Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2008

Cmo hace la guerra Gran Bretaa

John Pilger
Sin Permiso


Soldados britnicos ejecutaron al menos 20 prisioneros iraques despus de haberlos mutilado. El ltimo es de un chico de 14 aos que fue forzado a practicar sexo oral y anal durante un tiempo prolongado.

El ejrcito ha erigido un muro de silencio en torno de su recurso frecuente a prcticas brbaras, incluida la tortura, y hace lo imposible para eludir el escrutinio legal.

Cinco fotografas han quebrado este silencio. La primera es la de un ex sargento mayor del regimiento gurka, Tul Bahadur Pun, de 87 aos. Est sentado en una silla de ruedas frente a Downing Street 10. Sostiene una gran cantidad de medallas, entre ellas la Cruz Victoria, el mayor premio al valor, que gan sirviendo al ejrcito britnico.

Le denegaron la entrada a Gran Bretaa y a un tratamiento en el Sistema Nacional de Salud para curarle una seria afeccin cardaca: una atrocidad que pudo salvarse tras una campaa pblica en su favor. El 25 de junio lleg hasta Downing Street para devolverle su Cruz Victoria al Primer Ministro, pero Gordon Brown se neg a recibirlo.

La segunda fotografa es de un nio de 12 aos, uno de tres chicos. Son Kuchis, nmadas de Afganistn. Haban sido alcanzados por bombas de la OTAN, estadounidenses o britnicas, y las enfermeras estn tratando de quitarles la piel quemada con unas pinzas. Durante la noche del 10 de junio, aviones de la OTAN atacaron de nuevo, matando al menos 30 civiles slo en un poblado: nios, mujeres, maestros, estudiantes. El 4 de julio, otros 22 civiles murieron de esta forma. Todos, incluidos los nios quemados, fueron descritos como militantes o presuntos talibanes. El Secretario de Defensa, Des Browne, dice que la invasin de Afganistn es la noble causa del Siglo XXI.

La tercera fotografa corresponde al diseo computarizado de un portaaviones aun no construido, uno de los dos mayores mandados a construir por la Armada Real. El contrato de cuatro mil millones de libras esterlinas es compartido con la empresa BAE Systems, cuya venta de 72 aviones de combate a la corrupta tirana gobernante en Arabia Saudita ha convertido a Gran Bretaa en la principal comerciante de armas del mundo, especialmente a los regmenes opresivos de los pases ms pobres. En un momento de crisis econmica, Browne describi a los portaaviones como un gasto asequible.

En la cuarta foto puede verse a un joven soldado britnico, Gavin Williams, que fue salvajemente golpeado hasta la muerte por tres oficiales. Este castigo sumario informal, que elev su temperatura corporal a ms de 41 grados, tuvo la intencin de humillar, llevar al lmite y herir. La tortura fue descrita en la corte como un hecho de la vida militar.

La ltima fotografa es de un hombre iraqu, Baha Mousa, quien fue torturado hasta la muerte por soldados britnicos. Tomada despus de su muerte, la figura muestra algunas de las 93 terribles heridas que sufri a manos de los hombres del Regimiento Queen Lancashire, quienes lo golpearon y abusaron durante 36 horas, encapuchndolo con sacos de arpillera bajo un calor sofocante. Era recepcionista de un hotel. A pesar de que su muerte tuvo lugar cinco aos atrs, fue recin en mayo de este ao cuando el Ministerio de Defensa respondi a los tribunales y accedi a una investigacin independiente sobre el hecho. Un juez ha descrito esto como un muro de silencio.

Una corte marcial conden slo a un soldado por el tratamiento inhumano hacia Musa, a pesar de lo cual ha sido liberado disimuladamente. Phil Shiner, de Abogados de Inters Pblico, representante de las familias de iraques que han muerto bajo custodia britnica, dice que la realidad es evidente: el abuso y la tortura por parte del ejrcito britnico es sistmica.

