Portada :: Espaa :: Izquierda Unida en el rubicn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2008

Reflexiones y una propuesta desde el callejn sin salida espaol
Izquierda hundida y el fracaso de los e-mails

Javier Mestre
Rebelin


Estuvimos el sbado pasado en la concentracin contra el capitalismo convocada en la plaza de Espaa de Mrida y ramos el G-20, porque por ah andaba la cifra de asistencia. Un par de pancartas eran lo nico que nos diferenciaba de cualquier grupillo de amigos que han quedado a tomar unas caas... Y eso hicimos, nos sentamos en una terraza a beber algo, un colacao caliente, y conversar. Aquello se nos convirti en una breve asamblea improvisada de la que sali una lista de correo ante la voz insistente de un compaero muy optimista que deca que todo empieza siendo muy pequeito y haba que convertir la unin de los que estbamos all en el comienzo del fin del capitalismo. Mi buena amiga Paca, con su maravillosa franqueza, expres que le pareca muy bien, pero que ya llevamos muchos comienzos...

A pesar de la sorprendente cobertura del diario Pblico, las concentraciones convocadas en toda Espaa a base de emilios han sido reuniones nimias, frustrantes, aisladas entre s, de cortsima participacin, ridculas ante la monstruosidad del enemigo. Son el resultado de la desarticulacin mxima de la organizacin ciudadana, del naufragio de la izquierda en el pas. A pesar de lo duramente que est azotando la crisis a la precaria clase obrera espaola, slo nos hemos juntado cuatro gatos para gritar lo de que la crisis la paguen ellos.

Al mismo tiempo que fracasaba la pretendida espontaneidad de los correos electrnicos y se llenaban la barriga de alta cocina los veintipico cabecillas polticos del sistema de saqueo global en EEUU, Izquierda Unida celebraba su IX asamblea federal. Con una atencin meditica extraordinaria, curiosamente sesgada para favorecer en todos lados a la derecha de la organizacin, el cnclave no ha decidido lo que al parecer era lo ms importante, a saber, el liderazgo. Vaya, de los tiempos ilusionantes de la bsqueda del sorpasso, cuando el PSOE se ahogaba en su propia caca, slo quedan con un papel predominante los viejos chuppteros de la organizacin, los especialistas en reventar el trabajo de base y ganar las asambleas con la urdimbre mafiosa de las redes clientelares de la miseria laboral. Por cuatro puestos de trabajo mal contados, un ejrcito de brazos de madera ha plantado una infranqueable resistencia ante la idea de que la izquierda, por fin, recupere una organizacin capaz de, valga la redundancia, organizar algo ms que sus asambleas y las cagadas electorales. IU est al borde de la desaparicin parlamentaria, pero ms preocupante an es la desaparicin fsica de su patrimonio y el del PCE, ese avalista perpetuo- y de su presencia social. Muchas de sus bases ms combativas hace tiempo que dejaron un movimiento poltico y social que pareca concebido ante todo para echar el freno con tanta conspiracin y tanta calculadora. Lo que naci para tratar de aglutinar los movimientos sociales y llevarlos a la poltica, en una accin concertada de transformacin social en muchos frentes, tras dos dcadas de batalla campal interna entre los satlites del PSOE aferrados a sus privilegios institucionales y los izquierdistas carbonizados, es un completo fracaso social y electoral... de tal modo que la nica organizacin posible, a da de hoy, para una izquierda unida en todo el estado est neutralizada, parasitada, enferma.

Al senador desnudito (que es lo que nuet significa en cataln) le ha pasado como en el cuento del traje nuevo del emperador, se le ha visto el pelo cuando ha declarado sin sonrojarse que lo que hace falta es ms pragmatismo y menos ideologa. No hay que hacerse muchas preguntas, tener principios es una rmora de dogmticos cuando hay que negociar sillones en los consejos de administracin de las cajas de ahorros o en ayuntamientos, instituciones regionales, el senado o lo que sea. Con una mayora abrumadora de delegados (y con el voto en contra de Julio Anguita) se ha aprobado un documento poltico blando y autocomplaciente, que no critica la horrorosa gestin del llamazarismo derechista y pro PSOE que ha estado a punto de dar la puntilla a IU. Y es que en el PCE tambin hay demasiados individuos que viven del tinglado con su escandalosa mediocridad intelectual y que conspiran desde la defensa a ultranza de un puesto de trabajo que para ellos es la diferencia entre el hambre y la posicin social asentada y hasta obesa. Cmo puede ser que una asamblea que dice que va a refundar IU no haga una crtica profunda de lo que la ha conducido al fracaso total, no revise los mecanismos internos ni planee ningn cambio sustancial en su modo de ser y gobernarse?

Desesperanzados, los fracasados de Mrida bromebamos imaginndonos a ngel Prez el jefe en la sombra de una de las tendencias importantes de la derecha de IU- de vuelta a trabajar en el Metro de Madrid. No lo vern tus ojos, me dijo Manuel Caada, ex coordinador de IU Extremadura que, por hartazgo y dignidad, se fue del parlamento regional y del puesto de liberado, derechito al paro. Pero imagnatelo... como pase, brindamos con champn, le contest. Revivo lo que significaba enfrentarse a individuos como ese en la organizacin de Madrid: en periodo de asamblea, aparecan por las agrupaciones afiliados (que no militantes) que decidan las votaciones sin haber participado ni en una sola reunin o accin poltica. An recuerdo, como en una pesadilla, la potente voz de uno de los hermanos Cabo (haciendo honor a su apellido, como guardaespaldas del padrino) llamndome provocador a voz en grito por denunciar pblicamente que un montn de delegados de la asamblea se salan del debate, no escuchaban nuestros argumentos, y volvan slo a votar en contra de cualquier cosa que propusiramos.

La izquierda espaola, en estos tiempos que debieran ser propicios por la crisis del capitalismo, est en un terrible callejn sin salida. La organizacin histrica no es una organizacin, es una guerra de trincheras que inutiliza a los militantes que se meten en ella mientras alimenta a los generales, capitanes y sargentos chusqueros de los bandos, sobre todo los que no hace tanto tiempo te miraban muy mal si decas ser comunista. Y no se ve el modo de crear algo nuevo que funcione. Todos los intentos, hasta el momento, han sido abortos.

Por dnde seguir? Puede que el Partido Comunista de Espaa tenga que servir como vehculo de transformacin, a pesar de todo? Quizs tenga razn el compaero optimista de Mrida, puede que haga falta crear un nuevo frente de izquierda, avalado por los intelectuales en los que an confiamos casi todos, al que se pueda incorporar la gente (y las organizaciones) con ganas de unirse para luchar sin perderse en la grilla. A partir de un manifiesto que sea capaz de llamar a las cosas por su nombre, una invitacin a constituir asambleas de base, clulas o lo que sea, en todo el territorio y... a empezar de nuevo.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter