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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2008

La bancarrota capitalista en su apogeo, la crisis poltica mundial en pleno desarrollo

Jorge Altamira
Prensa Obrera


La semana que acaba de transcurrir ha sido la ms aleccionadora de la bancarrota capitalista internacional en curso. Es que, en cascada, fracasaron para contenerla todos los planes diseados por los gobiernos y todas las formas de intervencin estatal. No sirvi el paquete de rescate de 700.000 millones de dlares que, con forceps, pari el Congreso norteamericano; no sirvieron las nacionalizaciones parciales en Europa ni la extensin de los seguros para los depsitos bancarios; finalmente, tampoco sirvi de nada la medida, francamente excepcional, de la Reserva Federal de ofrecerse para rescatar a cualquier empresa que lo reclame sin la necesidad de pasar por el sistema bancario. Las cotizaciones de las acciones de las empresas, incluidas las de los grandes grupos industriales, que son el ndice que mide la solvencia del capital, no dejaron de caer hasta niveles de una d! ;cada atrs. En definitiva, ocurri algo tremendo: se quebr el mito de que el Estado es el escudo financiero final del sistema capitalista.

Ahora, ese mismo Estado enfrenta una crisis financiera colosal, porque, como lo admiti Obama frente a McCain, la deuda pblica norteamericana es ya de once billones de dlares, y esto sin computar los compromisos de la Reserva Federal; el banco central de los Estados Unidos ha perdido el 70 por ciento de sus reservas, necesita recapitalizacin por parte del Estado y, sin embargo, sigue abriendo su ventanilla para adquirir nuevos ttulos podridos de los bancos e incluso la posibilidad de endeudarse con ellos para reciclar el dinero al mercado de prstamos. En efecto, acaba de copiar a nuestro nefasto Martnez de Hoz con una resolucin que le permite remunerar los depsitos que los bancos hagan en el organismo monetario central. Se crea, de este modo, el famoso dficit cuasi fiscal que liquid financieramente a la dictadura argentina. Pero en esta misma semana ocurri algo ms: el derrumbe de las monedas de Amrica Latina, encabezado por el desplome del real brasileo en un 40%, seguido de los pesos de Chile y Colombia. Brasil tuvo que recurrir a medidas de salvataje del tipo de las que se aplican en Estados Unidos, destinando una partida presupuestaria de 20 mil millones de dlares para hacer frente a una cada de bancos. La ms infortunada es, de todos modos, Argentina -que se encuentra al borde de una maxidevaluacin. No hace falta decir que la fuga de dinero al dlar habr de dejar a los bancos en Argentina nuevamente ante la quiebra.

El camino de Islandia

En el cargador quedan apenas una o dos balas: la nacionalizacin consentida o impuesta del conjunto del sistema bancario. Es lo que acaba de hacer Islandia, que nacionaliz todo el sistema bancario con apoyo financiero de Rusia. El nombre de Islandia puede parecer extico pero es una plaza off shore', o sea que da cabida a todos los capitales en negro de otros pases. Es una salida? Hay que aclarar que nacionalizar bancos es la cosa ms barata del mundo; esto es porque los capitales de los bancos apenas representan 1/60 parte de los activos y de las deudas en su poder. El asunto es lo que viene despus, porque esos activos (que suman sesenta veces ms que el capital) valen hoy un 70% menos del valor que tienen registrado- de modo que comprarlos a un precio nominal o preferencial representara una prdida que ningn pas del mundo podra absorber, ya ! que el mercado financiero opera por centenares de billones de dlares. De manera que, para que la nacionalizacin sea efectiva, el Estado debera podar coactivamente la deuda de los bancos en la misma proporcin de la cada de los activos que los bancos tienen en su poder, o sea reconocerles a los acreedores el 30% del valor que prestaron, lo cual los llevara a la quiebra. Si es necesario llegar a confiscaciones parciales para salvar al capitalismo, el Estado lo har -pero antes deber enfrentar resistencias invencibles y deber desarrollar una capacidad de accin que solamente ha llegado a tener en perodos de movilizacin militar de la poblacin.

Por eso no se ve cmo la propuesta de abandonar la lnea de comprar bonos, ttulos y otra clase de activos (como lo promete el paquete de 700.000 millones de dlares), para pasar a comprar acciones preferidas de los ban! cos (mucho ms barato) podra dar algn resultado. Las acciones preferidas, a diferencia de las ordinarias, no dan derecho a voto, de modo que el Estado no podra influir en la poltica de los bancos ni, por lo tanto, en el manejo de la deuda que no pueden pagar. El rescate por medio de las acciones preferidas busca evitar la confiscacin parcial del capital de los banqueros (las acciones ordinarias han cado por el suelo), o sea operar sin bistur. Es interesante destacar que esta opcin acadmica entre nacionalizar bancos, por un lado, para darle una seguridad de rescate a los fondos que financiaron las operaciones bancarias, o comprar directamente la deuda de los bancos, por el otro - sin de ningn modo nacionalizarlos- refleja una pelea real en el establisment' capitalista entre los banqueros comerciales y de inversin y la infinidad de fondos de cobertura o de capital privado.

