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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2009

Venid a buscar vuestras medallas de la libertad

John Pilger
ICH

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El 13 de enero, George W. Bush present medallas presidenciales de la libertad, supuestamente el ms alto reconocimiento de EE.UU. para la devocin a la libertad y la paz. Entre los galardonados estaba Tony Blair, quien, con Bush, es responsable por la destruccin fsica, social y cultural de toda una nacin; John Howard, y ex primer ministro de Australia y vasallo menor de EE.UU. quien dirigi el gobierno ms abiertamente racista en la era moderna de su pas; y lvaro Uribe, presidente de Colombia, cuyo gobierno segn el estudio ms reciente de ese Estado asesino, es responsable por ms de un 90% de todos los casos de tortura.

Tal como la stira se hizo innecesaria cuando Henry Kissinger y Rupert Murdoch fueron honorados por su contribucin a la mejora de la humanidad, la ceremonia de Bush fue, por lo menos, reveladora sobre un sistema del que son productos l y su recin acuado sucesor. Aunque ms espectacular en su histrinica coreografiada, la investidura de Barack Obama transmiti el mismo mensaje orwelliano de verdad invertida: de la falta de piedad del poder criminal, si no la guerra interminable. La continuidad entre los dos gobiernos ha sido tan perfecta como la transferencia de la odiosa fidelidad de Bono, simbolizada por la toma de juramento del presidente Obama sobre las gradas del Congreso en el que, slo das antes, la Cmara de Representantes, dominada por el partido del nuevo presidente, vot por 390 contra 5 para respaldar las masacres de Israel en Gaza. El suministro de armas estadounidenses utilizadas en las masacres fue autorizado previamente por el mismo margen. Incluyeron el misil Hellfire que extrae el aire de los pulmones, rompe hgados y amputa brazos y piernas sin necesitar de metralla: un importante progreso, segn la literatura especializada. Como senador, el entonces presidente electo, Obama no objet a que esas armas ms avanzadas [sic] fueran despachadas prontamente a Israel por un valor de 22.000 millones de dlares en 2008 a tiempo para el ataque planificado hace tiempo contra la poblacin encerrada e indefensa de Gaza. Es comprensible; es cmo funciona el sistema. El Congreso y el presidente, republicanos o demcratas, conservadores o liberales, no dan un apoyo tan absoluto en ningn otro tema. Por comparacin, el Reichstag alemn en los aos treinta fue un tesoro de debate democrtico y basado en principios.

Esto no quiere decir que los presidentes y los miembros del Congreso no reconozcan que los lobbyistas de Israel en su medio son matones y chantajistas polticos, aunque nunca lo dicen en pblico, y por cierto retozan como recolectores de fondos sionistas y en viajes pagados al objeto de su ardor. Pero les temen. Mientras los ojos se llenaban de lgrimas el 20 de enero por el primer presidente afro-estadounidense, quin record a Cynthia McKinney, la valerosa congresista afro-estadounidense, la primera a ser elegida de Georgia, quien se pronunci a favor de los palestinos y fue removida de su puesto por una campaa sionista de calumnias? Por su parte, el actual falso cese al fuego unilateral israel en Gaza tiene el objeto de no embarazar, no todava, a su nuevo hombre en la Casa Blanca, cuyo nico reconocimiento del sufrimiento de los palestinos fue eclipsado durante mucho tiempo por sus juramentos de lealtad a Tel Aviv (prometiendo incluso Jerusaln como capital de Israel, lo que ni siquiera hizo Bush) y por su nombramiento del gobierno probablemente ms favorable al sionismo de toda una generacin.

Tan merecedores como Blair, Howard y Uribe de la Medalla de la Libertad de Bush, hay otros que piden a gritos un lugar en su compaa. Con el ataque contra Gaza como momento definidor de verdades y mentiras, principios y cobarda, paz y guerra, justicia e injusticia, presento dos candidatos. El primero es el gobierno y la sociedad de Israel. (Lo comprob, la Medalla de la Libertad puede ser otorgada colectivamente). Pocos de nosotros, escribi Arthur Miller, podemos renunciar fcilmente a nuestra creencia en que la sociedad debe tener sentido de alguna manera. La idea de que el Estado ha perdido la razn y que est castigando a tanta gente inocente es intolerable. Y por ello la evidencia tiene que ser negada interiormente.

La fra y sombra irona de esto debiera ser clara para todos en Israel, pero su negacin ha dado nimo a un culto militarista, racista, que utiliza todo epteto contra los palestinos que fuera otrora dirigido contra los judos, con la excepcin de exterminacin e incluso ste no ha sido enteramente excluido, como sealara el viceministro de defensa, Matan Vilinai, con su amenaza de una shoa (holocausto).

En 1948, el ao en el que se otorg el derecho a existir a Israel y se anul el de Palestina, Albert Einstein, Hannah Arendt y otros destacados judos en EE.UU. advirtieron al gobierno que no se involucrara con fascistas como Menachem Begin quien describi a los palestinos de la manera como los nazis utilizaron Untermenschen, como animales con dos piernas. Se convirti en primer ministro de Israel. Ese fascismo, que no fue desdeado abiertamente, fue el precursor del Likud y Kadima. Son ahora partidos polticos de la tendencia dominante, cuya influencia en el tratamiento a los palestinos, cubre un consenso nacional, la humillacin y la crueldad estatutaria. El espejo de esto es la violencia domstica en el interior. Los soldados alistados vuelven de su guerra contra las mujeres y los nios palestinos y hacen su propia guerra. Los jvenes blancos alistados en el ejrcito sudafricano del apartheid hicieron lo mismo. La inhumanidad en una escala semejante no puede ser enterrada indefinidamente. Cuando Desmond Tutu describi su experiencia en Palestina e Israel como peor que el apartheid, seal que ni siquiera en Sudfrica blanca supremacista hubo el equivalente de carreteras slo para judos. Uri Avnery, uno de los disidentes ms valerosos de Israel, dice que los dirigentes de su pas sufren de demencia moral: un requisito previo, quisiera agregar, para recibir una Medalla de la Libertad de Bush.

Mi otro candidato para una Medalla de la Libertad de Bush es ese grupo amorfo conocido como periodismo occidental, que siempre se ha vanagloriado de su libertad e imparcialidad. Basta con escuchar el modo como son entrevistados los portavoces y embajadores israeles. Con cunto respeto reciben sus mentiras oficiales; cmo son mnimamente cuestionadas. Son uno de nosotros, sabe: tranquilos y con timbre occidental, incluso rubios, femeninos y atractivos. La voz aterrorizada, incoherente, en la lnea desde Gaza no proviene de uno de nosotros. Es el mensaje subliminal. Se oye a presentadores de noticias, que utilizan slo peyorativos para los palestinos: palabras como militantes en vez de resistentes contra la invasin, muchos de ellos hroes, una palabra jams utilizada, y conflicto en vez de masacre. Ntese la propaganda permanente que sugiere que hay dos poderes iguales que libran una guerra, no un pueblo angustiado, atacado y hambreado por la cuarta potencia militar por su tamao del mundo que asegura que no haya sitios donde refugiarse. Y ntense las omisiones la BBC no prologa sus informes con la advertencia de que una potencia extranjeras controla los movimientos de sus periodistas, como lo hizo en Serbia y en Argentina, ni explica por qu muestra slo vistazos de la extraordinaria cobertura de al-Jazeera desde el interior de Gaza.

Tambin hay mitos omnipresentes: que Israel ha sufrido terriblemente por los miles de misiles disparados desde Gaza. En realidad, el primer cohete casero Qassam fue disparado a travs de la frontera israel en octubre de 2001, y la primera fatalidad ocurri en junio de 2004. Unos 24 israeles han sido muertos de esta manera, en comparacin con 5.000 palestinos, ms de la mitad de ellos en Gaza, por lo menos un tercio de ellos, nios. Ahora imaginad si los 1,5 millones de gazanos hubieran sido judos, o refugiados kosovares. El nico camino honorable para Europa y EE.UU. es utilizar la fuerza militar para tratar de proteger al pueblo de Kosovo declar el Guardian el 23 de marzo de 1999. Inexplicablemente, el Guardian todava no ha pedido un tal camino honorable para proteger al pueblo de Gaza.

Es la regla de las vctimas aceptables y de las vctimas inaceptables. Cuando los periodistas rompen esa regla son acusados de prejuicio contra Israel y algo peor, y su vida es convertida en una miseria por un ciber-ejrcito hiperactivo que redacta quejas, suministra material genrico y entrena a gente en todo el mundo en la tcnica de calumniar como anti-judo un trabajo que no ha visto. Esas campaas vociferantes con complementadas por amenazas annimas de muerte, que yo y otros hemos sufrido. Su ltima tctica es el jaqueo malicioso de sitios en Internet. Pero eso es desesperado, ya que los tiempos cambian.

En todo el mundo, gente que era indiferente al arcano conflicto en Oriente Prximo, pregunta ahora lo que la BBC y CNN pocas veces preguntan: Por qu tiene Israel derecho a existir, pero Palestina no? Preguntan, tambin, por qu los enemigos del derecho gozan de semejante impunidad en el prstino mundo del equilibrio y la objetividad? El portavoz israel de habla tan perfecta representa al rgimen ms desmandado el mundo, incluidas las tiranas exticas, segn un conteo de las resoluciones de Naciones Unidas desafiadas y las Convenciones de Ginebra violadas. En Francia, 80 organizaciones trabajan en la preparacin de actas de acusacin contra los dirigentes de Israel. El 15 de enero, el excelente periodista israel, Gideon Levy, escribi en Haaretz que los generales israeles no sern los nicos que se ocultarn en aviones de El Al por miedo a ser arrestados [en el extranjero].

Llegar el da, en que otros periodistas y sus editores y productores tendrn que explicar no slo porque no dijeron la verdad sobre esos criminales, sino incluso tendrn que compartir el banquillo del acusado con ellos. No hay Medalla de la Libertad de Bush que valga la pena.

www.johnpilger.com

http://www.informationclearinghouse.info/article21814.htm



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