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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2009

Qu es lo que la mayora del electorado de EE.UU. entiende por cambio

Vicen Navarro
Sistema


El da 4 de noviembre la poblacin que particip en las elecciones presidenciales de EEUU vot por el cambio, apoyando la candidatura que ms se identific con la imagen del cambio. Y aunque tal candidato vencedor, el Sr. Barack Obama, subray la necesidad de cambio, nunca especific en detalle lo que l quera decir al utilizar el trmino cambio. Ms claro es, sin embargo, lo que la mayora del electorado deseaba y entenda por cambio. Y una manera de saberlo fue a travs de las encuestas a pie de urna en las que se pregunt a la poblacin que votaba sus deseos y prioridades. Paso a hacer una lista, sin necesariamente definir una prioridad en este deseo.

La mayora del electorado (el 74%) desea un cambio del sistema de financiacin del proceso electoral, eliminando la enorme influencia de los grupos de poder econmico y financiero en la vida poltica del pas, influencia que se realiza a travs de la financiacin privada de las campaas electorales de los candidatos a los puestos elegidos de la democracia estadounidense. Tal influencia es la caracterstica de su sistema electoral que determina una imagen de Washington como el maridaje entre la clase poltica por un lado y el mundo financiero y empresarial del pas por el otro. Tal maridaje es enormemente impopular, como lo atestigua que todos los candidatos en las ltimas elecciones presidenciales tuvieron que presentarse como anti-Washington para tener un mnimo de credibilidad poltica.. El candidato Obama es el que ms se benefici de este sentir anti-Washington, ampliamente extendido entre la poblacin, al haber sido Senador slo durante dos aos. El hecho de que fuera, sin embargo, el candidato que consigui ms dinero privado del mundo empresarial y financiero (y del 20% de renta superior del pas) dificultar que pueda cambiar esta situacin. En realidad, no ha hecho ninguna propuesta de anular la privatizacin del sistema electoral, la mayor causa de la baja calidad de la democracia estadounidense.

Otra demanda popular (68% de la poblacin) es exigir del estado la garanta de que los ciudadanos estadounidenses tengan unos derechos universales (es decir, que abarquen a toda la poblacin), tales como el derecho de acceso a los servicios sanitarios en tiempo de necesidad. El Presidente no ha incluido tal propuesta en su programa, aun cuando retricamente habla de tal universalizacin. El estudio detallado de sus propuestas de reforma sanitaria no permite concluir que va a universalizar tal derecho.

La mayora del electorado (64%) tambin pide que este aumento de los derechos sociales (que incluyen no slo la universalizacin de los derechos de acceso a la sanidad, sino tambin la universalizacin del derecho al trabajo) incluya tambin el aumento de los derechos laborales, favoreciendo la aprobacin de una ley que elimine las barreras que pone el empresariado para que la fuerza laboral se sindicalice. El candidato Obama prometi el apoyo a tal ley. El jefe de su gabinete, el Sr. Emanuel, preguntado por el diario liberal The Wall Street Journal si el Presidente Obama apoyara tal Ley, no respondi, y ello a pesar de que se le pregunt repetidamente.

La mayora del electorado (62%) tambin desea que haya un recorte muy acentuado del gasto pblico militar, transfiriendo tal gasto a las reas sociales. EEUU gasta un trilln de dlares al ao en gasto militar, lo cual significa el 57% de los gastos disponibles del gobierno federal (gasto disponible discretionary funds- son los gastos que, como la Seguridad Social, no son predeterminados y fijos). Tal gasto es responsable de cinco millones de puestos de trabajo, un nmero que podra triplicarse si en lugar de gastarse en reas militares se gastara en reas sociales, tales como escuelas de infancia, servicios domiciliarios o servicios pblicos de sanidad, que crean ms empleo que los gastos militares. Es ms, la inversin en tales servicios pblicos favorece la integracin de la mujer al mercado de trabajo, lo cual crea a su vez una demanda de nuevos puestos de trabajo al tener que producirse en el mercado aquellos servicios que realizaba antes la mujer como ama de casa (servicios como restaurantes, servicios de limpieza, lavandera y otros). El nuevo Presidente Obama no se ha comprometido a reducir el gasto militar. Se ha comprometido a modernizar la industria militar, pero no a reducir tal gasto. Por otra parte, se ha comprometido a aumentar sustancialmente el gasto pblico en aquellos servicios pblicos como medida de estimular la economa, medida altamente popular (el 82% la favorece).

El 64% de la poblacin favorece reformas fiscales progresistas que reviertan la regresividad fiscal introducida por la administracin Bush. El candidato Obama tena en su programa propuestas fiscales progresistas, incluida la eliminacin de las ventajes fiscales (para el cinco por ciento de nivel de renta superior del pas) aprobadas por la administracin Bush. El nuevo Presidente Obama ha hecho declaraciones recientes indicando que pospondr algunas de estas reformas.

Una ltima observacin. La mayora de estas posturas no coinciden con las posturas del establishment empresarial y financiero de Washington, que controla los medios de informacin y persuasin de aquel pas. Ejemplo de este control es que Noam Chomsky, el intelectual estadounidense ms ledo en el mundo, y una de las escasas voces crticas de tal establishment (ver Navarro V., Entrevista a Noam Chomsky. La situacin poltica de EE.UU. Anagrama. 2008), no aparece, por estar vetado, en los medios televisivos ms importantes del pas (NBC, BBC, CBS y CNN) o en las pginas del New York Times o del Washington Post Cmo puede explicarse que en un pas con un control tan elevado de los medios de informacin, la mayora de la ciudadana tenga posturas contrarias a las del establishment? La respuesta es que la poblacin nunca repite mimticamente lo que el establishment poltico-meditico desea que piense. La informacin que le llega a la poblacin desde arriba (desde los medios de informacin y persuasin) compite con la informacin que le llega de abajo, es decir, de su prctica y experiencia diaria que le llega en su cotidianeidad. Ello explica que si a la poblacin en EEUU se le pide si considera que el sector pblico sirve a sus necesidades mejor que el sector privado, contestar que favorece al sector privado reproduciendo el mensaje que le llega constantemente de arriba. Pero si a la ciudadana se le pregunta en trminos que puede relacionarse a su experiencia cotidiana (como por ejemplo las pensiones de sus padres) y se le pide si prefiere la Seguridad Social a una compaa de seguros privada para atender a su pensin de jubilacin, la mayora responde (72% vs 32%) a favor del aseguramiento pblico. Es tambin interesante sealar que en EEUU nada menos que el 58% de la poblacin responde afirmativamente a la pregunta deseara usted vivir en una sociedad en que los recursos se distribuyeran segn la necesidad de cada persona y se pagaran segn los recursos que cada persona tuviera?. Si la pregunta, sin embargo, se planteara de manera distinta, tal como si preferira vivir en una sociedad regida por principios socialistas, el 89% respondera que no, resultado de la demonizacin del discurso y prcticas socialistas en aquel pas.

Pero independientemente de la narrativa que se escoja, el hecho ms importante a sealar es que hoy la mayora de la poblacin estadounidense desea cambios significativos en el sistema poltico-econmico del pas, cambios que son ms progresistas que los que sostiene el establishment poltico-econmico-meditico del pas. Que el nuevo Presidente Obama responda a este deseo de cambio depender de la presin que la poblacin realice para forzarlo.


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