Shiner y sus colegas han presenciado declaraciones de testigos y corroborado crmenes prima facie de una especie especialmente atroz, usualmente asociado con los estadounidenses. Mientras ms casos sigo, peor se pone, dice. Estos incluyen un incidente acontecido en las inmediaciones de la ciudad de Majar al-Kabir, en 2004, cuando soldados britnicos ejecutaron al menos 20 prisioneros iraques despus de haberlos mutilado. El ltimo es de un chico de 14 aos que fue forzado a practicar sexo oral y anal durante un tiempo prolongado.

En la raz del proyecto estadounidense y britnico, dice Shiner, existe el propsito de evitar el tener que rendir cuentas de lo que se hace. La prisin de Guantnamo es parte de la misma batalla para evitar las explicaciones mediante jurisdicciones. Los soldados britnicos, dice, usan las mismas tcnicas de tortura que los americanos, y rechazan que se les aplique a ellos la Convencin Europea sobre Derechos Humanos, la Carta de Derechos Humanos y la Convencin sobre la Tortura de las Naciones Unidas. Y la tortura britnica es un lugar comn: de modo que la naturaleza rutinaria de este maltrato ayuda a explicar por qu, a pesar del abuso por parte de los soldados y los gritos de los detenidos, claramente audibles, todos, en particular las autoridades, hacen odos sordos.

Increblemente, contina Shiner, el Ministerio de Defensa bajo Tony Blair, decidi que la prohibicin sanitaria de 1972 a ciertas tcnicas de tortura rega solo en el Reino Unido e Irlanda del Norte. En consecuencia, muchos iraques fueron asesinados y torturados en centros de detencin. Shiner est trabajando en 46 casos terribles.

Un muro de silencio siempre ha rodeado al ejrcito britnico, sus rituales arcanos, ritos y prcticas y, sobre todo, su desacato a la ley y la justicia natural en sus variados propsitos imperiales. Durante ochenta aos, el Ministerio de Defensa y sus obedientes ministros se negaron a pedir perdones pstumos por los nios sobre los cuales tiraron a matar durante la masacre de la Primera Guerra Mundial. Los soldados britnicos utilizados como conejillos de indias durante las pruebas de armamento nuclear en el Ocano ndico fueron abandonados a su suerte, as como tantos otros que sufrieron los efectos txicos de la Guerra del Golfo de 1991. El trato que recibi el gurka Tul Bahadur Pun es el habitual. Habiendo sido devueltos a Nepal, muchos de stos soldados de la Reina que no tenan una pensin estn completamente empo brecidos y se les niegan los permisos de residencia o asistencia sanitaria en el pas para el cual combatieron y para el cual 43.000 de ellos fueron muertos o heridos. Los gurkas han ganado no menos de 26 Cruces Victoria, aunque el gasto asequible de Browne no los contempla.

Un an ms imponente muro de silencio asegura que la poblacin britnica ignore en gran medida el asesinato industrial de civiles en las modernas guerras coloniales britnicas. En su famoso trabajo Unpeople: Britains Secret Human Rights Abuses (Antigente: Los abusos secretos britnicos de los derechos humanos.) , el historiador Mark Curtis utiliza tres categoras principales: responsabilidad directa, responsabilidad indirecta e inaccin activa.

Las cifras totales (desde 1945) contemplan entre 8,6 y 13,5 millones de muertos, escribe Curtis. De stas, Gran Bretaa tiene responsabilidad directa en la muerte de entre cuatro y cinco millones de personas. Estos datos son, si cabe, probablemente subestimados. No todas las intervenciones britnicas han sido incluidas debido a la ausencia de fuentes. Desde que este estudio fue publicado, el nmero de vctimas mortales ha alcanzado, segn estimaciones fidedignas, un milln de hombres, mujeres y nios.