La alternativa, entonces, de nacionalizar, incluso integralmente, al capital bancario no reposa en la capacidad del Estado para hacer frente a las deudas bancarias, sino en la expectativa de que la nacionalizacin sirva para desplazar la crisis en el tiempo mediante una refinanciacin ms o menos automtica de las deudas. Si a esta variante se suma la posibilidad de atenuar la recesin industrial, sus partidarios creen que la crisis puede quedar superada en no mucho tiempo. Pero esta posicin no tiene otro sustento que las expectativas que podra generar una compra parcial o total de capital bancario. Lo ms probable es lo contrario: en s misma, una nacionalizacin generalizada de bancos, por aadidura a precios de remate, debe tener un efecto depresivo sobre el sistema capitalista y augura crisis polticas maysculas. Por eso Estados Unidos rescata bancos subsidiando a otros ! bancos para que los compren (JP Morgan al Bear and Stern, o Bank of America al Merril Lynch), o da crditos que pueden ser convertidos en acciones, pero no se queda de entrada con ellas (compaa de seguros AIG).

Entre diez y trece billones


Para entender el tamao de la crisis que los gobiernos pretenden superar con medidas improvisadas, no es necesario ir lejos. Basta leer a Juan Manuel Forn, en La Nacin del sbado pasado. El ex ejecutivo del Bank of America en Argentina, y actual vicepresidente de Molinos Ro de la Plata, no se va con vueltas: en castellano elemental advierte que para el salvataje financiero en Estados Unidos es necesaria "una cantidad de fondos entre cinco y diez veces mayor" que los 700.000 millones de dlares "que autorizaba el plan". O sea entre tres billones y medio y siete billones de dlares. Si se le suman los seis billones ya comprometidos para las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, llegamos a un abanico de diez a trece billones de dlares. Imposible, insalvable. Mucho tendr que caer antes de que algo se levante.

El administrador delegado de la empresa petrolera estatal ENI, Paolo Scaroni, tambin sabe de lo que habla (Corriere, 5/10), porque "gua una de las sociedades italianas con mayores relaciones con el extranjero". Para Scaroni simplemente no se sabe cul es el monto de los ttulos podridos o txicos en manos de los bancos, lo cual los convierte en "el espectro del miedo". La centroderecha italiana coincide en que el paquete de Bush no alcanza, y advierte que "el sistema americano est empantanado ms all de las previsiones ms negras". El periodista que transcribe estas declaraciones agrega de su cosecha: "Incluso el escenario poltico deber ser reescrito, dice, y se abrira el tema de cmo afrontar de una manera republicana una crisis sin precedentes". La pelada de Mussolini sigue planeando como una alternativa para la derecha italiana.!

"Ahora viene la parte difcil", plantea un redactor del Wall Street Journal (6/10): "conseguir la plata para pagar los planes de rescate del gobierno estadounidense". Seala que con los rescates que ya estn en marcha, el dficit fiscal de 2009 pasara de 400 mil a 900 mil millones de dlares, pero si se le agrega la deuda que vence y tiene que ser refinanciada, ese dficit trepara a 1.5 billones de dlares.

En este momento pareciera que hubiera abundancias de fondos para financiar esas monstruosidades, como lo demostrara la compra frentica de bonos del Tesoro de Estados Unidos en la ltima semana, al punto que llegaron a agotarse en algn momento. Pero se trata de dinero en trnsito para el pago de deudas, que estn nominadas en dlares, por eso acepta un inters del 0.25% contra una inflacin anual de cerca del 5%. Los intereses sobre la deuda pblica a largo plazo estn, en cambio, subiendo. No va a pasar mucho tiempo para que los inversores abandonen las letras del Tesoro y al propio dlar. Antes de llegar a recaudar el dinero del rescate, Estados Unidos podra enfrentarse a un desfinanciamiento pblico y a un derrumbe del dlar.

En definitiva, la crisis se ha agravado y ha expuesto la incapacidad financiera y poltica de los Estados para hacerle frente. Las Bolsas se ven obligadas a suspender las transacciones, en el caso ruso por ms de tres das, un verdadero feriado a la Argentina. Las reacciones populares han comenzado: una huelga general en Blgica el lunes pasado, acciones defensivas en Renault-Francia frente a despidos. Lo que es cierto es que el desenvolvimiento objetivo y subjetivo de la crisis ha despejado el terreno para una consigna internacional: por la nacionalizacin de los bancos sin indemnizacin, por el control y gestin de los obreros - no de los que apadrinaron y encubrieron este derrumbe. Junto a la reivindicacin contra las suspensiones y despidos, la consigna de nacionalizacin sin pago de la banca puede ser muy til para comenzar a articular las fuerzas del proletariado internacional.


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