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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2008

Adis Musharraf, hola talibanes

Syed Saleem Shahzad
Asia Times

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Como si fuera el momento justo, los talibanes lanzaron dos de sus ataques ms atrevidos en Afganistn el mismo da en que Pervez Musharraf renunci como presidente de Pakistn, abriendo un vaco poltico en ese pas y poniendo en duda la continuacin de su cooperacin en la guerra contra el terror de EE.UU.

Ms de 100 talibanes emboscaron a soldados franceses de patrulla con tropas del Ejrcito Nacional Afgano en Sarobi, a slo 50 kilmetros al sur de la capital Kabul, matando a 10 franceses e hiriendo a 21 en una batalla que dur ms de 12 horas. Francia tiene 2.600 soldados en Afganistn, en su mayora como parte de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), y ha perdido a 24 en accin o accidentes desde que los envi en 2002.

En otro incidente, varios coches bomba en el permetro de Camp Salerno, la segunda base por su tamao de EE.UU. en Afganistn, en la provincia Khost a 20 kilmetros de la frontera con Pakistn, mat a 10 afganos e hiri a 13. Siete insurgentes, incluidos seis atacantes suicidas, fueron muertos, dijo la ISAF, desmintiendo un informe de los talibanes de que haban matado a 40 soldados estadounidenses.

En Pakistn, los talibanes atacaron el martes un fuerte en Agencia Bajaur, matando a varios miembros del personal de seguridad. Tambin hubo un ataque suicida en Dera Ismail Khan en la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP), contra una reunin chi. Hubo varias vctimas, incluidos algunos policas.

Estos incidentes destacan la creciente influencia de la resistencia dirigida por los talibanes en Afganistn y la fuerza de los combatientes dentro de Pakistn.

Toda la NWFP, excepto el Valle del Peshawar, est en manos de los combatientes y contactos de Asia Times Online confirman que la central de al-Qaeda en las reas tribales de Waziristn ha desarrollado un plan para aumentar los ataques en Pakistn y Afganistn para movilizar a las masas y aprovechar las actuales dificultades en Islamabad despus de la dimisin de Musharraf.

Contactos de Asia Times Online en Pakistn sostienen que la accin de los guerrilleros es una reaccin a una reciente reunin de una comisin tripartita en Kabul. en la que tomaron parte representantes de la OTAN, del ejrcito afgano y del ejrcito paquistan, en la que se elabor un plan coordinado para hacer frente a los guerrilleros en toda la regin. Los combatientes quieren aumentar los ataques contra Pakistn para obligarlo a reducir su cooperacin en esta lucha contra los talibanes y al-Qaeda.

Es significativo que el reciente aumento de la violencia en Afganistn, especialmente en Wardak, a 30 kilmetros al este de Kabul, y en Sarobi, no es slo el resultado de acciones de guerrilleros talibanes. Jefes tribales locales, clrigos y seores de la guerra que previamente se sometieron a las rdenes del gobierno en Kabul se han unido bajo el nombre genrico de los talibanes para expulsar a las fuerzas extranjeras de ocupacin.

El bien documentado Consejo Senlis, un think tank de poltica internacional, dijo en una declaracin el mircoles que los esfuerzos internacionales por contener a la resistencia talibn en Afganistn estn fracasando y que se necesitan refuerzos. Seala que los ltimos combates envan un claro mensaje de que la estrategia occidental en Afganistn est fracasando.

Hasta ahora, los dirigentes occidentales han negado la verdadera dimensin de la presencia talibn en Afganistn, y su capacidad de moverse rpidamente contra la capital afgana. El consejo dijo que la OTAN, que tiene unos 53.000 soldados en el pas, debera aumentar su fuerza a 80.000.

Vaco en Pakistn

Es la situacin de la seguridad despus de casi nueve aos de accin de Musharraf (hay quien dira falta de accin) como el hombre de EE.UU. en la vanguardia de la guerra contra el terror era presidente y jefe del estado mayor del ejrcito.

La direccin que tome Pakistn en la era inmediata posterior a Musharraf tendr una influencia crucial sobre la resistencia dirigida por los talibanes en Afganistn y los combatientes en Pakistn. El nuevo presidente no formar necesariamente parte de todo esto, pues el cargo es ahora en gran parte ceremonial. Ms bien, sern los militares y el gobierno civil los que determinarn la direccin del pas.

Pero 24 horas despus de la salida de Musharraf del palacio presidencial, las tensiones ya haban vuelto a aparecer entre los principales partidos de la coalicin gobernante, el Partido del Pueblo de Pakistn (PPP) de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto y la Liga Musulmana de Pakistn-Nawaz (PML-N), dirigida por otro ex primer ministro, Nawaz Sharif.

Los partidos haban enterrado temporalmente sus diferencias en un esfuerzo por acusar a Musharraf, pero los problemas han reaparecido, sobre todo el de la rehabilitacin del aparato judicial, purgado por Musharraf el ao pasado para asegurar su reeleccin como presidente.

A Sharif lo obsesiona la restauracin del aparato judicial, incluido al depuesto presidente de la corte suprema, Iftikhar Chaudhry, ya que fue una de sus principales promesas electorales. Asif Zardari, viudo de Benazir Bhutto y jefe del PPP, ha dicho a Sharif que no confa en Chaudhry. A Zardari le preocupa que Chaudhry revoque el Decreto Nacional de Reconciliacin que le protege contra acusaciones de corrupcin presentadas en tribunales locales e internacionales.

Al mismo tiempo, Zardari apunta a obtener inmunidad para Musharraf contra posibles acusaciones, pero eso es lo ltimo con lo que estara de acuerdo Sharif.

El movimiento de los abogados, que surgi cuando fue depuesto el aparato judicial, amenaza con ms protestas y se ha convertido en una fuerza poderosa.

Se trata evidentemente de un gobierno de desunin, destinado a interminables disputas y parlisis una situacin que ser explotada a fondo por los guerrilleros, como lo han hecho desde que Musharraf abandon su uniforme en noviembre pasado.

Una de las tcticas clave de los combatientes islmicos es explotar los vacos en el poder poltico, las crisis econmicas o cualquier otro problema para empujar a un pas hacia la desintegracin.

En Pakistn y Afganistn, este proceso est en vas de ejecucin. En el caso de Zardari, su perdn presidencial a travs de un decreto podra ser retirado por los tribunales, y su carrera poltica habra terminado. En Kabul, el presidente Hamid Karzai slo sobrevive gracias a los soldados extranjeros en el pas y sus rdenes apenas llegan ms all de Kabul. Si los guerrilleros logran presentarse de manera estructurada a las masas, sera un catalizador para el cambio y no el que deseara Occidente.

En las sociedades musulmanas estn creciendo todo tipo de vacos sociales, polticos y econmicos y es un hecho histrico que en el mundo musulmn la reaccin ante situaciones semejantes ha emanado siempre de movimientos dirigidos por las fuerzas religiosas, declar a Asia Times Online el intelectual musulmn paquistan Shahnawaz Farooqui, autor de tres libros sobre la relacin del Islam y Occidente.

La resistencia dirigida por los talibanes en Afganistn y los baluartes guerrilleros en reas de Pakistn parecen probar que tiene razn


Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/JH21Df01.html

Syed Saleem Shahzad es jefe del Bur en Pakistn de Asia Times Online. Para contactos: [email protected]



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