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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2009

Moderando expectativas

Augusto Zamora R.
Pblico


Anchas y caudalosas expectativas circundan al ya presidente demcrata Barack Obama. En EEUU, su toma de posesin adquiri carcter ritual, como si un nuevo mundo fuera a surgir de la Casa Blanca a partir del 20 de enero. Pero no ocurrir tal. El propio Obama ha indicado la perspectiva adecuada, al designar un gabinete de color clintoniano, empezando por su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Por dems, no ha sido Obama el nico presidente en despertar expectativas enormes con su eleccin. La historia ayuda a atemperar nimos y poner hielo a las expectativas.

En 1913, tras varios gobiernos republicanos, gan la presidencia el demcrata Woodrow Wilson quien, durante su campaa electoral, haba criticado duramente la violenta poltica exterior de sus predecesores, esto es, el gran garrote de Teddy Roosevelt y la diplomacia del dlar de Howard Taft. No obstante los discursos, Wilson fue el presidente ms intervencionista de EEUU. Envi tropas a Mxico e invadi Nicaragua, Hait, Repblica Dominicana y Cuba, intervino en China y particip en la coalicin que invadi la Rusia sovitica, donde soldados estadounidenses combatieron de 1918 a 1920. Wilson llev tardamente, es cierto a EEUU a la Primera Guerra Mundial, pero fue el republicano Calvin Coolidge quien auspici el pacto de renuncia a la guerra de 1928, primero que condenaba el recurso a la violencia.

El sucesor de Franklin D. Roosevelt, el tambin demcrata Harry Truman, posee el dudoso honor de ser el nico presidente que ha ordenado el uso del arma atmica, contra Hiroshima y Nagasaki, en 1945. Truman intervino en la guerra civil griega, en 1947, y llev a EEUU a la guerra en Corea en 1950. Bajo su mando se inici la Guerra Fra y se cre el cinturn de fuego que rode a la Unin Sovitica, con una serie de tratados militares del que slo sobreviven la OTAN y el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR), aunque el TIAR est, hoy, enterrado de facto.

Hay quienes quieren ver en Obama un nuevo John F. Kennedy. Kennedy ha sido, sin duda, el presidente ms popular desde Franklin D. Roosevelt; pero Kennedy inici la intervencin estadounidense en Vietnam, en 1961, aprob la Doctrina de la Seguridad Nacional (que llen Amrica Latina de dictaduras fascistas, exiliados y cadveres), orden la invasin de Baha de Cochinos (o Playa Girn) en 1963 e impuso el bloqueo contra Cuba, elevado desde entonces a dogma de poltica exterior en EEUU. Con Lyndon Johnson, tambin demcrata, la cifra de soldados estadounidenses en Vietnam alcanz, en 1966, el milln y medio de hombres, y la guerra adquiri su mayor extensin. Johnson orden tambin invadir Repblica Dominicana en 1965.

El republicano Richard Nixon llen Latinoamrica de dictaduras atroces, pero firm la paz en Vietnam y retir sus soldados de Indochina. El demcrata Bill Clinton, orden invadir Hait en 1994 y atacar Yugoslavia en 1999. Dispuso, adems, bombardeos contra Sudn y Afganistn y los mayores sobre Irak. Suya fue la decisin de convertir en ocupacin la misin humanitaria en Somalia, en 1993, que termin en desastre.

Por otra parte, el complejo militar-industrial (sobre el que advirti el presidente Dwight Eisenhower), mueve unos 950.000 millones de dlares anuales. Demasiados millones para que su manejo pueda ser puestos en solfa por una persona, por muy presidente que sea. Creer que Obama terminar las guerras en Irak y Afganistn, pondr fin al escudo antimisiles, reducir el inmenso gasto militar y har renacer a la ONU es conocer poco los entresijos del poder en ese pas. Los intereses del complejo militar-industrial son casi sagrados y en ello concuerdan demcratas y republicanos. Distinto menester es la poltica interior. En el mbito domstico las diferencias pueden ser muy notables, sobre todo en campos como seguridad social, trabajo o impuestos.

Obama, como Kennedy en 1960, recibe un pas en crisis. La diferencia es de grado. Kennedy enfrent una recesin que solvent sin problemas. En 1960 EEUU era el 45% de la economa mundial y su hegemona econmica era casi total. Obama recibe un poder imperial en franco declive. La economa estadounidense es apenas el 19% de la economa global y su crack financiero es colosal. EEUU necesita del mundo para salvar su economa y el mundo debe auxiliarlo para evitar que la actual crisis termine en catstrofe. Kennedy tena como nico rival a la URSS. A Obama le sobran, como China (sin cuyas reservas se asfixiara), India y Rusia. La UE y Japn son, a la vez, aliados estratgicos y rivales econmicos, comerciales y tecnolgicos. Latinoamrica no es la obediente de Kennedy, sino una regin gobernada por una mayora abrumadora de gobiernos progresistas y de izquierda, ms lejos de EEUU y ms cerca de China. Kennedy, en fin, iniciaba con muchos recursos econmicos una guerra en Vietnam; Obama recibe dos, en Irak y Afganistn, con el pas en virtual bancarrota.

La tarea esencial del presidente Obama no ser tanto la imposible de restablecer un poder imperial que ya no existe, sino administrar, de la mejor manera posible, la decadencia de EEUU, de forma que le permita a su pas conservar un mximo de poder, desde la dura realidad de que ser un poder disputado por aliados y no aliados. Obama pasar a la historia no slo por ser el primer presidente negro de EEUU. Lo har por haber sido el presidente que inaugure oficialmente el mundo multipolar y entierre el sueo de un siglo XXI estadounidense. Un siglo nacido con el sello made in China.

Augusto Zamora es Profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid



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