Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2008

A vueltas con el fondo de rescate
El gobierno premia a los banqueros ludpatas

Alberto Montero Soler
Rebelin


Cuanto ms se conoce acerca del plan de rescate -ahora eufemsticamente llamado Fondo de Adquisicin de Activos Financieros (FAAF)-, para el sistema bancario espaol ms distancia media entre el objetivo para el que se anunci (reactivar el crdito del sistema bancario para empresas y particulares), y su fin ltimo y real, inyectar dinero pblico en el sistema bancario para que ste pueda atender los prximos vencimientos de sus emisiones de deuda. Deuda con la que, no lo olvidemos, alimentaron la burbuja inmobiliaria que tanto dinero les ha hecho ganar y que ahora, que ha estallado y aparecen las prdidas, no quieren enfrentar.

En el tiempo transcurrido entre la foto de Zapatero con los banqueros en La Moncloa y la aprobacin del Reglamento que regular el fondo de rescate, aqullos no han dejado de presionar para que el gobierno se avenga a sus intereses y ste no ha dejado de ceder a sus presiones.

Las presiones de los banqueros

As, los banqueros, que haban rentabilizado sobradamente la foto que se hicieron con Zapatero en la Moncloa, empezaron a plantear que una cosa era hacerse una foto con el presidente del gobierno por 30 mil millones de euros y otra muy distinta retratarse ante sus colegas de la comunidad financiera nacional e internacional.

Es decir, no contentos con que el gobierno aprobara un fondo para evitar hacer frente a los excesos de su exuberante poltica crediticia de los ltimos aos, especialmente en materia hipotecaria, le han seguido presionando en una doble va. La primera, en materia del tipo de activos que venderan al gobierno y el precio al que ste los comprara. Y la segunda, en relacin con la transparencia acerca de las instituciones que acudieran a financiarse en el fondo.

De esta forma, lo primero que plantearon los bancos era que no iban a vender sus activos a cualquier precio. Mucho menos en un momento en el que el Banco Central Europeo haba abierto el grifo de la financiacin anunciando que descontara colaterales de calificacin hasta BBB (esto es, el tipo de ttulo que est justo por encima de los bonos basura), a un tipo de inters fijo y por la cantidad que las instituciones financieras le presentasen. Bsicamente, con ello el BCE estaba anunciando que se abra la barra libre en su ventanilla de descuento y que poda servirse quien quisiera cuanto quisiera.

Ante esta oferta alternativa, los bancos empezaron a presionar al gobierno advirtindole de que no utilizaran el fondo porque la oferta del BCE era ms atractiva y que, para mejorarla, el gobierno debera aceptar cdulas hipotecarias, esto es, el activo ms barato para los bancos, que no es aceptado por el BCE como colateral y que les permite a aqullos retener en su balance las hipotecas menos arriesgadas, las que menos probabilidad tienen de ser impagadas.

Adems, los bancos tambin anunciaron que tampoco los venderan a cualquier precio. Aqu el dilema para ambas partes era claro.

Por un lado, los bancos deseaban que los activos se valoraran a precios anteriores a la crisis, lo que contribuira a mantener su sobrevaloracin. De no hacerlo as, -es decir, si se valoraban al precio de mercado actual-, los bancos tendran que seguir amortizando esos activos en sus balances y, en consecuencia, asumir el deterioro de su capital.

Por otro lado, el gobierno se enfrentaba al problema de que las emisiones de deuda que deber realizar para hacer frente a la financiacin del fondo tendr que hacerlas a unos tipos de inters elevados dadas las mltiples emisiones de deuda de los distintos pases que deben financiar fondos similares y que inundarn de papel los mercados.

De esa forma, si el tipo de inters que solicitaba de los activos que comprara era muy bajo (o, lo que es lo mismo, si los valoraba a precios muy elevados) aumentaba la posibilidad de que el cupn que debera pagar por los bonos de la deuda pblica fuera mayor que el recibido por los activos comprados. Lo que se traducira, como bien puede suponerse, en que seran los contribuyentes los que pagaran la diferencia.

Sin embargo, si el tipo de inters que solicitaba de los activos que comprara era muy alto (es decir, si los valoraba a precios muy bajos), los bancos buscaran fuentes de financiacin alternativas (del tipo de la ofrecida por el BCE) y no acudiran a financiarse en el fondo salvo en caso de desesperacin. En ese caso, evidentemente, la medida gubernamental slo podra ser considerada como un autntico fracaso.

El segundo frente de presin que abrieron los bancos fueen relacin con la publicidad acerca de las entidades que acudieran a las subastas de recursos del fondo. La demanda de las instituciones financieras era clara: habida cuenta de que existen fuentes de financiacin alternativa mucho ms abundantes y favorables, a la subastas del fondo slo acudiran aqullas instituciones que necesitaran angustiosamente de liquidez y no pudieran obtenerla en otros mbitos. El argumento esgrimido era que, en caso de que se hiciera pblico qu entidades acudan al fondo a recabar financiacin, los agentes del mercado podran penalizar a esas instituciones y provocar la cada de la cotizacin de sus acciones en Bolsa. Las nicas instituciones que aparentemente se libraran de esa penalizacin seran las cajas de ahorro porque no cotizan en los mercados burstiles.

De hecho, desde que se dio a conocer la creacin del fondo, ste ha sido uno de los caballos de batalla de la banca: el anonimato absoluto de las instituciones que accedan a esa va de financiacin.

Cul ha sido la resultante de estas presiones?

... son casi todas asumidas por el gobierno.

Como no poda ser de otra forma, el resultado final ha sido favorable a los bancos. Alguien poda dudar de que ello iba a ser de otra manera?