El incremento geomtrico del militarismo dentro de Gran Bretaa es poco conocido, aun por aqullos que alertan a la poblacin sobre la legislacin que afecta las libertades civiles bsicas, como la recientemente esbozada ley de comunicacin de datos (Data Communications Bill), que le otorgar al gobierno el poder para tener registros de todo tipo de comunicacin electrnica que se establezca. Al igual que los planes para la cdula de identidad, esta est en consonancia con lo que los estadounidenses llaman el estado de seguridad nacional, el cual busca el control del disenso interno mientras persigue la agresin militar en el extranjero. Los cuatro mil millones de libras destinados a los portaaviones son para tener un papel mundial. Por mundial, entindase colonial. El Ministerio de Defensa y el Foreign Office siguen los dictados de Washington casi al pie de la letra, como puede observarse en la absurda descripcin de la aventura de Afganistn como una noble causa, por parte de Browne. En realidad, la invasin de la OTAN , inspirada por los Estados Unidos, ha tenido dos efectos: la muerte y desposesin de cientos de miles de afganos y el resurgimiento del trfico de opio, que los talibanes haban prohibido. De acuerdo con Hamid Karzai, el lder ttere de occidente, el maniobrar de los britnicos en la provincia de Helmand ha conducido directamente al regreso de los talibanes.

La militarizacin de la forma en que el Estado britnico concibe y trata a otras sociedades queda grficamente demostrada en frica, donde diez de los catorce pases ms empobrecidos y conflictivos son tentados a comprar armamento y equipos militares britnicos con crditos blandos. Al igual que la familia real britnica, el Primer Ministro simple y llanamente persigue el dinero. Habiendo ritualmente condenado un dspota en Zimbabwe por abusos a los Derechos Humanos en realidad por haber dejado de servir a los agentes de negocios occidentales- y habiendo obedecido el ltimo dictum estadounidense sobre Irn e Irak, Brown visit Arabia Saudita, exportadora del fundamentalismo Wahhabi y parte importante del comercio de armas.

Para complementarlo, el gobierno de Brown est gastando 11 mil millones de libras del dinero de los contribuyentes en una gran academia militar privatizada en Gales, donde se entrenarn soldados y mercenarios extranjeros reclutados para la falsa guerra contra el terrorismo. Con fbricas de armamento tales como Raytheon beneficindose de ello, la academia se convertir en la Escuela de las Amricas versin britnica, un centro para la contrainsurgencia (terrorista) para el diseo de y el entrenamiento para las futuras aventuras coloniales.

No ha tenido casi ninguna publicidad.

Por supuesto, la imagen de una Gran Bretaa militarista contrasta con una conciencia nacional benigna, segn escribi Tolstoi, formada desde la infancia, por todos los medios posibles manuales escolares, servicios religiosos, sermones, discursos, libros, diarios, canciones, poesa, monumentos [conduciendo] a las personas adormecidas en una sola direccin. Muchas cosas han cambiado desde que l escribi esto. O tal vez no? De la mezquina, destructiva guerra colonial en Afganistn slo se informa a partir de los datos ofrecidos por el ejrcito britnico, con soldados rasos haciendo siempre lo correcto, y con los miembros de la resistencia afgana constantemente descalificados como intrusos e invasores. Imgenes como la de chicos nmadas con la piel quemada por bombas de la OTAN nunca aparecen en la prensa o la televisin, ni los efectos de las armas termobricas britnicas, o bombas de vaco, diseadas para aspirar el aire de los pulmones. En cambio, pginas enteras lloran a un agente de inteligencia militar britnica porque sucede que era una mujer de 26 aos, la primera en morir en actividad desde la invasin de 2001.

Baha Mousa, torturado hasta la muerte por soldados britnicos, tambin tena 26 aos. Pero l era diferente. Su padre, Daoud, dice que la forma en la que el Ministerio de Defensa se ha comportado respecto de la muerte de su hijo lo ha persuadido de que el gobierno britnico considera la vida de los otros como algo barato. Y est en lo cierto.

------------

John Pilger es un internacionalmente renombrado periodista de investigacin y director de documentales. Su ltima produccin es The war on Democracy. Su libro ms reciente es Freedom Next Time (Bantam/Random House, 2006).

Traduccin para www.sinpermiso.info: Camila Vollenweider



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter