecologa, y dirigir a la sociedad en una direccin sana y sensata, y no disfuncional y autodestructiva. El progreso es algo a lo que los humanos an pueden y deben aspirar, y que an pueden lograr, pero solamente con unos cambios revolucionarios en la sociedad, la cultura, la poltica, la visin del mundo y la identidad humana. Necesitamos desesperadamente una nueva brjula moral que gue y llene de contenido los cambios radicales, institucionales y conceptuales, que se hacen necesarios en nuestro mundo.

El progreso no puede seguir entraando el juego de suma nula en el cual los humanos "ganan" a costa de los animales y el medio ambiente. Por el contrario, un concepto ms profundo de progreso elimina la contraposicin entre animales humanos y no humanos, entre sociedad y naturaleza; comprende las profundas interrelaciones entre todos los aspectos de la ecologa planetaria, y nos permite llegar a ser buenos ciudadanos de la biocomunidad, en lugar de hunos, brbaros e invasores que destruyen toda su morada.

http://www.bestcyrano.org/THOMASPAINE/?p=661#more-661


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