De entrada, los bancos han conseguido que el gobierno acceda a comprar cdulas hipotecarias y titulizaciones hipotecarias y de crditos a empresas y particulares. Algo a lo que, en principio, el gobierno se negaba rotundamente.

A continuacin, y en relacin con el precio de los activos que compre se ha establecido un lmite que a todas luces resulta beneficios para la banca: el tipo de inters que se demandar de los activos adquiridos por el fondo ser el que, a su vez, se pague por la deuda pblica espaola emitida para financiarlo (segn reza el literal del reglamento del fondo: el tipo marginal de la subasta nunca podr ser inferior al de la Deuda del Tesoro a ese mismo plazo en el mercado secundario). Esto significa, por lo tanto, que de entrada el gobierno no va a penalizar a las instituciones financieras con una correccin en el valor de los activos que va a comprarles y que asumir el precio de mercado previo a la cada de los mercados, slo rebajndolo en caso de que se encarezcan las emisiones de la deuda pblica emitida para financiarlo.

Y, finalmente, la ltima batalla se presentaba en el terreno de la publicidad, en donde los bancos demandaban que se respetara el anonimato de quienes acudieran a buscar liquidez en el fondo. Batalla que estuvieron a punto de ganar; aunque el resultado final podra considerarse como un empate.

Y es que la posicin del sistema bancario fue asumida inicialmente por el gobierno por boca del secretario de Estado de Economa, David Vegara. ste, tratando de defender su posicin, acudi a argumentos peregrinos para justificarla como equiparar las subastas de los recursos del fondo con las subastas de ttulos del Tesoro. Tal vez pensara que como en ambos casos el procedimiento era de subasta colara la idea de que era igual emitir y subastar ttulos para financiar al Estado que poner a disposicin de los bancos una cantidad de dinero pblico y que stos pujen en una subasta por el mismo sin que nadie sepa quin se la lleva. Las diferencias, ms all de las coincidencias en el procedimiento, son tan evidentes que saltan a la vista de cualquiera.

Pero se ve que la contradiccin entre el discurso del presidente del Gobierno, reclamando transparencia en los mercados financieros internacionales, y el de su secretario de Estado de economa era insostenible. Tanto ms cuanto que Alemania, por ejemplo, s har pblico el nombre de las instituciones que obtengan financiacin de su plan de rescate. No se puede predicar la transparencia por el mundo y no aplicarla en casa. As que la solucin final ha sido de compromiso: el pasado da 3 de noviembre, el propio Vegara tuvo que anunciar que el ministro de Economa informar cada cuatro meses de la distribucin exacta del fondo y de las entidades que se hayan beneficiado del mismo.

Habra que preguntarle, entonces, a Vegara por qu lo que antes se defenda como necesario porque si se estigmatizaba a las empresas que van a este fondo no lograremos el objetivo; ahora ya no es un problema y el xito de la medida deja de depender de la publicidad de las entidades que accedan al fondo.

Ms de lo mismo: siempre gana la banca.

Pero a la vista de cmo ha ido evolucionando el planteamiento acerca del fondo de rescate desde su anuncio hasta su aprobacin, no es esa la nica pregunta que cabra hacerle a este gobierno.

Habra que preguntarle tambin en qu ha quedado el objetivo inicial que se declar cuando se anunci su creacin: la superacin de la restriccin crediticia que pesaba sobre familias y pequeas y medianas empresas en un contexto de parlisis del mercado interbancario. O es que ya nadie recuerda al presidente del Gobierno en comparecencia ante el Congreso de los Diputados afirmando que el apoyo al sistema financiero es lo mismo que apoyar a la economa de las empresas, las familias y todo el pas?.

Y la pregunta es de todo punto pertinente porque ahora nos encontramos con que la financiacin vinculada a la ampliacin del crdito a familias y empresas se ha limitado a un tramo de la subasta de tan slo un 25% a travs de la incorporacin de la figura de las ofertas no competitivas. Esto es, tan slo el 25% del dinero subastado se adjudicar a las entidades que estn aumentando el crdito al tipo marginal de partida sin que tengan que pujar por el mismo.

Si el objetivo perseguido hubiera sido precisamente el de dinamizar la concesin de crdito por parte del sistema bancario a familias y empresas, la atribucin de recursos hubiera debido estar condicionada, precisamente, a la ampliacin del crdito, penalizando el acceso a los mismos de aquellas entidades no estuvieran actuando as.

Ante esta situacin la siguiente pregunta que a cualquiera le viene a la mente es clara: y entonces para qu van a utilizar los bancos el 75% restante de los recursos que se subasten?

Perdonen que en la respuesta me cite a m mismo, pero parece que no ha tenido que pasar mucho tiempo para que lo que adverta en el artculo anterior tenga todos los visos de cumplirse: lo que se est haciendo es entregar un cheque en blanco al sistema financiero para que haga con ese dinero lo que le venga en gana, incluido, evidentemente, atender los vencimientos de deuda que tengan prximos en el tiempo o sanear sus balances.

A refrendar esa hiptesis viene como anillo al dedo el hecho de que el monto del plan de rescate (30 mil millones de euros) ms el monto del plan para avalar por parte del Estado las emisiones de deuda de las instituciones financieras (100 mil millones de euros) para refinanciar sus deudas se ajusta perfectamente con los vencimientos de deuda pendientes del conjunto del sistema financiero para los meses que restan de 2008 y todo 2009.

Yo no s que pensarn ustedes pero yo, tratndose de bancos, hace tiempo que dej de creer en las casualidades.

As que, una vez ms, en esta economa de casino en la que vivimos, el gobierno vuelve a premiar a los ludpatas.

Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Ecoma Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa).Puedes leer otros textos suyos en su blog"La otra economa".



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter