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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2008

Caf y vulos

Mayka de Castro Rodrguez
Rebelin


Lo que los hombres quieren aprender de la naturaleza es la forma de utilizarla para lograr el dominio integral
de la naturaleza y de los hombres. (Dialctica del iluminismo, Adorno y Horkheimer)

Imaginmonos que todas las maanas, a la hora en la que te dispones a endulzar ese caf que te abrir las persianas que tienes por ojos, te viene a la mente la imagen de un hombre masturbndose en una asptica habitacin. As, de repente y sin ms. Una imagen rpida provocada por un agente externo a tu dormida mente. Todas las maanas. La publicidad de las cafeteras de la Universitat de Valncia es lo que tiene: te puedes aprender de memoria las mximas de Confucio tomando caf, admirar la carnaza de Supermodelo 2008 en los envoltorios de los bocadillos o convencerte con los sobres de azcar sobre lo de moda que est y lo normal que es donar tus gametos sexuales.

Ya sabemos que desde hace mucho se evita el debate sobre si la publicidad es impositiva o no. Cmo podemos pensar tan mal! Todava menos si el pblico es un/a frtil joven que se evade por un momento de la vida acadmica o de la incesable bsqueda de trabajo precario compaginado con las clases en la cafetera de la facultad. Obviamente, nada de imposicin hay en la publicidad insertada en los objetos con los que interactuamos cotidianamente, mucho menos si a lo que te anima un sobrecillo de azcar es a "hacerles feliz, hacerte feliz". Qu mala intencin podra haber en tal consigna si adems se ocupa de dirigirse tanto a hombres como a mujeres ("hazte donante de vulos", "hazte donante de semen")? No queramos igualdad? Aqu hay a pares y en montones encima de la barra. Sin embargo, una querra que al mensaje de hazte donante de vulos! le viniera a la mente una imagen femenina homloga a la masculina. Ya saben, la habitacin asptica. Por eso, pese al claro papel que la publicidad juega en el feminismo del siglo XXI (ese de Sexo en Nueva York y Sexy Killer) y en la superacin de roles sexuales, sealar uno de los problemillas de los que tan importante institucin adolece: escasea y mucho de informacin.

La primera cuestin y la ms evidente sobre la donacin de vulos es la del cmo. Se necesitaran muchas letras sobre fondo rosa para explicar el proceso que ha de pasar una mujer para llegar a ser la perfecta mquinasolidaria que anuncian en dicha publicidad. Ya que en el ciclo frtil de una mujer el nmero de vulos es limitado, la mquinasolidaria en cuestin debe administrarse hormonas durante tres semanas para que luego le extraigan, previamente sedada, sus folculos creados, dicho sea de paso, a la manera del foie. Vaya, es mucho ms rpido y claro imaginarse la escena hombre vs. recipiente que a una mujer asistiendo secuencialmente a ecografas, analticas y pruebas que anteceden a la donacin en s mediante puncin folicular (ui, qu nombre tan poco publicitario).

El proceso mantendra ocupada a la mquinasolidaria unos veinte das entre el tratamiento de estimulacin ovrica, extraccin y control hormonal posterior, mientras que para el hombre el tiempo se cuantifica, como mucho, en horas. Parece que el "comparte felicidad, comparte solidaridad" no hace mucho por descifrar esa falsa igualdad que quieren atribuir a la donacin de gametos sexuales en hombres y mujeres. Por no hablar del estado anmico que produce una saturacin de estrgenos o del riesgo de hemorragias, infecciones e incluso perforaciones a los que se somete la donante. Es ms, la solidaria mujer que se dispusiera a compartir su felicidad podra, en un caso remoto pero posible, morir. Segn la revista Science, "entre un 0,3 a un 10% de las mujeres a las que se induce la hiperproduccin de vulos experimentan un grave sndrome de hiperestimulacin ovrica que produce dolor, que a veces exige hospitalizacin, fallo renal, posible infertilidad futura, e incluso la muerte".

Pero no nos pongamos apocalpticas todava o el caf nos sentar mal. Las dciles consignas no tienen la culpa, seguramente la empresa valenciana Crea (Centro Mdico de Reproduccin Asistida) no habr hecho ningn estudio de mercado (estudios de mercado? Pero si hablamos de solidaridad!) para determinar que el pblico potencial al que debe dirigir su nada demaggica publicidad son chicas jvenes entre los diecisiete y los veinte y pocos aos, preferentemente universitarias y/o en paro. Y si lo ha hecho, todo sea por la felicidad. Porque se trata de eso: nada tiene que ver la compensacin econmica que reciben las donantes por los desplazamientos, que puede llegar a los 2.000 (cifra irrisoria si tenemos en cuenta los riesgos que corren con el tratamiento). Tampoco tiene nada que ver en esto de publicitar la donacin de gametos los ms de 6.000 que cobran las clnicas privadas -que llegan a hacer hasta el 90 % de los tratamientos- por la fecundacin in vitro de los vulos donados. No bamos desencaminadas al pensar que de lo que se trata aqu es de felicidad. Sobre todo de la de empresa, que bien podra cobrar precios ms adecuados para extender la felicidad a todos los vecinos. Pero claro, Crea no va a crear vida gratis.

Con esas suculentas cifras, no resulta tan descabellado pensar que se creen mercados que incluso sobrepasen nuestras fronteras. Por qu no van a ser mercancas los gametos si son perfectamente divisibles y transferibles? Y por qu no se va a crear un mercado de vulos en Espaa con el vaco legal que hay en este tema? S, ya s lo que dirn, que si la Ley sobre Tcnicas de Reproduccin Humana Asistida estipula que la donacin nunca tendr carcter lucrativo o comercial, que si la Ley de Reproduccin Asistida dice que la donacin se establecer mediante contrato gratuito... Pero la realidad, la que debera saberse en las cafeteras y paradas de autobuses, es que las europeas vienen a Espaa a fecundarse porque en sus pases est prohibida la donacin de vulos debido a los riesgos para las donantes. La realidad, la que deberan saber todas las mujeres que se someten al tratamiento, es que las clnicas privadas se hacen de oro a costa de la flcida legislacin espaola y de una publicidad superflua, tergiversada e incluso engaosa. ("Este tratamiento no tiene ningn efecto perjudicial para tu salud").

Pero comerciar con la felicidad no es algo nuevo. Hace unos nueve aos se descubri que en Rumana se vena desarrollando un mercado de vulos que se fecundaban en el pas de origen de las donantes con semen enviado desde clnicas inglesas. Una vez fecundado, el vulo se iba de viaje hacia algn vientre de Gran Bretaa. Las donantes rumanas cobraban 250 por sus genes de raza aria. Si no hemos pensado mal de antemano con la publicidad, no lo haremos con el tema de la deslocalizacin de vulos. La achacar a una razn asumida hoy en da sin ser criticada como es la existencia de materia prima barata en Rumana. No dir que la seleccin de genes con los que construir a tu hija/o es decir, los llamados hijos a la carta puede provocar una jerarqua piramidal de la dignidad humana, en cuya cspide estaran las rubias con ojos azules. No seamos tan malas. Pero vamos, que de ah a la mercantilizacin de la reproduccin humana, hay una lnea muy fina.



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